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Clubs

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Los clubes sociales de cannabis son asociaciones que se abastecen y distribuyen cannabis entre sus socios, todos mayores de edad y en un ámbito privado, reduciendo los riesgos asociados al mercado negro o al cultivo indiscriminado. Estas asociaciones sin ánimo de lucro surgen en países dónde se ha despenalizado el consumo de marihuana, como es el caso de España, para cubrir las necesidades de los fumadores que, si bien tienen derecho a consumir, no tienen derecho a cultivar o esos derechos están restringidos. A continuación, presentamos distintos aspectos necesarios para crear un club de cannabis en España y salir airoso del intento:

1) Creación y registro

El primer paso consiste en celebrar la Asamblea Constitutiva en la que se necesitan al menos tres socios fundadores a modo de junta directiva: un presidente, un secretario y un tesorero. Los estatutos, previamente redactados, deben ser aprobados así como el acta fundacional que será firmada y ratificada por todos los socios. En ella también se especifica la denominación o razón social. La mayoría de clubes de cannabis en España siguen los estatutos del club pionero Pannagh. Una vez celebrada esta asamblea, se presentan estos documentos en el registro de tu comunidad autónoma para oficializar la asociación. Se recomienda unirse a la Federación de Asociaciones Cannábicas (FAC) para legitimar el funcionamiento de la misma y contribuir al desarrollo del movimiento asociativo a nivel nacional.

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La Audiencia Provincial de Vizcaya devuelve la marihuana incautada a la Asociación Pannagh (2007). Foto de Cáñamo.

2) Inscripción de socios y previsión de consumo

Para adherirse, los socios rellenan una solicitud de inscripción en la que abonan una cuota y aportan el DNI para demostrar que no son menores de edad. También reconocen el uso habitual de cannabis, la voluntad de pertenecer a la asociación y no tener antecedentes penales relativos a delitos contra la salud pública. La parte más importante de esta inscripción es la declaración de la previsión de consumo. En ella el socio estipula aproximadamente la cantidad de marihuana que va a consumir al mes. La suma de las previsiones de consumo de los socios legitima a la asociación para abastecer de marihuana a sus integrantes.

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Mostrador expendedor de marihuana del CSC Ganjazz de San Sebastián.

3) Producción

Lo ideal, para no participar en el mercado negro, es que la asociación autoproduzca el cannabis que consumen sus socios. En este caso se ajusta la producción a la suma de las previsiones de consumo. Sin embargo, muchas asociaciones no disponen de medios para autoproducir su marihuana por lo que recurren a la compra mancomunada. En ella, en el nombre de los socios, la Junta Directiva adquiere el cannabis de un tercero.

La compra mancomunada es, como la producción, la suma de las previsiones de consumo. La previsión máxima de consumo está limitada a 60 gramos al mes por socio. Tanto si la marihuana proviene del autoabastecimiento como del mercado negro, se deberá notificar a los socios los precios de producción o adquisición con la máxima transparencia. Asimismo, el precio final del producto debe estar debidamente justificado y desglosado.

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Desglose de precios de marihuana adquirida bajo compra mancomunada en un CSC de Madrid.

4) Funcionamiento

La asociación no hará difusión del consumo de cannabis ni promoción del mismo a personas no pertenecientes a la misma. Además, debe garantizar una organización democrática en la que, si bien se delegan poderes para agilizar la toma de decisiones, también se garantizan los mecanismos para que los socios participen en las mismas. Como suele pasar en todas las asociaciones, algunos socios se involucran más que otros, pero siempre se debe informar a todos de asambleas y cambios.

A medida que la asociación crece se deben asignar empleos a las personas que se encargan de las funciones necesarias para el funcionamiento del club, como la producción, la administración, la contabilidad, la gestión… Los socios que realicen trabajos en la asociación deben tener un contrato, salario estipulado, etc. Como en cualquier otro lugar.

Esta es una de las negligencias más comunes en las asociaciones que están empezando, no regularizar los trabajos y las consecuentes remuneraciones de los socios empleados. Cuidado con estos aspectos laborales y normativos, pues pueden dar al traste con todo el trabajo anterior que ha sido necesario para montar un club social de cannabis.

Con la info de FAC y ENCOD

Fuente Dinafem

 

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club privado cannabis

No se puede «abrir la puerta» a la regularización del consumo de marihuana en el País Vasco sin que se pongan en marcha de modo paralelo políticas activas de prevención del consumo de esta droga y de alerta de sus riesgos. Ésa es la opinión que ayer expuso quien fuera secretario general de Drogodependencias del Gobierno vasco en la década de 1990, Jesús Antonio Pérez Arrospide, ante la ponencia que en el Parlamento Vasco analiza la posibilidad de legalizar los clubes de consumo de cannabis.

«Hasta ahora, lo que está habiendo es una excesiva despreocupación a la hora de valorar y reflejar exactamente qué significa desde el punto de vista de la salud, especialmente de la salud mental, el consumo de cannabis […]. Si lo que hacemos es únicamente regularizar los clubes de consumo de cannabis, difícilmente vamos a poder hacer prevención del consumo juvenil. Hay que tomar a la par otra serie de medidas educativas, pedagógicas, que hagan que el joven entienda los riesgos», opina Pérez Arrospide.

Este experto, uno de los 60 que están convocados por la ponencia parlamentaria antes de emitir su dictamen sobre las vías legales para regularizar los clubes de cannabis, entiende como positivo que se arbitren medidas para que la «alegalidad no acerque a situaciones de alguna forma delictivas» a adultos que consumen libremente marihuana o que puedan acercarse a esta sustancia por motivos «terapéuticos». Pero, insiste, la otra cara de la moneda tiene que ser «que el cannabis quede fuera de la práctica recreativa del ocio juvenil».

Pérez Arrospide, en todo caso, matizó que el de la marihuana no es un debate nuevo en el País Vasco. «Ya en el año 1994, hace 20 años, el Gobierno vasco editó una documentación preocupado por la legalización de la marihunana que ya en algunos países se empezaba a plantear. Se interpretó que podía ser una política de reducción de riesgos en aquellas personas consumidoras a partir de una edad», indicó el exresponsable autonómico de Drogodependencias

Fuente El Mundo

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Regulación de los clubes de cannabis

-La legislación no prohíbe los clubes de consumo, indica el presidente del TSJPV-

-El viceconsejero de Seguridad, Josu Zubiaga, asegura que la Ertzaintza se limita a cumplir con sus funciones al actuar contra plantaciones de marihuana

-El Parlamento Vasco estudia la regulación del cannabis en una ponencia

El presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV), Juan Luis Ibarra, ha manifestado hoy ante la ponencia que en el Parlamento Vasco estudia la regulación de los clubes de consumo de cannabis que “el consumo compartido en pequeñas cantidades no es delito”. Sin embargo, ha puntualizado quetampoco hay una “obligación” legal de que la Cámara abra la puerta a legalizar la posición de estas asociaciones.

“Hay una jurisprudencia ya consolidada de que el consumo colectivo con cantidades propias de autoconsumo no está penalizado, pero eso no quiere decir que exista derecho a hacerlo, sino que eso no es delito”, ha indicado Ibarra ante los medios de comunicación. En todo caso, ha incidido, el consumo en clubes “debe estar intervenido por la Administración”. Como ejemplo para aclarar la compleja de esta situación jurídica ha hablado de los comercios: no es delito abrir un negocio, pero no hay posibilidad de hacerlo sin un permiso administrativa y tras reunir unos requisitos.

En el mismo foro ha participado hoy el viceconsejero de Seguridad, Josu Zubiaga. Lo ha hecho después de que la Ertzaintza, como otros cuerpos policiales, haya recibido numerosas críticas por lasrepetidas operaciones contra plantaciones de marihuana ocurridas en las últimas semanas coincidiendo con la época de floración del cáñamo. En algunas de ellas los agentes han decomisado, precisamente, el material de los clubes de cannabis.

