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Patologias

Por Miguel Gimeno.- Los áfidos (pulgones, piojos, piojillos, polls,…) pertenecen al orden de los homópteros. Serán alrededor de 4.000 especies de áfidos conocidas, y clasificadas a su vez en diez grandes familias. Podríamos decir que de todos ellos tan sólo unas 250 especies son agentes fitopatógenos ded cultivos agrícolas y forestales, así como de jardinería. Su tamaño oscila entre 1-10 milímetros, y su color varía desde el negro al amarillo más vivo. Su característica anatómica más significativa es la de su aparato bucal en forma de estilete, con el que atraviesa la epidermis de los tejidos vegetales para llegar al floema yy alimentarse libando la savia. Este es el motivo que convierte a estas especies de áfidos en agentes fitopatógenos, ya que provocan retraso en el crecimiento al tiempo que son capaces de transmitir otros agentes fitopatógenos, al actuar como vectores.

Tienen un ciclo biológico bastante complejo, necesitan para completarlo dos plantas huésped, el cannabis es un huésped secundario no el principal. Se pueden reproducir de dos formas: por partenogénesis y sexualmente. Las hembras tienen un elevado índice de fecundidad, y su desarrollo se completa con mucha rapidez, además existen formas aladas, ápteras y braquípteras, circunstancias que los dotan de un elevado potencial biótico.

Como ya he comentado se alimenta de la savia de las plantas, y lo hace a través de un largo pico chupador con el que succiona la savia de los brotes más jóvenes, provocando la desfoliación sucesiva de las plantas e incluso puede transmitir algún tipo de virosis, por su condición de vector de enfermedades viróticas. Las plantas cultivadas ecológicamente son menos de su agrado, no siendo así las cultivadas convencionalmente, y aun más aquellas plantas sobrefertilizadas con nitrógeno así como aquellas que sufrieron un paro vegetativo debido a una mala gestión del riego. También tienen mayor predilección por aquellas con un débil estado sanitario, es por ello por lo que muchos agricultores ecológicos los definen como “podadores de la naturaleza”.

En cultivos ecológicos de marihuana no hay que tener miedo al pulgón, como mucho podremos llegar a ver a un par de ellos o pequeños grupos aislados que podemos matar con los propios dedos y con la ayuda de los predadores que moren en nuestro jardín. En plantas de invierno, cultivos de floración forzada y en plantas autoflorecientes puede ser que tengamos problemas con los pulgones, y sólo en casos extremos tomaremos la planta dañada, la introduciremos en una bolsa de plástico y la arrancaremos para su posterior destrucción mediante la incineración. No suelen atacar a las plantas sanas e incluso aunque estén tocando a las plantas dañadas. En invernaderos y cultivos “indoor”, al no disponer de fauna útil en caso de ver pulgones hay que actuar con rapidez debido a su elevado potencial biótico.

La manera de tratar la plaga siempre va a depender del estado de la plaga y de las propias plantas, no debemos actuar por igual ante una hoja tocada de una planta que ante todo el cultivo plagado, de la misma manera que no trataremos una planta a la que le quedan un par escaso de semanas para ser cosechada. El primer recurso del que disponemos son nuestros dedos, con ellos podemos reducir un intento de invasión, pero deberemos hallar la causa y poner solución, pues de lo contrario seguimos estando expuestos a sucesivos intentos de invasión. En caso de que la invasión llegue a alcanzar la consideración de plaga debemos actuar con un producto fitosanitario combativo que esté permitido en agricultura ecológica.

Los insectos predadores más significantes de cuyas dietas pueden formar parte los pulgones son Aphidius ervi, Aphidius Matricariae, Aphidius Colemani, Lysiphlebus Testaceipes, Praon Volucre, Coccinella Septempunctata, Aphidoletes aphidimyza, Orius, Chrysopa carnea, Chrysopa Septempunctata y Chrysopa Flavifrons, entre otros muchos. Como microorganismos patógenos cabe destacar los hongos Entomophtora spp. y Verticillium lecanii.

Por Miguel Gimeno

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El trasplante es un momento de estrés para las plantas por la posible rotura de parte del cepellón al realizar la operación. Pero si hacemos el trasplante con sumo cuidado, apenas hay riesgo de padecer roturas y el consecuente estrés post-trasplante, ahora ello no lo exime de tener algún encuentro indeseable con patologías de diversas índoles. Los substratos de pésima calidad son causa directa de que los planteles muestren carencias nutricionales de todo tipo, ante lo cual sólo nos queda recurrir a un trasplante de urgencia, o una suave pero certera fertirrigación (arriesgándonos a haber realizado un diagnóstico incorrecto y por tanto un tratamiento inadecuado). Está claro que si lo que ocurre es un amarilleamiento general de todas las hojitas de los pequeños plantones, se pueden realizar fitoterapias con purín de ortiga muy diluido (de 30 a 40 veces, 1 libro de purín por 29 o 39 de agua, según el grado de amarilleamiento), también podemos hacerlo con purín de consuelda, en idéntica proporción, si la carencia es de potasio. En el caso que la patología alimentaria venga dada por un colapso nutricional por bloqueos antagónicos, hay que hacer un trasplante de forma obligatoria, en este caso de nada sirve fertirrigar, por lo que lo que conseguiremos es agudizar el problema ya existente. En casos de bloqueos yo optaría por realizar el trasplante a raíz desnuda, para ello hay que retirar el substrato colapsado en su casi totalidad y poner la plántula en un nuevo substrato y de reconocida calidad. Si te gastas el dinero en semillas, gástatelo también en proporcionarles productos de calidad contrastada.

Los malos substratos también pueden estar infestado de nematodos, con lo que es posible que solo nos demos cuenta cuando al pasar más de 2 semanas las plántulas permanezcan estancadas y con claros síntomas de continuo debilitamiento. Podemos trasplantar en la misma maceta o tierra de cultivo plantas de tapetes que tienen un gran poder nematicida.

Los saltamontes cuando se presenta en forma de plaga también pueden acabar con nuestras plantas en pocos días si no tienen otra cosa que comer. Mantener la mayor diversidad posible es fortalecer nuestro cultivo. Los pequeños roedores y pájaros también pueden atacar nuestro cultivo de pequeñas y tiernas plántulas, además de los ya conocidos caracoles y babosas, que si bien por las plantas adultas ni fa ni fu, por los pequeños plantones es debilidad lo que sienten. Podemos proteger las pequeñas plantas con vasos de plástico trasparente, a los que abriremos pequeños orificios en su parte superior para que las plántulas puedan transpirar.

Los hongos derivados de una mala gestión del riego, como es el mal de cuello, se dan en casos muy concretos y siempre por unos elevados niveles de humedad ambiental y de saturación del suelo. Podemos practicar pequeñas pulverizaciones con decocción de cola de caballo para evitar problemas con enfermedad criptogámicas.

En más de una ocasión al llegar el amanecer nos percatamos que nuestras plantas no están, o bien encontramos restos de ellas. Es posible que alguna oruga noctuida esté al acecho, y ante la ausencia de otra dieta de la que alimentarse optar por hacerlo de nuestras pequeñas plantas, a diferencia de los caracoles que dejan su delatador rastro de baba, las orugas son sigilosas y no dejan más huella que sus mordeduras si es que quedan restos de plantitas.

La mosca blanca es durante estos primeros estadíos cuando comienza a perder importancia y hay que ir dejando de prestarle atención, centrándonos en los procesos de alimentación sobre todo, ya que como dijo Hipócrates: ¡Que tu alimento sea tu medicina, y tú medicina tu alimento!.

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MOSCABLANCA1Por Miguel Gimeno. La mosca blanca es un aleuródido polífago, pequeño homóptero de cuerpo amarillo y alas recubiertas por una cerosidad blanca, de la que recibe el nombre. Su tamaño apenas supera los 3 milímetros. Sus rápidos crecimiento y reproducción (cerca de 10 generaciones anuales, con un mínimo de cuatro) la hacen temerosa en cultivos de invernadero. Las puestas de huevos las depositan en el envés de las hojas; de los huevos eclosionados surgen las larvas que se quedan a vivir en el mismo envés. Si agitamos las plantas podemos apreciar el revoloteo de una nubecilla de diminutas moscas blancas.

Se alimenta de las plantas succionando a través de un pico succionador la savia de las hojas, las cuales en caso de un fuerte ataque amarillean en forma de clorosis general, llegando a secarse y caer. Otra patología derivada del ataque de mosca blanca, al igual que en pulgones y cochinillas, es el hongo de la tizne o negrilla, ya que la mosca blanca también segrega melaza, provocando así un caldo de cultivo idóneo para el desarrollo de esta enfermedad criptogámica. También puede ser vector de otro tipo de enfermedades provocadas por microbios, virus y bacterias.

Hay que prestar mayor atención a los pequeños plantones, ya que en ejemplares adultos de marihuana no se observan ataques lo suficientemente dañinos como para mermar la producción de cogollos, excepto en individuos de precaria salud, evidentemente.

Hay varias especies de Mosca blanca, las más frecuentes son: Aleurothrixus floccosus: Mosca blanca de los agrios (naranjo); Trialeurodes vaporiorum: Mosca blanca de los invernaderos (también se da al aire libre en climas cálidos); Aleyrodes proletella: Mosca blanca de las coles (Crucíferas); y Bemisia tabaci: la de los demás cultivos herbáceos.

Los ataques severos de esta especie patónegana se dan bajo condiciones de elevada temperatura y alto nível de humedad relativa, por ello se da más en verano y en zonas húmedas, disminuyendo su impacto cuando se trata de zonas de ambiente seco y cálido.

Para controlarla podemos colocar botellas de agua con pequeños orificios que les permitan la entrada, rellenos de agua con vino dulce o azúcar junto con un poco piretrina. También podemos colocar bandas cromáticas adhesivas contra dípteros, que son cintas adhesivas de color amarillo que las atraen al tiempo que están recubiertas de pegamento, por lo que al aproximarse las moscas en exceso quedan pegadas. Como método combativo haremos una disolución de jabón de potasa en agua destilada o de lluvia (1% de jabón). Podemos realizar tratamientos con insecticidas ecológicos de amplio espectro, por ejemplo rotenona, piretrinas o neem.

miguelEn la naturaleza encontramos diversos agentes que establecen cierto control sobre esta plaga, por ello es indispensable tener la mayor biodiversidad posible en nuestro cannajardín. La mosca blanca puede ser controlada por diversos insectos predadores, además de ranas, sapos, lagartijas, salamanquesas y arañas comunes. Entre estos insectos predadores podemos hacer referencia a la crisopa, tan efectiva para tan diversas plagas, o en el caso de insectos parasitoides de mosca blanca cabe destacar la efectiva acción de sendas especies, como son la Encarsia Formosa y Diglyphus Isaea. También podemos encontrar, dentro del diverso arsenal que la naturaleza nos proporciona, microorganismos patógenos contra la mosca blanca que establecen cierto control sobre la misma como los hongos Coleomyces spp., Cordyceps spp., Leptolegnia sp y Verticillium spp.

Por Miguel Gimeno.

