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Riego

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La tarea que más repetiremos durante el cultivo de cannabis, es el riego. Cada día o cada pocos días, toca repetir esta rutina. Pero ¿riegas correctamente tus plantas?. El éxito o fracaso de un cultivo está muy relacionado con los riegos, y en este post te contamos cómo regar correctamente las plantas.

En primer lugar, lo que siempre se debe hacer es dejar reposar el agua de riego. La mayoría de cultivadores usar agua con un alto contenido en cloro, que se usa en los sistemas de potabilización por su eficacia para combatir bacterias, virus, hongos y levaduras. Por su poder desinfectante, lo que menos pretendemos es destruir la vida microviana del sustrato.

Llena el cubo, regadera, garrafa o depósito de agua, y deja que repose unas 24 horas para que el cloro se degrade y no cause daños a los microorganismos benficiosos que habitan el suelo. Los rayos ultravioleta del sol ayudan a que se degrade más rápidamente, así que si tienes prisa, con dejar el recipiente de agua unas horas al sol es suficiente.

A las plantas de cannabis no les gusta el agua fría. Si piensas que en un día de calor, lo que mejor le puede sentar a las plantas es un buen riego con agua fría, estás totalmente equivocado. Los riegos deben ser con agua tibia, a unos 20-24ºC.

También debemos tener en cuenta el pH del agua. Con un pH inadecuado, las plantas pueden mostrar serias dificultades para asimilar determinados nutrientes. Se podría decir que más de un 60% de los problemas que pueden surgir en un cultivo, vienen derivados por una mala asimilación de nutrientes y carencias, relacionados en su mayor parte por en pH incorrecto.

Para garantizarse una buena asimilación de todos los nutrientes que las plantas de cannabis demandan, el pH debe ajustarse en torno a 6-6.5. Puedes usar un medidor digital, o los más sencillos que son los indicadores de tiras o de gotas con un reactivo químico que muestran un color. Para subir el pH en el caso de que esté bajo, se puede usar un PH UP o bicarbonato sódico como método casero. Para bajarlo se debe usar un ácido como cualquier PH DOWN o limón o vinagre como método casero.

Una vez tengamos ya preparada nuestra agua de riego, sin cloro, a una temperatura adecuada y con el pH corregido, es hora de regar la planta. Es muy común que sustratos demasiado secos no retengan el agua y se cuele directamente por los laterales de la maceta hasta el drenaje. Muchos cultivadores piensan que ya han completado el riego y nada más lejos de la realidad, pues puede que no se haya llegado ni a humedecer el sustrato.

Es por ello que los riegos deben ser lentos. Así el agua irá mojando todo el sustrato. Si tienes varias plantas, comienza echando un chorro de agua a cada una. Espera unos minutos y vuelve a echar otro chorro. El sustrato a medida que se va encharcando se va expandiendo y tendrá más capacidad para retener el agua que seguiremos añadiendo.

Se sabe que es suficiente agua la que hemos usado, cuando comienza a drenar por los agujeros del inferior de las macetas. Siempre debe drenar un poco de agua, ya que ésta irá arrastrando sales residuales que a la larga pueden causar bloqueos de nutrientes y nos obligue a hacer un lavado de raíces. Los riegos lentos, también aseguran que no se queden zonas secas. Ten en cuenta que en una zona seca, las raíces no se desarrollan. Es más, en estas zonas, si las raíces no reciben agua terminan secándose, lo que afecta a la salud de la planta, ya que tiene que recomponer esa masa radicular.

Lo peor que se puede hacer, son riegos escasos. Siempre todo el sustrato debe recibir agua hasta quedar encharcado. Y no volveremos a regar hasta que haya perdido gran parte del agua. Ésto se sabe cuando enterramos un dedo en el sustrato y los dos primeros cm está seco. Entonces y sólo entonces, volveremos a repetir la misma rutina anterior. Así siempre nos garantizaremos que las plantas nunca pasan sed y lo agradecerán con un crecimiento fuerte y sano.

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Una de las preguntas que se hace la gente que cultiva cannabis por primera vez, es la de “¡cuánta agua necesita mi planta?”. O lo que es lo mismo, ¿cada cuánto regar y qué cantidad de agua usar?. Son muchos los cultivadores que por miedo a pasarse, riegan varias veces al día con una cantidad de agua insuficiente. Otros riegan en exceso, mucho más de lo que demanda la planta, y ésta termina muriendo. En este post despejaremos todas estas dudas.

