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Clubs de cannabis

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Los grupos municipales del PSOE y UPyD en el Ayuntamiento de Alicante pedirán al equipo de Gobierno (PP) que apoye hoy miércoles la propuesta de EU para regularizar los clubes de cannabis de la ciudad. Alicante se sumaría así a Barcelona o San Sebastián, donde ya existe una ordenanza municipal que controla la creación y gestión de estas entidades sin ánimo de lucro, y establecería un reglamento para cubrir el «vacío legal» que, en opinión de las asociaciones pro cannabis que operan en Alicante, existe en España sobre el tema.

La intención de Esquerra Unida, según explicó su concejal Dani Simón en una rueda de prensa, es «contribuir a acabar con el mercado negro, normalizar la actividad y dar un marco de legalidad donde ahora existe un vacío». La postura de los socialistas en principio estaba clara (ya votaron a favor en aquellos sitios donde se había propuesto la regularización) pero la de UPyD aún tenía que definirse; sin embargo, su portavoz en Alicante, Fernando Llopis, aseguró a EL MUNDO que la directriz de su partido es «a favor de la legalización» por lo que «apoyaremos la moción de EU».

Aún así, varios miembros de UPyD en Alicante mantuvieron una breve reunión con un representante del Grupo de Acción para la Legalización del Cannabis en España (Galce) en el transcurso de una de sus asambleas locales con los militantes para «escuchar sus argumentos sobre el tema».

El posicionamiento del PSOE y UPyD encendió twitter este fin de semana, donde los ataques a los grupos fueron frecuentes. Fue especialmente virulento contra los socialistas, a quienes se les acusó de «electoralismo» pese a que ya habían apoyado la moción en otras localidades. Ayer, de hecho, tras fijar el posicionamiento del grupo en una reunión, los integrantes de las asociaciones pro cannabis se hicieron una foto con varios de los concejales del grupo municipal socialista, lo que tampoco aplacó las críticas hasta bien entrada la tarde.

Por otra parte, está previsto que en el pleno del miércoles varios representantes de los clubes de cannabis que operan en la ciudad de Alicante hagan un alegato inicial para convencer al PP de que deben crear la ordenanza municipal.

Fuente ElMundo

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El pasado miércoles 19 de Marzo en la comisión municipal de presidencia y régimen interior, el primer teniente alcalde del ayuntamiento de Barcelona aseguró que antes del mes de Junio ya estará lista la normativa que deberán seguir los clubes cannábicos en la capital catalana. Una gran noticia sin lugar a dudas pero……. ¿Que hemos de esperar de esta normativa?. Y una de las preguntas que cada vez más personas se hacen, ¿significa esta iniciativa que cada vez se está más cerca de la regulación del cultivo personal de cánnabis?

No son preguntas sencillas de responder, sobre todo con el endurecimiento de la ley de seguridad ciudadana que pretende sacar adelante (si no lo evitamos toda la sociedad en su conjunto) el gobierno del PP, en la que acosa muy duramente a personas usuarias de cánnabis y a clubes sociales. Pero el caso es que ahora parece una cuestión de vida o muerte regular al gran número de clubes que han abierto sus puertas en Barcelona capital, en tan solo 3 meses estarán bajo la lupa del gobierno (en este caso del catalán) y podremos ver si se pretende abordar el concepto de “regulación” en su totalidad tal y como ha venido demandado la FAC (representados por CATFAC en Catalunya) en continuas reuniones de trabajo con partidos políticos e instituciones. Es el momento de debatir, conversar, analizar, organizar y REGULAR EN MAYÚSCULAS !!!

No se debe dejar fuera del debate a enfermos, usuarios particulares, profesionales médicos, psicólogos y tantos colectivos que puedan dar matizes de color en este proyecto de cambio en el marco jurídico actual sobre uso de cánnabis. No solo en el marco jurídico, debemos de ser una sociedad madura para poner en marcha programas sobre divulgación en el uso responsable de cánnabis y de la prevención de riesgos asociados a su uso, así como poner en nuevos estudios clínicos con cánnabis donde la prohibición limitaba la investigación más seria sobre sus aplicaciones terapéuticas. Abramos el concepto “regulación” a la posibilidad de reactivar el sector agrario dando otras opciones más rentables de cultivo a nuestros agricultores. Hagamos del concepto “regulación” un método de ahorro y beneficio para el gasto público, ahora más que nunca.