Para Zubiaga, la Ertzaintza no es quien “criminaliza” a estos consumidores, sino que se limita a aplicar la legislación y la “interpretación” que de ella hacen los jueces. Ibarra ha dicho también que jueces, fiscales y policías están obligados a “perseguir a los delincuentes”.

El tercer compareciente de la jornada,Xaquín Acosta, asesor de clubes de cannabis, ha explicado que sí hay que abordar una regularización de los clubes de consumo, aunque ha admitido que es muy importante tasar, por ejemplo, el volumen de producción de marihuana para evitar que los excedentes sean introducidos en el comercio ilegal.

El Parlamento Vasco pretende escuchar a un total de 60 expertos o profesionales antes de tomar la decisión de si regula o no los clubes de consumo de cannabis. No se trata de legalizar la marihuana, ya que ésa es una competencia del Estado.

De momento, las opiniones recabadas son diversas. Las asociaciones defienden su derecho al “autoconsumo” y han criticado que mientras el Parlamento debate su futuro la Policía continúe actuando contra ellas. De hecho, la Fiscalía ha pedido 6 años de cárcel por tráfico de drogas para el presidente de la Federación de Asociaciones Cannábicas, Martín Barriuso, porque entiende que distribuye a terceros las plantas del club.

El experto médico Miguel Gutiérrez, sin embargo, manifestó otro punto de vista muy distinto. Desde su experiencia al haber atendido a jóvenes que han abusado de las drogas, sentenció: “[Los médicos] No tenemos ninguna oposición a la creación de clubes de cannabis, pero sí nos preocupa extraordinariamente que se proyecte una imagen del consumo de marihuana como algo inofensivo que no atenta gravemente contra la salud. Eso es incierto”.

Publicado en El Mundo

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BarriusoEl presidente de la Federación de Asociaciones Cannábicas denuncia en la entrevista realizada en ‘Entrada Libre’ las situaciones ‘kafkianas’ que rodean a la marihuana y a los clubes del cannabis.

Martín Barriuso, presidente de Pannagh y de la Federación de Asociaciones Cannábicas, ha estado este martes en el programa ‘Entrada Libre’ para hablar sobre la regularización de los clubes de cannabis y el vacío legal ante el que se encuentran.

De hecho, las operaciones policiales en plantaciones de marihuana realizadas en las últimas semanas ha vuelto a poner el foco en la realidad de las asociaciones de usuarios de cannabis. Mientras tranto, el Parlamento Vasco ha empezado a estudiar el modo de regularlos.

Barriuso ha destacado que, precisamente, las ultimas redadas en plantaciones de clubes corresponden a una “auténtica confusión legal” y una “situación kafkiana”, ya que el Parlamento Vasco intenta regular a estos clubes de usuarios de marihuana. De hecho, él mismo denuncia que ha sido tratado “de socio legal a miembro de organización criminal” por la Fiscalía Antidroga, tras recibir una petición de 6 años de cárcel por el caso de la asociación Pannagh.

Sin embargo, Martín Barriuso dice que, a pesar de la voluntad política en el País Vasco para intentar regular esta situación, los cambios también deberían ser regulados en Madrid para acabar con la inseguridad jurídica y que “esto no es admisible en un estado de derecho”.

El presidente de la Federación de Asociaciones Cannábicas ha querido subrayar que “el uso del cannabis tiene un efecto protector sobre las neuronas” en contra de lo que se cree, de ahí su uso terapéutico. Sin embargo, señala su efecto nocivo en caso de consumir el cannabis en forma de porro, en personas predispuestas a tener trastornos psicóticos o de consumirlo en edades precoces (antes de los 16 años).

descarga (66)Además, Martín Barriuso ha criticado que se “intente educar a la gente de manera represiva” ya que del presupuesto destinado al tema de las drogodependencias el 89% está destinado a la represión, y sólo el 11% a la prevención, tratamientos, rehabilitación…. Por eso, cree que la legalización del cannabis supondría una mejora en las políticas de prevención.

Esa es, precisamente, la reivindicación de los clubes de cannabis de Euskadi.

Fuente y video  Eitb

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elzo4El sociólogo Javier Elzo (foto) apoya regularizar los clubes de cannabis, pero avisa de que el mayor problema reside en el consumidor sin recursos que está «enganchado»

El sociólogo Javier Elzo propuso ayer que se suministre marihuana de forma «controlada y legal» a los consumidores sin recursos del País Vasco para erradicar la «marginalidad» de los colectivos «más indefensos» y también para atajar el «trapicheo». Elzo, que participó en una ponencia del Parlamento vasco sobre la regulación de los clubes de cannabis, asumió las reclamaciones de esas entidades y defendió su regularización en Euskadi. En una primera fase, se efectuaría a título experimental, y con posterioridad, y tras analizar las conclusiones de una comisión de expertos, mediante un estatus legal.

El catedrático emérito de Sociología de la Universidad de Deusto propugnó ambas medidas -la Fiscalía rechaza la actividad de los clubes- tras constatar que la represión policial y judicial contra las drogas «ha fracasado». Un hecho avalado por el elevado consumo de marihuana que, desde su punto de vista, se registra en Euskadi. Elzo recordó que en la comunidad autónoma había 28.000 fumadores habituales de cannabis en 2012, de los cuales 11.000 tenían entre 12 y 23 años, una cifra que calificó de «alarmante».

El sociólogo aseguró que en el País Vasco se fuman mucha más marihuana y hachís que en otras autonomías e, incluso, que en otros países de la Unión Europea. La razón es que ambas sustancias tienen una «aceptación social» entre los vascos que no se da con otros estupefacientes. Así se explica que los clubes sociales de marihuana estén más extendidos en la comunidad autónoma. «Euskadi ha sido mucho más liberal, permisiva en comportamientos privados con el consumo de cannabis, la justificación de la homosexualidad, del aborto e incluso de la eutanasia», indicó.

A la luz de esa realidad, y a pesar de apoyar las demandas de los clubes de cannabis, Javier Elzo previno contra el riesgo de que el País Vasco se convierta en una «pequeña Holanda», donde ya funcionan establecimientos similares. Reconoció que podría producirse un efecto llamada que convertiría Euskadi en una especie de «paraíso» de la marihuana.

El catedrático recalcó que su mayor preocupación son los pequeños consumidores que, además de estar «enganchados», sufren problemas de integración social y carecen de recursos económicos. A su modo de ver, es muy importante darles alguna salida, comprobando la calidad de lo que fuman y, sobre todo, evitando que «anden por ahí trapicheando». Por ello, sugirió facilitarles «el acceso legal y controlado» a la droga.

Un experimento

Respecto a los clubes de cannabis, el sociólogo de Deusto planteó a las autoridades la posibilidad de legalizarlos, «ad experimentum», durante seis o nueve meses. A continuación se crearía una comisión que elaboraría un informe sobre el funcionamiento de esos centros; por supuesto, siempre limitados a socios e invitados.

Elzo señaló que, en el plazo de seis meses, esa comisión formularía al Parlamento vasco una propuesta de estatus legal, aunque dejó claro que, en cualquier caso, esas entidades deben estar vetadas a los menores y su fin ha de ser recreativo y sin ánimo de lucro, descartándose «todo proselitismo e incitación al consumo».

1340962562_348677_1341076596_noticia_normal (1)Mientras la Cámara de Vitoria decide sobre esa cuestión, los clubes de cannabis acumulan ya veinte sentencias absolutorias de los tribunales. A la espera de nuevos pronunciamientos judiciales, las asociaciones reclaman de las administraciones que se pongan de acuerdo sobre su situación.

Precisamente, en las últimas fechas se han registrado varias operaciones de la Ertzaintza y la Guardia Civil contra plantaciones de marihuana propiedad de cooperativas. El presidente de la Federación de Asociaciones Cannábicas de Euskadi (Eusfac), Iker Val, ha aclarado que no se trata de una «caza de brujas». Simplemente, por estas fechas «acaban los ciclos de cultivo, y la propagación del olor facilita la localización de las plantaciones».

