LaMarihuana.com es una división de Freedom Leaf, Inc. una empresa dedicada al activismo cannabico, auditada y cotizando en el mercado de valores (OTCQB: FRLF)
Tags Posts tagged with "problemas"

problemas

2 2.954 vistas

Por Miguel Gimeno.- Con estas páginas vamos a dar por finalizada esta sección en su cuarta y última entrega. Durante las tres partes anteriores hemos ido enumerando y comentando con la mayor claridad posible, los problemas más comunes que se suelen dar en las diversas fases de cultivo de cannabis anteriores a su floración. Hemos podido ver las diversas patologías que se dan en cannabicultura y como la ignorancia del propio cannabicultor novel es, en muchos de los casos, causa directa del problema por desconocer precisamente el ciclo biológico del ecosistema cannabícola.

Si el desarrollo de la fase de crecimiento ha sido perfecto o casi, podemos augurar producciones aceptables, pero recordad que cualquier estimación que demos va a depender del transcurrir de los días y los hechos que en ellos se vayan produciendo que pueden afectar a nuestras plantas de maría. No es conveniente, por tanto, hacerse cálculos, ni pensar en el resultado final, ahora es tiempo de actuar día a día. Cosa que durante la época estival es algo difícil teniendo en cuenta que muchos cannabicultores,al igual que el resto de la sociedad, se toman vacaciones y suelen irse de casa.

Para aquellos viajeros mejor que cualquier sistema de riego es un amigo de plena confianza que sepa apreciar el cultivo de cannabis, o sea, que sea cannabicultor, sólo así habrá cierto grado de implicación y motivación además de poseer conocimientos cannabícolas. Si además puedes instalar un sistema de riego localizado completamente automatizado, mejor que mejor, pues tu amigo sólo tendrá que ir a supervisar y comprobar que todo va correctamente. Cualquier otro sistema de autoriego que dejemos, no es suficiente sin una supervisión, podrían ocurrir infinitos factores que inutilizaran el sistema por diversos motivos y quedarse las plantas sin su apreciado riego, con lo que con las altas temperaturas estivales sólo podríamos esperar la muerte del vergel cannábico.

Los necesidades nutricionales de las plantas es algo que hay que tener muy en cuenta a la hora de practicar o no abonados, bien sean de floración o incluso de crecimiento si las plantas presentaran carencias de Nitrógeno. La calidad, formato, precio y demás de los abonos de floración es amplia y diversa en las tiendas especializadas de cultivo, o sease, los Grows. Yo abogaría por abonos orgánicos tanto si se cultiva en maceta como si se cultiva en suelo. El Guano de murciélago y la emulsión de pescado son dos de los abonos orgánicos que más me gustan para la floración. También podemos fabricarnos nuestro compost para floración con el que poder realizar abonados en cobertura, para ello hay que disponer evidentemente de un montón de composta al que ir añadiéndole a lo largo del año hojas de consuelda, y/o harina hidrolizada de huesos, fosfatos naturales o fosfal, según se trate de suelos ácidos o alcalinos, respectivamente, en cantidades homeopáticas, es decir, muy pequeñas. Al cabo de los meses tendremos un abono de floración listo para su uso, por lo que hay que empezar a realizar el composta de floración de un año para otro.

Un uso inadecuado de los abonos puede ser causa de bloqueos nutricionales en el suelo. Podemos creer que tenemos una carencia de Hierro, y en realidad la carencia no es tal, sino que el Hierro ha quedado bloqueado en el suelo por su condición de antagonista ante presencias elevadas de Calcio, o lo que es lo mismo y en cristiano, si hay Calcio en altas concentraciones se provoca que Hierro se transforme de su forma soluble quelatada a formas no solubles por las plantas, impidiéndose por tanto la absorción de este nutriente por parte de las plantas. Si cometemos el más mínimo error con los abonos puede que perdamos el cultivo en su fase final, con el varapalo que ello significa para el cannabicultor. Seguid siempre las indicaciones de los fabricantes y si creéis que teneis una carencia y no la corregis con aquello que supuestamente lo neutraliza, debeis hacer un lavado urgente del suelo de cultivo de las macetas, lo que resulta más que imposible si se trata de cultivos directos en tierra por el gran volumen de tierra que hay.