Fuente Fac

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La Federación de Asociaciones de Usuarios de Cannabis de Euskadi (Eusfac) opina que la propuesta de ordenanza municipal para regularizar la actividad de estas entidades en San Sebastián demuestra que con “voluntad política” se puede abordar una regulación normativa para esta “realidad social”.

La iniciativa del gobierno donostiarra de Bildu ha sido calificada de “muy positiva” por los responsables del gabinete jurídico de Eusfac, Iker Val y Aitor Brion, quienes han asegurado, en una rueda de prensa ofrecida en el propio Ayuntamiento, que la ordenanza plantea “una regulación urbanística cumplible” que, de aprobarse, se convertirá en pionera en el País Vasco.

Val ha felicitado al gobierno local tanto por el contenido de la propia ordenanza como por el informe jurídico que la sustenta, así como por “los objetivos de prevención” en los que está inspirada y la base jurídica en la que se fundamenta, “aplicable dentro de la legalidad vigente”.

Es además, según Val, “una ordenanza política que manda una señal muy clara” a instituciones como el Gobierno y el Parlamento vascos, en el sentido de que “sí hay competencias y ámbitos de regulación” para una “realidad social” que afecta a unas 200.000 personas, que son las que Eusfac calcula que consumen habitualmente cannabis en Euskadi, unas 15.000 de ellas en la capital guipuzcoana.

El responsable de Eusfac ha recordado que la propuesta de regulación del Ayuntamiento de San Sebastián se ciñe a su marco competencial y “no entra” en lo relativo al “abastecimiento o los cultivos” de las asociaciones de usuarios, porque son cuestiones que corresponden a las instituciones autonómicas.

Aitor Brion ha añadido que el ejecutivo local “ha aportado un granito de arena al proceso de construcción normativa” y el Gobierno Vasco debe “hacer lo propio” con la Ley de Adicciones y Prevención, al igual que el Parlamento autonómico con el dictamen de la Ponencia que estudia una solución regulada para los clubes sociales de cannabis. De todo ello, ha proclamado, “podrá salir una normativa reguladora de los derechos y obligaciones” de estos colectivos.

Los responsables de Eusfac han reconocido que se trata de “un fenómeno muy complejo” que plantea numerosas contradicciones y dificultades “de encaje legal”, pero que debe afrontarse para dar respuesta a una realidad que existe y que está asumida socialmente.

Han asegurado que “regular es una manera de controlar” con un fin no coercitivo sino de “integración en la sociedad” y “cumplimiento de unos principios básicos de un estado democrático y de derecho”.

La ordenanza municipal propuesta en San Sebastián supone, a su juicio, “una invitación a los colectivos a regularizarse”, y a asumir “unos mínimos” como contar con licencia de actividad, estar inscritos en el registro de asociaciones o asumir “unas buenas prácticas” en el desarrollo de la actividad, para lo que esta federación de usuarios ya tiene un borrador de guía, elaborada por el Instituto Vasco de Criminología de la UPV-EHU, que ofrecen como “herramienta complementaria” a la regulación normativa.

Brion ha hecho un llamamiento a “todos” los partidos políticos del Ayuntamiento de San Sebastián para que afronten “con normalidad” el debate y la negociación sobre esta ordenanza, con el fin de que pueda alcanzarse el consenso necesario para su aprobación en pleno.

Eusfac agrupa a medio centenar de colectivos de usuarios de cannabis de Euskadi, con unos 10.000 asociados, entre los que sólo están 5 de los 21 existentes en San Sebastián, aunque sí los más grandes, con cerca de 400 miembros.

Han recordado que esto es debido a que sus “criterios de admisión” son muy estrictos e incluyen exigencias a las asociaciones federadas como contar con licencias de actividad, seguros de responsabilidad civil o que sus miembros superen los 21 años.

Fuente ABC

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marihuana cannabis

El Parlament de Catalunya ha aprobado una moción para normalizar la actividad de los clubs de consumidores de cannabis en un periodo de cuatro meses. La propuesta, defendida por la diputada de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) Gemma Calvet (foto), ha salido adelante con el apoyo de todos los grupos del Parlament a excepción del Partido Popular de Catalunya (PPC). El texto aprobado dicta la regulación de las asociaciones cannábicas desde una perspectiva de salud pública y de políticas de reducción de daños.