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Por Miguel Gimeno.- Con estas páginas vamos a dar por finalizada esta sección en su cuarta y última entrega. Durante las tres partes anteriores hemos ido enumerando y comentando con la mayor claridad posible, los problemas más comunes que se suelen dar en las diversas fases de cultivo de cannabis anteriores a su floración. Hemos podido ver las diversas patologías que se dan en cannabicultura y como la ignorancia del propio cannabicultor novel es, en muchos de los casos, causa directa del problema por desconocer precisamente el ciclo biológico del ecosistema cannabícola.

Si el desarrollo de la fase de crecimiento ha sido perfecto o casi, podemos augurar producciones aceptables, pero recordad que cualquier estimación que demos va a depender del transcurrir de los días y los hechos que en ellos se vayan produciendo que pueden afectar a nuestras plantas de maría. No es conveniente, por tanto, hacerse cálculos, ni pensar en el resultado final, ahora es tiempo de actuar día a día. Cosa que durante la época estival es algo difícil teniendo en cuenta que muchos cannabicultores,al igual que el resto de la sociedad, se toman vacaciones y suelen irse de casa.

Para aquellos viajeros mejor que cualquier sistema de riego es un amigo de plena confianza que sepa apreciar el cultivo de cannabis, o sea, que sea cannabicultor, sólo así habrá cierto grado de implicación y motivación además de poseer conocimientos cannabícolas. Si además puedes instalar un sistema de riego localizado completamente automatizado, mejor que mejor, pues tu amigo sólo tendrá que ir a supervisar y comprobar que todo va correctamente. Cualquier otro sistema de autoriego que dejemos, no es suficiente sin una supervisión, podrían ocurrir infinitos factores que inutilizaran el sistema por diversos motivos y quedarse las plantas sin su apreciado riego, con lo que con las altas temperaturas estivales sólo podríamos esperar la muerte del vergel cannábico.

Los necesidades nutricionales de las plantas es algo que hay que tener muy en cuenta a la hora de practicar o no abonados, bien sean de floración o incluso de crecimiento si las plantas presentaran carencias de Nitrógeno. La calidad, formato, precio y demás de los abonos de floración es amplia y diversa en las tiendas especializadas de cultivo, o sease, los Grows. Yo abogaría por abonos orgánicos tanto si se cultiva en maceta como si se cultiva en suelo. El Guano de murciélago y la emulsión de pescado son dos de los abonos orgánicos que más me gustan para la floración. También podemos fabricarnos nuestro compost para floración con el que poder realizar abonados en cobertura, para ello hay que disponer evidentemente de un montón de composta al que ir añadiéndole a lo largo del año hojas de consuelda, y/o harina hidrolizada de huesos, fosfatos naturales o fosfal, según se trate de suelos ácidos o alcalinos, respectivamente, en cantidades homeopáticas, es decir, muy pequeñas. Al cabo de los meses tendremos un abono de floración listo para su uso, por lo que hay que empezar a realizar el composta de floración de un año para otro.

Un uso inadecuado de los abonos puede ser causa de bloqueos nutricionales en el suelo. Podemos creer que tenemos una carencia de Hierro, y en realidad la carencia no es tal, sino que el Hierro ha quedado bloqueado en el suelo por su condición de antagonista ante presencias elevadas de Calcio, o lo que es lo mismo y en cristiano, si hay Calcio en altas concentraciones se provoca que Hierro se transforme de su forma soluble quelatada a formas no solubles por las plantas, impidiéndose por tanto la absorción de este nutriente por parte de las plantas. Si cometemos el más mínimo error con los abonos puede que perdamos el cultivo en su fase final, con el varapalo que ello significa para el cannabicultor. Seguid siempre las indicaciones de los fabricantes y si creéis que teneis una carencia y no la corregis con aquello que supuestamente lo neutraliza, debeis hacer un lavado urgente del suelo de cultivo de las macetas, lo que resulta más que imposible si se trata de cultivos directos en tierra por el gran volumen de tierra que hay.

Un problema que he podido apreciar en algunos cultivos realizados en macetas, en los que las plantas han alcanzado un gran porte, es la asfixia radicular y muerte repentina. Como ya hemos comentado en números anteriores a la hora de referirnos al cultivo en macetas, es posible que si se colocan las plantas demasiado pronto en sus macetas definitivas puede haber al final del cultivo asfixias radiculares derivadas del potente sistema radical pivotante que presentan las plantas de cannabis, que coloniza en breve todo el substrato de la maceta de tal forma que cuando llega el momento de la floración y las plantas dan ese tremendo estirón final, se produce un colapso en su sistema de raíces pues ya no les queda espacio que colonizar y comienzan a estrangularse entre sí, frenando la floración de forma brusca y llegando incluso a la muerte en pocos días. Tened cuidado con los abonos químicos de crecimiento, que luego se puede pasar factura en la fase de floración.

Dejando de un lado los agentes patógenos derivados de una mala gestión por parte del cannabicultor, los agentes climáticos continúan siendo tremendamente influyentes durante la se de floración. El viento y la lluvia siguen ostentando el rango de enemigos de nuestros cultivos cuando hacen acto de presencia. Cuando aparecen de forma virulenta hay que temer por las ramas y tallos principales, que no será el caso si hemos entutorado, fijado el tutor a 4 vientos, encabañado (forma de cabaña) con cañas y posteriormente rodeada la estructura resultante con cuerda para evitar que pendulen las ramas, como ya hemos explicado en números anteriores.

Pero el viento y la lluvia suaves también pueden ser contraproducentes para nuestros cultivos. El primero de ellos, el viento, si proceden del lado donde algún cannabicultor despistado dejó olvidado un macho por arrancar posiblemente nos violará nuestras plantas llenándolas de semillas y volviéndola no apta para consumo, por su falta de sabor y baja potencia. El polen de los ejemplares machos de cannabis solo puede ser destruido por la humedad, pero si ya ha llegado a las plantas por más agua que eches no vas a conseguir evitar la polinización, además de correr un alto riesgo de padecer un ataque fúngico. Por lo que sólo nos queda cruzar los dedos e intentar contactar con el mayor número de cannabicultores vecinos para evitar polinizaciones cruzadas indeseadas.

En cuanto a la fina lluvia, si ésta se produce de forma continuada, aumenta de forma aguda la humedad ambiental poniendo en peligro la integridad del interior de los cogollos que se vuelven susceptibles a un futuro ataque de hongos. Si se cultiva en macetas se pueden poner a resguardo, pero aun así no podemos evitar la humedad relativa del aire presente, y si por el contrario, se cultiva en suelo directo, no hay nada que hacer, ya que si tenemos invernadero la humedad del interior tampoco es viable para desarrollar el cultivo con totales garantías. Si ocurre este hecho en tu zona, los tratamientos antifúngicos han de su tu pan de cada día. Yo realizaría tratamientos preventivos contra los hongos alternando tratamientos de extracto de própolis con otros de decocción de cola de caballo, con un intervalo de 5 a 7 días entre uno y otro.

Algunas cepas de hongos de género Fusarium son capaces de arrasar cultivos enteros, casi siempre causa de la escasa biodiversidad presente en un concreto ecosistema cannabícola y con una población de plantas de cannabis con débil sistema inmunitario. La micorrización con otros hongos simbióticos con las plantas de marihuana, es el mejor remedio para evitar fusariosis, ya que los hongos Fusarium penetran por el sistema basculante de la planta hasta ascender a toda ella o a parte, por lo que puede ser una fusariosis total o parcial. Al inocular estos hongos amigos (micorrizas) en nuestros cultivos de cannabis, éstos conviven en simbiosis con las plantas de manera que a cambio de unos cuantos recursos que les dan las plantas a través de sus secreciones radicales, éstos hongos benefician a la marihuana ampliando su sistema de raíces de manera que le es más fácil conseguir agua y nutrientes a los que de por sí sola no llegaría, además de evitar que otros hongos patógenos, que es nuestro caso, se pueden alojar en nuestro cultivo evitando los consiguientes problemas que ello acarrearía. Los tratamientos con extracto de ajo que actúa de forma sistémica por el interior de la planta, también se muestra como buen remedio preventivo ante futuros ataques de Fusarium.

En los últimos tiempos hemos notado en el Levante español un elevado aumento de ataques a cannacultivos por parte del Oidio. El oidio es un hongo que da a la hoja un aspecto de aterciopelado blanco, que incluso muchos cannabicultores al principio confunden con simple polvo atmosférico, el inconveniente añadido es que además también llega a recubrir los cogollos con el consiguiente peligro que supone para la salud consumir cannabis infestado por un hongo. Las esporas son partículas sólidas, con lo que cuando son aspiradas a través de la inhalación del humo pasan a los pulmones de forma directa, con el peligro que atrae a los pulmones respirar partículas sólidas en suspensión sean de lo que sean.

En un principio el oidio parece no ser nada pero termina por mostrarse como una pesadilla que nunca termina para el cannabicultor. Al oidio le gusta la humedad y las zonas sombrías, por lo que comúnmente comienza a desarrollarse en las ramas bajas de las plantas más cercanas al suelo. De ahí comienza a extenderse por todos los ejemplares de marihuana que hayan presentes, hasta colonizar casi por completo todas y cada una de las plantas del cultivo. Como remedios tanto combativos como preventivos podemos utilizar durante la fase de floración los extractos de própolis, jabón potásico, decocción de cola de caballo, suero de leche, y determinados microorganismos (que parece ser que también presentan cierto carácter antifúngico). Si nos ha atacado el Oidio volverá a hacerlo, por lo que hay que realizar tratamientos con una periodicidad de cinco días o semanal, todo lo más, hasta que quede una semana para el día de la cosecha.

images (79)La Botitrys es otro hongo que ataca a los cogollos. Es un hongo que provoca podredumbre de los tejidos vegetales, por lo que si llega a atacar a un cogollo éste queda inutilizado para su consumo por completo. La causa de la Botitrys es la falta de aireación ante un exceso de humedad ambiental. Evidentemente aquellos ejemplares de marihuana que presentan cogollos grandes, gordos y prietos son mucho más propensos que aquellos ejemplares que tienen cogollos más estilizados y menos densos. Si cultivamos en zonas muy húmedas deveríamos buscar ejemplares que presenten resistencia a la botritys o de lo contrario con las primeras lluvias del otoño puede pederse gran parte de la cosecha, ya que son los cogollos más productivos los que suelen contaminarse más fácilmente. Una buena medida mecánica es la de separar manualmente y todo lo más que se pueda y sin romper, las diversas inflorescencias que integran un cogollo, permitiendo así cierta aireación por el interior del cogollo que evitará humedades elevadas estancas que causen la pudrición. En cuanto a los tratamientos a realizar cabe practicar los mismos que para el oidio, si bien haciendo más hincapié en el uso de la decocción de cola de caballo. Otro agente causante de la botritys es la oruga del cogollo de la que luego hablaremos.

Algunos insectos como acabamos de citar en el caso de la oruga del cogollo, son causa directa de la aparición de enfermedades colaterales. Los cóccidos (cochinillas) y los áfidos (pulgones) segregan una melaza que además de ser recolectada por las hormigas como fuente de reserva de azúcares, se vuelve en el caldo idóneo de cultivo de los hongos de la tizne o la negrilla. Estos hongos se posan sobre la melaza de la que se alimentan y dan aspecto a la planta estar recubiertas de una fina capa de hollín. Los lavados con jabón potásico son los más efectivos para hacerlo desaparecer.