Un problema que he podido apreciar en algunos cultivos realizados en macetas, en los que las plantas han alcanzado un gran porte, es la asfixia radicular y muerte repentina. Como ya hemos comentado en números anteriores a la hora de referirnos al cultivo en macetas, es posible que si se colocan las plantas demasiado pronto en sus macetas definitivas puede haber al final del cultivo asfixias radiculares derivadas del potente sistema radical pivotante que presentan las plantas de cannabis, que coloniza en breve todo el substrato de la maceta de tal forma que cuando llega el momento de la floración y las plantas dan ese tremendo estirón final, se produce un colapso en su sistema de raíces pues ya no les queda espacio que colonizar y comienzan a estrangularse entre sí, frenando la floración de forma brusca y llegando incluso a la muerte en pocos días. Tened cuidado con los abonos químicos de crecimiento, que luego se puede pasar factura en la fase de floración.

Dejando de un lado los agentes patógenos derivados de una mala gestión por parte del cannabicultor, los agentes climáticos continúan siendo tremendamente influyentes durante la se de floración. El viento y la lluvia siguen ostentando el rango de enemigos de nuestros cultivos cuando hacen acto de presencia. Cuando aparecen de forma virulenta hay que temer por las ramas y tallos principales, que no será el caso si hemos entutorado, fijado el tutor a 4 vientos, encabañado (forma de cabaña) con cañas y posteriormente rodeada la estructura resultante con cuerda para evitar que pendulen las ramas, como ya hemos explicado en números anteriores.

Pero el viento y la lluvia suaves también pueden ser contraproducentes para nuestros cultivos. El primero de ellos, el viento, si proceden del lado donde algún cannabicultor despistado dejó olvidado un macho por arrancar posiblemente nos violará nuestras plantas llenándolas de semillas y volviéndola no apta para consumo, por su falta de sabor y baja potencia. El polen de los ejemplares machos de cannabis solo puede ser destruido por la humedad, pero si ya ha llegado a las plantas por más agua que eches no vas a conseguir evitar la polinización, además de correr un alto riesgo de padecer un ataque fúngico. Por lo que sólo nos queda cruzar los dedos e intentar contactar con el mayor número de cannabicultores vecinos para evitar polinizaciones cruzadas indeseadas.

En cuanto a la fina lluvia, si ésta se produce de forma continuada, aumenta de forma aguda la humedad ambiental poniendo en peligro la integridad del interior de los cogollos que se vuelven susceptibles a un futuro ataque de hongos. Si se cultiva en macetas se pueden poner a resguardo, pero aun así no podemos evitar la humedad relativa del aire presente, y si por el contrario, se cultiva en suelo directo, no hay nada que hacer, ya que si tenemos invernadero la humedad del interior tampoco es viable para desarrollar el cultivo con totales garantías. Si ocurre este hecho en tu zona, los tratamientos antifúngicos han de su tu pan de cada día. Yo realizaría tratamientos preventivos contra los hongos alternando tratamientos de extracto de própolis con otros de decocción de cola de caballo, con un intervalo de 5 a 7 días entre uno y otro.