En primer lugar, el cannabis es una planta que consume grandes cantidades de agua. No existe ninguna fórmula que indique cada cuanto se debe regar, ya que depende en gran medida de las condiciones climáticas. Lógicamente una planta al sol del mes de julio consume más agua que una planta en abril con días nublados. Y desde luego también influyen otros factores como tamaño del contenedor y de la propia planta.

Por otro lado, las plantas de cannabis soportan mejor las sequías que los sustratos siempre encharcados. Cuando una planta muestra sus hojas mustias por falta de agua, la regamos y en unos minutos habrá recuperado su aspecto. Si una planta muestra en sus hojas síntomas de exceso de riego, pueden pasar días en recuperar su buen aspecto ya que no es capaz de procesar gran cantidad de agua en estas condiciones. Pero en ningún caso estos dos extremos son buenos.

El sustrato debe mantener siempre un grado de humedad y no esperar a que se deshidrate de todo. Aunque como hemos dicho una planta mustia con falta de agua se recupera rápido, sufrirá daño en sus raíces. Las raíces principales que son las más grandes, no tendrán problemas. Las más pequeñas, las secundarias, si en algún momento dejan de tener contacto con la humedad del sustrato se secan, y no son recuperables. Le tocará a la planta realizar de nuevo el proceso de formar una nueva masa radicular.

¿CÓMO SABER CUANDO HAY QUE REGAR?

Cuando usamos macetas pequeñas y manejables, la mejor fórmula para saber si toca regar o no, es levantarla. Si aún mantiene una buena cantidad de agua, ésta pesará. Si por el contrario apenas pesa, es hora de regar. Cuando usamos un contenedor que ya es complicado mover, o cultivamos en suelo, meteremos el dedo en el sustrato. Si los 2 primeros cm de sustrato están secos, es hora de regar. Sino, esperamos a que se sequen.

¿CUÁNTA CANTIDAD DE AGUA USAR?

La que el sustrato sea capaz de absorber. Nunca se deben hacer riegos escasos. Es habitual que un sustrato seco, al principio no tenga una buena capacidad de absorción y retención de agua, y al empezar a regar todo el riego se escape por los laterales de la maceta directamente al drenaje. Así que los riegos al principio deber ser lentos, dejando que el sustrato se vaya empapando poco a poco. Ésto también impedirá que queden bolsas de sustrato seco en el interior de la maceta.

Debemos regar hasta empapar todo el sustrato y hasta que una parte del agua de riego comience a salir por el drenaje. Y no volveremos a regar hasta que de nuevo el sustrato haya perdido casi toda la humedad, que conoceremos volviendo a levantar la maceta, o con el dedo en el caso de grandes macetas o suelo. Pero siempre importante el empapar completamente todo el sustrato, no queremos que ninguna pequeña raíz se quede sin su dosis de agua y termine con daños.

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Regar una planta de marihuana parece algo muy sencillo, pero regar correctamente es algo que no todos los cultivadores consiguen. Para empezar, la cantidad exacta de agua y cada cuánto, es algo que difícilmente podremos controlar. Depende de varios factores como tamaño de la planta, de la maceta, calidad del sustrato, temperatura, humedad… así que de lo primero que hay que mentalizarse es que hay que regar cuando sea necesario.

La marihuana es una planta que consume una gran cantidad de agua, pero que los excesos no le sientan bien, sobretodo cuando los excesos son continuos. Y las plantas no tardarán mucho en darte a entender que te estás pasando. Si algo tiene de bueno nuestra querida planta, que cualquier problema de excesos o carencias enseguida nos avisa, en este caso mostrando un aspecto decaído, con las hojas lacias y sin vigor. Y cuidado, porque uno de los primeros síntomas ante la falta de agua es muy similar y no se deben confundir.

Para regar, independientemente del tamaño de la maceta y de la planta, debemos comenzar poco a poco, mojando el sustrato y dejando que vaya absorbiendo el agua. En sustratos demasiado deshidratados, es muy común que el agua se escurra por los bordes de la maceta y yendo directamente al drenaje. Y lentamente, dando varias rondas por cada maceta del cultivo, vamos echando agua que lentamente irá empapando todo el sustrato. Cuando se vea que comienza a salir agua por el drenaje, asegurándose que realmente sea por exceso, ya daremos con terminado el riego.