Si hay alguna plaga que merma de forma directa la producción de cogollos es la plaga del gusano del cogollo, que es la larva de un lepidóptero (mariposa) llamado “SPODOPTERA EXIGUA”.

Los ataques más severos se han dado en cultivos en los que se han practicado abonados químicos. Los daños en la marihuana se dan en los cogollos, a los que no se comen sino que muerden sus tallos para succionar la savia ascendente. Una vez finalizada su alimentación, la parte de cogollo dañada queda rota y cortada, se pueden ver incluso los mordiscos en los tallos, y es por ello por lo que comienza a secarse. Como ya hemos dicho los cogollos muertos junto con las propias deyecciones de los gusanos se convierten en un serio riesgo y foco de posibles botritis.

Se pueden tratar con una bacteria que sólo infecta a las larvas de mariposa, su nombre es “Bacillus Thuringiensis Kurstaki”. Esta bacteria se encarga de sintetizar una proteína que destruye la pared intestinal de las orugas y no es tóxica para el ser humano, sólo ataca a larvas de ciertos lepidópteros. Es conveniente hacer un segundo tratamiento una semana después de haber realizado el primero. Se debe aplicar como máximo hasta que falten cerca de veinte días para cosechar, pasado este tiempo se debe evitar realizar tratamientos a las plantas. El bacilo no se puede utilizar como preventivo, sólo como combativo. Para aumentar su efectividad también se puede utilizar combinado con aceite de neem ó piretrina natural, yo prefiero la piretrina. Dentro de los microorganismos patógenos para larvas de mariposas encontramos a los Hongos: Cordyceps spp. y Metarhizium sp., los virus Pseudoplusia NPV, Spodoptera NPV y Trichoplusia ni NPV, y la citada bacteria Bacillus Thuringiensis variedad Kurstaki y variedad Galleriae. Como insectos auxiliares que controlan su población cabe destacar Trichogramma aidis, Trichogramma Evanescens, y Pales pavida.

Llegada la hora de la cosecha es importante no cortar las plantas en día de lluvia ni tampoco hacerlo de buena mañana cuando están cubiertas de rocío. La luna menguante agudiza los colores, olores y sabores de las plantas cosechadas, siendo mucho más pronunciadas las propiedades medicinales. La luna descendente nos permite secar de forma más rápida las plantas cosechadas. Evitar cosechar en días de nodos lunares, perigeos y apogeos.

La técnica de secado a utilizar también influye en el resultado final. El peor resultado que se puede tener es la pudrición de la cosecha. Para ello hay que escoger la habitación menos húmeda de las que podamos disponer y además ha de presentar alguna obertura, bien sean ventana o puerta, con la que poder ir jugando para regular la humedad de la cámara de secado. Los fotones degradan los cannabinoides y cambian el aspecto de la yerba, volviéndola marrón a la vista (de lo que ya podemos deducir que el almacenado de la yerba que tenemos para consumir durante el año se ha de hacer en un lugar completamente a oscuras).

Los secados lentos aumentan las cualidades organolépticas pero se corre el riesgo de padecer hongos botritys precisamente por lo lento del proceso. Consiste en colgar las plantas envueltas en papel de periódico, lo que evita que el aire y el poco sol que puedan entrar sequen muy rápido la yerba, perdiendo las tan apreciadas cualidades organolépticas. Este tipo de secado no es apto para neófitos ya que hay que hacer un seguimiento diario al secado para ver su evolución y acelerar el proceso si fuera conveniente para evitar pudriciones, sobre todo durante los 3 primeros días tras la cosecha, pues es cuando más agua desprenden las plantas recolectadas. Para acelerar el secado en caso de haber demasiada humedad basta con colocar ventiladores repartidos por la cámara de secado.

En cuanto al sistema de almacenaje, yo me quedo con los tarros de cristal para su curado (3meses en botes de cristal), luego se pueden seguir manteniendo en los botes y en un almacén a oscuras, o bien si podemos se puede envasar al vacío una vez esté curada la yerba.

Y con este finalizamos esta sección de patologías más comunes del cannabis en sus diversas fases y estadíos. Espero que tengais o hayais tenido una muy buena cosecha. Salud.

Por Miguel Gimeno

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SEXY-GARDENER-WAXING-LW007Por Miguel Gimeno.- El desarrollo perfecto de la fase de crecimiento es augurio de una buena producción final, de ahí la importancia de estar bien atentos durante toda esta fase a los acontecimientos que devienen en nuestro cannajardín.

Hasta ahora, y en los dos números anterior, nos habíamos limitado a hablar sobre los problemas pre y post siempra con los que el cannabicultor podía encontrarse con mayor asiduidad. Si hemos tomado buena nota de lo ya expuesto, y hemos realizado las oportunas actuaciones preventivas lo más seguro es que ante una normal fase de crecimiento no suframos incidentes en el huerto de nuestras marías. Ante buenas y correctas actuaciones no cabe más que esperar el equilibrio de nuestro cannaecosistema, sin padecer ataques de patógenos diversos y esperando que llegue la fase de floración que anuncia el cercano y deseado final de temporada.

El único inconveniente que se le puede presentar al cannabicultor preventivo, es el producido por interacciones indeseables con el medio que puedan incidir sobre el cannavergel. Estas interacciones negativas con el medio pueden ser el resultado de las actuaciones de vecinos en sus propios jardines o en campos de cultivo aledaños, o incluso las producidas por agentes medioambientales o climáticos, las cuales escapan al control por parte del cannabicultor, si bien los climáticos pueden predecirse con los diferentes modelos de predicción meteorológica (aunque no de forma muy fiable), permitiendo cierto margen de actuación al cannabicultor. Por el contario, las interacciones consecuentes de la exposición de nuestro cultivo a agentes contaminantes externos no son predecibles; nuestro cultivo puede resultar contaminado desde un foco emisor situado a decenas e incluso centenares de kilómetros, por lo que nos es prácticamente imposible saber de antemano contra qué agentes contaminantes tenemos que prevenir, con lo que la única arma con la que puede contar el cannabicultor es con un fuerte sistema inmunológico de sus plantas de cannabis y un elevado nivel sanitario de la mismas.

Así que dicho lo anterior, al cannabicultor no le queda más que seguir tomando partido ante futuribles problemas que si son predecibles y sobre los que sí que se pueden desarrollar diversos sistemas de prevención, centrando toda su atención en la observación continuada de sus plantas para actuar con la mayor rapidez posible ante cualquier problema que se le presente, ganando así tiempo que puede resultar vital para las marías. El crecimiento de las plantas de marihuana es más lento los dos primeros meses de vida, pero en cambio durante finales del mes de Junio y durante el verano, si no les falta agua y alimento, el crecimiento se vuelve exhaustivo y se puede apreciar incluso de un día para otro, sobre todo durante las fases lunares de luna creciente y de luna ascendente, y mucho más aún cuando coinciden estos dos momentos cósmicos.

El primer problema que se le puede plantear al cannabicultor en la fase de crecimiento total es la de trasplantar al lugar definitivo de cultivo o a contendores y macetas de mayor tamaño para seguir proporcionando nueva tierra y mayor volumen para el desarrollo de las raíces y por tanto de la planta. El trasplante definitivo puede ocasionar problemas si se hace a partir de una maceta de gran tamaño. Las macetas cuanto más grandes evidentemente más tierra albergan en su interior y por tanto más pesa el pan de raíces de la planta. Un pan de raíces o cepellón voluminoso y pesado es muy fácil que termine rompiendo para nuestro disgusto si no somos extremadamente cautelosos en nuestro obrar. Lo primero que tenemos que procurar es, en caso de trasplante a una maceta de mayor tamaño, comprobar que el pan de raíces cabe dentro perfectamente y va a quedar completamente rodeado y recubierto de tierra y no va a sobresalir por fuera de la maceta, consiguiendo así que la maceta sea casi imposible de regar, ya que conforme regamos va rebosando el agua de riego por el borde de la maceta. Si lo que pretendemos es trasplantar directamente al suelo debemos realizar primero el agujero donde irá la planta, para saber que profundidad debemos darle iremos metiendo el contenedor donde se halle la planta en el hoyo, hasta ver que la profundidad y anchura del hoyo es un poco mayor que el tamaño y altura del contenedor. Una vez sabemos que nos cabe perfectamente, sacaremos el cepellón del contenedor y colocaremos la planta en el suelo o en la maceta. Rellenaremos el agujero que quede por cubrir con tierra y después regaremos. Algunos practicantes de la agricultura sinérgica añaden una cáscara de plátano por planta o un puñadito, no más, de cenizas en el hoyo antes de trasplantar, la ceniza contiene potasa que facilita y mejora el enraizamiento.

pinup226En cultivo de maceta es raro que se no presenten problemas durante el crecimiento vegetativo como la falta o exceso de alimento y agua, y la concentración de sales o poca oxigenación del medio de cultivo. Hay que abonar constantemente el suelo, para suministrarle y restituir los nutrientes consumidos por las plantas. Los buenos substratos comerciales ya llevan todo lo necesario para la fase de crecimiento vegetativo, así que no hay porqué tener mayores problemas con el suministro de nutrientes para el crecimiento. Tan sólo deberíamos hacer tratamientos fitosanitarios foliares con purín de ortiga para evitar clorosis, pero hay que tener cuidado con los purines y otros abonos orgánicos líquidos pues alteran el pH del suelo con facilidad, provocando el bloque de nutrientes por antagonismo con otros. En maceta hay una clara tendencia a padecer sodicidad o salinidad debido a la pésima calidad de las aguas españolas, sobre todo en zonas costeras. Yo no estoy muy a favor de practicar lavados periódicos del substrato de la maceta de forma preventiva, ya que con ello se pierden junto a las sales concentradas nutrientes imprescindibles que luego deberemos reponer; es más, si el substrato contiene bastante materia orgánica humificada, ésta hace efecto de tampón ante las sales.

Si ya tienes concentración de sales indudablemente hay que hacer un lavado, para ello es indispensable que tengamos un suelo que sea bastante permeable, es decir, que tenga capacidad para drenar el agua. El cálculo que se habitúa a hacer para un lavado de tierra es regar las macetas con agua en una proporción que sea el doble del volumen (capacidad en litros) de la maceta. Este cálculo no es exacto, ya que no se tiene en cuenta la permeabilidad del substrato así como el tipo de sal concentrada y el nivel de concentración de ésta, …, pero dada la complejidad del tema podéis hacer uso de esta fórmula para hacer un lavado.

El fuerte viento es otro enemigo de la fase de crecimiento sobre todo en sus últimos días donde las plantas al alcanzado un porte más que considerable. Puede provocar la rotura de ramas e incluso del tallo central, y con una mayor intensidad si va acompañado de fuertes lluvias, ya que con el agua aumenta el peso de la planta y por tanto el riesgo a padecer roturas. Lo mismo sucede si el viento es seco y caluroso, ya que en esas condiciones las plantas deshidratan en exceso tornándose el tallo principal y las ramas más flácidos y endebles y menos resistentes ante el viento. Ante tales circunstancias son muchos los cannabicultores, que como remedio preventivo, entutoran sus plantas desde que tienen un par de palmos. Se pueden utilizar como tutores cañas, hierros, palos de escoba, etc,., pero hay que ir reemplazándolos por palos cada vez más largos y resistentes a medida que las plantas vayan ganando tamaño y peso. Son muchos los que amarran el tutor por tres puntos diferentes, para darle una mayor estabilidad y evitar que el peso de la planta empujado por el viento pueda soltarlo.