Algunas cepas de hongos de género Fusarium son capaces de arrasar cultivos enteros, casi siempre causa de la escasa biodiversidad presente en un concreto ecosistema cannabícola y con una población de plantas de cannabis con débil sistema inmunitario. La micorrización con otros hongos simbióticos con las plantas de marihuana, es el mejor remedio para evitar fusariosis, ya que los hongos Fusarium penetran por el sistema basculante de la planta hasta ascender a toda ella o a parte, por lo que puede ser una fusariosis total o parcial. Al inocular estos hongos amigos (micorrizas) en nuestros cultivos de cannabis, éstos conviven en simbiosis con las plantas de manera que a cambio de unos cuantos recursos que les dan las plantas a través de sus secreciones radicales, éstos hongos benefician a la marihuana ampliando su sistema de raíces de manera que le es más fácil conseguir agua y nutrientes a los que de por sí sola no llegaría, además de evitar que otros hongos patógenos, que es nuestro caso, se pueden alojar en nuestro cultivo evitando los consiguientes problemas que ello acarrearía. Los tratamientos con extracto de ajo que actúa de forma sistémica por el interior de la planta, también se muestra como buen remedio preventivo ante futuros ataques de Fusarium.

En los últimos tiempos hemos notado en el Levante español un elevado aumento de ataques a cannacultivos por parte del Oidio. El oidio es un hongo que da a la hoja un aspecto de aterciopelado blanco, que incluso muchos cannabicultores al principio confunden con simple polvo atmosférico, el inconveniente añadido es que además también llega a recubrir los cogollos con el consiguiente peligro que supone para la salud consumir cannabis infestado por un hongo. Las esporas son partículas sólidas, con lo que cuando son aspiradas a través de la inhalación del humo pasan a los pulmones de forma directa, con el peligro que atrae a los pulmones respirar partículas sólidas en suspensión sean de lo que sean.

En un principio el oidio parece no ser nada pero termina por mostrarse como una pesadilla que nunca termina para el cannabicultor. Al oidio le gusta la humedad y las zonas sombrías, por lo que comúnmente comienza a desarrollarse en las ramas bajas de las plantas más cercanas al suelo. De ahí comienza a extenderse por todos los ejemplares de marihuana que hayan presentes, hasta colonizar casi por completo todas y cada una de las plantas del cultivo. Como remedios tanto combativos como preventivos podemos utilizar durante la fase de floración los extractos de própolis, jabón potásico, decocción de cola de caballo, suero de leche, y determinados microorganismos (que parece ser que también presentan cierto carácter antifúngico). Si nos ha atacado el Oidio volverá a hacerlo, por lo que hay que realizar tratamientos con una periodicidad de cinco días o semanal, todo lo más, hasta que quede una semana para el día de la cosecha.

images (79)La Botitrys es otro hongo que ataca a los cogollos. Es un hongo que provoca podredumbre de los tejidos vegetales, por lo que si llega a atacar a un cogollo éste queda inutilizado para su consumo por completo. La causa de la Botitrys es la falta de aireación ante un exceso de humedad ambiental. Evidentemente aquellos ejemplares de marihuana que presentan cogollos grandes, gordos y prietos son mucho más propensos que aquellos ejemplares que tienen cogollos más estilizados y menos densos. Si cultivamos en zonas muy húmedas deveríamos buscar ejemplares que presenten resistencia a la botritys o de lo contrario con las primeras lluvias del otoño puede pederse gran parte de la cosecha, ya que son los cogollos más productivos los que suelen contaminarse más fácilmente. Una buena medida mecánica es la de separar manualmente y todo lo más que se pueda y sin romper, las diversas inflorescencias que integran un cogollo, permitiendo así cierta aireación por el interior del cogollo que evitará humedades elevadas estancas que causen la pudrición. En cuanto a los tratamientos a realizar cabe practicar los mismos que para el oidio, si bien haciendo más hincapié en el uso de la decocción de cola de caballo. Otro agente causante de la botritys es la oruga del cogollo de la que luego hablaremos.

