El minador de la hoja, una de las plagas más comunes en exterior

Aunque no es una de las plagas más perjudiciales, ya que en la mayoría de casos no va más allá de daños en alguna hoja.

Foto: La Huerta Grow Shop

El minador de la hoja es una de las plagas más comunes en cualquier cultivo en exterior. No es tampoco una de las plagas más perjudiciales, ya que en la mayoría de casos no va más allá de daños en alguna hoja. Es muy extraño que sea una plaga que cause daños graves, pero como toda plaga, siempre conviene conocer, prevenir y tratar su se diese el caso. Y además es exclusiva de exterior.

El minador de la hoja es una larva tanto de dipteros (moscas o mosquitos) como de micro-lepidópeteros (pequeñas mariponas y polimmas). Y aún pudiendo ser de insectos tan diferentes, los daños con prácticamente idénticos. Todo comienza con los insectos adultos, que a lo largo de la primavera y el verano depositan sus huevos en el interior de las hojas, dentro del tejido. Ahí estarán a salvo de cualquier posible depredaror, además de prácticamente ser indetectables para nosotros.

Una vez el huevo eclosiona, una pequeña larva comienza a comer la epidermis de la hoja. Para no salir al exterior de la hoja, hace túneles o minas longitudinales de aproximadamente 1 mm de ancho y hasta varios centímetros de largo, normalmente de forma irregular. A medida que pasan los días y la larva crece, el surco se hace más y más ancho.

Cuando la larva tiene el tamaño adecuado, se transforma en pupa y cesa el daño. Ésta puede permanecer en la hoja o bien dejarse caer al suelo donde completa su ciclo. Pasados unos días, de la pupa emergerá un insecto adulto que comenzará a reproducirse rápidamente. En las condiciones favorables que se dan en los meses de final de primavera y principios del verano, los minadores completan el ciclo de huevo a larva en unas dos semanas.

DAÑOS

Los daños como decimos son realmente leves. En cultivos de cannabis y debido a los tallos leñosos de la planta, tan sólo se apreciarán daños en las hojas donde los insectos depositan los huevos. Cada larva causará daños en una hoja. En cultivos de otras especies, también pueden perforar los tallos y frutos, como en el caso de frutales y leguminosas.

Los surcos o minas que producen, reducen sensiblemente la capacidad de la hoja para realizar la fotosíntesis. En plantas de gran tamaño estos daños son despreciables. En plantas de pequeño tamaño pueden llegar a ralentizar su crecimiento.

CONTROL Y TRATAMIENTO

En principio es una plaga complicada de prevenir pero sencilla de eliminar cuando se detecta. Una vez localizado el surco que deja en la hoja, es fácil detectar la larva en uno de los extremos de estos surcos. Simplemente se pueden aplastar con los dedos sin necesidad de recurrir a ningún insecticida.

En plantas de gran tamaño y con una gran masa foliar, llega a ser complicado hacer una revisión completa. Como decimos, en estos casos los daños son mínimos. Puede ser innecesario un tratamiento de control. En el caso de tener que recurrir a algún insecticida, siempre será mejor uno sistémico que penetre en el organismo de la planta.

El aceite de Neem también llega a ser bastante efectivo. En este caso añadido al riego para permitir que la planta lo absorba. El Neem hace que la savia de la planta posea un gusto amargo, algo que desagrada a los insectos que pretendan alimentarse de las hojas de las plantas.

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