Asimismo la moción se opone a la supresión de los programas sustitutos de multas por consumo, declarando necesario abordar el consumo de drogas desde la perspectiva sanitaria de los consumidores, con especial atención a los más jóvenes. Esta iniciativa es una respuesta a la Ley de Seguridad Ciudadana proyectada por el PP a nivel estatal, cuyo contenido prevé la supresión de dichos programas que son una opción para sustituir a las sanciones administrativas.

Los dos puntos referidos al cannabis, de un total de 7 que formaban la moción , han sido respaldados en el debate por el conjunto de fuerzas del Parlament con la única excepción del Partido Popular, quien ha manifestado que en su partido “no están por la legalización del porro”. La votación final ha resultado en 113 votos a favor y 19 en contra del PPC. Una vez aprobada la moción, la Comisión de Salud del Parlament trabajará durante los próximos cuatro meses en la elaboración de una propuesta concreta para que finalmente la Generalitat apruebe una ley que regule la actividad de las asociaciones.

Fuente Barcelona Cannabis

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marihuana

“Siempre le he dicho a mi hija que no fume, y a mí no me vio hacerlo hasta que cumplió los 18. ¿Que el día de mañana, con la vida más resuelta y ella más centrada, quiere fumar cannabis o tomarse dos copas? Bien. Pero creo que los jóvenes no deberían consumir ninguna droga”. Quien así habla es Javier Quesada, presidente de OneDream, uno de los cerca de 600 clubes sociales de cannabis que se calcula que existen en España. Son espacios que, entre resquicios y ambigüedades legales (o alegales) “cogidos con alfileres”, según describe el abogado penalista Bernardo Soriano, posibilitan el abastecimiento y el consumo de cannabis a sus socios. Sí, la misma sustancia que esta misma semana reconocía haber fumado el presidente de Estados Unidos (donde el consumo lúdico ya es legal en Colorado, y en Washington lo será en abril), Barack Obama“No creo que sea más peligroso que el alcohol”, decía. Y sí, la misma sustancia que esta semana levantaba polvareda en España por un tuit de la cuenta de la Policía Nacional sobre la mejor forma de llevar los porros en un viaje.

Un local, algún sofá, una mesa con ceniceros. Una red wifi en algunos casos. Mesas de billar, salas de masaje y pantallas de televisión en otros más sofisticados. En muchos, charlas sobre prevención y control de riesgos en el consumo, e incluso el asesoramiento de expertos legales y médicos. En algunos, plantaciones de cannabis -incluso registradas- con las que se autoabastecen los miembros. Estos clubes, que se constituyen al amparo de la ley de Asociaciones, surgieron en 1993, en Cataluña, con la catalana ARSEC, que cultivaba en Tarragona. Tras el archivo de varios procesos, fueron condenados, pero para entonces la semilla de su iniciativa ya había germinado en el País Vasco, donde comenzaron a surgir en 2002. Hoy, según relataMartín Barriruso, representante de la Federación de Asociaciones Cannábicas (FAC), en las comunidades donde más presencia tienen, Cataluña y País Vasco, pueden sumar unos 400 (más de 300 en la primera; 60 en la segunda), a los que se añaden unos 200 en el resto de autonomías.

 

“Siempre le he dicho a mi hija que no fume, y a mí no me vio hacerlo hasta que cumplió los 18. ¿Que el día de mañana, con la vida más resuelta y ella más centrada, quiere fumar cannabis o tomarse dos copas? Bien. Pero creo que los jóvenes no deberían consumir ninguna droga”. Quien así habla es Javier Quesada, presidente de OneDream, uno de los cerca de 600 clubes sociales de cannabis que se calcula que existen en España. Son espacios que, entre resquicios y ambigüedades legales (o alegales) “cogidos con alfileres”, según describe el abogado penalista Bernardo Soriano, posibilitan el abastecimiento y el consumo de cannabis a sus socios. Sí, la misma sustancia que esta misma semana reconocía haber fumado el presidente de Estados Unidos (donde el consumo lúdico ya es legal en Colorado, y en Washington lo será en abril), Barack Obama“No creo que sea más peligroso que el alcohol”, decía. Y sí, la misma sustancia que esta semana levantaba polvareda en España por un tuit de la cuenta de la Policía Nacional sobre la mejor forma de llevar los porros en un viaje.

