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Las plantas de cannabis se podan por varios motivos. Los principales son la de aumentar los rendimientos y también reducir la altura. O también, cuando se pretenden ambas cosas. La apical de las plantas, o su punta principal, posee una hormona inhibidora del crecimiento que impide que cualquier rama inferior la pueda sobrepasar en altura. Si esta apical se elimina, entonces las ramas inferiores crecerán más fuertemente y de manera más homogénea. También sucede lo mismo cuando esta apical se dobla y se sitúa por debajo de alguna rama, fácilmente comprobaremos como la planta en unos días comenzará a ramificar con más fuerza mientras la apical ralentiza su desarrollo.

Como decimos, una poda es una técnica muy sencilla que permite que las plantas sobretodo en exterior, no crezcan demasiado. Con ello lograremos una mayor ramificación y tener plantas más arbustivas y bajas. En situaciones en los que la discreción es necesaria, es sin duda la mejor solución posible. Y tampoco podar una planta es sinónimo de menor cosecha. Únicamente prescindiremos de esa gran porra central a veces de un tamaño envidiable, pero favoreceremos la producción en las ramas inferiores, que de otro modo sería menos. Una cosa por la otra.

¿Cuando es buen momento para podar la planta?

Para podar una planta de cannabis cualquier momento es bueno, aunque siempre es preferible hacerlo en las primeras fases de crecimiento para que tengan tiempo de recuperarse. Cuando la planta tenga unas 4-5 nudos bien marcados, se puede comenzar a podar. Y hablamos de 4-5 nudos, para asegurarnos de que si algo sale mal, contar con el número suficiente de nudos para que la planta pueda ramificar si dado el caso tenemos que podar algún nudo inferior más. Y además, cuanto antes realicemos la poda, mejor resultados obtendremos.

No hay una técnica específica para podar una planta, aunque debemos tener en cuenta que demasiadas pocas hará que la planta desarrolle ramas más delgadas, lo que en floración puede llevar a que éstas cedan con el peso. También cabe destacar que no todas las variedades responden de igual manera a las podas. Las índicas generalmente son de crecimiento más contenido y poco ramificado, mientras las sativas son más altas y ramifican sin problema, siendo las más que mejor aceptan las pocas y mejor se recuperan.

Cuando ya hayamos decidido podar nuestra o nuestras plantas, debemos tener en cuenta todo lo anterior y algunos detalles más. Siempre debemos evitar realizar podas en las horas de máximo sol, siendo las horas más apropiadas tanto el amanecer como el atardecer. Además, si la rama o tronco que vayamos a podar ya tiene un grosor considerable, nunca estaría de más usar una masilla cicatrizante. Evitaremos la pérdida de savia, además de que como toda herida, siempre es más susceptible a ser atacada por patógenos.

La herramienta que usemos para podar, sea una cuchilla o tijeras, debe estar muy bien afilada y previamente desinfectada con alcohol. Evitaremos así cortes irregulares, heridas innecesarias y posibles contagios o infecciones. Y el corte que realicemos, siempre en bisel o diagonal, lo que permite una rápida cicatrización y que no se acumule humedad que puede traer consigo la invasión de algún hongo. Si sigues estos pequeños consejos, conseguirás unas plantas de estatura más baja y con una mayor producción, algo que todo cultivador busca y desea.

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Las podas en cultivos de cannabis es una de las técnicas más sencillas para reducir la altura de las plantas y aumentar los rendimientos. Y es precisamente a estas alturas de los cultivos en exterior, cuando se pueden conseguir los mejores resultados. Por un lado queda casi mes y medio para que comience la floración, suficiente margen para que las plantas puedan recuperarse y nosotros podamos amoldarlas a nuestro gusto.

Lo primero que debemos tener en cuenta, es que la apical de la planta posee una hormona inhibidora del crecimiento que impide que las ramas secundarias la sobrepasen en altura. Simplemente doblando el tallo de la planta de tal forma que la apical quede a una altura igual o inferior a los nudos bajos, comprobaremos como tanto apical como las ramas de estos nudos comenzarán a crecer uniformemente y casi a la misma velocidad.

Si en lugar de doblar la apical la eliminamos, esteremos promoviendo todo el desarrollo de las ramas secundarias y a una mayor velocidad de lo que lo harían normalmente, pues gran parte de la energía de la planta se concentra en el crecimiento vertical, por lo que se ahora se verá forzado el crecimiento horizontal o a lo ancho.

¿CUANDO SE DEBE PODAR UNA PLANTA?

