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Una sobrefertilización en un cultivo de cannabis siempre es un contratiempo. Es algo que casi cualquier cultivador ha sufrido alguna vez, y no siempre está relacionado a la inexperiencia o a la veteranía. La causa es siempre la misma, un exceso de nutrientes que la planta no es capaz de asimilar, lo que produce en el peor de los casos la muerte de la planta.

Los síntomas de una sobrefertilización suelen ser fáciles de detectar. Principalmente se producen daños en las hojas de las plantas. Dependiendo del exceso del nutriente, pueden variar sus síntomas. Pero en todos los casos, las quemaduras en hojas es lo más habitual. Mientras que en crecimiento los excesos más comunes son los de nitrógeno, ya que es el elemento más abundante en los abonos para esta fase, en floración las sobrefertilizaciones se suelen dar por dosis excesivas de fósforo y potasio.

SÍNTOMAS

Cuando se trata de una sobrefertilización de nitrógeno, se puede observar como el color de las hojas se vuelve de un verde más oscuro, además de que estar pierden poco a poco su firmeza. Los tallos tienden a debilitarse y en casos más graves, las puntas de las hojas comienzan a quemarse.

Cuando el exceso es de fósforo y potasio, puede tardar semanas en apreciarse. Lo común es que a la vez, se presenten síntomas con carencias de zinc, hierro, magnesio, calcio o cobre. En un caso complicado, ya que puede llevar al cultivador a usar un complejo de micronutrientes sin bajar las dosis de PK, lo que agravará la situación.

¿CÓMO PREVENIRLA LA SOBREFERTILIZACIÓN?

Ya que una sobrefertilización está provocada por un exceso de fertilizantes, en principio siendo moderado a la hora de fertilizar es la mejor manera de prevenirla. El cannabis es una planta que absorbe grandes cantidades de nutrientes, pero los excesos pueden ser fatales. En cambio las carencias no lo son tanto y tienen fácil solución. Basta añadir una dosis más elevada de nutrientes para solucionarlo.

Una sobrefetilización leve también se soluciona de una manera sencilla, que es bajando las dosis de abonos o espaciando más los abonados. En caso de una fertilización severa, ya nos obligará a tomar una serie de medidas, que en todos los casos supondrán un estrés además del que ya supone la propia fertilización. En principio, es importante no superar las dosis de abono que establece el fabricante.

Pero como es lógico, una planta de 30 cm en crecimiento, no tiene las mismas necesidades que una planta de 3 metros en floración. También es importante conocer la demanda de la planta en cada fase si usamos abonos caseros como estiércoles o compostajes. Si optamos por comprar fertilizantes, siempre mejor que sean específicos y volviendo a seguir las instrucciones del fabricante para cada una de las fases.

Muchos de los problemas de nutrientes, derivan de un pH de agua de riego incorrecto. Ésto hace que la planta no sea capaz de asimilar uno o varios nutrientes, lo que comienza a manifestarse en forma de carencia. Pero ésto no sucede por la falta de algún nutriente y desde luego no se solucionará añadiendo más abono para corregir esa carencia.

Y con respecto al riego, hacer los riegos abundantes, que siempre drene al menos un 10% del total de agua que usemos. De este modo, muchas del exceso de sales que se acumula inevitablemente en el sustrato, se irá eliminando periódicamente.

¿CÓMO SOLUCIONAR UNA SOBREFERTILIZACIÓN?

Lo primero que debemos hacer, es valor que tipo de sobrefertilización es la que afecta a nuestra planta. Antes de tomar medidas, sobretodo si no tienes claro que hacer, es preguntar. Consulta en tu grow habitual o en foros. Saca buenas fotos de las zonas afectadas y también de toda la planta. También aporta todos los datos necesarios para que cualquier entendido te pueda dar su propia valoración y las medidas que debes tomar.

El primer error que se suele cometer es ante el mínimo síntoma de sobrefertilización, hacer inmediatamente un lavado de raíces. Y ésto puede tener malas consecuencias. En primer lugar estaremos eliminando mucha vida microbacteriana del suelo, siempre necesaria y relacionada con la salud de las raíces. Y por otro lado un lavado de raíces supone un estrés, a veces innecesario cuando se puede optar por otro tipo de recurso.

Como hemos dicho ya, si la sobrefertilización es leve, simplemente basta con disminuir las dosis de abono y/o espaciar los abonados. Si abonamos en todos los riegos con 4 ml de X abono, empezaremos a usar 2ml del mismo abono cada dos riegos. Ésto suele ser suficiente para que la planta se recupere.

Si la sofrefertilización es severa, suspenderemos inmediatamente todo tipo de fertilizante que estemos usando. Los siguientes riegos los haremos sólo con agua, hasta que la planta empiece de nuevo a demandar nutrientes. Entonces empezaremos con dosis bajas y aumentando según sea necesario o hasta la dosis indicada por el fabricante.

En caso de sobrefertilizaciones graves, cuando ya la planta muestra quemaduras en todas o en gran parte de las hojas, entonces sí será hora de hacer un lavado de raíces. Con ello conseguiremos eliminar los nutrientes del substrato. Para ello usaremos el triple de agua que capacidad tenga la maceta. Si es de 10 litros, usaremos 30 litros de agua.

Después de un lavado de raíces, el sustrato se queda inerte, es decir sin ningún tipo de alimento. En un medio así, las plantas no sobrevivirán mucho tiempo, por lo que se debe comenzar a abonar a continuación con un fertilizante rico en macro y micronutrientes, además de ser recomendable el uso de regeneradores del sustrato como ácidos húmicos y/o fúlvicos.

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La fertilización foliar es la manera en la que podemos suministrar nutrientes a nuestras plantas a través de sus hojas. Puede usarse de forma complementaria al aporte de fertilizantes vía riego y es la manera más rápida de corregir las deficiencias nutricionales de las plantas. Además de esto, la experiencia adquirida como cultivadores y profesionales en nuestro growshop de Galicia nos ha enseñado que puede ser de gran ayuda para incrementar el rendimiento final de la cosecha.

Los productos adecuados para este tipo de fertilización son el humus líquido de lombriz, si el cultivo es orgánico, o los llamados Sprays Foliares de una u otra casa de abonos. Se disuelven en agua según la proporción indicada por el fabricante y se aplican con un pulverizador una vez por semana durante la fase de crecimiento. También es recomendable pulverizar las plantas madre antes y después de cortar esquejes, ya que los brotes nuevos se formarán con una velocidad asombrosa.

Si lo que buscamos es aumentar la producción final es recomendable realizar una buena poda a todas las ramas inferiores y seguir con la fertilización foliar semanal hasta la aparición de las primeras flores. Así conseguiremos una gran cantidad de brotes en la zona superior de la planta que generaran cogollos más grandes y compactos.

Fuente DiosaPlanta