Fuente ElCorreo

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La Federación de Asociaciones Cannábicas de Euskadi (EUSFAC) no cree que exista una “caza de brujas” contra los clubes sociales de consumo de esta sustancia sino que la falta de regulación genera contradicciones en una comunidad autónoma en la que estima que hay 100.000 consumidores habituales de esta droga.

El presidente y el abogado de esta entidad, Iker Val y Aitor Brión, respectivamente, han comparecido en una rueda de prensa en San Sebastián para lanzar un mensaje de “tranquilidad” y “calma” tras las noticias difundidas las últimas semanas que vinculan plantaciones de cannabis pertenecientes a cooperativas de consumidores con operaciones policiales, robos y detenciones.

Iker Val ha explicado que en esta época del año, que coincide con el fin de los ciclos de cultivo, es habitual que se produzca un repunte tanto en la intervención de cultivos por parte de la policía como en el robo de plantas debido a que la propagación del olor facilita la localización de las plantaciones.

No obstante, ha querido transmitir “calma”, ya que de los doce colectivos representados en esta federación vasca, ninguno ha sufrido este año ningún robo en sus cultivos, mientras que sólo uno, concretamente Ganjazz Art Club, ha sido objeto de una intervención policial, que se produjo el pasado miércoles, cuando la Ertzaintza intervino una plantación en un caserío de Oiartzun (Gipuzkoa).

Estos datos avalan, a su juicio, que “no hay una caza de brujas” contra estos clubes sociales de consumo de cannabis en Euskadi, donde existen 72 colectivos inscritos en el registro de asociaciones del departamento de Justicia, aunque se calcula que hay unos 55 realmente operativos.

Iker Val cree que la ausencia de “una regulación clara y concreta” provoca “situaciones contradictorias” que, en este caso, afectan a “asociaciones con estatutos registrados y aprobados por el departamento de Justicia” del Gobierno Vasco.

Val ha asegurado que “está demostrado” que en los lugares en los que existe un club social de consumo de esta sustancia estupefaciente “disminuye la delincuencia y el trapicheo de cannabis a menores”.

solucion-problemas(1)Ha querido dejar claro que estos clubes “no son el problema” sino “parte de la solución” y ha señalado que, según sus datos, Euskadi alberga cada año más de 10.000 cultivos de cannabis, de los cuales la mayoría son para autoconsumo, unos cincuenta de asociaciones para abastecerse en circuito cerrado y unos mil para el “narcotráfico” y las “redes ilícitas” que actúan con “impunidad”.

Fuente DiarioVasco

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En la operación fueron detenidas cinco personas y se incautaron de 634 plantas de marihuana.

La Asociación de Estudios y Usuarios del Cáñamo (PARE) de Bilbao ha presentado un escrito ante un juzgado de Tolosa en el que solicita la devolución de la marihuana incautada por la Guardia Civil en una operación desarrollada en Zizurkil que se saldó con cinco detenidos, ha informado hoy este colectivo.

La Delegación del Gobierno en el País Vasco informó ayer, en una nota de prensa, de esta operación desarrollada el pasado 26 de septiembre en los invernaderos de un caserío en el que fueron detenidas cinco personas y donde se incautaron de 634 plantas de marihuana, 17 kilogramos de esta sustancia ya secada, un revólver y tres escopetas, entre otros efectos.

Según esta fuente, los presuntos traficantes realizaron algunos disparos con una de las escopetas que posteriormente fueron incautadas.

Sin embargo, un miembro de la directiva de PARE a explicado hoy, en declaraciones a EFE, que la marihuana incautada pertenecía a su colectivo, legalmente inscrito en el registro de asociaciones del Gobierno Vasco, y que, según ha dicho, tenía alquilados los invernaderos al dueño del citado caserío de Zizurkil.

Este portavoz ha aclarado que la cosecha de marihuana estaba destinada al autoconsumo de los más de 300 socios del colectivo, con sede en la capital vizcaína, quienes pagan esta sustancia solidariamente en función de los gastos que les cuesta producirla.

Ha aclarado asimismo que la operación policial coincidió en el tiempo con un intento de robo de la marihuana por parte de tres personas, dos de las cuales habrían conseguido escapar, y que, según su versión, habrían sido las responsables del intercambio de disparos con la Guardia Civil.

El portavoz de PARE ha revelado asimismo que las personas que finalmente detenidas por los miembros del instituto armado fueron el dueño del caserío, un criado, su sobrino, y un miembro de la asociación que se encontraba en el lugar, porque con anterioridad habían sufrido otros robos, y uno de los presuntos ladrones.

Fuente DiarioVasco

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El departament de Salut catalán  tiene previsto convocar a los grupos parlamentarios para trasladarles una propuesta para poner orden en un sector que, en los últimos años, ha crecido con mucha fuerza

En Catalunya se calcula que hay unas 300 asociaciones de cannabis, 200 de las cuales se encuentran en Barcelona

La Generalitat de Catalunya quiere regular los clubes de cannabis. El conseller de Salut, Boi Ruiz, tiene previsto convocar próximamente a los representantes de los grupos políticos en el Parlament con el objetivo de consensuar una propuesta que tiene que servir para poner orden y regularizar un sector que, en los últimos años, ha crecido con mucha fuerza. Según el Gobierno y las mismas asociaciones, en Cataluña puede haber unos 300 clubes de cannabis. Hay miles de consumidores.

Salut tiene previsto presentar una propuesta basada en una regulación de buenas prácticas que posibilitaría “un modelo restrictivo de club” con el objetivo de limitar el número de socios, fijar las cantidades máximas de cultivo y de consumo y la edad para asociarse, evitar las actividades promocionales, definir los horarios y las condiciones de salubridad de los locales y poner énfasis en prácticas preventivas de reducción de riesgos y de daños. La regulación también persigue evitar el contacto del consumidor con el mercado negro, conocer más a fondo la realidad del fenómeno, acceder a la población consumidora, conocer la composición de las plantas e involucrar a los usuarios en la elaboración de propuestas factibles de reducción de riesgos y de daños.

Desde hace unos años, el número de clubes de cannabis se han disparado en Cataluña, principalmente en Barcelona. “Pensamos que pueden haber unas 300 asociaciones, y más de 200 están en Barcelona, sobre todo en Ciutat Vella”, dice Jaume Xaus, portavoz de la CATFAC, la Federación de Asociaciones de Usuarios de Cannabis de Cataluña, una de las dos federaciones existentes.

Permitido el autoconsumo

La situación en Cataluña y en España es de vacío legal. El tráfico de cannabis está prohibido, pero está permitido el autoconsumo. Los clubes se encuentran en la misma situación y, desde hace tiempo, que reclaman una regulación del Parlament para funcionar con normalidad. Además de Cataluña, las asociaciones de cannabis están muy arraigadas en el País Vasco y ahora el movimiento empieza con fuerza en Galicia y en Andalucía.

En el Parlamento Vasco ya se ha hecho una comisión para regular los clubes de cannabis. Después de estar parada un tiempo por las elecciones de 2012, la comisión retomará en octubre la actividad con la comparecencia de unos 60 expertos para que ofrezcan algo más de luz sobre el tema desde diferentes ámbitos con el objetivo de buscar y aprobar un marco jurídico que permita a las asociaciones de cannabis funcionar con normalidad.

En Cataluña, según el Departament de Salut, en mayo de 2012 se inició el camino para trabajar en una propuesta de regulación de buenas prácticas y se creó una comisión liderada por la Subdirección General de Drogodependencias de la Agencia de Salud Pública de Cataluña e integrada por la Dirección General de la Policía, la Dirección General de Derecho y Entidades Jurídicas, la Dirección General de Administración Local y la Fiscalía Superior de Cataluña. El Departament de Salut asegura que también abrió un diálogo con el sector. Con todo, habrá aspectos que la Generalitat no podrá regular y que requerirán cambios en la legislación española, por ejemplo todo aquello que hace referencia al Código Penal.