Que un poco de agua se drene ayudará a eliminar el exceso de sales, así que procura eliminar ese agua o volverá al sustrato cuando éste vaya perdiendo humedad. Lo que se debe evitar son bolsas de sustrato seco, lo que provocaría que las raíces de esa zona no reciban suministro de agua y terminen muriendo. Regando como hacen muchos principiantes con pequeñas cantidades y varias veces al día, lo único que se consigue es que las raíces únicamente se desarrollen donde esté el sustrato húmedo.

Y volveremos a regar de la misma manera una vez el sustrato haya perdido gran parte del agua. En macetas de pequeño tamaño lo sabremos fácilmente levantándola y comprobando su peso, en macetas de gran tamaño y difíciles de mover optaremos por hurgar con el dedo la superficie del sustrato, comprobando que los dos primeros centímetros están secos. El uso de perlita, vermiculita, fibra de coco o polímeros, mezclados con el sustrato, ayudará a la retención de agua y a su liberación más lenta, además de permitir una mayor aireación del sustrato. Siempre será más fácil regar un sustrato esponjoso que uno denso o con unas estructura arcillosa.

Se debe regar preferiblemente a primera hora del día y evitar las horas de máximo sol y los riegos nocturnos. Si no quedase otro remedio por cualquier tipo de circunstancia se puede hacer, pero no es un hábito que las plantas agradezcan demasiado e igualmente te lo pueden hacer saber y quizá de la manera más rotunda y que menos te guste, que es muriendo.

Otro aspecto muy importante es el propio agua de riego en sí. Seguramente que usando el Google encontrarás la calidad del agua de tu zona, lo que vendrá muy bien en caso de no contar con un medidor de EC. Simplemente con saber si contamos con agua dura o blanda es suficiente para evitar problemas. Un medidor de pH es imprescindible ya que la mayoría de fallos durante el cultivo viene por un pH incorrecto, con un rango de 6.0 a 6.5 no tendremos mayor inconveniente.  Y el agua de grifo tiene cloro, veneno para las plantas, por lo que conviene dejarla reposar unas 24 horas para que se degrade y no afecte a las plantas y al sustrato.

Sigue estos pequeños consejos y tus plantas te lo agradecerán con mejores crecimientos y cosechas más abundantes, está garantizado.

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El agua es uno de los pilares básicos para el crecimiento de las plantas y el uso de un agua apropiada es fundamental si queremos conseguir unas cosechas increíbles. En muchas ocasiones, puede ser el mejor o el peor aliado del cultivador. ¿Pero cual es el papel fundamental del agua en el cultivo de marihuana?

Toda planta para vivir necesita aire, luz y agua. Así podremos observar como en las zonas con más precipitaciones del planeta la vegetación es abundante y densa, mientras que a medida que las precipitaciones disminuyen, también lo hace el volumen de vegetación. Mediante la fotosíntesis, la clorofila presente en las plantas capta la luz solar rompiendo la molécula de agua, separando el hidrógeno del oxígeno y liberando éste a la atmósfera. El hidrógeno por su parte se une al dióxido de carbono gaseoso presente en el aire, dando como resultado la producción de compuestos orgánicos, principalmente el carbohidrato llamado glucosa, un tipo de compuesto similar al azúcar. Tras este proceso ocurre una secuencia de otras reacciones químicas que dan lugar a la formación de almidón y varios carbohidratos más y a partir de éstos la planta elabora lípidos y proteínas necesarios para la formación del tejido vegetal, lo que produce el crecimiento. La síntesis de materia orgánica a partir de la materia inorgánica también se realiza mediante la fotosíntesis, así que podemos decir que toda la energía que consume la vida de la biosfera terrestre procede de la fotosíntesis y por lo tanto sin plantas, el ser humano y los animales estaríamos condenados a la extinción.

¿ES EL AGUA IGUAL EN TODAS LAS ZONAS GEOGRÁFICAS?