Un local, algún sofá, una mesa con ceniceros. Una red wifi en algunos casos. Mesas de billar, salas de masaje y pantallas de televisión en otros más sofisticados. En muchos, charlas sobre prevención y control de riesgos en el consumo, e incluso el asesoramiento de expertos legales y médicos. En algunos, plantaciones de cannabis -incluso registradas- con las que se autoabastecen los miembros. Estos clubes, que se constituyen al amparo de la ley de Asociaciones, surgieron en 1993, en Cataluña, con la catalana ARSEC, que cultivaba en Tarragona. Tras el archivo de varios procesos, fueron condenados, pero para entonces la semilla de su iniciativa ya había germinado en el País Vasco, donde comenzaron a surgir en 2002. Hoy, según relataMartín Barriruso, representante de la Federación de Asociaciones Cannábicas (FAC), en las comunidades donde más presencia tienen, Cataluña y País Vasco, pueden sumar unos 400 (más de 300 en la primera; 60 en la segunda), a los que se añaden unos 200 en el resto de autonomías.

Sobreviven en un limbo legal, o más que eso, “en el purgatorio de la inseguridad jurídica. Hay ambigüedad en la ley y los tribunales nos han dado la razón en decenas de resoluciones, pero luego el fiscal y la policía no se dan por enterados, y cada cierto tiempo entran en los locales, se imputa a los responsables, se incauta el cannabis…”, señala Barriuso, que acumula imputaciones y archivos (hasta tres, en algún caso con devolución de la droga) y está pendiente de otra por su papel en la asociación Pannagh, hoy cerrada.

“La idea principal es que el delito contra la salud pública del artículo 368 del Código Penal implica la distribución de la sustancia a terceras personas indeterminadas. Los clubes, al hacer un consumo compartido entre los socios sin ánimo de lucro, no entran dentro de ese sentido de distribución indiscriminada. En ellos los socios están previamente inscritos, y cuentan con el aval de alguien que ya es miembro, es decir, ya eran consumidores”, narra Bernardo Soriano, socio de S&F Abogados y encargado de la parte legal de laFederación de Asociaciones Cannábicas Madrileñas (MadFAC). Y continúa: “Según un estudio de varios penalistas, la diferencia estriba en la oferta de drogas. En los clubes se funciona con previsiones del consumo de los socios, es decir, no con oferta, sino con demanda. La asociación cultiva o compra en su nombre y según sus previsiones”. De hecho, “los clubes cuentan con informes de ingenieros agrónomos, inscritos en el Colegio de Ingenieros, que certifican que el cultivo se corresponde con esas previsiones”.

Autoconsumo compartido

Este aspecto es importante, porque, según la jurisprudencia recogida en una instrucción de la Fiscalía sobre estos clubes, el autoconsumo compartido de drogas no tiene relevancia penal si la cantidad corresponde a un consumo “normal y esporádico”, entre un pequeño grupo perfectamente identificable (estos clubes suelen contar con límite de socios) y se realiza en un lugar cerrado. “Desde siempre se ha visto el cannabis desde la perspectiva de la seguridad, y es un error. Debería tratarse desde el punto de vista sanitario y de derechos del ciudadano. El consumo en los clubes siempre es claustral, nunca se hace apología de él, sino que se informa, el filtro para acceder a ellos es muy importante, buscan un consumo responsable, transparente, con libros de cuentas, de dispensaciones…”, enumera Soriano, quien menciona el proyecto de ley de Seguridad Ciudadana, que aumenta en un 330% las sanciones por cultivo.

Colas para comprar marihuana en Colorado, el 1 de enero. (Reuters)En cualquier caso, por ahora la situación da lugar a realidades contradictorias -como el registro de los clubes como asociaciones y su posterior cierre por actividad ilícita- y poco claras: esta misma semana, se hacía pública ladetención por parte de los Mossos d’Esquadra de cuatro miembros de un club de Martorell por tráfico de drogas. Ignacio Calderón, presidente de la FAD, subraya la complejidad del tema y habla de una realidad que se ha consolidado “por debajo de la mesa, de forma silenciosa. Ya hay centenares de clubes, mucha gente en ellos, y todo el mundo silba y mira al techo.La cuestión no es tanto la legalización de estos clubes, sino su regulación”. Esto es, que se les exijan determinadas condiciones, que sea todo transparente…

