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Cultivo de invierno

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Terminada la temporada de cultivo exterior con la cosecha de las variedades más tardías, algunas aún en floración, la gran mayoría de cultivadores con la despensa llena deja pasar los meses hasta la siguiente temporada. Pero el cultivador es un ser inquieto que en muchas ocasiones cultiva por el placer de cultivar y no es capaz de esperar tanto tiempo. Es por ello que muchos recurren al llamado “cultivo invernal”.

Queda claro que un cultivo invernal se trata de cultivar en invierno, pero siempre que el clima lo permita. En muchas zonas será imposible, sea por la poca cantidad de sol, por la gran cantidad de lluvia, por el frío, por la nieve… Pero en muchas otras zonas sí es posible, ya que aunque las temperaturas son bajas, las horas de sol son las suficientes para que las plantas produzcan buenas cosechas.

En cuanto a la cosecha, cabe destacar que estará muy por debajo de los rendimientos que se pueden obtener en verano. Las condiciones climáticas no son lógicamente las mismas y las plantas no suelen alcanzar grandes tamaños. Pero a su favor, que tanto los sabores y aromas se potencian. La misma variedad cosecha en verano e invierno, pueden cambiar de sabor totalmente, siempre a favor de la cosechada con frío.

Pero empecemos por lo básico, que es comprender el fotoperíodo de esta planta. El cannabis es fotodependiente, es decir que son los fotoperíodos los que controlan sus fases. Crece cuando las horas del día aumentan, y florece cuando las horas de día comienzan a disminuir. Desde el solsticio de verano (20-21 de junio) hasta el solsticio de invierno (21-22 de diciembre), las horas de luz disminuyen. Y desde el solsticio de invierno hasta el solsticio de verano, las horas de luz aumentan.

Sabiendo éso, debemos tener en cuanta varios aspectos. A estas alturas, con las horas de luz en descenso, si germinamos una semilla ésta crecerá hasta que el fotoperíodo la fuerce a florecer al alcanzar la edad sexual adulta, sobre las 4-6 semanas desde la germinación. A no ser que realicemos un aporte con luz artificial para complementar las horas de luz, podemos intuir que conseguiremos unas plantas de pequeño tamaño.

A estas alturas del año, un esqueje cultivado en interior y sacado al exterior, comenzará a florecer automáticamente por la reducción tan brusca de las horas de luz. Conseguiremos plantas de muy pequeña altura, ya que normalmente los esquejes en interior no tienen un gran tamaño. Pero también debemos tener en cuenta la inversa, que si el cultivo invernal lo comenzamos demasiado tarde, las horas de luz en aumento puede hacer que la planta revegete, es decir que detenga la floración y comience una nueva fase de crecimiento.

Las temperaturas en exterior son determinantes a la hora de realizar un cultivo invernal. Mientras las zonas aéreas soportan las bajas temperaturas mejor de lo que podemos imaginar, no ocurre lo mismo con las raíces. Cuando éstas están por debajo de 15-16 ºC, la asimilación de nutrientes se ve disminuida e incluso se puede llegar a detener, con lo que nuestras plantas ni crecerán ni florecerán en condiciones.

Mantener una temperatura así en exterior no es sencillo, pero no imposible. En maceta siempre será más complicado que en el suelo, éso debemos tenerlo en cuenta. Pero una maceta también podemos aislarla térmicamente o al menos protegerla del aire frío. También existen macetas de materiales como porexpán, con las que las raíces se encontrarán más confortables.

Sin duda la mejor opción pasa por cultivar en un invernadero o pequeño cobertizo, pero no siempre es posible. Además cuenta con la ventaja de que en un invernadero o estructura similar es muy sencillo aportar luz con una simple instalación eléctrica. Tampoco pretendemos montar un interior al aire libre, sino evitar que las plantas florezcan y un aporte de 2-3 horas de luz puede ser suficiente.

Algo muy característico de las cosechas de los cultivos invernales, además de los sabores y aromas más intensos que ya hemos comentado, es que las bajas temperaturas hacen que la asimilación de determinados nutrientes se vea afectada. Entre ellos se encuentra el fósforo, y ante una carencia de este nutriente, la planta reacciona adquiriendo unos preciosos tonos púrpuras o rojizos. Es muy común que variedades que cultivadas en verano son completamente verdes, y la misma variedad cultivada en invierno sea completamente púrpura, tanto hojas como cogollos.

 

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Llegado el momento de la cosecha y todavía aún con las tardías variedades sativas en el suelo, en las regiones más cálidas de nuestro territorio nacional los cannabicultores más inquietos no dejan de seguir haciendo lo que más les gusta: cultivar su propia yerba de calidad durante el invierno. Todos sabemos que llenar las arcas para aguantar todo el largo y duro año sin tener que recurrir al mercado negro es todo un reto y una azaña para los cannabicultores más experimentados.