Ya en casi todos los ayuntamientos por muy pequeños y recónditos que sean tienen instaladas depuradoras donde purifican el agua proveniente de ríos o manantiales normalmente con Cloro. Todas estas aguas pueden contener mayor o menor concentración de sales que dependerá en mayor parte del suelo y que son en mayor parte sales de Calcio y Magnesio. Cuando tiene una concentración de sales elevada, es lo que conocemos como aguas duras; por el contrario si la cantidad de sales es bajo las conocemos como aguas blandas, así podemos ver en el siguiente mapa qué tipos de agua tenemos en España (seguro que encuentras un mapa similar de tu país si no vives aquí)

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Y ya hemos nombrado los principales peligros que nos podremos encontrar en el agua que decidamos usar para cuidar nuestras plantas, que son el Cloro que usan en las depuradoras, y una alta concentración de sales o una EC elevada. Por un lado el Cloro es un químico que se emplea para potabilizar el agua y mata todo tipo de bacterias y virus que puedan contener. Las concentraciones que se emplean no son perjudiciales para el ser humano, si bien para las plantas es veneno: quema las raíces, mata los microorganismos y bacterias presentes en el sustrato y también las presentes en los fertilizantes orgánicos, ralentizando el crecimiento vegetativo. El Cloro se degrada fácilmente, sólo con dejar reposar el agua unas horas desaparecerá completamente. Cuando tenemos un pequeño cultivo, no es problema disponer de varias garrafas, cubos o depósito lleno de agua reposada para usar cuando lo necesitemos. Cuando ya contamos con un gran cultivo y además queremos abastecer un pequeño huerto o incluso un gran huerto, es poco menos que imposible poder almacenar tal cantidad de agua.

El otro gran problema del agua es la concentración de sales y que podremos comprobar muy fácilmente con la ayuda de un Medidor de Electroconductividad. Con la siguiente tabla lo entenderás mejor:

– 0,01 a 0,14 ms/cm2——– agua muy blanda
– 0,14 a 0,30 ms/cm2———agua blanda
– 0,30 a 0,50 ms/cm2———agua ligeramente blanda
– 0,50 a 0,64 ms/cm2———agua ligeramente dura
– 0,64 a 0,84 ms/cm2———agua dura
– y superior a 0,84 ms/cm2–agua muy dura

3d966212-2188-46cf-8628-24c3ad47bedeLa dureza del agua, tan sólo tiene en cuenta la concentración de sales de Calcio y Magnesio y puesto que son dos nutrientes esenciales en la alimentación de las plantas, un agua con niveles razonables de estos dos elementos puede ser muy buena para cultivos de marihuana. Pero si los niveles son demasiado altos, puede hacer que otros elementos importantes como el fósforo forme fosfato de calcio, que es indisoluble y por lo tanto las plantas no lo podrás absorber. El Calcio también se precipita en forma de Cal, formando incrustaciones en las ras raíces de las plantas impidiendo la asimilación de nutrientes. Si regamos con aguas duras podremos ver en los bordes y en el fondo de las macetas como se va formando una costra blanquecina. También el tronco junto al sustrato veremos esta capa blanca. Las plantas de marihuana llegan a tolerar una EC de hasta 2,2 ms/cm2, así que si partimos de un agua muy blanda podremos usar más cantidad de abono que si usamos un agua muy dura, algo que beneficiará a las plantas con unas tasas de crecimiento mayores y unas producciones más abundantes.

¿QUÉ HAGO SI MI AGUA NO ES APROPIADA PARA EL CULTIVO DE MARIHUANA?

Si vives en el Noroeste de España estás de suerte, seguramente tengas un agua muy blanda y que con tan solo dejarla reposar para eliminar el Cloro será inmejorable. Si vives en las Islas o en el Sureste o el levante, posiblemente tengas un agua dura o muy dura y sea un serio problema. E igual sucederá vivas en el país que vivas. Muchos cultivadores optan por garrafas de agua mineral, pero a la larga resulta algo muy caro e incómodo, cuando toque hacer lavados de raíces precisaremos de varias decenas de garrafas. Nosotros hemos optado por instalar un filtro de osmosis inversa de Growmax Water, el Mega Grow 1000, un sistema ecológico con una capacidad de filtrado de 1000 litros a la hora, suficiente para el cultivo y todas las 3197bc83-5f79-4956-a4ec-2871e1a7c20bnecesidades diarias de un domicilio, ya que todos conocemos por los anuncios de la televisión cómo quedan los electrodomésticos cuando usamos aguas con excesos de calcio (muy exagerados y con fines claramente comerciales). En estos equipos y los de similares características, el agua pasa por una serie de filtros que van eliminando sedimentos, cloro y hasta un 95% de las sales disueltas, metales pesados y otros posibles contaminantes. Si bien los filtros debemos sustituirlos regularmente, dispondremos de una cantidad ilimitada de agua con sólo abrir el grifo, siendo sin duda una de las mejores opciones para cualquier cultivador.