Ayer, Jaume Xaus, de la CATFAC, valoraba muy positivamente el paso dado por el Departament de Salut. “Esta regulación es una necesidad. Ahora funcionamos con mucha inseguridad jurídica”.

La nota hecha pública por Salut llega después de que el 19 de septiembre, ICV-EUiA presentara una propuesta de resolución en el Parlament catalán para constituir una comisión de expertos, personas y entidades para estudiar el fenómeno e iniciar los trabajos técnicos y jurídicos “para establecer una regulación específica de las asociaciones de personas consumidoras y de los llamados clubes sociales de cannabis”. Para ICV-EUiA, prosigue la proposición, “el consumo de cannabis es una realidad en Catalunya”, y hasta ahora las políticas en materia de cannabis han estado principalmente enfocadas a la criminalización y persecución judicial y policial de los usuarios. En opinión de los ecosocialistas, estas políticas han sido un fracaso rotundo en todo el mundo y requieren un enfoque nuevo encaminado a la reducción de riesgos y reducción de los daños asociados al uso.

ICV-EUiA también propone iniciar los trabajos para la elaboración de una ley catalana de acceso al cannabis en el marco de la Llei de Salut Pública y de las competencias establecidas en el Estatut, y reforzar y colaborar con las diferentes entidades para mejorar los programas de información, prevención y promoción de la salud en drogodependencias espacialmente para la población menor.

Normativa llena de contradicciones

Según el diputado de ICV, Josep Vendrell, el problema de los clubes de cannabis se va haciendo grande. Cada vez la presión policial y judicial es mayor y lo que es peor la normativa está llena de contradicciones: “El consumo no es ilegal, el tráfico está prohibido, llevar cannabis encima no está permitido, en los clubes se puede consumir, la fiscalía ha dictado instrucciones para que se compruebe que las plantaciones disponen de un permiso de la agencia del medicamento…”, dice Vendrell.

“No hay ninguna regulación, las líneas son muy ambiguas. Esto provoca muchos problemas con la policía y la fiscalía. Se producen cortes de plantas, inspecciones a clubes. Actualmente, en Cataluña, puede haber un centenar de imputados de clubes de cannabis”, explica el portavoz de la CATFAC, Jaume Xaus.

Las últimas semanas, Catalunyaplural.cat ha visitado uno de estos clubes, situado en Barcelona. Al exterior, ningún cartel lo anuncia y nada hace pensar que detrás de la puerta hay un club de cannabis. De hecho, para entrar hay que llamar a un timbre, hacerse socio (con el aval de una persona que ya lo sea), ser mayor de 21 años (en algunos clubes se puede acceder con 18), no consumir en el interior de las instalaciones más de una determinada cantidad al mes (varía en función de los clubes) y ser consumidor de cannabis (para evitar que se diga que se ha incitado a alguien a consumir por primera vez). Se trata de un club privado y no de un local de pública concurrencia.

Una de las personas responsables del club explica que la aparición de los clubes “ha hecho emerger un consumo que antes se hacía de manera oculta. El auge de este tipo de clubes demuestra que hay un consumo. La gente fuma igual un canuto que un cigarro”. Y añade que las asociaciones funcionan como un club de fumadores. “La licencia la solicita una asociación de cannabis. En Barcelona, no hay ninguna normativa que prohíba que en un local privado no se pueda consumir cannabis. No son locales de pública concurrencia. Son clubes privados de fumadores”.

El proceso para constituir una asociación se hace, actualmente, a través del registro del Departament de Justícia. El club lo que hace es presentar unos estatutos y un código de buenas prácticas. Justícia analiza los estatutos, comprueba que no haya nada ilegal y los da de alta. Pero el vacío legal existente y la ambigüedad es tan enrome que, en ocasiones, acaban igualmente teniendo problemas con la policía y la fiscalía, y se inicia un proceso judicial.

Los clubes legalmente constituidos ofrecen charlas con médicos y abogados para dar a los consumidores asesoramiento jurídico y médico. Algunos de los clientes hacen un uso terapéutico del cannabis –sirve para la artrosis, la artritis, la esclerosis múltiple, para terapias para combatir los efectos de la quimioterapia y como regulador natural de la insulina–, pero de momento los consumidores terapéuticos todavía son una minoría. En los clubes de la CATFAC, Xaus calcula que son entre un 15 y 20% de los usuarios.

En cuanto a los cultivos, algunas asociaciones lo que hacen se contratar a un jardinero que se da de alta como autónomo y hace la producción por el autoconsumo de un club. Pero las líneas sobre lo que se puede hacer o no son muy finas y cada cierto tiempo los Mossos intervienen plantaciones de cannabis. Así ha pasado, por ejemplo, esta misma semana en cuatro domicilios de las comarcas del Vallès Oriental y El Maresme. La policía autonómica intervino 700 plantas de marihuana, detuvo una persona e imputó a otros tres un delito contra la salud pública.

La regulación de Salut persigue también evitar un crecimiento desproporcionado de los clubes y del número de socios. Esto se hace porque se ha detectado que hay una serie de asociaciones que funcionan con una visión más comercial y mercantilista que otras y no limitan el número de socios –se cree que en Catalunya hay clubes que funcionan con miles de usuarios–, y la Generalitat opina que de no hacer la regulación se corre el riesgo que se implanten prácticas de riesgo para los consumidores.

Mientras que en España y en Cataluña, la regulación de los clubes de cannabis todavía tardará un tiempo a llegar, en otros países o demarcaciones el proceso ya está bastante más avanzado. Por ejemplo, en Estados Unidos, el Departamento de Justicia norteamericano ha anunciado que no interferirá en las medidas adoptadas por los estados de Colorado y Washington para despenalizar el cannabis: uso, producción, distribución y venta para uso lúdico. Esta decisión, probablemente, significará que otros estados norteamericanos iniciarán el mismo camino. En Alaska se quiere celebrar el próximo año un referéndum sobre la cuestión.

Fuente ElDiario

En la Asamblea General de Encod en Bermeo, España, del 21 al 23 de junio de 2013, la siguiente serie de principios fue acordada a fines de definir el concepto de un Cannabis Social Club.

annabis Social Clubs han sido establecidos para proteger los derechos de consumidores y productores de cannabis y ayudar a instalar políticas de cannabis que benefician a la sociedad entera.

Un club social de cannabis está compuesto por socios, ciudadanos adultos, que organizan el cultivo de un monto limitado de cannabis para satisfacer sus necesidades personales. Así establecen un circuito cerrado entre los productores a los consumidores, en el que se cumplen ciertos requisitos relativos a la salud, la seguridad, la transparencia y la rendición de cuentas.

Las formas concretas de operar de un club social de cannabis dependen de las normas legales, políticas y culturales vigentes en el país en el que está establecido. Sin embargo, hay algunos principios y actitudes básicas a los que todos los Clubes Sociales de Cannabis se adhieren y que los distinguen de otro tipo de iniciativas.

1. La oferta sigue la demanda, no al revés

La capacidad de producción de un Club Social de Cannabis se basa en el nivel esperado del consumo de sus miembros. La oferta siempre se organiza con el fin de satisfacer la demanda de los miembros, no al revés.

2. Sin fines de lucro

Clubes Sociales de Cannabis se constituyen como asociaciones sin ánimo de lucro. Los beneficios que se pueden obtener por la asociación y que se derivan de las actividades económicas, se utilizan para promover los objetivos de la asociación, y no se distribuirán entre los socios. Clubes Sociales de Cannabis buscan generar empleo legal y producir bienes y servicios de una manera legal.