Algunos insectos como acabamos de citar en el caso de la oruga del cogollo, son causa directa de la aparición de enfermedades colaterales. Los cóccidos (cochinillas) y los áfidos (pulgones) segregan una melaza que además de ser recolectada por las hormigas como fuente de reserva de azúcares, se vuelve en el caldo idóneo de cultivo de los hongos de la tizne o la negrilla. Estos hongos se posan sobre la melaza de la que se alimentan y dan aspecto a la planta estar recubiertas de una fina capa de hollín. Los lavados con jabón potásico son los más efectivos para hacerlo desaparecer.

Si hay alguna plaga que merma de forma directa la producción de cogollos es la plaga del gusano del cogollo, que es la larva de un lepidóptero (mariposa) llamado “SPODOPTERA EXIGUA”.

Los ataques más severos se han dado en cultivos en los que se han practicado abonados químicos. Los daños en la marihuana se dan en los cogollos, a los que no se comen sino que muerden sus tallos para succionar la savia ascendente. Una vez finalizada su alimentación, la parte de cogollo dañada queda rota y cortada, se pueden ver incluso los mordiscos en los tallos, y es por ello por lo que comienza a secarse. Como ya hemos dicho los cogollos muertos junto con las propias deyecciones de los gusanos se convierten en un serio riesgo y foco de posibles botritis.

Se pueden tratar con una bacteria que sólo infecta a las larvas de mariposa, su nombre es “Bacillus Thuringiensis Kurstaki”. Esta bacteria se encarga de sintetizar una proteína que destruye la pared intestinal de las orugas y no es tóxica para el ser humano, sólo ataca a larvas de ciertos lepidópteros. Es conveniente hacer un segundo tratamiento una semana después de haber realizado el primero. Se debe aplicar como máximo hasta que falten cerca de veinte días para cosechar, pasado este tiempo se debe evitar realizar tratamientos a las plantas. El bacilo no se puede utilizar como preventivo, sólo como combativo. Para aumentar su efectividad también se puede utilizar combinado con aceite de neem ó piretrina natural, yo prefiero la piretrina. Dentro de los microorganismos patógenos para larvas de mariposas encontramos a los Hongos: Cordyceps spp. y Metarhizium sp., los virus Pseudoplusia NPV, Spodoptera NPV y Trichoplusia ni NPV, y la citada bacteria Bacillus Thuringiensis variedad Kurstaki y variedad Galleriae. Como insectos auxiliares que controlan su población cabe destacar Trichogramma aidis, Trichogramma Evanescens, y Pales pavida.

Llegada la hora de la cosecha es importante no cortar las plantas en día de lluvia ni tampoco hacerlo de buena mañana cuando están cubiertas de rocío. La luna menguante agudiza los colores, olores y sabores de las plantas cosechadas, siendo mucho más pronunciadas las propiedades medicinales. La luna descendente nos permite secar de forma más rápida las plantas cosechadas. Evitar cosechar en días de nodos lunares, perigeos y apogeos.

La técnica de secado a utilizar también influye en el resultado final. El peor resultado que se puede tener es la pudrición de la cosecha. Para ello hay que escoger la habitación menos húmeda de las que podamos disponer y además ha de presentar alguna obertura, bien sean ventana o puerta, con la que poder ir jugando para regular la humedad de la cámara de secado. Los fotones degradan los cannabinoides y cambian el aspecto de la yerba, volviéndola marrón a la vista (de lo que ya podemos deducir que el almacenado de la yerba que tenemos para consumir durante el año se ha de hacer en un lugar completamente a oscuras).

Los secados lentos aumentan las cualidades organolépticas pero se corre el riesgo de padecer hongos botritys precisamente por lo lento del proceso. Consiste en colgar las plantas envueltas en papel de periódico, lo que evita que el aire y el poco sol que puedan entrar sequen muy rápido la yerba, perdiendo las tan apreciadas cualidades organolépticas. Este tipo de secado no es apto para neófitos ya que hay que hacer un seguimiento diario al secado para ver su evolución y acelerar el proceso si fuera conveniente para evitar pudriciones, sobre todo durante los 3 primeros días tras la cosecha, pues es cuando más agua desprenden las plantas recolectadas. Para acelerar el secado en caso de haber demasiada humedad basta con colocar ventiladores repartidos por la cámara de secado.