Otros prefieren ir amarrando el tallo de la planta a diferentes alturas, pero sin tutor, corriendo el riesgo de romper el tallo por donde se halla amarrado. Otros construyen una especie de estructura, como una cabaña india, a la que rodean de cuerdas en caso de lluvias o fuerte viento para evitar que las ramas salgan de la estructura y queden expuestas al viento. Hay otros, que además de entutorar las plantas, cuando hay riesgo de fuertes lluvias envuelven las plantas con redes para evitar que las ramas se partan, y si el riesgo es de granizo colocan o bien mantas viejas, varios cartones o plásticos, etc., aun así las plantas no están seguras del todo ante los estragos que puede llegar a producir una fuerte granizada (recuerdo un año en que recogí de las jardineras bolas de granizo del tamaño de huevos de gallina).

Si aun tomando todas las precauciones posibles se nos han roto ramas y la planta tiene heridas producidas por los golpes del granizo, para evitar daños mayores se debe actuar con rapidez. Las ramas rotas, aunque estén completamente separadas y en plena floración, se pueden volver a soldar en el tallo, para ello basta con utilizar cinta aislante o precinto con el que realizar un vendaje de sujeción sobre la rama dañada. Al poco tiempo, sobre un par de semanas, la rama habrá soldado casi por completo, dependiendo del tamaño y grosor del tallo de la misma, cuando más grueso más tarda. En cuanto a las heridas producidas por el granizo utilizaremos masilla para injertos o arcilla simplemente aplicándola sobre las mismas para favorecer su cicatrización y evitar podredumbres en los tallos.

sol-sonrienteEl sol tan necesitado por las plantas también puede llegar a suponer más de un problema. La marihuana es una planta que resiste fuertemente el impacto de rayos ultravioletas, pero si las condiciones hídricas no son las adecuadas nuestra maría puede sufrir un golpe de insolación. Si la insolación se prolonga en exceso puede llegar a matar a la planta, por lo que para evitar daños mayores es necesario controlar la humedad del suelo de nuestro cultivo para asegurar una correcta evapo-transpiración de la planta, sobre todo en días de viento cálido y aún más en los cultivos furtivos. Algunos cannabicultores utilizan mallas de sombreo para disminuir la intensidad sofocante de los rayos solares, puede ser un buen remedio para zonas áridas y semiáridas. En cuanto al exceso de humedad tan sólo señalar que es foco de enfermedades criptogámicas (producidas por hongos).

A estas alturas de crecimiento las plantas van resultando cada vez menos apetitosas para babosas, caracoles, saltamontes y pájaros, excepto las gallinas, si tienes gallinas no las dejes sueltas cerca de tus plantas de marihuana. De todas formas puedes colocar cebos contra los limacos (caracoles y babosas) de metaldehido, e incluso realizar trampas como ya vimos en el número anterior. Los saltamontes no son molestia, apenas se limitan a devorar unas pocas hojas, y son bastante fácil de controlar, a menos de que se trate de una plaga bíblica de langostas.

No hay que dejar a un lado las consecuencias sobre la actividad de las plagas de las propias condiciones de cultivo. Un aumento de las temperaturas primaverales junto a una humedad relativa alta es el marco ideal para que se establezca una colonia de pulgones, y el exceso de insolación y la baja humedad relativa que ello conlleva se convierte en un caldo de cultivo ideal para una invasión de araña roja.

Los pulgones (piojos, piojillos, polls,…) pertenecen al orden de los homópteros, y son pequeños insectos que se alimentan de la savia de las plantas. Tienen un ciclo biológico bastante complejo, necesitando para completarlo dos plantas huésped, el cannabis es un huésped secundario no el principal. Se pueden reproducir de dos formas: por partenogénesis y sexualmente. Las hembras tienen un elevado índice de fecundidad, y su desarrollo se completa con mucha rapidez, además existen formas aladas, ápteras y braquípteras, circunstancias que los dotan de un elevado potencial biótico. Como ya he comentado se alimenta de la savia de las plantas, y lo hace a través de un largo pico chupador con el que succiona la savia de los brotes más jóvenes, provocando la desfoliación sucesiva de las plantas e incluso puede transmitir algún tipo de virosis, por su condición de vector de enfermedades viróticas. Las plantas cultivadas ecológicamente son menos de su agrado, no siendo así las cultivadas convencionalmente, y aun más aquellas plantas sobrefertilizadas con nitrógeno así como aquellas que sufrieron un paro vegetativo debido a una mala gestión del riego. También tienen mayor predilección por aquellas con un débil estado sanitario, es por ello por lo que muchos agricultores ecológicos los definen como “podadores de la naturaleza”. En cultivos ecológicos de marihuana no hay que tener miedo al pulgón, como mucho podremos llegar a ver a un par de ellos o pequeños grupos aislados que podemos matar con los propios dedos y con la ayuda de los predadores que moren en nuestro jardín. En plantas de invierno puede ser que tengamos problemas con los pulgones pero sólo en aquellas plantas que se bloquean por el frío, e iremos retirando las partes tocadas y sólo en casos extremos tomaremos la planta dañada, la introduciremos en una bolsa de plástico y la arrancaremos. No suelen atacar a las plantas sanas e incluso aunque estén tocando a las plantas dañadas. En invernaderos y cultivos “indoor”, al no disponer de fauna útil en caso de ver pulgones hay que actuar con rapidez debido a su elevado potencial biótico. La manera de tratar la plaga siempre va a depender del estado de la plaga y de las propias plantas, no debemos actuar por igual ante una hoja tocada de una planta que ante todo el cultivo plagado, de la misma manera que no trataremos una planta a la que le quedan un par escaso de semanas para ser cosechada. El primer recurso del que disponemos son nuestros dedos, con ellos podemos reducir un intento de invasión, pero deberemos hallar la causa y poner solución, pues de lo contrario seguimos estando expuestos a sucesivos intentos de invasión. En caso de que la invasión llegue a alcanzar la consideración de plaga debemos actuar con un producto fitosanitario combativo que esté permitido en agricultura ecológica.

Trombidium_holosericeum_(aka)La araña roja forma parte del grupo de los ácaros, que a su vez es una subclase de los arácnidos. Al igual que los pulgones, se reproducen tanto de forma sexual como por partenogénesis, que puede ser arrenotiquia (se producen machos a partir de huevos no fecundados) o telitoquia (producción de hembras), por lo que también tiene un elevado potencial biótico. Forman grandes colonias en el envés de las hojas de las plantas, en algunos casos tejen complejas telarañas que llegan a cubrir incluso a los cogollos. Su ataque se manifiesta en las hojas, provocando diminutas manchitas blancas que llegan a cubrir las hojas por completo, luego las hojas van amarilleando y cayendo sucesivamente. Suelen aparecer ante una mala gestión del riego o en épocas secas. Es bastante frecuente ver araña en cultivos de exterior en macetas, hay que mantener unos niveles hídricos óptimos en el substrato de la maceta de forma constante, ya que de esta forma evitaremos a las plantas que sufran continuos shocks. Mantendremos un control igual que con los pulgones, como con casi todos los bichos fitófagos.

Los trips (o tisanópteros) son insectos del orden pterigotas, sus dimensiones son reducidas. Son de color blanco o gris, con cabeza cuadrángular dotada de un aparato bucal picador-chupador, su abdomen es alargado y tienen alas estrechas y membranosas. La presencia de trips se delata por la multitud de manchas que deja sobre la hoja al absorber la sabia con su aparato bucal, estas manchas son pequeñas y de color plateado, pudiendo observarse también pequeñas manchas negras que son sus heces fecales. En cultivos de exterior es bastante raro encontrarse con un ataque serio de trips si el manejo del cultivo ha sido correcto. Existen multitud de insectos predadores o parásitos, así como microorganismos parasitarios, en la propia naturaleza que atacan a los trips, igual que también los tienen el resto de insectos dañinos para los cultivos.

Las cochinillas, como vulgarmente se conoce a las diferentes especies de cóccidos, insectos que frecuentemente se hallan protegidos por un caparazón y que se alimentan chupando savia de los tallos y hojas de las plantas. Pueden tener caparazón, como ya he dicho, otras especies tienen un tegumento que las recubren en forma de falso caparazón, y otras tienen una protección céreo-algodonosa. Los ataques de cochinillas son completamente estéticos, los daños en la producción son impercibibles excepto en situaciones críticas propiciadas por un dejado cannabicultor, eso sí debido a la melaza que segregan puede causar el desarrollo del hongo llamado tizne, que es como el hollín. Cuando en una planta se da una colonia de cochinillas es porque están siendo pastoreadas por hormigas. Las hormigas las protegen de posibles predadores (como pastor a su rebaño) a cambio de la melaza que segregan todas las cochinillas, al igual que los pulgones, cuando se alimentan de las plantas. Esta melaza también es un caldo idóneo de cultivo para el hongo de la tizne o negrilla (típica de los olivos). Poniendo cintas contra las hormigas en las macetas (de venta en grows y tiendas de jardinería), te habrás curado en salud. Como las colonias no son muy numerosas no hay motivos para no quitarlos a mano. Muchos cannabicultores las quitan con un algodón empapado en una solución de alcohol y agua, pero con muy poco alcohol.

La Mosca blanca es un aleuródido, pequeño homóptero de cuerpo amarillo y alas recubiertas por una cerosidad blanca, de la que recibe el nombre de “mosca blanca”. Es polífaga, o sea que se alimenta de un sinfín de especies vegetales, pero sus rápidos crecimiento y reproducción (cerca de 10 generaciones anuales) la hacen temerosa en cultivos de invernadero y en interior con luz artificial. Se alimenta de las plantas succionando la savia de las hojas, las cuales en caso de un fuerte ataque amarillean en forma de clorosis general, llegando a secarse y caer. En cultivos atacados por mosca solo tenemos que mover las plantas para que salgan revoloteando cientos de pequeñas moscas. Hay que prestar mayor atención en cultivos de interior y a los pequeños plantones, ya que en ejemplares adultos de marihuana no se observan ataques lo suficientemente dañinos como para mermar la producción de cogollos. Podemos colocar pequeños recipientes que contengan vino dulce, o podemos rellenarlos con agua y azucar. También podemos colocar bandas cromáticas adhesivas contra dípteros (moscas y mosquitos). Como método combativo haremos una dilución de jabón de potasa en agua destilada o de lluvia, con una concentración no superior al 1 por ciento de jabón.