3. Transparencia

Clubes Sociales de Cannabis son asociaciones legalmente registradas. Su organización interna es democrática y participativa. El órgano de decisión es la Asamblea General de Socios, a la que están invitados todos los socios a asistir o hacerse representar por otro socio. Cada socio tiene un voto.

En la AG, se presenta y aprueba cada año un informe descriptivo y financiero de las actividades de la asociación en el año anterior, así como un plan de trabajo para el año siguiente, incluyendo la provisión de cultivo y del precio.

Clubes Sociales de Cannabis mantienen un registro de sus actividades, que es fácilmente consultable por los socios, otros CSC’s o autoridades. Ello incluye la contabilidad, un registro (anonimizado) de los socios y su consumo, y un registro (anonimizado) de la producción.

4. Orientado a la salud pública

Clubes Sociales de Cannabis sólo hacen uso de métodos de cultivo que cumplan con las normas de la agricultura biológica. Desarrollan una política eficaz de prevención y tratamiento del uso nocivo del cannabis, y promueven formas de asegurar el uso responsable y beneficiosa entre sus socios. Ello incluye la provisión a sus socios de información factual sobre cannabis / cañamo. Elaboran investigaciones sobre los aspectos sanitarios del cannabis que producen e informan a sus socios sobre los resultados de estas investigaciones.

1qMmEo.St.45. Abierto al diálogo con las autoridades

Clubes Sociales de Cannabis están dispuestos a participar en cualquier tipo de diálogo con las autoridades, y ponen en práctica una política activa para invitar a las autoridades a este diálogo.

Fuente Encod

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-Cada vez existen más clubs destinados a este uso en nuestro país.

-Pese a basarse en el autocultivo para el consumo propio, siguen teniendo problemas de inseguridad jurídica.

-En España hay entre 400.000 y 500.000 fumadores de marihuana diarios y más de tres millones de ocasionales.

No existe un censo fiable del número de clubs ni del de fumadores asiduos a ellos, pero se calcula que en nuestro país existen entre 400 y 500 clubs sociales de este tipo al que asisten unos 100.000 de los 3 millones de fumadores de cannabis que hay en España. Así lo resume Martín Barriuso, presidente de la FAC (Federación Asociaciones de Cannabis), organismo que intenta regular el sector.

Barriuso interpreta que “no todos los que fuman van, mucha gente prefiere cultivar por su cuenta y otros están acostumbrados a los productos del mercado negro”. “También está el miedo a ser reconocido como usuario, algo que sigue estando muy mal visto”, advierte el portavoz. Quizás por eso los dos testimonios de este reportaje prefieren no dar sus apellidos. La FAC sospecha “que la razón principal es que el ambiente represivo retrasa la aparición de clubes en muchos sitios, y no hay dónde apuntarse”.

Julián es de los que prefieren cultivar: “Evito pillar a gente que no conozco pero, como este año no he podido plantar, me he visto en el brete de buscar a alguien que me garantice un cultivo responsable y natural de lo que fumaría. Los clubes me lo brindan, sumando además el hecho de poder disfrutar también allí lo que me ha pasado algún amigo”.

Con respecto a si es más caro o más barato, Javi, fumador por motivos terapéuticos, asegura que “depende con qué lo compares y qué es lo que busques. Yo normalmente prefiero la calidad a la cantidad y eso suele ser un poco más caro. Por lo menos me da la sensación de que es más natural y no tan químico”, que es precisamente de lo que huye al rechazar el tratamiento con medicamentos.

Por su parte, Barriuso considera que “la ventaja mayor es salir del mercado ilegal, con sus precios excesivos, el aire de clandestinidad, la inseguridad sobre el origen y composición de lo que consumes, etc. También aporta dignidad al no tener que moverte en ambientes marginales para comprar y poder compartir tus experiencias con gente como tú. Además, en los clubes hay más información y se realizan otro tipo de actividades formativas, festivas y reivindicativas”. Julián confirma que “resulta más caro, justificando una estructura y unas garantías legales de cara a sus socios. Además de los servicios, que van desde una tele donde ver el fútbol hasta un bar, tienen un abanico de variedades más extenso y unas instalaciones acordes a la filosofía y necesidades de los socios”.

Para Javi, la mayor ventaja es que “te ofrece la seguridad de que no se han utilizado pesticidas perjudiciales, ayudas a un grupo estigmatizado, todo el mundo cree que somos hippies y nada más lejos de la realidad, hasta médicos y banqueros hay en nuestro grupo. No fumo en casa por respeto a mi pareja, a quien no le gusta”. Él fuma como tratamiento, por lo que es mejor en un club, donde le pueden llevar un seguimiento e informarle exhaustivamente.

Barriuso especifica que “fundamentalmente, se trata de pacientes de cáncer en quimioterapia, pacientes de VIH con problemas de anorexia-caquexia, personas con esclerosis múltiple o fibromialgia, y diversos tipos de dolor crónico, además de mucha gente que la usa para dormir.  Javi agrega que se palían síntomas como “ansiedad, tensión alta, excitación, dolores de barriga, migrañas, anorexia, cánceres… Aunque en mi caso es por ansiedad y estrés”.

Así son los clubs de fumadores de cannabis

Como ya adelantaba este paciente, la marihuana “no siempre se puede fumar. La diferencia del olor de fumarlo a beberlo, por ejemplo, es muy notable. He probado casi todas sus variedades: magdalenas, mantequilla, infusiones, pomadas, dulces caseros… En la variedad está el gusto. Y el efecto es el mismo, también depende del estado de ánimo en ese momento. Lo bueno es tomarlo antes de estar ansioso”.

Julián lo hace en cambio por placer: “Si me daban ganas de fumar en otro sitio que no fuera mi casa, lo llevaba crudo. El club de fumadores me brinda precisamente eso, un espacio de ocio fuera del ámbito privado donde poder disfrutar de momentos tan naturales para la vida como ver el fútbol con los amigos fuera de casa”. Javi corrobora que hay un ambiente de respeto y feeling. A muchos nos sirve como una válvula de escape, igual que cuando quedas con los colegas para tomar unas cervezas después del curro”. Y Julián añade que “la mayoría de los que frecuentan los clubes son consumidores habituales. El precio de la marihuana no la hace accesible a todo el mundo así que por lo general el ambiente es más puretilla”.

Y es que, en opinión de Javi, la nota en común de los clubs sociales de cannabis es el no clasismo. Es decir, “no nos fijamos en la procedencia o la situación de la gente, el club tampoco pretende lucrarse, sólo se paga lo justo para poder mantenerlo”. En ese sentido, Julián detalla que “cada club pide a sus socios que den una media de lo que consumen y así tienen un control de lo que venden y de lo que puede comprar cada uno. De modo que, si fumas 15 gramos, durante ese mes solo comprarás 15 gramos. Cada club, dependiendo de la cantidad de socios, tiene un reglamento de funcionamiento interno diferente, aunque comparten una normativa general”.

La normativa vigente

En efecto, en la FAC, comenta su presidente, “tenemos una serie de procedimientos de control, que incluyen el peritaje externo de los cultivos, y estamos elaborando un código de buenas prácticas, para lo cual EUSFAC, la sección vasca de FAC, ha contratado a un investigador del Instituto Vasco de Criminología”.

Básicamente porque les están criminalizando: “Tenemos constantes problemas con los jueces y, sobre todo, con la policía, consistentes en incautaciones, allanamientos, detenciones e imputaciones por tráfico de drogas. La mayoría de jueces lo tienen claro y archivan los casos e incluso ha habido varios casos de devolución de la marihuana incautada. El problema es que no hay una regulación clara del uso personal y del autocultivo y nos encontramos en una inseguridad jurídica total. Si hay una denuncia, la policía considera que debe intervenir, aunque sepa de antemano que el caso acabará en archivo”.

Suele depender del policía que te toque y del tipo de club. Se han dado casos de clubs sociales grandes que se dedican a la comercialización más que al autoconsumo. “En la FAC no nos gusta el modelo de club grande con carácter comercial, entendemos que no se puede garantizar la transparencia y la gestión democrática y que hay riesgo de manipulación por intereses comerciales”.