En cuanto al sistema de almacenaje, yo me quedo con los tarros de cristal para su curado (3meses en botes de cristal), luego se pueden seguir manteniendo en los botes y en un almacén a oscuras, o bien si podemos se puede envasar al vacío una vez esté curada la yerba.

Y con este finalizamos esta sección de patologías más comunes del cannabis en sus diversas fases y estadíos. Espero que tengais o hayais tenido una muy buena cosecha. Salud.

Por Miguel Gimeno

30 124.725 vistas

Cultivar cannabis es muy fácil. Basta con plantar una semilla y regarla. Cultivar marihuana potente y de calidad requiere un poco más de dedicación. En pocas palabras, se trata de conseguir el mejor ambiente posible para que la semilla desarrolle todo su potencial. Para cosechar el máximo de una planta hay que alimentarla en abundancia pero sin llegar a empacharla. La misión de la siguiente tabla es ayudar a identificar aquellos factores que puedan estar entorpeciendo el desarrollo de nuestra maría.

Una planta de marihuana necesita para vivir luz, agua, aire, un substrato donde sujetarse con las raíces y unos ciertos nutrientes (nitrógeno, fósforo, potasio, magnesio, calcio y microelementos que son necesarios en cantidades muy pequeñas).

Para que la planta crezca bien todos los elementos deben guardar un cierto equilibrio ya que tanto el exceso como la falta de alguno de ellos entorpecerían su desarrollo. Como regla general es aconsejable aplicar todos los abonos muy diluidos para evitar sobredosis. Es más fácil corregir una carencia que una exceso de abono.

Si cultivamos en macetas, como la cantidad de tierra es muy limitada, es fácil que las sales se vayan acumulando. Si no lo remediamos, la tierra se volverá tóxica y dañará las raíces. Para evitar que las sales se acumulen debemos lavar la tierra una vez cada 4-6 semanas. Regaremos cada maceta con dos litros de agua (sin abono) por cada litro de tierra. El agua se irá drenando por los agujeros del tiesto y arrastrará todas las sales acumuladas en la tierra. Esta práctica es especialmente útil en las zonas donde el agua del grifo es muy dura como la costa mediterránea.

La receta para el éxito: aplica los abonos muy diluidos y lava la tierra una vez al mes.

No todos los síntomas de una carencia se dan a la vez ni las carencias se presentan aisladas. Frecuentemente faltan varios elementos al mismo tiempo. Para remediar la mayoría de las carencias nutritivas el procedimiento a seguir tiene dos fases. En primer lugar se lava la tierra para asegurarnos de que los alimentos no están bloqueados por un exceso de sales. Cuando la tierra está limpia regamos con un fertilizante completo con microelementos que solucionará la carencia.

Para que la marihuana pueda absorber correctamente los nutrientes, el Ph del substrato debe estar entre 6’5 y 7 si se cultiva en tierra y entre 5’8 y 6’8 en cultivos hidropónicos. Esto se consigue ajustando siempre el Ph del agua de riego dentro de este rango.

Para medir el Ph existen varios métodos. Los más baratos son el papel de tornasol y los reactivos para acuarios. Se pueden encontrar en tiendas de animales. En las mismas tiendas podemos comprar los productos para subir o bajar el Ph del agua de riego. Bastante más caros pero mucho más cómodos son los medidores digitales.

Problemas más frecuentes

Demasiado abono

Síntomas: La planta adquiere un color verde oscuro, al principio crece muy bien. Conforme el fertilizante se va acumulando, las hojas comienzan a quemarse en las puntas que se van curvando hacia abajo. La hierba demasiado abonada pica al fumarla e incluso chisporrotea por los restos de fertilizante.