La marihuana para crecer, aunque sea a un ritmo mucho más lento que en temporada, necesita unas temperaturas mínimas superiores a 10 ºC. Son pocas las zonas privilegiadas del territorio español que gozan de inviernos suaves sin casi heladas, claros ejemplos son el litoral mediterráneo, el valle del Guadalquivir, Huelva, Canarias,…., y que permiten otra forma de cultivar cannabis como son los cultivos de invierno.

Antes de iniciar nuestro cultivo invernal hay que saber como se comporta la marihuana durante el invierno. Durante el invierno el fotoperiodo es apto para la floración, y no comienzan a florecer hasta que han pasado al menos de mes y medio a dos meses (dependiendo de la genética de cada planta). Teniendo en cuenta la corta fase de crecimiento y junto con la disminución del fotoperíodo y de las temperaturas, provoca que las plantas raramente crezcan más de 100 cm, pudiendo llegar a producir de 20 a 60 gramos/planta, dependiendo de variedad. Una ventaja de tener un ciclo tan corto es la disminución de cantidad y número de abonados

Como las plantas comienzan a florecer al mes y medio, más o menos, y siempre que dispongamos del espacio suficiente, podemos hacer siembras escalonadas que nos permitirán ir cosechando escalonadamente nuestras plantas de invierno. Aunque algún cannabicultor pueda pensar que es más conveniente sembrar toda la superficie disponible, los motivos de hacer siembras escalonadas son la propia obtención de una cosecha escalonada que es igual a realizar menos trabajo de golpe, y sobre todo la mayor ventaja es la de evitar la pérdida total de la cosecha por heladas aisladas que se puedan producir.

La primera siembra es conveniente hacerla en el mes de Septiembre, cuando estén las plantas de temporada a punto de ser cosechadas. Se pueden hacer siembras de 1 m2, evitando el mismo lugar donde estaban las plantas de temporada, acordaros de la rotación de especies para evitar que terminemos padeciendo con los años problemas con los nemátodos.

Más o menos se trata del mismo concepto del espacio y número de plantas que en un cultivo de interior con luz artificial o un cultivo de autoflorecientes. Por cada metro cuadrado se pueden colocar entre 9 y 25 plantas, dependiendo de la variedad y de cómo se comporten estas en invierno, separadas entre sí de unos 20 a 25 centímetros como mínimo. Aunque lo pueda parecer no es un número excesivo de plantas para tan reducido espacio, ya que hay que restar el número de machos, que es bastante más elevado que en temporada, ya que las condiciones de cultivo son más adversas que favorables, así como el número de posibles plantas hembras que puedan sucumbir ante el frío sin poder formar completamente sus racimos de cogollos.

Realizando sucesivas siembras mensuales en Septiembre, Octubre, Noviembre, Diciembre y la última en Enero, nos darán un total de 5 cosechas escalonadas, con lo que tan sólo nos hace falta disponer de 5 m2 de superficie de cultivo. Las siembras que se realizan pasado el mes de Enero corren el riesgo de frenar la floración y comenzar a revegetar, como consecuencia de aumentar sucesivamente el fotoperíodo. Las cosechas las iremos realizando, evidentemente, de forma escalonada, más o menos desde Diciembre la primera hasta finales de Abril que será la última.

Para aumentar el tamaño de las plantas y reducir el riesgo de heladas, muchos cannabicultores avispados se construyen invernaderos donde hospedan a sus plantas durante el invierno. Un invernadero ha de tener orientación sur y debe estar a ser posible resguardado de los vientos del norte, ya que de esta forma se consiguen ganar varios grados de temperatura, y aún se aumentarán más si la cara interior del plástico del lado Norte del Invernadero se halla forrada de material negro. El gran inconveniente de los invernaderos es el conocido efecto invernadero, ya que en una fría noche si se llegan a temperaturas inferiores a –4 ºC, el interior del invernadero permanecerá a esta temperatura hasta miguelprácticamente media mañana con el consiguiente peligro de congelación de las plantas. Los efectos causados por el reiterado frío comienza cogiendo las plantas un color morado, a lo que sigue el cese de la producción de flor, y su posterior secado y muerte.

No utilicéis semillas de autoflorecientes o compradas para realizar cultivos de invierno. Las primeras porque necesitan calor y mucho sol para que crezcan un mínimo, y compradas no porque el riesgo de sufrir congelaciones está a la orden del día.

Por Miguel Gimeno