Phyllocnistis_citrella_2Los minadores foliares son las larvas (orugas en este caso) de pequeños lepidópteros (mariposas). Estas pequeñas orugas abren galerías (minas) en el limbo de las hojas, alimentándose del parénquima. Las minas se pueden observar a simple vista sobre las hojas, pero éstas a pesar de ser atacadas no mueren a menos que el ataque haya sido serio. De todas formas en agricultura ecológica se considera al minador como un daño estético que no disminuye la producción, excepto en pequeños plantones. He visto plantas de marihuana a las que no les quedaba prácticamente ni una hoja que no estuviera colonizada por el minador, sus cogollos eran tan grandes, aromáticos y sabrosos como otras plantas que apenas tenían un par de hojas tocadas por minador. Ante el minador recomiendo no actuar ni tomar medida alguna ya que no disminuye la producción y calidad de la hierba resultante.

Los chinches heterópteros que ocasionan daños a diversas familias de plantas cultivadas, también pueden atacar de forma ocasional a la marihuana. Sus tamaños y colores son diversos dependiendo de la especie, pero la naturaleza de los daños que ocasionan es común a todos, ya que todas las especies de chinches se alimentan de los jugos del floema, los cuales los extraen con su pico articulado, manifestándose por medio de pequeños puntos necrosados en las hojas. En la marihuana no he visto poblaciones numerosas como para ocasionar daños considerables, por lo que también podríamos hablar de plaga estética, tan sólo bastará con mantener un control manual de la población de chinches. No todas las especies son fitófagas, algunas, como la Pyrrhocoris aptrus, son omnívoras, por lo que se pueden hallar unas veces como plagas y otras como fauna auxiliar, al alimentarse de orugas y otros insectos.

Las orugas desfoliadoras atacan a los vértices de las ramas, enrollando varias hojas con una especie de seda y devorándolas. En el interior de las hojas también hacen la metamorfosis en su fase de pupa o crisálida. No es una plaga dañina, solo hay que revisar las hojas de forma periódica.

La gran mayoría de insectos barrenadores que hay en la naturaleza son larvas de escarabajos o de mariposas. Los barrenadores, como su propio nombre indica, son insectos en estado larvario que se alimentan de las plantas barrenando las mismas por su interior, es decir, haciendo galerías en tallos y ramas. En la marihuana he visto pocos ataques de estos insectos, por lo que no hemos podido identificar la especie. Debo decir que ha sido la única plaga que yo haya visto capaz de exterminar un ejemplar de marihuana en pocos días, comenzando a secarse y posteriormente morir.

El oídio y otros hongos del género Fusarium son los que más debemos temer. El oídio es una plaga difícil de controlar, solo el azufre y el cobre parecen controlarlo por momentos pero es necesario continuar aplicando corriendo miguelriesgo de volver tóxico el cultivo, al tiempo de tener que dejar de tratar con este tipo de productos una vez llegue la floración. El jabón potásico funciona también bien en un principio pero tampoco podemos repetir muchos tratamientos durante la floración, a mí personalmente no me gusta el olor que deja en los cogollos. El extracto de Propolis también funciona algo bien, aunque en ataques severos no llega a frenar el ataque del todo, aunque pienso que es más efectivo en tratamientos preventivos antes de padecer ningún episodio de oídio. Los tratamientos con extracto de semillas de cítrico combinado con extracto de ajo parecen haber surgido efecto en cultivos ecológicos de vid, por lo que quizás sea interesante hacer pruebas con cannabis. También diversos microorganismos, entre los que destacar las bacterias del género Lactobacilus parecen presentar otorgar cierta resistencia a las plantas ante este tipo de enfermedades fúngicas.

En el siguiente número ya únicamente nos centraremos en los problemas más comunes que se dan en la fase de floración, cosecha y post-cosecha. Hasta entonces un saludo.

 Por Miguel Gimeno

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gardener2Por Miguel Gimeno.- En el número anterior abordamos de forma generalizada cual eran los principales errores dados en las actuaciones acometidas por los cannabicultores durante la fase de pre-siembra. Ahora en este número vamos a centrarnos en los errores y problemas más comunes que se dan entorno a la siembra y durante las primeras semanas de crecimiento.

Después de las labores de pre-siembra el cannabicultor debe centrarse en el acto de la siembra y todas las actuaciones agrícolas que lo rodean. Desde las semillas escogidas hasta el agua de riego utilizada, todo, absolutamente todo es imprescindible controlarlo con el mayor conocimiento y precisión posible para poder llevar adelante y con total éxito el proceso de la germinación y desarrollo de los primeros estadíos de las plántulas.

Lo primero que hay que tener claro antes de sembrar, evidentemente, son las semillas que vamos a plantar. Tenemos dos opciones claras, una el autoabastecimiento de semillas de calidad, lo cual resulta difícil si no se hace un correcto trabajo selectivo en los cultivos previos, y otra es la de adquirir semillas comerciales de cannabis de cualquier Banco. El mercado de semillas de marihuana, hoy por hoy, es amplio y muy variado, cada dos por tres saltan nuevos bancos a la palestra. Existen decenas de bancos de semillas que presentan amplios y surtidos catálogos con variedades de todos los precios, por lo que cualquier persona de a pie puede adquirir unas semillas a razón de su gusto y poder adquisitivo, ahora bien, en mi opinión, la gran mayoría de semillas del mercado son viables en su cultivo si las condiciones que se le dan son las óptimas, los cannabicultores más noveles se deberían limitar a adquirir aquellas variedades de cultivo adaptable a casi todas las condiciones de cultivo, solo la experiencia es la que dota al cannabicultor de los conocimientos necesarios para cuidar de forma individual y única a cada una de las plantas de su vergel cannábico, con el fin de extraer toda su esencia, toda esa magia que alberga, llena de matices y gratas sensaciones.

En cuanto al tema de las semillas feminizadas o regulares, yo optaría por las semillas regulares. Las semillas regulares son el resultado del cruce de un macho y una hembra, sin hermafroditismo ni masculinización de hembras, el inconveniente es que da lugar a ejemplares machos, no deseados para el cultivo sinsemilla. En caso de cannabicultores noveles quizás resulte difícil identificar el sexo de las plantas a través de la pre-flor, pero con ayuda de su Grow de confianza o algún que otro amigo cannabicultor podrá sortear este pequeño “bache”. Una vez pre-sexamos las plantas sólo se trasplantan las hembras manifiestas que deseemos y ya está, sin más complicaciones, otra cosa bien distinta y que yo no haría es realizar el trasplante definitivo sin saber el sexo, en cuyo caso se corre el riesgo que la planta sea macho y haya que arrancarla.

Las semillas feminizadas provienen de cultivos a los que se les practican agresivos tratamientos con sulfato de plata, en la gran mayoría de los casos, provocando así la feminización de las semillas obtenidas. Toda mutación, sea del origen que sea, viene a dar ejemplares, en mi opinión, con mayor tendencia a la inmunodepresión, o lo que es lo mismo, ejemplares más débiles y menos resistentes a plagas y adversidades, pero eso es meterme en temas muy complicados de entender, así que lo dejaremos estar. También podemos escoger entre semillas de variedades de floración normal para cosechar en temporada, o las variedades autoflorecientes, cada día más de moda, ya que asegura una cosecha prematura, proporcionándonos yerba para antes de verano, lo que se agradece, pero esto ya es cuestión de gustos.

Las semillas que escojamos o compremos hemos de asegurarnos que estén en su plenitud germinativa, y si no cercano a ella. Tanto las semillas muy frescas como las viejas, entendiéndose por frescas aquellas de menos de 3 meses y por viejas aquellas de más de 2 años, pierden su capacidad germinativa y por tanto disminuye la probabilidad de que germinen al sobrepasar estos umbrales.

Una vez tenemos claro el tema de las semillas, el cannabicultor debe escoger entre germinar en algodones o similares, o la de sembrar directamente en tierra. Germinar en algodones es más preciso, ya que una vez germinadas las semillas sólo se siembran aquellas que han germinado, asegurándose así el desarrollo de la plántula sin errores. Los inconvenientes de la germinación son dejar demasiado tiempo las semillas en el algodón humedecido, ya que o bien se pueden enmohecer, perdiéndose el dinero gastado, o dejarlas desarrollar en exceso de tal manera que nazcan las propias plántulas dentro del algodón con lo que pueden romperse si no somos rápidos y cautelosos.

Chainsaw-GardenerLa siembra directa se debe hacer en semilleros (bandejas alveoladas) o en pequeñas macetas (no más grande que un embase de yogur), nunca en suelo directamente. Si sembrados directamente en el suelo o en macetas más hondas se corre el riesgo que el cañamón con el agua de riego vaya sumergiéndose en la tierra hasta niveles tan profundos que le resulte imposible brotar hasta la superficie, con lo que moriría en el intento al agotar toda su fuente de energía. Si utilizamos tierra del campo con textura arcillosa, esta se compactará en exceso y puede que al germen también le resulte imposible llegar a la superficie, y otro factor es el de intentar sembrar sólo una semilla por alveolo o maceta, ya que si nacen más de una plántula por alveolo hay que sacrificar a alguna o bien a la hora de trasplantarlas hacerlo a raíz desnuda, de la que luego hablaremos y que sólo deben hacer los cannabicultores experimentados.

Por tanto, tres cosas debemos tener claras si escogemos la siembra directa, la primera utilizar macetas pequeñas, la segunda es que no hay que sembrar las semillas a más de 2 cm de profundidad, y la tercera sembrar en un substrato específico para semilleros de cannabis, bien fabricándonoslo o bien adquiriéndolo en grows o en establecimientos de jardinería, los substratos que se adquieren en tiendas de todo a 1 euro suelen dar problemas continuos en el crecimiento de las plantas, y en algunos casos no llegan apenas ni a crecer, presentando las plantas un cuadro carencial múltiple. Si decidimos hacer nuestro propio substrato, podemos confeccionarlo mezclando un 65 por ciento de turba sin aditivos, 30 por ciento de mantillo orgánico, y un 5 por ciento de arcillas expandidas (vermiculita y/o perlita). La turba es un buen medio de soporte de las plantas que es bastante ligero por lo que es mejor para realizar planteles, al tiempo que retiene agua y nutrientes y da esponjosidad a la mezcla, eso si, cada vez que se reseca disminuye de forma progresiva su capacidad de retención hídrica. En cuanto al mantillo orgánico es compost muy maduro de más de un año en la pila de compostaje, con lo que no hay peligro de quemar, al tiempo de ser oscuro, lo que facilita la absorción del calor proporcionado por los rayos solares y por consiguiente acelera la germinación. El mantillo también contiene nutrientes diversos en proporciones equilibradas, eso sí, dependiendo del tipo de material con el que se ha elaborado variará su composición final. Y la vermiculita y la perlita acondicionan el suelo y lo airean, evitando o el apelmazamiento o el encharcado del substrato, facilitando así el enraizamiento.

El tipo de substrato que vayamos a usar es, evidentemente, un factor decisivo a la hora de desarrollar un cultivo de éxito rotundo, si nos decantamos por adquirirlo en un establecimiento hemos de cerciorarnos que el substrato elegido no desprende olores desagradables, ha de oler a tierra mojada, de no ser así puede que contenga material orgánico que todavía esté en pleno proceso de descomposición lo que podría aumentar la temperatura del mismo hasta tales extremos que esterilizara a las semillas sembradas con lo que nunca germinarán, o incluso que se haya mojado y esté enmohecido con el consiguiente riesgo de padecer enfermedades criptogámicas (con hongos), como es el caso del mal de cuello (provocada por el hongo Sclerotinia). Otro gran inconveniente de los malos substratos es el que puedan contener nematodos, y entonces no llegarán a brotar las plántulas pues se comerían los embriones germinados.