Si quieres encontrar los clubes destinados a este fin asociados en tu comunidad, busca sus contactos en las asociaciones y clubs de la FAC. Es difícil dar con ellos, según Barriuso porque “los únicos que tienen que saber dónde está el club son los miembros. Es un grupo cerrado donde se entra por invitación y no tiene sentido publicitar dónde está la sede. De hecho, cuando se dan muchas facilidades para encontrar el club, o su ubicación está pensada para que la gente lo vea, hay que pensar que eso no es un circuito cerrado con plazas limitadas, sino un punto de tráfico camuflado de otra cosa. Ser un verdadero Club Social de Cannabis es mucho más que ponerse el nombre”.

Fuente ZoomNews

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Uruguay.- Un grupo de consumidores de marihuana se propone crear el primer club social de cultivo no clandestino. “La producción penada es la que se hace para traficar, no la que permite obtener cantidades razonables para el consumo”, advirtió a Montevideo Portal Juan Vaz, de la Asociación de Estudios del Cannabis del Uruguay (AECU).

Cincuenta personas es la cantidad mínima deseable para conformar un club social de cannabis que permita desarrollar un cultivo para abastecer a cada uno de sus miembros. Cien metros cuadrados en un galpón o en un pequeño huerto es suficiente para realizar la plantación. Otra cosa importante es establecer un dispositivo de seguridad.

Después hará falta un buen abogado que defienda la postura del club: El consumo no está penado, la producción destinada al narcotráfico sí, pero no la que asegure al consumidor tener cantidades razonables de marihuana. Si un juez procesa a alguien por autocultivo, “la única vía que deja para el consumo, que no está penado, es recurrir al traficante”, afirmó a Juan Vaz, de la Asociación de Estudios del Cannabis del Uruguay (AECU), a Montevideo Portal. Por tanto, ese juez sería “cómplice” de los narcotraficantes.

Con esas bases, AECU lanzará este sábado en el Velódromo Municipal la creación del primer club social de cannabis público del Uruguay. Hay por lo menos otros tres que son clandestinos, reveló Vaz.

El club que pretende formar AECU será en conocimiento de las autoridades, que sabrán dónde se realiza el cultivo y se les pedirá que controlen y auditen la producción, según Vaz. ¿Será ilegal? “Eso tendríamos que verlo”, dijo Vaz y desarrolló los argumentos en defensa de la plantación para el consumo propio. “Somos todos consumidores adultos y responsables”, subrayó.

Festival

La presentación fue  durante un festival denominado “Cultivando la libertad Uruguay crece… y se casa”, organizado por grupos a favor de la legalización de la marihuana y del matrimonio igualitario. Desde las 16.20, en una carpa ubicada en el predio del Velódromo, AECU dió a conocer la estructura que le pretende dar al club y anotó a los aspirantes a socios. Los datos del evento pueden verse en las publicaciones adjuntas.

125019_MarihuanaEn la antesala de la aprobación de un proyecto que habilite el autocultivo de marihuana, Vaz indicó que el proyecto de AECU “funciona como preparación” a esa legalización.

Sin votos suficientes para aprobar la producción y venta estatal de marihuana, el Frente Amplio sí tiene en el Parlamento la posibilidad de aprobar una ley de autocultivo, que incluso recibe apoyo de legisladores de la oposición.

Fuente Montevideo Portal

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grancanaria (1)Las Palmas de Gran Canaria, España. En el discreto jardín del club de fumadores de marihuana de Mogan, en la isla de Gran Canaria, las frondosas plantaciones de hojas verdes crecen al sol antes de ser cosechadas, secadas y transformadas en droga suave.

Sentados a una mesa de esta asociación del archipiélago de Canarias, algunos miembros del club fuman tranquilamente una pipa de agua o un porro. Uno de ellos exprime la planta para sacar un jugo verdoso, otro desmenuza las olorosas flores secas para guardarlas en un bote.

“He estado consumiendo maría desde temprana edad, 14 ó 15 años. Empecé como la mayoría de nuestros jóvenes, por curiosidad y rebeldía ante lo prohibido”, recuerda Andrés Ibarra, el jardinero y presidente del club, de 40 años, que con tijeras poda una planta.

“Desde temprano empecé a cultivar lo que más adelante sería mi consumo personal porque lo que se me ofrecía en los diversos puntos de venta, la típica plaza del pueblo, siempre eran productos adulterados y en su mayoría descaradamente caros”, explica Andrés, con la cabeza afeitada y pendientes en ambas orejas, que se define como un “consumidor lúdico”.

La ley española prohíbe la producción de drogas suaves para venderlas y su posesión en lugares públicos, pero la tolera según criterios precisos, en privado y entre mayores de edad en un marco estrictamente no lucrativo.

Aprovechando este hueco, decenas de clubes florecen en todo el país, ofreciendo una alternativa a los consumidores que no quieren acudir al mercado clandestino.

El de SibaritasMedCan se creó en 2012 en una discreta finca rodeada de árboles, lejos del pueblo, protegida por una valla metálica de dos metros y dos pastores alemanes que disuaden a los ladrones.

“Nos hemos reunido un buen equipo de amigos con los que hemos decidido cultivar de manera colectiva lo que entre nosotros mismos consumimos, haciendo hincapié en un cultivo responsable y respetuoso con la naturaleza, sin abonos químicos ni pesticidas nocivos para nuestra salud”, insiste Ibarra.

Además de los fumadores de cannabis, estos clubes atraen también a personas enfermas que buscan un uso terapéutico de la droga.

“Sufrí un accidente que me dejó muchas secuelas, muy dolorosas”, explica Isaac Candelaria Martín, de 40 años. “Con los medicamentos era incapaz de hacer una vida normal, siempre dependiendo de alguien, no salía de casa, no tenía vida social, ahora sí la tengo”, agrega.

“Soy consumidor terapéutico”, reconoce también Juan José, de 47 años, que entre otras dolencias sufre fibromialgia, una enfermedad que conlleva dolores crónicos. Optó por la marihuana tras sufrir los efectos secundarios de los fármacos.

“Con ella no tengo riesgo alguno de estar ’enganchado’ a ninguna droga. Me permite moverme, me regula el apetito, el sueño, y hasta mi humor para afrontar mi día a día”, afirma.

Entre los nuevos esquejes y las plantas adultas en flor, el pequeño jardín de cuatro metros por cinco, en el centro de la finca, puede albergar unas 200 matas.

“Consumo marihuana habitualmente desde los 16 años”, reconoce Eliana Detraz, una mujer suiza de 42 años. “El hecho de formar parte de este equipo y de haberme adherido al club SibaritasMedCan es ante todo por no verme envuelta en trapicheos raros o seguir engordando a las mafias locales”, asegura.

Cada uno de la veintena de miembros debe informar sobre su consumo, lo que permite estimar las cantidades a producir y justificarlas en caso de inspección policial.

topo_fumando_marihuanaY es que para estos clubes la frontera de la legalidad nunca está lejos. “La ley no es clara”, denuncia Ibarra, recordando una redada policial, hace un año, en la que las plantaciones fueron cortadas.

“No me considero una criminal ni delincuente por el hecho de consumir marihuana”, dice Detraz. “Soy una persona muy responsable y tengo un empleo estable con cargo importante. La marihuana es para mí como la copita que la gran mayoría de gente puede consumir en cualquier bar sin por ello ser un alcohólico”.

Fuente Abc

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El Parlamento Vasco volverá a intentar regular esta legislatura la actividad de los clubes sociales de cannabis en Euskadi a través de una ponencia específica que se pondrá en marcha antes del verano y que recuperará los trabajos de la legislatura anterior que quedaron inacabados.