Pues no existe un patrón concreto ni específico, aunque sí muchas técnicas que nos ayudarán a conseguir la estructura que nosotros queramos.  Cabe de entrada destacar que no todas las variedades responden igual ante una poda. Por lo general las índicas son ya de por sí de crecimiento contenido y en ocasiones les cuesta ramificar, mientras que las sativas no tendrán normalmente estos problemas.

También se va acercando la fecha límite para germinar en exterior, pero partiendo de semillas o esquejes a estas alturas de la temporada ya será complicado conseguir unas plantas que nos compliquen la vida con su tamaño, así que nos centraremos en las que ya tenemos con una buena altura. Una poda se puede realizar a partir del tercer nudo, ya que los dos primeros siempre producen ramas débiles que no interesan más que para hacer algún esqueje o directamente quitarse de en medio.

Evitaremos lógicamente las horas de más sol, siendo la mejor hora al amaneces. Tengamos en cuenta que estaremos haciendo una herida en la planta, así que también a poder ser evitaremos hacerlo antes de la noche, más húmeda y donde los hongos podrían hacer de las suyas. Aunque no es frecuente, toda precaución es poca.

Y tampoco existe una altura máxima, podemos podar cualquier planta tenga el tamaño que tenga, pero lógicamente es un sacrilegio eliminar una apical de 50 cm por no haber sido previsores y no haber podado antes, la planta habrá perdido días de crecimiento para nada.

TIPOS DE PODAS

Básicamente destacaremos 2 tipos: la poda apical y la poda FIM. La poda apical es la más sencilla y usada, y como su nombre ya nos dice, consiste en eliminar la apical. De entrada reduciremos el desarrollo vertical, y tras unos días las ramas inferiores crecerán más uniformemente y con mayor vigor que hasta entonces, incluso en plantas sin ramas aún definidas.

Un buen tamaño para esta poda, es cuando las plantas tengan 4 nudos bien marcados, dejando el 3º y 4º y eliminando el 1º y el 2º. Así conseguiremos que las plantas ramifiquen en 4 direcciones. Podemos hacer tantas podas apicales como queramos en estas ramas secundarias, volviendo a reducir el desarrollo a lo alto  y promoviendo de nuevo el crecimiento a lo ancho, consiguiendo una estructura de arbusto.

La poda FIM consiste en eliminar una parte del brote apical, donde se concentran gran cantidad de nudos que se irán definiendo a medida que la planta crece. Eliminando un 60-70% de este brote o yema, y debido a la gran densidad de nudos que quedan a una misma altura, en unos días comenzarán a aparecer nuevos brotes creciendo uniformemente.

Es una poda que si realizamos correctamente, podemos conseguir más de 10 ramas, muy apropiada para SCROG ya que en ocasiones el gran número de ramas hace que sean en exceso delgadas en en floración necesiten un soporte para que no cedan con el peso, por lo que una malla o enrejado es una excelente opción, además de lo espectacular que resulta un SCROG visualmente.

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Existen dos escuelas de pensamiento principales cuando se trata de podar los cogollos, maduros y ya cosechados, de cannabis. Algunos creen que la poda debe realizarse antes del secado, mientras que otros creen que debería hacerse una vez que las flores o cogollos se han secado. En este artículo, vamos a echar un vistazo a los pros y a los contras de cada método.

Qué necesitas
Antes de empezar el proceso de poda, es importante asegurarte de que te has preparado correctamente. Necesitarás unas tijeras normales o tijeras de podar, limpias y afiladas; una bandeja de plástico o un recipiente para recoger las hojas y los tricomas desprendidos; cordel o cuerda y una cuerda de tender la ropa (o similar) para colgar las ramas; y un buen par de guantes de goma o guantes de látex sin polvo. Los guantes evitarán que la resina se te pegue en las manos (la resina del cannabis es muy difícil de eliminar de la piel), además de permitir recoger suficiente resina que luego se puede convertir en hachís.

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Antes de empezar, hacen falta unas tijeras o tijeras de podar, limpias y afiladas, y una bandeja de plástico para recoger los tricomas

Además del equipo de arriba, es vital asegurarte de que has preparado tu entorno de trabajo de forma adecuada. La temperatura de la habitación donde vas a podar debe mantenerse a una temperatura agradable de 18-24° C (65-75° F) y una humedad relativa del 45-55%. Utilizar un ventilador oscilante a baja potencia garantiza una buena circulación del aire. No uses ventiladores a potencia alta mientras estás podando, ya que podrías terminar perdiendo los tricomas con la brisa.

Por último, es muy aconsejable instalar un filtro de carbono y un ventilador extractor para garantizar que, a los vecinos o a los agentes de policía que puedan pasar cerca, no les resulte evidente el fuerte aroma del cannabis. La mayoría de los cultivadores entienden la necesidad de mantener un sistema de filtración de olores mientras que sus plantas crecen, pero es sorprendente que muchos todavía no entienden la importancia de utilizar filtros mientras se realiza la poda, que es, sin duda, el momento en que el olor del cannabis es más fuerte.