Lo mismo reclaman desde la FAC. “Que se regule, que el poder político legisle con claridad. Hasta ahora los clubes son la única alternativa al mercado negro”, señala Barriuso, quien comenta que están colaborando con el Parlamento vasco, que lleva tiempo con una ponencia sobre el tema. La Generalitat catalana tiene una iniciativa en el mismo sentido. Mientras, algunos han optado por la vía de la autorregulación. Es el caso de la FAC, con un código de buenas prácticas que indica, por ejemplo, que los usuarios han de ser siempre mayores de edad (algunos lo restringen a mayores de 21 años) que consumían previamente o tienen necesidad de usar el cannabis de forma terapéutica, que no se entregará éste nunca a personas ajenas, que el límite superior de consumo por persona está en torno a los 60 gr al mes, etc. Algunos clubes no funcionan con lo que la FAC entiende como correcto: “A río revuelto, hay pescadores echando la caña, gente a la que no le importa la salud sino sus intereses económicos…“, señala Barriuso.

En este río revuelto, el presidente de OneDream, Javier Quesada, resalta la “transparencia” de su asociación. En este club existe un límite al número de socios de consumo lúdico (500) y, por ahora, ninguno a los de uso terapéutico. Lo forman ahora unas 130 personas, desde “diseñadores gráficos [lo es el propio Quesada] a gestores, abogados, mecánicos, albañiles… Hay más gente mayor, de entre 40 y 50 años, que joven”. Nacido en mayo pasado, en Móstoles, OneDream se mantiene abierto de 10 de la mañana a 10 de la noche. Cuenta con el aval de un ingeniero agrónomo y en él se imparten charlas sobre las consecuencias del consumo, los modos de consumir el cannabis (que no se reducen a fumarlo: hay mantequillas, aceites, se puede vaporizar…). “Yo siempre insisto en que se conozcan bien las consecuencias que tienen las drogas”, remata Quesada, cuya hija, si ha seguido sus consejos, no habrá probado el cannabis hasta la fecha.

Fuente El Confidencial

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BarriusoEl presidente de la Federación de Asociaciones Cannábicas denuncia en la entrevista realizada en ‘Entrada Libre’ las situaciones ‘kafkianas’ que rodean a la marihuana y a los clubes del cannabis.

Martín Barriuso, presidente de Pannagh y de la Federación de Asociaciones Cannábicas, ha estado este martes en el programa ‘Entrada Libre’ para hablar sobre la regularización de los clubes de cannabis y el vacío legal ante el que se encuentran.

De hecho, las operaciones policiales en plantaciones de marihuana realizadas en las últimas semanas ha vuelto a poner el foco en la realidad de las asociaciones de usuarios de cannabis. Mientras tranto, el Parlamento Vasco ha empezado a estudiar el modo de regularlos.

Barriuso ha destacado que, precisamente, las ultimas redadas en plantaciones de clubes corresponden a una “auténtica confusión legal” y una “situación kafkiana”, ya que el Parlamento Vasco intenta regular a estos clubes de usuarios de marihuana. De hecho, él mismo denuncia que ha sido tratado “de socio legal a miembro de organización criminal” por la Fiscalía Antidroga, tras recibir una petición de 6 años de cárcel por el caso de la asociación Pannagh.

Sin embargo, Martín Barriuso dice que, a pesar de la voluntad política en el País Vasco para intentar regular esta situación, los cambios también deberían ser regulados en Madrid para acabar con la inseguridad jurídica y que “esto no es admisible en un estado de derecho”.

El presidente de la Federación de Asociaciones Cannábicas ha querido subrayar que “el uso del cannabis tiene un efecto protector sobre las neuronas” en contra de lo que se cree, de ahí su uso terapéutico. Sin embargo, señala su efecto nocivo en caso de consumir el cannabis en forma de porro, en personas predispuestas a tener trastornos psicóticos o de consumirlo en edades precoces (antes de los 16 años).

descarga (66)Además, Martín Barriuso ha criticado que se “intente educar a la gente de manera represiva” ya que del presupuesto destinado al tema de las drogodependencias el 89% está destinado a la represión, y sólo el 11% a la prevención, tratamientos, rehabilitación…. Por eso, cree que la legalización del cannabis supondría una mejora en las políticas de prevención.