También nos aseguraremos que el substrato contenga todos los nutrientes que les hacen falta a las futuras plántulas que nazcan, si no fuera así el plantel presentaría síntomas de carencias nutricionales a las primeras de cambio, lo mismo que si mantenemos las plántulas en los semilleros durante más tiempo de la cuenta, en ambos casos comenzarán a amarillear indicándonos así la necesidad de trasplantar o de abonar. Si fuera el substrato quien presentara un exceso de nutrientes las plantas también morirían en breve debido a un fuerte colapso nutricional, bien por no poderlos absorber al hallarse en forma no disponible o bien por absorberlos en exceso.

Otro factor del substrato a controlar es la humedad constante que debemos ir manteniendo hasta que las plántulas tiren para arriba, si el substrato llegara a desecarse, aunque sólo fuera un día, nuestras pequeñas y frágiles bebes-marías sucumbirían deshidratadas. El exceso de riego y humedad puede frenar el desarrollo de las plantas e incluso llegar a padecer mal de cuello, al tiempo de diluir y lixiviar (lavar), por consiguiente, los nutrientes del substrato padeciendo carencias alimenticias no previstas. Las lluvias pueden resultar un inconveniente más a considerar, este año está siendo lluvioso y todo pinta que hasta Junio por lo menos va a estar la cosa así. Se puede sembrar en semilleros protegidos impermeables a la lluvia, los semilleros que tienen cubeta en su base corren el riesgo de quedar inundados si no están bien diseñados, con los consiguientes problemas que de ello derivan, ya que escurren el agua de lluvia hacia la cubeta en lugar de hacia el exterior, comprueba que no sea el caso, y si ya lo tuvieras siempre puedes abrir un agujero de drenaje en la base de la cubeta para evitar posibles encharcamientos futuros.

Para mantener la humedad constante del substrato debemos hacer riegos periódicos, yo para los planteles prefiero hacerlo a mano, aunque si no los tenemos cerca de casa o del trabajo y no podemos asistirlos a diario, entonces no cabe más que instalar un sistema de riego automático. Para planteles el mejor sistema de riego automático que podemos instalar es el de microaspersión, para simular una fina lluvia que no provoque daños, al que le instalaremos un programador de riego. El inconveniente del riego automático es el que se enciende de forma automática aunque el substrato esté todavía húmedo, por eso es mejor el riego a mano ya que si no hace falta no se riega, pero el automático no entiende de esto, a menos que instales un sistema de riego con sensores de humedad de suelo, algo impensable e inviable económicamente para un simple plantel.

La siembra de las semillas de marihuana, así como cualquier actuación que hagamos sobre ellas, se realizan en días de flor, órgano o parte de planta que vamos a producir y consumir. Si cultiváramos cáñamo con fines industriales sería otro cantar, por ejemplo, si se cultiva con el fin de obtener semillas alimentarías se harían las actuaciones en días de fruto, si fuera para obtener fibras vegetales sería en días de hoja, y si fuera para acondicionar el suelo a cultivos sucesores las haríamos en días de raíz. Los días que favorecen a la formación de flores son, por tanto, los días en que la luna pasa ante las regiones de Géminis, Libra y Acuario. La época de plantación así como la de trasplantes posteriores ha de ser en días flor durante la Luna Descendente (no confundir con Luna Menguante). La luna además del ritmo sinódico lunar que es la de su posición respecto a la del sol (luna creciente, luna llena, luna menguante y luna nueva), también varía su posición respecto de la tierra, lo que se conoce con el nombre de ritmo sidéreo (luna ascendente, apogéo, luna descendente y perigéo). Retomando el hilo, durante la fase lunar de Luna Descendente, la tierra lo que hace es inspirar las energías cósmicas, y las fuerzas derivadas de estas energías y la savia de las plantas se concentran en la parte del subsuelo, el crecimiento de las raíces será con mayor fuerza y vigorosidad, favoreciendo tanto el arraigamiento del embrión germinado como de la plántula trasplantada.

_originalUna vez que el plantel ha desarrollado el primer par de hojas reales, está listo para ser trasplantado a una maceta de mayor tamaño para esperar su pre-sexado (si son semillas regulares) y poderla trasplantar a su lugar definitivo. Para el trasplante seguiremos las indicaciones lunares, tal y como en la siembra. Si sembramos en el plantel más de una semilla por alveolo o por maceta y han brotado varias de ellas, siempre nos queda el poder separar cuidadosamente las raíces y practicar un trasplante a raíz desnuda. Tanto para trasplantar como para separar varias plantas unidas por sus raíces, hemos dejar que el substrato se reseque un poquito, ya que si está muy húmedo puede que no salga todo el cepellón o no se separen bien las raíces y halla rotura del pan de raíces, con el consiguiente estrés añadido al ya de por sí estresante momento del trasplante. Cuando ya hemos sacado todo el pan de raíces lo trasplantamos a una maceta de mayor cabida (la que se desee sin que sobrepase los 10 litros de volumen, ya que una vez se pre-sexen se deberán trasplantar a su lugar definitivo y cuando menor sea el pan de raíces menos probabilidades habrá de romperlo). Si son varias las plantas brotadas en el mismo contenedor, entonces una vez extraído el pan de raíces hemos de ir dándole sutiles golpecitos al pan con el fin de desprender la tierra y así poder separar de forma individualizada cada planta con sus raíces, luego se ponen en una maceta con sustrato de crecimiento y listo, a esperar al pre-sexado.

Si queremos hacer nuestro trabajo de selección para poder obtener nuestras propias semillas de calidad para el año siguiente, es indispensable identificar a cada planta de tal forma que sepamos luego clasificar las semillas para con los apuntes anotados tomar la decisión de elegir la madre. Si queremos hacer una mejora genética, no solo desde el punto de vista de calidad de la yerba final, si no desde el punto de vista agroecológico, es decir, plantas con un fuerte y sano sistema inmunitario es indispensable hacer un seguimiento individualizado exhaustivo. Las madres elegidas han de ser, además de las de mejor calidad de yerba final, aquellas que con menos cuidados se hallan desarrollado más sanas, entendiéndose por cuidados a los riegos, abonados y tanto tratamientos preventivos como combativos de patologías diversas, o sea, la mejor calidad en las variedades más salvajes, más adaptadas a nuestro cannagroecosistema. Después de casi 10 años de trabajo con una variedad autóctona determinada, es curioso que esquejes de diversas variedades de mercado sean atacados por el gusano del cogollo (Spodoptera Exigua) y en esta variedad en concreto haya ido evolucionando de tal forma que en las últimas temporadas apenas se haya llegado a encontrar presentes no más de 5 individuos por año y planta, y sin tratamiento alguno. La conclusión es bien clara, ha ido desarrollando sus propias defensas contra esta plaga, volviéndola al parecer poco apetitosa a su gusto.

Si las plantas son semillas feminizadas, aunque hay un mínimo de riesgo que alguna sea hermafrodita, el trasplante se suele hacer de forma directa a su emplazamiento final. En este caso hemos de tomar las consideraciones oportunas para favorecer el desarrollo de las plantas, es indispensable hacer un buen replanteamiento de la zona de cultivo y de donde va a ir cada planta, atendiendo a sus condiciones particulares. La distancia entre las plantas ha de ser la correcta, cuanto más tarde sea y menor sean las plantas menor será la separación, ya que quedará menos tiempo de crecimiento y más cerca estará el momento de la floración. Hay que tener en cuenta que las plantas al llegar la floración dispara su crecimiento de forma final y ya se frena para comenzar la floración. Si trasplantamos al lugar definitivo antes de Junio debemos proporcionarles el mayor espacio posible, es decir, mínimo 2 metros de distancia entre planta y planta, tanto lateral como en línea, si es más mejor. Así que si las plantas miden apenas 20 cm y ya es mediados de Julio con medio metro hay más que suficiente, pues no crecerán mucho. Si mantenemos esta distancia mínima pueden haber roturas de ramas al estar entrelazadas las de unas plantas con las de otras, también se produce cierto fototropismo (espigamiento de las plantas) con lo que las plantas son más débiles estructuralmente hablando, y al tiempo de presentar cortas ramas laterales y una menor producción final. Otro inconveniente de los cultivos muy densos es el aumento de plantas macho (en semillas regulares), o de hermafroditas (en semillas feminizadas, también se puede dar algún ejemplar macho, pero caso muy muy raro), cuanto más competencia hay más disminuyen las probabilidades de supervivencia y por tanto menos hembras manifiestan, ya que cuantas más hembras más prole, y ante condiciones adversas la naturaleza es sabia y autoregula la población. Por lo que si sembramos muy espesos hay probabilidades: de roturas, de espigamiento, de competencia excesiva por los recursos del medio (alimento y agua) y de altos niveles de masculinidad o hermafroditismo.

No obstante, tanto durante la siembra y germinado del plantel como en el trasplante, hay riesgo de padecer algún encuentro indeseable con diversas patologías. Ya hemos citado que los substratos de calidad pésima pueden provocar que los planteles presenten carencias nutricionales, en cuyo caso o bien trasplantamos de forma urgente, o debemos hacer suaves fertirrigaciones (abonados con el agua de riego). En cuanto a los abonos a utilizar en planteles yo utilizaría purín de ortiga muy diluido (30 veces, 1 libro de purín por 29 de agua), también podemos hacerlo con purín de consuelda, en idéntica proporción. Si por el contrario el plantel sufre colapso de nutrientes, hay que hacer un trasplante, aquí no vale fertirrigar, y si el trasplante se hace a raíz desnuda mejor, hay retirar el substrato colapsado casi en su totalidad y aportar un substrato nuevo y de calidad contrastada, no podemos volver a arriesgar con tierras baratas. Si nos gastamos dinero en las semillas, tenemos que hacer lo propio con el sustrato si no luego pasa lo que nadie quiere que pase.

Si el problema consecuente de la mala calidad del sustrato es la presencia de nematodos es posible que solo nos demos cuenta cuando al pasar más de 2 semanas no haya brotado ni una sola plántula. Si las semillas que tenían una capacidad germinativa alta y que se sembraron correctamente no han brotado, solo cabe pensar que el substrato estaba infectado con algún parásito, en la gran mayoría de los casos nematodos. Los nematodos se comen el embrión germinado y cuando escarbas en la tierra compruebas que la semilla está abierta pero vacía, no hay ni rastro del embrión. Así que la mejor solución, vuelvo a reiterar es usar substratos de calidad contrastada.

1260426Las babosas y los caracoles, así como los pájaros, los saltamontes, roedores o larvas de mariposas noctuidas (hermanas de la oruga del cogollo), son enemigos no deseados de los planteles y de las pequeñas plántulas trasplantadas. Cuando comienza el plantel a germinar da gusto ver las pequeñas marías brotar, pero de la belleza de un día se pasa sin más a la desolación del día siguiente. Como entren 2, sólo 2 caracoles adultos, o un roedor, o pájaro, o saltamontes o una larva de lepidóptero en el plantel el destrozo puede ser brutal, hasta tales extremos que si no tomamos cartas en el asunto de forma inmediata, en apenas dos o tres días nos hemos quedado sin plántulas y sin plantel, eso si no es en la misma noche. Así como a las plantas adultas no les hace prácticamente nada, excepto los roedores, una intrusión de cualquiera de ellos en plantones con ejemplares muy jóvenes es devastadora.