La Comisión de Salud y Consumo ha aprobado hoy por unanimidad de los grupos, salvo UPyD que no estaba, la constitución de una ponencia que dé continuidad a los trabajos que comenzaron en la anterior legislatura para buscar una solución regulada a la actividad de estos clubes.

Carmelo Barrio (PP) ha sido quien ha propuesto recuperar los “interesantes” trabajos de la pasada legislatura en torno a esta ponencia y analizar también el consumo del cannabis con la presencia de más expertos, científicos y representantes sociales.

En la legislatura anterior comparecieron 12 expertos, entre ellos el delegado del Gobierno central para el Plan Nacional sobre Drogas, Francisco de Asís Babín, quien opinó que el Parlamento y el Ejecutivo vascos tienen “muy poco” margen de maniobra para poder legislar sobre los clubes de cannabis, si éstos se dedican al cultivo colectivo de drogas.

No obstante, sí que consideró que es posible adecuar espacios de carácter privado en los que las personas puedan consumir cannabis con las restricciones jurídicas correspondientes.

En lugar de la iniciativa del PP, que PNV, EH Bildu y PSE-EE han considerado demasiado genérica, estos grupos han aprobado con el apoyo también del PP una enmienda a la totalidad en la que tratan de poner una fecha a la constitución de la ponencia y dicen que deberá constituirse durante el primer período de sesiones, es decir, antes del verano.

Asimismo, la iniciativa plantea que los trabajos que se retomen deben ir dirigidos a buscar una solución regulada de la actividad de los denominados clubes sociales de cannabis.

Luis Javier Telleria (PNV) ha opinado que los trabajos de la ponencia deberían concluir esta legislatura con el fin de que se pueda legislar “algo que hoy por hoy es alegal”.

Todos los grupos de la Cámara apoyaron la pasada legislatura la constitución de esta ponencia cuyo objetivo era definir un marco jurídico que regule la actividad de las asociaciones de usuarios de cannabis constituidas en Euskadi y corregir la situación de vacío legal en la que se mueven.

dsc0488tvEl objetivo inicial era buscar una regulación legislativa del cultivo de cannabis para consumo propio que tuviera en cuenta el respeto a la autonomía personal y el derecho de las personas no fumadoras, y que garantizase una información completa sobre las consecuencias en la salud de esta sustancia.

El País Vasco es una de las zonas de Europa con mayor uso de cannabis, una sustancia cuyo consumo individual no está sancionado, pero sí la venta y cultivo si está destinado al tráfico.

Fuente NoticiasdeGuipuzkoa

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“Hay que ir contra las grandes mafias y dedicar desde luego menos esfuerzo y recursos en esta gente que lo que hace es consumir marihuana porque les da la gana y otros porque tienen esa adicción. Es la ley en España, el consumo no está penado”

La Santa Le Club es una asociación que reúne a consumidores de marihuana en un pequeño local privado muy discretamente ubicado en el madrileño barrio de Malasaña.

Cada tanto sufre la irrupción de las fuerzas del orden, que conlleva inevitablemente la incautación de las drogas que tengan en ese momento, y la correspondiente instrucción de una causa penal en la justicia.

Desde su fundación en mayo de 2011 la institución ya acumula cinco expedientes judiciales. Sin embargo, uno de ellos se ha transformado en lo que consideran un triunfo en la lucha por abrir un debate sobre la situación legal del cannabis y sus consumidores y contra las “arbitrariedades” de los poderes públicos.

Semanas atrás un juez ordenó que les sean devueltos los 200 gramos de marihuana incautados en diciembre, junto a otros elementos como balanza, dinero y bolsas.

Huellas dactilares

No es la primera vez que esto sucede en España. “Es el cuarto caso”, señala a BBC Mundo Pedro Pérez, presidente de esta asociación legalmente constituida e inscrita como tal en el Ministerio del Interior.

Pérez subraya una y otra vez el carácter “privado” de este sitio y aclara que hay cientos de asociaciones similares en toda España. “No se abre al público en general. De hecho, para entrar se debe apoyar el dedo en un lector de huellas dactilares”, apunta. “Su carácter privado, de acuerdo a la jurisprudencia del Tribunal Supremo, es lo que lo hace legal”, añade.

Esa opinión va en la misma línea que la del juez que les devolvió la droga incautada por no apreciar “perpetración del delito” contra la salud pública, que es el título dentro del que se engloba el tráfico y la promoción del consumo ilegal de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas (art. 368 del Código Penal).

“Aquí no promovemos nada. Eso sería ilegal. Aquí la gente viene y se asocia”, puntualiza. La Santa tiene cerca de 300 socios. Aproximadamente el 70% son de los llamados “lúdicos”, los que fuman por placer. El 30% restante son “medicinales”. A estos últimos no se les cobra. “Tratamos de ayudar a quienes lo están pasando muy mal”, agrega el presidente del club.

No todos van a fumar. “Muchas señoras vienen a comerse un bombón de marihuana o a tomarse una tisana, sobre todo los que hacen un uso medicinal”, explica.

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El club es estrictamente privado y se accede con sistema de captación de huellas dactilares.

La idea de crear este club no fue de un día para el otro. Desde hace años Pedro tiene un grow shop, es decir una tienda donde se pueden adquirir todo tipo de insumos necesarios para el cultivo de la planta de marihuana. “Empezó a venir gente que hacía tratamientos contra el cáncer y nos pedía marihuana para paliar los malestares”, recuerda Pérez.

Esas situaciones, sumadas a la ganas de tener un lugar “privado” donde la gente pudiera consumir en forma “tranquila, responsable y sin recurrir al mercado negro”, determinaron la idea de crear la asociación La Santa Le Club, que sólo acepta mayores de 21 años.

Consumo compartido

El hecho de que sólo se dispense droga a los socios y que el local no esté abierto al público son la salvaguarda para que el funcionamiento sea legal, explica a BBC Mundo Helena Echeverri, la abogada que logró la devolución de la droga incautada.

“Se respeta todo lo estipulado por el Tribunal Supremo en cuanto a consumo compartido”, señala. Por ello ningún socio recibe más de dos gramos por persona por día.

A pesar de todos los cuidados y formalidades, las visitas de la policía no terminan. “Los entendemos, hacen su trabajo, saben de un lugar donde entra y sale gente y hay droga… es normal que sospechen”, admite Pedro. “El problema es que se llevan todo”, añade.

La comprensión que muestra Pedro hacía los agentes es recíproca. Desde el Sindicato Unificado de Policía abogan por un cambio de la política antidroga que no los obligue a realizar estos operativos. “El problema es que la lucha contra el narcotráfico está equivocada, nos estamos centrando mucho en lo que es el pequeño consumo”, opina José María Benito, en su carácter de portavoz, en diálogo con BBC Mundo.

“Hay que ir contra las grandes mafias y dedicar desde luego menos esfuerzo y recursos en esta gente que lo que hace es consumir droga porque les da la gana y otros porque tienen esa adicción. Es la ley en España, el consumo no está penado”, añade.

Y en esa tesitura es que la abogada de La Santa logró la devolución de lo incautado.

Devolución

“Cuando se acredita que no se ha cometido delito, todo lo que se han llevado se tiene que devolver”, señala la letrada Echeverri, quien es profesora en el Master de Práctica Jurídica del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid.

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Pérez espera que la decisión judicial abra un debate sobre la política del Estado en cuanto al consumo de marihuana

Todas las partes coinciden en la esperanza de que decisiones judiciales como esta abran la puerta a un debate para replantear la política del Estado. “Sitios como este evitan que la gente vaya al mercado negro”, considera Pérez. Su defensora sueña con que un día “los ciudadanos mayores puedan acudir ya sea a una farmacia, ya sea a una asociación o a un dispensario de un organismo oficial a conseguir lo que buscan”.

