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El uso del ajo como repelente de plagas, insectos y como control de enfermedades criptogámicas

noviembre 27, 2020, 8:00 AM
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El ajo se puede usar de varias formas como insecticida. Las principales son en extracto, en purines y en maceración.

En la agricultura ecológica, los extractos vegetales son muy importantes. Además de económicos en la mayoría de casos, son una alternativa natural y efectiva para el control de plagas de insectos. Menos conocida es su efectividad en el control de enfermedades criptogámicas y bacteriales. En cualquier caso, permiten obtener unos alimentos de calidad. O en nuestro caso, unas plantas de marihuana saludables y unas cosechas de primera. También cabe destacar su respeto por el medio ambiente ya que los ingredientes activos que contienen no son productos tóxicos. Por eso en nuestro post de hoy os hablaremos del ajo.

El ajo o Allium sativum, es una planta perenne muy conocida en la gastronomía. Su bulbo o cabeza está dividida en gajos, comúnmente llamados dientes. Posee un sabor muy característico y hasta cierto punto fuerte. Una delicia para muchos, para otros un condimento que «apesta» cuando se abusa de él. Pero no os hablaremos del ajo como alimento, sino como una alternativa natural para tratar plagas de ácaros, pulgones, minadores, babosas, y en general muchos insectos masticadores, chupadores y barrenadores que pueden causar grandes daños en nuestros cultivos. Y también contra hongos, bacterias y nematodos

EL AJO COMO INSECTICIDA

El ajo se puede usar de varias formas. Las principales son en extracto, en purines y en maceración. En cualquier caso, se debe preferiblemente optar por ajos de cultivos orgánicos o ajos silvestres. Está demostrado que tienen mayores principios activos que los ajos producidos con abonos minerales o industriales. De esta forma, tendrán un mayor potencial en la lucha contra las plagas. Muchos de los ajos que se encuentran en el comercio convencional, se irradian e ionizan con el fin de que no germinen y se conserven más tiempo. Pero en cambio, sus principios activos pierden virtudes y vitalidad. En la Agricultura Ecológica, no está permitido radiar o ionizar alimentos.

Los ingredientes activos del ajo son alina, alicina, cicloide de alitina y disulfato de dialil. También es rico en compuestos azufrados. El agente activo básico del ajo, la alina, cuando es liberada interactúa con una enzima llamada alinasa. De esta forma se genera la alicina, la sustancia que contiene su olor tan característico y penetrante. Como insecticida, actúa de varios modos. Es un repelente de plagas que actúa por ingestión. Cabe destacar que es un sistémico de alto espectro, es decir que es absorbido por el sistema vascular de las plantas. El insecto que se alimenta de una planta tratada con ajo, sufre ciertos trastornos digestivos que hace que deje de alimentarse. Y también actúa por contacto, causando irritación en la piel de algunos insectos como las orugas.

UN GRAN REPELENTE

El ajo es capaz de cambiar el olor natural de una planta, evitando así el ataque de plagas. Además gracias a estos, enmascara también el olor de las feromonas de los insectos, lo que evita la reproducción de las plagas. Con respecto a esto, cuando se emplean trampas de feromonas contra plagas, es posible que se vuelvan menos eficaces y se debe tener muy en cuenta. A los pájaros los desconcierta, ya que el ajo es irritante para ellos. El extracto de ajo es completamente biodegradable, no cambia el olor y sabor de los cogollos ni de las hojas, o de cualquier otro cultivo donde se aplique. Su olor desaparece en unos minutos tras su aplicación.

Como repelente de plagas, se pueden cultivar ajos entre las plantas. O incluso en la misma maceta. Mantendrá a raya a plagas como el pulgón o la mosca blanca, entre otros. Además las raíces del ajo ayudan a evitar enfermedades criptogámicas. Suele ser común intercalar ajos en cultivos de fresas, ya que evitan que estas sean atacadas por los hongos. También se suele decir que cuando se plantan ajos en el pie de un rosal, hace que las rosas después tengan más aroma de lo habitual.

Los principios activos del ajo se concentran como decimos en el bulbo o dientes. Actúan produciendo una hiperexcitación del sistema nervioso del insecto, lo que provoca una inhibición de la alimentación, del crecimiento y de la puesta de huevos. Se pueden usar o bien machacados, o bien macerados. Después se mezcla con jabón para aumentar la persistencia en la planta y en el propio insecto. Cuando se emplea solo, actúa por ingestión. Cuando se mezcla con jabón, es capaz de matar por contacto a algunos insectos como el pulgón.

COMO FUNGICIDA

Los hongos son uno de los grandes enemigos del cultivador de marihuana. Y ajo se ha comprobado que inhibe el desarrollo de enfermedades criptogámicas tales como Penicillium italicum, Aspergilus flavus, Fusarium sp., Rhizoctonia solani, Alternaria sp., Colletotrichum sp., Pythium sp, entre otros. Además como hemos comentado, es totalmente inocuo para insectos polinizadores y los cogollos se pueden cosechar sin prácticamente plazo de seguridad. La luz solar, las altas temperaturas y el oxígeno, hacen que se degrade en cuestión de minutos, por lo que no dejarán ningún tipo de olor desagradable.

COMO HACER UN INSECTICIDA/ACARICIDA CON AJO

Se puede usar 150 gramos de ajos frescos o 50 gramos de ajos secos, en cualquier caso bien picados, como preventivo. Después se hierven durante unos 20 minutos en un litro de agua. Se retiran los ajos y se conserva el agua de la cocción. Este agua se emplea directamente, sin diluir, aplicándolo 3 veces con un intervalo de 3 días, sobre las plantas y el suelo.

Otra opción es la de machacar muy bien 150 gramos de ajos frescos, hasta obtener una pasta. Después se añaden a una mezcla de 100 gramos de jabón (potásico) y 10 litros de agua. Se mezcla bien y se filtra para retirar los restos de los ajos. Este preparado se usa en caso de ataques, sobre las plantas o al pie de la planta y también sin diluir. Es un buen bactericida e insecticida, combatiendo eficazmente ácaros y pulgones.

Se puede hacer otro preparado con una taza de dientes de ajo, un litro de agua, una pastilla de jabón negro (o el equivalente si es en pasta) y 4 cucharadas de aceite. Se machacan o licuan los ajos en el medio litro de agua. Después se echa la mezcla en una botella de plástico o de vidrio. Y se deja reposar durante 24 horas. Transcurrido este tiempo, se agrega a la mezcla 4 cucharadas de aceite.

En otro recipiente se disuelve el jabón negro en medio litro de agua. Se mezcla el preparado del ajo que hicimos anteriormente con el jabón y se filtra. Este extracto solo actúa como repelente de insectos. Se puede aplicar desde el momento en que las plantas germinan. Se usa cada 8 días hasta la floración. Las dosis de aplicación es de 50ml de este extracto de ajo por litro de agua.

AGUA DE AJO

El agua de ajo se emplea contra enfermedades criptogámicas y bacterianas, además de contra ácaros y pulgones. También ayuda a ahuyentar a los caracoles y babosas. Para hacer un agua de ajo se mezclan 50 gr de ajos triturados en 1 litro de agua. Después se filtra y se añade oro medio litro de agua. El agua se pulveriza sobre las plantas durante 3 días seguidos.

A muchos cultivadores les gusta mezclar el extracto de ajo con cebolla, guindillas o nicotina, entre otros. Lo mejor es probar y ver qué resultados se obtienen. En ocasiones se obtendrán mejores resultados que en otros aún aplicándolo al mismo tipo de plaga.

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