Esa es, precisamente, la reivindicación de los clubes de cannabis de Euskadi.

Fuente y video  Eitb

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En el País Vasco existen 72 asociaciones registradas, 54 de ellas operativas, con cerca de 10.000 usuarios con fines lúdicos y terapéuticos 

«Queremos dejar de parecer criminales y que no se nos estigmatice». Las operaciones policiales en plantaciones de marihuana realizadas en los últimos días en Gipuzkoa ha vuelto a poner el foco en la realidad de las asociaciones de usuarios de cannabis. Son clubes de consumo de marihuana con fines lúdicos, pero también con objetivos terapéuticos, que se mueven en una especie de limbo legal, en el que corren el riesgo de ser imputados por delitos contra la salud o por tráfico de drogas. Por este motivo, reclaman que «de una vez por todas» se acometa «una regulación integral» para que los usuarios «dejen de sentirse criminalizados», asegura Iker Val, presidente de la federación vasca de cannabis, Eusfac. Precisamente, esta semana, se retoma en el Parlamento Vasco la ponencia para buscar una solución regulada de la actividad de las asociaciones.

Esa es la reivindicación que persiguen los alrededor de 10.000 usuarios que forman parte de los clubes de cannabis repartidos por todo Euskadi. Según los datos oficiales, existen 72 asociaciones, si bien 50 estarían operativas (34 en Gipuzkoa, 12 en Araba y 6 en Bizkaia).

Una de ellas, la más importante en cuanto a volumen de usuarios aunque de reciente creación, se encuentra en Zarautz. The Weed Club es una asociación sin ánimo de lucro que agrupa a 900 asociados. Por tener, tienen hasta consulta médica. «Somos el único club de toda España que cuenta con un médico en plantilla, que atiende a las personas que buscan fines terapéuticos», explica Mikel Larrañaga, presidente de la asociación. La sede del club está en Zarautz, si bien la plantación, con 360 ejemplares adultos, se ubica en otro municipio.

Según explica Larrañaga, «actualmente nada está regulado. Las asociaciones nos basamos en una autorregulación. Es una situación de vació legal. Los clubes son legales pero los cultivos están en un limbo legal y también es ilegal el transporte. Por eso es necesaria una regulación total para que los usuarios de los clubes dejen de estar estigmatizados. Si las asociaciones son legales, creemos que se debería regular todo el entorno».

También reivindica una regularización Iker Val, presidente de la federación vasca de cannabis, Eusfac, y de la asociación Ganjazz Art Club, creada hace 12 años. «Nosotros trabajamos en una propuesta de una ley vasca integral del cannabis que regule tanto el consumo individual, para dar pautas de cuántas plantas puede tener una persona, como la actividad de las asociaciones y colectivos que se agrupan para consumir cannabis respetando los parámetros del código penal y del consumo compartido. Además, apostamos por el acceso al cannabis medicinal de calidad a través de una empresa regulada por el Gobierno Vasco», afirma.

ganlogAsimismo, Ganjazz trabaja en «colaboración con el Instituto Vasco de Criminología en la elaboración de una guía de buenas prácticas para los clubes de cannabis».

Fuente Diario Vasco

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Madrid.- Los clubes de Cannabis, asociaciones sin ánimo de lucro integradas por personas adultas consumidoras de cannabis, son un invento español exportado a otros países, cuya actividad está a merced del policía o juez de turno al carecer de una regulación legal.

Los clubes de Cannabis, asociaciones sin ánimo de lucro integradas por personas adultas consumidoras de cannabis, son un invento español exportado a otros países, cuya actividad está a merced del policía o juez de turno al carecer de una regulación legal.

A pesar de que el consumo y el cultivo privado de cannabis está despenalizado en España, las asociaciones cannábicas se encuentran en el limbo por falta de un marco legal.

El debate sobre la legalización de esta droga se ha reabierto recientemente tras anunciar el País Vasco su intención de regular su consumo, cultivo y venta, una propuesta que fue inmediatamente matizada.

La portavoz del Gobierno vasco, Idoia Mendia, reconoció que el Ejecutivo autonómico no es competente en esta materia y explicó que la regulación planteada solo afectaba a los clubes de consumo.