Remedio: Lava abundantemente la tierra para arrastrar todo el exceso de fertilizante. Usa al menos dos litros de agua por litro de tierra aunque, si el exceso de fertilizante es muy notable, puede ser necesario lavar la tierra dos o más veces. Cuando la tierra este bien limpia abona moderadamente con un fertilizante completo como microelementos

Poco abono

 

Síntomas: Las plantas adquieren un color verde claro y las hojas más viejas amarillean. El crecimiento se hace más lento o se detiene. Los síntomas son parecidos a los de una deficiencia de nitrógeno.Si está floreciendo, los cogollos son pequeños y no crecen.

Remedio: Fertiliza la tierra con un abono completo con microelementos. La maría necesita abonados frecuentes pero suaves. En macetas, se puede regar con abono cada una o dos semanas. Si utilizamos el fertilizante muy diluido se puede abonar con mayor frecuencia.

Demasiado riego

 

Síntomas: La tierra está siempre mojada. Sale moho en la tierra o el tallo de la planta comienza a ponerse blando al nivel del suelo. El crecimiento se atrofia y las raíces crecen mal porque no tienen suficiente oxígeno.

Remedio: Las plantas necesitan un periodo seco entre dos riegos. Espera hasta que la superficie de la tierra se haya secado antes de volver a regar. Si la mezcla de tierra que utilizas se mantiene húmeda demasiado tiempo, prepara una nueva mezcla con más perlita, vermiculita, arlita o arena que drene mejor y se seque antes. Si el tallo de la planta se ablanda es que los hongos le están atacando. Remueve la tierra y manténla más seca y aireada.

Poco riego

Síntomas: La planta crece poco. Cuando vamos a regarla tiene las hojas flácidas y mustias. La tierra se seca mucho entre riego y riego. Tiene pocas hojas y son pequeñas.

Remedio: Siempre que reguemos una planta debemos usar agua abundante. Con poco riego, parte de la tierra no se moja bien y las raíces sufren y mueren. La mejor forma de asegurarse de que toda la tierra de la maceta se moja es regar hasta que el agua comience a salir por los agujeros del tiesto. Si la tierra está tan seca que no empapa el agua añadiremos unas gotas de jabón líquido biodegradable para vajillas en el agua de riego. Estos jabones contienen unos compuestos humectantes que ayudan a que el agua penetre en la tierra.

 

Poca luz

 

Síntomas: Las plantas crecen espigadas, estirándose en dirección a la luz. Se hacen larguiruchas, poco frondosas, con cogollos pequeños. En condiciones de poca luz suelen salir muchos más machos.

 

Remedio: Moveremos las plantas a un lugar con más horas de sol o, si cultivamos en interior, instalaremos más luces o más potentes.

Acumulación de sales

Síntomas: Las plantas muestran deficiencias que no se corrigen cuando fertilizamos. Se ven restos secos de sales en los bordes de la maceta, en el plato donde reposa, en la tierra o en los tallos de las plantas. Las hojas se curvan hacia abajo como cuando padece un exceso de abono.

Remedio: Es este uno de los problemas más comunes entre los cultivadores noveles. Cuando el riego es escaso y se fertiliza mucho las sales que se acumulan en la tierra pueden llegar a matar a la planta. La solución pasa por lavar la tierra con mucha agua, cuanta más mejor. Si las sales se han ido acumulando a lo largo de varios meses, lavaremos la tierra al menos dos veces con dos o tres litros de agua por litro de tierra. Si el problema persiste volveremos a lavar la tierra. Una vez que veamos que la planta mejora comenzaremos a abonar de nuevo, con fertilizantes muy diluidos. Como medida de prevención lavaremos la tierra cada cuatro o seis semanas durante toda la temporada de cultivo.