Para evitar el acceso de cualquiera de ellos debemos de proteger los semilleros. Se pueden colocar invernaderos bien sean de plástico de film, o de plástico duro, o incluso con tela mosquitera. Con los invernaderos de film y de plástico duro, del tipo metraquilato o similar, protegemos el plantel de todos ellos con el inconveniente de al ser estanca no permite el paso del aire, y por tanto no permeable al intercambio de gases. Los invernaderos estanca tiene pues el inconveniente de aumentar de forma peligrosa la humedad relativa, con lo que si se dan temperaturas altas, se corre un elevado riesgo de padecer hongos. Cualquier ranura que dejemos abierta para favorecer la evapotranspiración del invernadero, puede facilitar la entrada de cualquiera de ellos, luego han de ser menores que el tamaño de una rata y además sellarlos con tela mosquitera para evitar la entrada a insectos menores. El invernadero de film de plástico es vulnerable a los dientes de un roedor en cambio el de metraquilato es mucho más difícil de perforar. Los invernaderos con tela mosquitera permiten un perfecto intercambio de aire con el exterior al tiempo de dejar pasar el agua de lluvia, para que moje la zona de cultivo. La tela mosquitera puede ser de metal o de plástico, la de metal no es vulnerable a roedores y similares, y las de plástico sí.

Si no podemos disponer de invernadero, podemos tapar las plantas con vasos de plástico transparente, a los que les realizaremos unos pequeños orificios en la superficie para que pueda transpirar, y si no sólo nos cabe combatir con métodos preventivos, no hay tiempo para usar combativos, ya que uno se percata de tener un problema con la propia muerte de las plantas, luego ya no cabe combatir si ya no hay plantas. Para el caracol colocaremos cebo envenenado de metaldehído, o esparciremos por la superficie posos de café, también podemos regar con una disolución de agua y de café recolado, el cafeto ahuyenta a las babosas y caracoles. Contra los pájaros protégelos con vasos invernadero, al igual que contra los saltamontes. Y para los roedores coloca trampas y plantas de lengua de perro (Cynoglossum vulgare), ó de Meliloto común (Melilotus officinalis) que los ahuyenta.

Además de tener los problemas citados, también puede hacer acto de presencia tanto en el plantel de siembra como en el plantón de trasplante la mosca blanca. La mosca blanca no provoca la muerte instantánea de la planta como si lo pueden hacer los anteriores, pero si que puede resultar engorrosa. La mosca blanca gusta de las zonas sombrías y frescas con miguelhumedad ambiental media-alta, por eso es común en plantas de cannabis que se hallan en zonas muy sombreadas del jardín o balcones, galerías y similares, donde reciben muy poca luz solar a lo largo del día. Para evitar está claro que la orientación es clave: Sur, pero no todo el mundo dispone de esta orientación, así que la mejor manera de controlar la mosca es colocar cintas cromáticas (amarillo) adhesivas, ya que el color amarillo atrae a las moscas y luego quedan pegadas. Las cintas hay que colocarlas a la suficiente distancia de las plantas para que con el oscilar del viento ninguna hoja pueda tocarlas y quedarse también pegada, luego queda ir retirando las cintas y reponiéndolas por otras a medida que quedan llenas de moscas. También podemos colocar plantas de tagetes contra la mosca blanca, al tiempo que las raíces de los tagetes también tienen propiedades nematicidas.

En el siguiente número daremos cita a las errores y patologías que más se dan en cannabis durante la plena fase de crecimiento. Así que sin más saludos y hasta el siguiente número.

Por Miguel Gimeno

 

 

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Por Miguel Gimeno.-

Todos los cannabicultores experimentados han tenido a lo largo de su experiencia con el cultivo de cannabis algún que otro encuentro con diversos tipos de patologías, bien fueran éstas de origen abiótico: sean patologías de origen nutricional por condiciones propias del suelo, causadas por regímenes hídricos desfavorables, por temperaturas extremas, por toxicidad de agroquímicos, por contaminación ambiental,…, o lo que es lo mismo por todo agente carente de vida; o por el contrario si fueran de origen biótico: producidas por la interacción de los cultivos con otros seres vivos sean animales, vegetales o del reino funghi. En estas líneas vamos a intentar sentar unas actuaciones mínimas que se requieren por parte del cannabicultor para prevenir de antemano y en el mayor grado posible cualquier patología que pudiera surgir a lo largo del desarrollo del cultivo en sus distintas fases. En artículos posteriores intentaré ir citando las patologías más comunes que surgen en las diversas fases del cultivo y cómo actuar sobre ellas para evitar males mayores.

A día de hoy son muchos los artículos publicados que versan sobre el manejo y control de diversas plagas y patologías de nuestra querida planta amiga, la Cannabis Sativa, pero poco se ha escrito de cómo prevenir de forma generalizada nuestro cultivo de marihuana para evitar problemas futuribles, consiguiendo así cómodas cosechas que no supongan grandes esfuerzos para el cannabicultor. Bien sabemos lo importante que son los métodos de prevención, ya lo dice el refrán: “Más vale prevenir que curar”, y esta va a ser la principal premisa del cannabicultor para desarrollar cultivos libres de patologías.

Evidentemente la forma primordial de prevenir es potenciar a niveles altos el funcionamiento del sistema inmunológico de cualquier ser vivo, en nuestro caso, claro está, la marihuana. Las enfermedades no atacan a todos los seres vivos por igual, de ahí la cita del Doctor Don Gregorio Marañón de: “No hay enfermedades, sino enfermos”, y por ello se hace necesario dispensar cuidados especiales a cada una de nuestras plantas. Aunque la mayoría de cuidados son casi los mismos dentro de la especie del cannabis, siempre hay algunas u otras variedades de marías, o una u otras plantas concretas dentro de la misma variedad que presentan ciertas debilidades, que las hace pasto y presa de determinadas enfermedades y plagas.

A continuación voy a citar aquellos errores más comunes que se cometen con mayor asiduidad por parte de los cannabicultores simplemente por iniciar sus cultivos desde un replanteamiento y perspectiva incorrectos e inadecuados. Son muchos los factores que influyen en el desarrollo de la marihuana, pero para que se desarrolle un proceso patológico en nuestro cultivo deben coexistir tres factores:

•  En primer lugar, y evidentemente, nuestras Plantas de Marihuana (planta susceptible u hospedante).

•  En segundo lugar el agente causal o patógeno (sea de origen abiótico o biótico).

•  Y en tercer lugar se han de dar unas condiciones propicias de cultivo que favorezcan el desarrollo de la patología.

Si alguno de estos tres factores no se diera, no se podría desarrollar la patología. A la interacción de estos tres factores se le conoce con el nombre de triángulo epidemiológico o triángulo de la enfermedad.

En cuanto a la planta de marihuana poco hay que decir, ya sabemos que hay ciertas variedades que presentan níveles de tolerancia más altos ante determinados patógenos que otras, en manos del cannabicultor está la de hallar aquellas variedades que le causen menos problemas en sus cultivos. El cannabicultor debe seleccionar especies que no sufran ante un problema que puede resultar crónico, como es el caso de cultivar en zonas con determinadas circunstancias climatológicas, como puede ser el exceso de humedad ambiental, propicia para el desarrollo de hongos.

Otra medida de control genético de nuestro vergel cannábico sería el cultivar diferentes genotipos, para tener una mayor diversidad biológica dentro del propio monocultivo de marihuana, que previene como medida de freno, pues siempre les es de más agrado determinadas plantas, en las que se hospedan las plagas o enfermedades sin que resulte dañado el resto del cultivo.

Sobre los agentes patógenos, tanto de origen biótico como abióticos, iremos desarrollándolos a lo largo de otros artículos conforme vaya transcurriendo la temporada de cultivo. Ahora nos vamos a centrar, como ya he dicho, en las condiciones de cultivo, como replantear un cultivo para que sea efectivo casi al cien por ciento. Por ello va a ser clave el como elegir la zona de cultivo, como acondicionarla y como mantenerla.

En otros artículos ya hablamos de las influencias de las radicaciones telúricas (energías que manan de la tierra) en los cultivos. Tan sólo voy a remarcar que la elección de la zona de cultivo ha de ser una zona libre de perturbación telúrica, aunque si bien es cierto que las plantas medicinales que se desarrollan en zonas de perturbación telúrica presentan niveles más altos de sustancias curativas, también las plantas que se desarrollan en la vertical de estas zonas son plantas con una mayor tendencia a padecer patologías, son plantas mucho más débiles, por lo que podemos aumentar la potencia de la hierba pero disminuir de forma muy considerable su productividad.

La falta de suficiente iluminación produce en las plantas el fenómeno que se conoce con el nombre de fototropismo, que consiste en la reacción de las plantas de estirarse hacia arriba buscando luz, produciendo poca biomasa (masa vegetal), y aumentando la distancia intermodal al tiempo de acortar el tamaño de las ramas, pues el tallo principal con su crecimiento vertical ascendente inhibe el crecimiento y subramificación de las ramas laterales. A este efecto que produce la luz se lo conoce vulgarmente como “espigamiento”. La orientación de la zona de cultivo por tanto va a ser también otro importante factor a tener en cuenta para evitar el espigamiento y obtener plantas equilibradas en su porte. La orientación sur es la adecuada, es la que más horas de luz solar directa recibe, evitando por supuesto la orientación Norte. También nos abstendremos de plantar en galerías y balconadas sin sol directo, aparte del espigamiento nunca llegan a cogollar.

El cannabicultor ha de hallar aquellas zonas que además de ser las más iluminadas sean también las menos azotadas por el viento. El viento en días en los que sopla con fuerza produce roturas que pueden llegar a suponer pérdidas de plantas enteras, o cuanto menos un alto porcentaje de la cosecha si es una de las ramas laterales grandes. El entutorado central de las plantas al tiempo que van creciendo refuerza al tallo principal, y si además fijamos el tutor con cuerdas a los cuatro vientos, evitamos su rotura casi al cien por cien. Pero las ramas laterales aunque entutoremos el tallo principal siguen estando sometidas al riesgo de rotura, por lo que es conveniente añadir más tutores que unidos al extremo del primero se colocan en forma de cono, luego rodeamos toda la estructura con cuerda para sujetar a las ramas y evitar que pendulen con el fuerte viento y puedan romperse.