El pasado jueves, el Parlamento vasco dio el primer paso en esta dirección al firmar todos los grupos parlamentarios una proposición no de ley para la creación de una ponencia que estudiará la regulación de los Clubes Sociales de Cannabis.

Ninguna otra comunidad se ha planteado llevar a cabo alguna iniciativa similar, ni tiene entre sus prioridades una regulación en esos términos.

No obstante, la repercusión mediática de la propuesta vasca ha vuelto a sacar a la luz a las asociaciones de cannabis, que fueron pioneras en el País Vasco y que en estos momentos proliferan por toda España, donde se contabilizan más de doscientas.

Son clubes exclusivos a los que se accede mediante la invitación de un socio y están totalmente cerrados a los menores de edad. Algunos, incluso, exigen tener más de 21 años para pertenecer a ellos.

Entre sus objetivos está el de cultivar cannabis para sus socios en circuito cerrado. Aunque pueden tener también otros fines como la investigación, la divulgación o promover cambios legislativos en torno al cannabis.

“Son una especie de cooperativas donde todos los usuarios son socios”, ha explicado a Efe Martín Barriuso, presidente dela Federación de Asociaciones Cannábicas (FAC), una entidad que agrupa a casi una cuarentena de estas asociaciones

“El consumo privado es legal en España, el problema es que no está regulado”, se lamenta Barriuso, quien explica que los clubes pueden funcionar “en base a que el consumo está despenalizado y a sentencias judiciales que han ido desarrollando una doctrina en torno al consumo compartido”.

La falta de regulación, según el presidente de FAC, “provoca situaciones bastante absurdas, como que la policía intervenga una y otra vez a una asociación para que luego el juez archive el caso”.

Acabar con esta situación y evitar actuaciones policiales y judiciales “innecesarias” es lo que pretende el País Vasco, ha asegurado Barriuso, quien cree que el debate ha sido confuso.

Cuando se le pregunta sobre si entre los objetivos dela Federación está la legalización de la venta de cannabis, Barriuso responde con otra pregunta: ¿”Qué es la legalización?”.

“Nosotros estamos en contra del modelo holandés de Cofee Shop, en contra de que se creen circuitos comerciales de carácter lucrativo para el cannabis, y defendemos un modelo en el que cualquier consumidor pueda producir por sí mismo o pueda delegar esa actividad en una sociedad sin ánimo de lucro, en la que no haya reparto de beneficios y la gestión sea democrática”.

Insiste en que el objetivo de los clubes es que nadie haga negocio con el cannabis como ocurre con el tabaco.

En ese caso, se correría el riesgo de se deteriorase la calidad del producto o se ocultase información sobre sus riesgos.

Además, el ciudadano no tendría derecho a controlar el proceso de producción y se convertiría en un consumidor “enganchado a un producto con el que están comerciando a su costa”.

Mediante las asociaciones cannábicas se crea un circuito cerrado fuera del alcance de los adolescentes.

Desde la FAC se defiende que el consumo se limite a los adultos y ven “con preocupación” el consumo adolescente que se da en España, que les parece “inaceptable”.

“En las asociaciones informamos de los riesgos, pero como personas adultas que somos asumimos esos riesgos al igual que cuando cogemos un coche o utilizamos una motosierra”, afirma tajante Barriuso.

(Agencia EFE)

Fuente LaInformacion

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Periódicos como The Guardian  hablan ya de cuarenta clubs privados de cannabis en España, y esto solo parece el comienzo, si el cannbais esta prohibido consumirlo en espacios públicos es normal  que este tipo de agrupaciones privadas estén proliferando en la península ibérica.

El número de clubes de cannabis exclusivos para socios está aumentando en España gracias a que los consumidores aprovechan que la ley permite su consumo en privado. El amplio club situado en un antiguo restaurante en Paracuellos del Jarama, pequeño pueblo cercano a Madrid, está equipado con bar, cocina, mesas de billar y televisores. El presidente de la asociación, Pedro Álvaro Zamora, afirma: “Esto no es Amsterdam, no se trata de un coffee shop. Es la sede de nuestra asociación y es un lugar privado”. Es el más sofisticado de los hasta 40 clubes de cannabis que han surgido en garajes y trasteros de toda España desde que los consumidores de cannabis entienden que las leyes que ilegalizan el consumo en público no son aplicables a clubes privados exclusivos para socios.

Fuente Cannabismed