El cannabis enriquece a todos en Uruguay, menos al país

En Uruguay es legal la producción y venta de cannabis con fines recreativos, sin embargo, el precio es fijado por el gobierno mediante el Instituto de Regulación de Cannabis

En Uruguay es legal la producción y venta de cannabis con fines recreativos, sin embargo, el precio es fijado por el gobierno mediante el Instituto de Regulación de Cannabis.

Este es de un dólar por gramo, pero lo ideal sería de cinco a seis dólares por unidad de medida.

Es por esto que no hay margen de ganancias para aquellos que se han dedicado al cultivo de esta planta.

Desde 2013, José Mujica planteó un proyecto para legalizar la cannabis como una forma de quitarle este mercado a los narcotraficantes.

Sin embargo, fue hasta 2017 cuando comenzó la comercialización legal.

El gobierno seleccionó a dos empresas para que suplieran la demanda de cannabis: Iccorp y Simbiosis.

Estos tenían que producir a gran escala para suplir a las farmacias del país, pero no lo lograron. 

En 2018, la venta de cannabis en todo el país fue de 445.000 dólares, a través de 17 farmacias.

Cada paquete cuesta 250 pesos uruguayos, es decir, 7 dólares.

Los bancos, principal obstáculo

Incluso algunos productores han preferido cultivar con fines medicinales en vez de recreativos.

De esta manera pueden exportar a otros mercados con más libertad.

El mercado de esta planta aún tiene un estigma en Uruguay.

Por ejemplo, según información de Expansión, un día después de que se dieron a conocer los nombres de las farmacias que vendían flor de cannabis, los bancos cancelaron sus cuentas.

Esto sucede debido a que, aunque en un país sea legal la producción y venta de cannabis, en la legislación internacional está penado utilizar recursos para producir y vender cualquier tipo de enervantes.

Por eso sus cuentas se dieron de baja en 2017.

Un empresario farmacéutico entrevistado por Expansión, aseguró que “es muy difícil funcionar por fuera del sistema bancario. Y esto es contradictorio porque no existe en Uruguay un producto con la trazabilidad y el control sobre el cannabis”.

En este país, un paquete de cinco gramos de cannabis tiene un código de barras el cuál contiene toda la información de cómo fue producido, quién lo vende y hasta qué persona lo adquiere.

Tres alternativas

En total hay tres maneras de consumir cannabis: las farmacias cannábicas, los clubes cannábicos y el autocultivo. Todos tienen que estar inscritos en el gobierno. 

39.965 personas están inscritas con huella digital y cédula de identidad para comprar cannabis.

Otras 3.900 personas están registradas en 125 clubes, los cuales cobran cuotas que van desde los 120 a los 150 dólares.

Por último, al menos 7.200 personas producen en su propia casa.

Hasta el momento, la producción de las empresas Iccorp y Simbiosis ha sido insuficiente, por lo que el gobierno ya ha lanzado una convocatoria para que más farmacéuticas puedan acceder a una licencia para producir y vender cannabis.

Otro tema es el de los extranjeros, ya que piensan que pueden ir a Uruguay a comprar esta planta, pero esto es ilegal.

Empresarios uruguayos piensan que se debería abrir más este tipo de leyes para ampliar los horizontes del mercado.

En 2020 serán las nuevas elecciones en el país, los productores esperan que el nuevo presidente vea en el cannabis una manera para que haya más inversión en Uruguay y que se vea como un tema que podría ayudar al desarrollo del país.

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