Los cannabicultores, que llevan varios años cultivando sobre el mismo suelo, saben que si no ha habido una rotación con cultivos de otro tipo de plantas, en cualquier momento puede comenzar a tener problemas con nematodos. Para ello muchos cannabicultores entierran durante el invierno cualquier tipo de col, la col tiene efectos nematicidas, y otros prefieren plantar entre las plantas de marihuana plantas de tagetes (clavel chino) cuyas raíces excretan una sustancia que ahuyenta a los nemátodos. Otra forma de desinfección del suelo es la térmica, que consiste en la insolación del suelo, exponiéndolo a los rayos solares y cubriéndolo con una capa de plástico para que alcance altas temperaturas. Con ello se desinfecta el suelo de microorganismos, pero ojo, tanto buenos como malos, por lo que el efecto obtenido es más negativo que positivo, de hecho los nematodos cuando las condiciones les son adversas migran a perfiles del suelo más profundos y se enquistan, de manera que cuando las condiciones vuelven a ser óptimas para su desarrollo despiertan de su estado latente y colonizan de nuevo el suelo, con lo que arradicamos otro tipo de patógenos pero no los nemátodos. Por eso es mejor prevenir, bien enterrando coles por el huerto en invierno, o, como ahora ya es tarde, plantar plantas de tagetes entre nuestras marías dotando de mayor colorido nuestro vergel cannábico.

La preparación de la zona de cultivo es una labor fundamental para un desarrollo saludable de los cultivos, las plantas que crecen en entornos equilibrados y tienen una alimentación correcta y saludable presentan menos incidencias de patologías que las que padecen algún tipo de estrés, bien por problemas del tipo de dieta, bien por falta o bien por exceso de algún o algunos nutrientes, y es que “a perro flaco todo son pulgas”. El cannabicultor que es sabedor de ello juega sus bazas con conocimiento de causa, tiene que aportar al suelo todo aquello que extrajo el cultivo predecesor y además corregir aquellas deficiencias que observó durante su desarrollo.

El acondicionamiento del suelo, el “nutrir el suelo”, es la principal y más importante labor que debe abordar el cannabicultor. Con la llegada del buen tiempo el cannabicultor comienza a realizar sus primeras labores de acondicionar el suelo de labranza donde va a realizar su cultivo de cannabis, y es ahí, principalmente, donde el buen hacer debe residir en enmendar y corregir aquellas observaciones que fue realizando durante el desarrollo de los cultivos de todos los años anteriores, donde su experiencia e intuición deben desempeñar su papel fundamental: “guiar al cannabicultor en el porqué, cómo, cuando y donde actuar en su cultivo”.

El cannabicultor ha de conocer aquellos bioindicadores del estado de su cannajardín. Los bioindicadores son determinadas pistas que la naturaleza nos da para saber el tipo de entorno en el que estamos trabajando, es decir, desde la contaminación polutiva, hasta la carencia de nutrientes del suelo. Si se llega a acumular los suficientes datos el diagnóstico de cómo actuar para prevenir futuros problemas es casi exacto y certero. Por ejemplo suelos con muchas “ortigas” nos indican que hay altos contenidos de nitrógeno, sobre todo en su estado amoniacal, por lo que no se deben utilizar abonados nitrogenados en este tipo de suelo, ese tono verde azulado intenso de las hojas y su forma de garra delató el desatino en el tipo y frecuencia del abono realizado. Lo mismo ocurre con las zonas cubiertas por “oxalis” que nos indican el bloqueo que hubo con el Calcio, y por tanto las clorosis férricas que padecimos en nuestras marías fue por su causa, por lo que en este tipo de suelos no es conveniente abonar con Gallinaza o con Palomina, donde quizá radicó nuestro error. Cuanto más sepamos sobre la biología de las hierbas adventicias (malas hierbas) más sabremos sobre el estado de nuestro suelo. Lo mismo ocurre con las propias plantas de marihuana, ellas nos dijeron durante cada año como estaban yendo las cosas. Las formas, colores o necrosidades en las hojas, o la fibrosidad o quebradez de sus tallos, nos dijeron que no era correcto el aporte en alguno o diversos nutrientes, sean Macronutrientes o micronutriente, que aunque éstos últimos sean usados en ínfimas cantidades por las plantas, sus carencias y defectos son muy importantes en múltiples y diversas funciones metabólicas. También es bueno conocer la movilidad y estado de los nutrientes para que sean absorbidos por las plantas con toda normalidad: podemos tener un suelo lleno de Calcio pero hallarse este bloqueado, es decir, en forma no disponible para las plantas por un antagonismo con el Sodio.

La alcalinidad del suelo: acidez ó basicidad, así como la textura: limosa, arenosa, arcillosa o franca, son factores muy importantes de conocer a la hora de decidirse en el tipo y cantidad de materia orgánica o inorgánica que debemos aportar para potenciar la fertilidad del suelo de cultivo. Por ejemplo un estiércol de conejo puede ir fenomenal en suelos básicos pero puede resultar nefasto en suelos ácidos, ya que acidifica el medio. Lo mismo ocurre con la pluviometría de la zona, es mejor en zonas muy pluviométricas utilizar estiércol de caballo o vaca de forma periódica, que tiene menos nutrientes, que un solo abonado de fondo con estiércol de oveja, ya que con las lluvias se perderán casi todo el nitrógeno y luego el cultivo padecerá deficiencias de este nutriente. Lo mismo ocurre con los suelos arenosos, que precisan de un mayor aporte de materia orgánica rica en lignina. En el caso de los suelos arcillosos hay que utilizar materias orgánicas con menor contenido en agua, habría que obviar por ejemplo al estiércol vacuno.

El abonado de fondo, por tanto, es una práctica crucial, para ello yo recomiendo entre 5 y 15 kilos por metro cuadrado de materia orgánica debidamente humificada (compostada), sea estiércol de oveja, de cabra, de caballo, humus de lombriz, y un largo etcétera. Ahora bien el estado de la materia orgánica como ya he dicho ha de ser en forma de humus, o sea ESTIERCOL FRESCO NO. Aunque el estiércol fresco produce un mayor crecimiento inicial en las plantas, luego produce cierta depresión en el suelo, pues las bacterias anaeróbicas para poder degradar el resto de la materia orgánica consumen Nitrógeno y lo hacen del abono que hemos añadido, robando nutrientes necesarios para las plantas. Lo mejor para aquellos que tenéis que recurrir a Grows y tiendas de jardinería es el humus de lombriz, pues la materia orgánica como su propio nombre indica ha sido humificada por la propia lombriz al digerirla. Si lo que nos falló fue el Fósforo durante la floración, podemos añadir fosfatos naturales o fosfal, según se trate de suelos ácidos y básicos, respectivamente. También podemos añadir como enmienda de fósforo harina de huesos, o guano de islas o de murciélago.

Aquellos cannabicultores que cultivan en macetas lo tienen un poco más complicado. Han de realizar continuos abonados tanto líquidos como sólidos, con el consiguiente problema que supone al producir las contínuas fertirrigaciones fluctuaciones en los niveles del pH. También hay un problema añadido al cultivo en maceta, y es la rápida colonización del sustrato y por tanto de la maceta por parte de las raíces de la marihuana, ya que como ya he dicho está dotada de una potente raíz pivotante. Esto conlleva problemas de asfixia radicular y por tanto floraciones escasas y en algunos casos casi inexistentes. Para evitarlo es bueno hacer más trasplantes de contenedor pequeño a otro más grande, así le damos más volumen libre a las raíces para que puedan seguir creciendo, tanto ellas como la propia planta entera.

El resto de problemas posteriores al replanteamiento del cultivo, es decir, desde el momento de la siembra al de postcosecha lo iremos viendo a medida que se vayan desarrollando nuestros cultivos, con la intención de ir a la par los problemas que vayan surgiendo con los próximos números de la revista. Saludos y ya sabéis: “comenzar ya a prevenir que el tiempo se nos va”.

Por Miguel Gimeno

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Algunas plantas del nuestro vergel comienzan a secarse por partes y no es por falta de agua precisamente. Hemos hecho una buena gestión del riego y sin embargo hay partes de nuestras plantas que presentan tejidos necróticos, literalmente se están secando parcialmente, mientras la otra parte de la planta continúa verde y viva. Sólo cabe pensar en un agente causante de tales daños y no es otro que el temido hongo del género Fusarium. Dentro de las enfermedades criptogámicas la más temerosa para los cannabicultores es la producida por las diversas cepas del género Fusarium.

Los fusarium son un género muy abundante y distribuido en el suelo y cuya presencia está asociada al ataque de plantas. La gran parte de especies que integran este género son de carácter saprófito, se alimentan de materia en descomposición. Algunas especies de este género producen micotoxinas de elevada toxicidad tanto para cultivos como para los seres que la ingieren, entre los que estamos los seres humanos, evidentemente.

Un débil sistema inmunológico es la característica principal de los cultivos que son atacados por las diversas especies de esta familia de hongos.

Los hongos fusarium atacan a las plantas colonizando su interior, es decir a través de su sistema bascular. Los daños pueden ser diversos dependiendo de la variedad de fusarium que ha colonizado el cultivo. El cuadro sintomatológico de una fusariosis se manifiesta inicialmente por el marchitamiento parcial de la planta, pudiendo llegar a ser total en casos extremos. Se produce una colonización de tallo y ramas a través del sistema de raíces, ello conlleva a una obstrucción en la libre circulación de savia y, por tanto, a una parálisis de sus procesos metabólicos, pudiendo ocasionar, llegado este extremo, la propia muerte de la planta o plantas contaminadas.

Es tal la agresividad con la que se comporta este hongo, algunas variedades de fusarium pueden llegar a atacar a cientos de especies vegetales y causarles la muerte en pocos días, que los daños y la severidad de su ataque no han pasado desapercibidos para la propia D.E.A. (Agencia Antidrogas de los E.E.U.U.), quien ha desarrollado diversos estudios con la finalidad de utilizarla como micoherbicida en su lucha empedernida contra el narcotráfico mundial, inoculando cultivos cocaleros y de adormidera con la finalidad de infestarlos y erradicarlos, no siendo conscientes del daño biológico que puede ocasionar tal uso en los ecosistemas naturales donde se desarrollan este tipo de cultivos. Pero los primeros estudios se hicieron en la URSS y no como micoherbicida precisamente, sino como arma biológica, ya que entre los años 30 y 40 del siglo pasado se produjo una fuerte contaminación en los cultivos de cereales por este hongo, lo que produjo un elevado número de muertos, hecho que nos lleva a la conclusión que no hay que consumir cannabis que haya sido contaminado por cualquier cepa de éste hongo, ya que puede acarrear serios problemas de salud para aquellos que lo consuman, sobre todo en sujetos predispuestos como enfermos crónicos, inmunodeprimidos,…

La solarización de los suelos contaminados con cepas de fusarium se presenta como la alternativa más sostenible para sustituir los tratamientos químicos con el tóxico Bromuro de Metilo. El método de solarización consiste en cubrir el suelo de cultivo con un filme de plástico de manera que el calentamiento que produce el sol y el consiguiente aumento de la temperatura debajo del plástico esteriliza en cierto modo la zona solarizada, reduciendo así la probabilidad de un brote de fusariosis en nuestro cultivo. Dentro de la guerra biológica contra este hongo hay estudios recientes en este campo que desvelan a los bioantagonistas como futuros y prometedores agentes pro-bióticos contra la lucha de este agresivo hongo.

Los bioantagonistas son hongos cuya presencia en el suelo de cultivo inhibe el crecimiento y desarrollo de hongos patógenos de los cultivos. Aunque actualmente están en proceso de investigación, los estudios desarrollados hasta el momento en tomates y frijoles muestran un futuro esperanzador en la lucha contra las diversas cepas de hongos del género fusarium.

 

Fuente Ecomaria