Usa para regar tus plantas un agua de calidad y ellas te lo agradecerán con un mayor crecimiento, una salud envidiable y unas cosechas mucho más productivas. Se trata de un pequeño gesto con el que lograrás optimizar tu cultivo.

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Regar las plantas es una de las tareas más pesadas y repetitivas dentro de un cultivo de interior. La experiencia, adquirida durante más de 13 años como profesionales del sector de los grow shop en Galicia, nos ha enseñado que el riego por inundación es una solución barata que facilita enormemente esta tarea a la vez que ahorra una gran cantidad de tiempo.

Es un método tan simple como colocar todas las macetas con las plantas en un único recipiente (una bandeja, por ejemplo), inundarla con agua (o con la solución nutriente) y dejar que las plantas la vayan absorbiendo con sus raíces por los agujeros de drenaje del fondo del tiesto. Así pueden regarse desde unas cuantas plantas hasta miles de ellas en unos pocos minutos. Además de eso, esta forma de riego permite mantener aireada la parte superior del sustrato mientras que la inferior contiene la humedad necesaria para la vida de la planta. El máximo de agua o solución nutriente que podemos aplicar en cada riego es el 10% del volumen total del sustrato que hay en ese cultivo. Por ejemplo, si nuestra plantación consta de 30 plantas en macetas de 5 litros, el máximo de agua con la que debemos regar cada vez es:

30 plantas x 5 litros de sustrato por planta = 150 litros de sustrato de todo el cultivo. 150 x 10% = 15 litros de agua como máximo en cada riego.

bandeja hydro negro cultivo interiorEs más aconsejable realizar el doble de riegos con la mitad de agua que la mitad de riegos con el doble de agua, para mantener la humedad lo más baja posible pero dentro de unos parámetros que sean adecuados para el normal desarrollo de las plantas.

Uno de los productos más útiles de nuestro mercado para este tipo de riego son las bandejas a medida que se adaptan a cualquier espacio de cultivo y protegen el suelo de la humedad.

Fuente LaDiosaPlanta

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riego automatico cannabis marihuana

Smart Valve, es una válvula de riego automático inteligente. Se conecta a un recipiente de agua (deposito) y por el otro extremo se coloca en una bandeja a ser posible que tenga una manta de riego o esterilla capilar en la base de la bandeja, esta válvula transmite el agua a la bandeja haciendo de auto riego para las plantas que estén sobre la esterilla o manta de riego.

Un contenedor de agua 5l puede mantener una bandeja de 1m2 de plantas con flores durante un máximo de cuatro semanas y las plantas en crecimiento hasta dos meses sin la necesidad de volver a regar.

Una vez que el recipiente está vacío, simplemente se sustituye o rellena haciendo que el sistema vuelva a ser funcional de nuevo y el ciclo de riego continúe.

valvula de riego

Para obtener un periodo más largo de auto-riego simplemente hay que aumentar la capacidad del recipiente. Los productores pueden utilizar la válvula inteligente como un sensor / gotero, corriendo una línea que contiene una válvula inteligente de un gran depósito de agua para controlar el riego en un entorno de efecto invernadero. Vídeo explicativo

SMART VALVE sistemas de autoriego from Ruben Garcia Gomez on Vimeo.

Comprar Smart Valve

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Las plantas de gran tamaño usan más agua que las plantas pequeñas pero, además del tamaño, hay otros muchos factores a tener en cuenta en el consumo de agua por parte de una planta. El tamaño del contenedor o maceta, la edad de la planta, la textura de la tierra, la temperatura, la humedad y la ventilación, son factores que contribuyen a determinar las necesidades de agua. Si alguna de estas variables cambia, el consumo de agua también se verá alterado. Para que los fluidos circulen libremente, la planta ha de tener una buena ventilación, algo que ayudará a una transpiración adecuada y un crecimiento rápido. Cuanto más sana está una planta, más rápido es el crecimiento y más agua necesita.