Podar los cogollos de cannabis antes del secado
La gran mayoría de los cultivadores de cannabis podarán las hojas grandes exteriores, y algunas de las hojas más pequeñas, antes del secado, ya que así se asegura una buena circulación del aire alrededor de los cogollos mientras se secan. Sin embargo, la cuestión de cuándo podar y hacer la manicura a los cogollos de forma que se elimine la mayor parte de la materia de las hojas resulta un poco más complicado.

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La poda en húmedo se considera más fácil y más rápida, aunque puede afectar negativamente al sabor y aroma

Algunos cultivadores podan todo antes del secado, dejando los cogollos con el mismo aspecto que tienen finalmente cuando están listos para el consumo o la venta (aunque, obviamente, mucho más grandes, porque el contenido de humedad ¡aún está presente!). Esta técnica se conoce como “poda en húmedo”. Otros sólo podan lo necesario para asegurarse una buena circulación del aire, y dejarán que las hojas restantes se sequen junto a los cogollos, así que no resulta extraño que esta técnica se conozca como “poda en seco”.

Cuando las hojas se “podan en húmedo”, se debe tener mucho cuidado de evitar daños en los delicados cogollos y tricomas. Los podadores expertos desarrollan una técnica, cuidadosa y regular, mediante la que se retiran las hojas del pecíolo (el pequeño tallo que une la hoja al tallo principal) y las puntas de las tijeras se usan para separar suavemente la hoja del cogollo. Las hojas interiores recubiertas de tricomas pueden dejarse y guardarse para hacer hachís al agua o extracciones con disolventes.

La poda en húmedo suele considerarse “más fácil” que la poda en seco, y, por este motivo, es la que suelen preferir los cultivadores comerciales a gran escala. También reduce la posible aparición de moho y aumenta el flujo de aire alrededor de los propios cogollos, porque no están rodeados por las hojas. La poda en húmedo también permite que los cogollos se sequen rápidamente, pero tiene una desventaja y es que se produce un secado desigual. Muchos cultivadores se quejan de que la calidad general de los cogollos, en términos de sabor y aroma, se ve gravemente afectada en comparación con el resultado final de podar en seco.

Podar los cogollos de cannabis después del secado
El proceso de podar en seco es sencillo. En primer lugar, se quitan las hojas grandes y algunas de las más pequeñas (pero aún en su mayoría sin tricomas). A continuación, las ramas se cuelgan con las hojas restantes todavía en su lugar y se dejan durante por lo menos 3-4 días (aunque algunos pueden dejarlas durante 7-10 días) para que desaparezca la mayor parte de la humedad de los cogollos.

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La poda en seco permite una mejor retención de sabor y aroma

Una vez que el cultivo está seco, se pueda empezar a podar las hojas restantes. Como las ramas ya están secas en ese momento, es muy importante podar las ramas sobre una bandeja o recipiente donde se depositen las hojas a medida que caen, junto con cualquier tricoma suelto o fragmentos de cogollos que pueden desprenderse por el movimiento de la tijeras. Al podar en húmedo, es mucho menos probable que los tricomas se desprendan.

Para podar el cannabis en seco, correctamente, sin que se desprenda demasiado material del cogollo es necesario emplear un tipo de movimiento “de corte al ras” con las tijeras. Las hojas son tan frágiles cuando están secas que no suele hacer falta cerrar las hojas de las tijeras para cortar completamente la flor, ya que el filo de las hojas de las tijeras es suficiente para abrirse camino a través de la delicada materia de la hoja. Los que tienen experiencia en la poda en seco utilizan este movimiento de corte al ras con tanta eficacia que parece que las hojas, simplemente, se “cepillasen” de los cogollos, dejando los cogollos intactos.

Muchos cultivadores prefieren el método de podar en seco, y suele utilizarse en favor de la poda en húmedo para cultivos más pequeños, donde la calidad es más importante que la cantidad. Podar en seco permite una secado mayor y uniforme de los cogollos, aunque puede llevar un día o dos más que la poda en húmedo. También produce sabores y aromas superiores en comparación con la poda en húmedo, posiblemente porque las hojas actúan como conducto para los cogollos y permiten una pérdida de humedad gradual, pero reteniendo todos los terpenos. La desventaja de podar en seco es que se pierde una mayor cantidad de tricomas de los cogollos, y los cogollos presentan un aspecto más irregular cuando se ha terminado todo el proceso.

Por Seshata