Carencias de nutrientes

Evitar las carencias de nutrientes no es, en realidad, una tarea ardua. Basta con fertilizar regularmente con un abono completo que contenga microelementos y asegurarse de que las sales no se acumulan en la tierra. La inmensa mayoría de los problemas de cultivo tienen que ver con el exceso de fertilizante y la acumulación de sales en la tierra. Para que el nivel de sales no aumente basta con regar bien (es decir, hasta que el agua escurra por los agujeros de la maceta) y lavar la tierra cada cuatro semanas.

Si no sabemos si la carencia obedece a un exceso de sales o a una falta de abono el procedimiento más seguro y exitoso consistirá en lavar primero la tierra y abonar después con un fertilizante completo. Al lavar la tierra la dejamos a cero, es decir, sin nutrientes. Luego con el abonado restauramos el equilibrio de nutrientes. En un par de días notaremos que la planta mejora y reanuda su desarrollo.

Carencia de nitrógeno (N)

Síntomas: Amarillean las hojas viejas y se queman las puntas. Se caen las hojas más viejas. Se atrofia el crecimiento. El color de las hojas se pone verde pálido.

Las plantas crecen larguiruchas y espigadas. Los tallos están blandos, no se sostienen bien.

Remedio: Regar con un fertilizante alto en nitrógeno como la emulsión de pescado, el extracto de algas. También sirven los fertilizantes completos N-P-K para plantas verdes o cualquiera con bastante nitrógeno (N) y poco fósforo(P).

Carencia de fósforo (P)

Síntomas: Las hojas y los tallos cogen un color verde oscuro o púrpura. Las hojas son pequeñas y oscuras. Se para o atrofia el crecimiento de las raíces, tallos y hojas. Las hojas más bajas amarillean y mueren.Los tallos están duros y quebradizos.

Remedio: Abonar con un fertilizante alto en fósforo como el guano. Todos los abonos completos para plantas con flores, geranios, rosas, etc. también sirven.

Carencia de potasio (N)

Síntomas: Amarillean las hojas más viejas, primero las puntas, luego toda la hoja adquiere un amarillo intenso. Las hojas se curvan hacia abajo. Las hojas más jóvenes se arrugan y se retuercen. Se mueren los brotes de crecimiento. Necrosis (tejidos muertos). Tallos blandos que no se sostienen o duros y quebradizos.

Remedio: El potasio no siempre falta sino que, a menudo, está bloqueado en la tierra a causa de la acumulación de sales. Para tratar esta deficiencia hay que lavar la tierra y luego fertilizar con un abono alto en potasio. Los abonos para cactus suelen tener mucho potasio aunque vale cualquier fertilizante completo.

Carencia de Magnesio (Mg)

Síntomas: Amarillean las hojas viejas entre las venas, que se mantienen verdes. Las puntas de las hojas primero, y el resto de la hoja a continuación, se ponen marrones. Las puntas de las hojas se curvan hacia arriba y luego mueren. La planta entera puede palidecer en unas semanas y morir.

Remedio: La carencia de magnesio es relativamente corriente porque la mayoría de los fertilizantes no contienen tanto como la marihuana necesita. El magnesio se puede añadir directamente al agua en forma de sales de Epson (sulfato de magnesio hidratado) a razón de una cucharadita de café por cada cinco litros. También puedes buscar un abono completo con bastante magnesio.

Carencia de Hierro (Mg)

Síntomas: La falta de hierro o clorosis, al igual que la carencia de potasio, suele ser una consecuencia directa de la acumulación de sales en la tierra o de un Ph demasiado alto. Normalmente no falta hierro en la tierra sino que las sales o el Ph hacen que no se pueda absorber. Los síntomas de ambas carencias son similares: amarillean las hojas entre las venas, aparece necrosis en los tejidos y las hojas se caen.

Remedio: Como la carencia de potasio, se soluciona lavando la tierra, ajustando el Ph y abonando a continuación con un fertilizante completo con microelementos. En tiendas de jardinería puedes encontrar preparados para remediar la clorosis.

Fuente Lamarihuana