“Que se haga entrega de la sustancia intervenida en esta causa…”, se lee en la notificación judicial al Instituto Nacional de Toxicología, donde estaba depositada. Pedro Pérez y su abogada esperan el mismo final feliz para las dos causas próximas a definirse. En el sindicato policial esperan que los agentes no tengan que intervenir más en estos casos. En medio de un humo de aroma inconfundible los socios de La Santa celebran.

Fuente BBC

 

Francia.- El Cannabis Social Club Francés según reveló el HuffPost hizo el anuncio  de que se había tomado la decisión formal este domingo día 03 de febrero de poner fin a la prohibición del cannabis.

La Federación de Cannabis Social Clubs francés (FCSCF) presentará su estatus de asociación en la prefectura de Indre-et-Loire, el 4 de marzo. Si el 25 de marzo, el gobierno no lo autoriza , entonces el estado se enfrentará a una ola de declaraciones oficiales de clubes de cannabis sociales en toda la prefectura.

“425 clubes están preparados” asegura Dominique Broc, el portavoz de la Cannabis Social Club Francés. Estas declaraciones para el 25 de marzo incluso podría ser seguidas por otra en una fecha que aún no ha sido concretada En total, cerca de 700 Clubes Sociales de Cannabis (CSC) podrían presentarse por lo tanto puede estarán obligados a declarar.”Pedimos al gobierno que decida sobre el tema de los clubes de cannabis sociales”, explicó Dominique Broc. Hasta el momento, las autoridades han cerrado los ojos, pero ahora ellos tendrán que decidir.

Dominique Broc habla sobre el cannabis como una “muleta social”, algo que ayuda a vivir. Recreativo o terapéutico, son muchos los que, como él, le gustaría consumir libremente, fuera del tráfico y saber lo que se fuma. Él cree que se debe autorizar y controlar la creación de clubes de cannabis sociales, el Gobierno para decidir. Sin embargo, el portavoz gubernamental, sólo una cosa es cierta: “La prohibición no beneficia a nadie, excepto a la delincuencia organizada”.

 Video Noticia

Extraído de Huffpost Francia

 

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piantiamoItalia.- Con una conferencia de prensa, Andrea Trisciuoglio y Lucia Spiri, dos personas que usan la marihuana para aliviar los síntomas de la esclerosis múltiple, presentaron la iniciativa.

Ayer martes se inauguró en Italia el primer Club Social de Cannabis, un gran paso para la reforma de las leyes sobre marihuana, en un país tradicionalmente estricto en cuanto a este tema.

Con una conferencia de prensa, Andrea Trisciuoglio y Lucia Spiri, dos personas que usan la marihuana para aliviar los síntomas de la esclerosis múltiple, presentaron el primer Club Social de Cannabis en Italia, llamado “PianTiamo”.

Entre sus partidarios están el alcalde de la ciudad de Racale (Lecce), Donato Metallo, la miembro del Parlamento Rita Bernardini y conocidos personajes italianos como Mina Welby y Don Andrea Gallo.

Con la presentación del club se busca conseguir tanto apoyo como sea posible para este proyecto que consideran una revolución social en beneficio de los pacientes con enfermedades crónicas o que hoy no tienen un tratamiento satisfactorio.

Desde nuestra ciudad apoya esta iniciativa la Asociacion Civil Rosarina de Estudios Culturales (Arec), una asociación interdisciplinaria sin fines de lucro, plural y horizontal, que aboga por la militancia y la lucha para la implementación de un nuevo paradigma en políticas de drogas, que permita seguir avanzando hacia un modelo social y estatal más inclusivo, humanista y democrático.

Fuente LaCapital

Asociaciones de consumidores de cannabis catalanas se han agrupado en una plataforma que va exigir al Gobierno de Cataluña que regule el consumo de cannabis. El sábado 19 de Enero han convocado una manifestación en la Plaza Sant Jaume de Barcelona para reivindicarse.

El Museo del cáñamo en Barcelona ha sido el escenario donde esta agrupación cannabica ha leído un manifiesto de la agrupación. José Afuera, como portavoz, ha sido el encargado de leer un manifiesto en el que exigen cambios para que la ley no persiga a los consumidores de marihuana.

El presidente del Club de catadores, Jaime Prats, ha apostado por presionar al ejecutivo para que desaparezca la inseguridad jurídica que tiene los consumidores de marihuana y en concreto que es una “tenencia licita”.

Esta agrupación que ya ha sumado una cincuentena de asociaciones de cannabis aseguraba que representan a mas de 100.000 consumidores y apuestan por que el Gobierno regule el autoconsumo particular y para que los mismos usuarios decidan que consumen y como lo producen.

La Agrupación también ha comentado que varios ayuntamientos de Cataluña capitaneados por el de Rasquera están preparando una propuesta que harán llegar al parlamento autonómico catalán y que va centrada en los cultivos especializados de cannabis para asociaciones o clubs.

También, han comentado que el Gobierno catalán encargo anteriormente una comisión para estudiar la posibilidad de regular el cultivo para autoconsumo. Pero que quedó parada con el inicio de la últimas elecciones, ahora después de pasar estas, están esperando que el ejecutivo autonómico siga meneando ficha en este tema.

La manifestación del próximo 19 de Enero esta convocada para las 18 horas en la Plaza de Sant Jaume y después transcurrirá hasta la plaza de la Mercé donde habrá música en directo hasta las 21 horas.

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LaPiantiamo1

Italia.- Tenemos el placer de anunciar el nacimiento del primer Cannabis Club Social de Italia.

Todo va a empezar aquí en Salento con un evento el próximo 29 de enero, será para el uso terapéutico del cannabis Después de encontrar asistencia legal, el apoyo de los políticos locales (Donato metal alcalde de Racale) y nacionales (Hon. Rita Bernardini), con el apoyo de reconocidas personalidades como Mina Welby, Don Andrea Gallo, Sud Sound System, estamos aquí para pedirles su apoyo y participación.

Aquí está la carta a la que le pedimos que responda con sus propios pensamientos sobre la misma, echele un vistazo:

Hola, somos Trisciuoglio Andrea y Spiri Lucía.

Contamos con esclerosis múltiple y tla ratarla con cannabis. La urgencia para los enfermos hizo nacer para los primeros meses del 2013 el Club Social de Cannabis primero de Italia con sede en Racale (LE) . Cada día miles de pacientes deben comprar su cannabis por sus propia medicina en organizaciones más o menos criminales, con las consecuencias catastróficas que conocemos. La única alternativa es cultivar su propio cannabis para consumo propio, pero sólo unos pocos países permiten el cultivo de las plantas. Crear un CSC sería una gran atención a las diferentes personas con diferentes enfermedades que se pueden beneficiar del uso del cannabis. En Italia aún está tipificado como delito el cultivar la planta de nuestra medicina y tenemos enormes beneficios con ella como los medicamentos diarios entregados de la farmacia del hospital e importados desde muy lejos y “amigable” Países Bajos: el Bedrocan (inflorescencias de cannabis). Dicho esto, uno de los muchos pasos básicos a la gravedad de la CSC se asociará con los nombres de sus nombres famosos, como la suya! Por supuesto, necesitaremos el apoyo de todos los seres humanos en la tierra que puedan hablar y ser escuchado. Le pedimos que apoyen porque estamos hablando de lderecho al tratamiento, la posibilidad hoy en día de calmar nuestros dolores, mañana podrías caer desafortunadamente en una enfermedad que no tiene cura real. Nuestro proyecto es simplemente lo que se desarrolló en los últimos años en España, Bélgica y más recientemente en Francia: crear por fin un lugar en el que los enfermos puedan cultivar sus plantas de cannabis sin tener que recurrir al mercado negro.

La nuestra es una verdadera revolución social en beneficio sólo de los enfermos y tenemos la intención de llamar la atención de nuestras instituciones políticas, medios de comunicación …….

¿Qué podrías hacer es darnos su “yo estoy allí” responder con un clic a este e-mail, sería importante!

luciaspiri@gmail.com – andreatrisciuoglio@hotmail.com

 Fuente Overgrow Italy