Las plantas pequeñas, con sistemas radiculares poco extensos, que están en contenedores de tamaño reducido deben regarse a menudo. Hay que hacer riegos frecuentes, tan pronto como se seque la superficie de la tierra. Cuando las plantas pequeñas están expuestas al viento, se secan rápidamente.

Cuando se ha secado la tierra algo más de un centímetro por debajo de la superficie hay que regar. Teniendo un buen drenaje la planta no acusará exceso de agua. Los clones de cuatro semanas que florecen en macetas de 7,5 a 11 L necesitan ser irrigadas una o dos veces al día. De hecho, la mayoría de los cultivadores prefieren las macetas de menor tamaño porque son más fáciles de controlar.

La marihuana en floración utiliza niveles altos de agua para llevar a cabo una rápida formación de flores. Reducir el aporte de agua frena la formación de inflorescencias.

Las plantas que están expuestas al viento se secan mucho más rápido. En un día caluroso y con viento, la cantidad de agua que consumen las plantas que están al aire libre, en terrazas y en patios puede multiplicarse por tres y hasta por cuatro veces.

Utiliza agua abundante y deja que drena hasta el 10% cada vez que riegues. Este drenaje evitará que el fertilizante se acumule en la tierra. Riega al comienzo del día, de forma que el exceso de agua se evapore de las hojas y de la superficie del sustrato. Dejar la tierra y el follaje mojados follaje mojados durante la noche invita a un ataque fúngico.

Cultiva la superficie del sustrato para proporcionar que el agua penetre uniformemente y para que no se formen embalsamientos de tierra seca, de esta forma, también se evita que el agua se escurra a través de los agujeros de drenaje por la grieta que se forma entre la tierra y el interior del contenedor. Desmenuza y cultiva suavemente la capa superior del sustrato (algo más de un centímetro) con los dedos o con un tenedor. Ten cuidado con las raicillas superficiales.

El exceso de riego es un problema común, especialmente cuando se trata de plantas pequeñas. Demasiada agua ahoga las raíces al cortarles el suministro de oxígeno.

Las señales que indican un riego excesivo son: hojas amarillentas y enrolladas hacia abajo, tierra saturada de agua y empapada, crecimientos y desarrollo lento. Los síntomas del exceso de riego suelen ser sutiles, y puede que los jardineros inexpertos no perciban ningún indicio claro en mucho tiempo.

El exceso de agua provoca un desarrollo lento y un posible ataque fúngico.

La falta de riego es un problema menor; sin embargo, resulta bastante común cuando se emplean macetas pequeñas (4-8litros) y el cultivador no se da cuenta de las necesidades hídricas de las planta que crecen rápidamente. Los contenedores pequeños se secan con rapidez y pueden requerir riegos diarios. Por falta de agua las plantas se atrofian. Una vez que las tiernas raíces capilares se secan, mueren.

Añade unas gotas (una gota por cada medio litro) de jabón líquido concentrado y biodegradable al agua. Actuará como agente humectante, ayudando a que el agua penetre en el sustrato de forma más eficiente, y evitará que se formen embalsamientos de tierra seca. La mayoría de los fertilizantes solubles contienen un agente humectante. Aplica entre la cuarta parte y la mitad del agua/fertilizante que puede necesitar la planta, y espera de 10 1 15 minutos para que se impregne por completo. Aplica más agua/fertilizante hasta que la tierra esté uniformemente húmeda. Si hay bandejas debajo de las macetas, deja que el agua sobrante permanezca en la bandeja unas horas o, incluso durante toda la noche antes de retirarla.

Otra manera de humedecer las macetas por completo consiste en sumergir los contenedores en agua. Sumerge la maceta en el cubo durante un minuto o más, hasta que el medio de cultivo esté completamente saturado. Humedecer las plantas totalmente asegura que no se produzcan embalsamientos de tierra seca.

Fuente Agrobeta

Este equipo especial de riego contiene todo cuanto necesitará para regar hasta 10 macetas automáticamente. Éste consta de bomba, 10 metros de tubo de vinilo, que puede ser cortado a la medida requerida, y un temporizador que puede ser programado para cambiar la frecuencia y la duración del riego de sus plantas

Programador de riego digital.

-1 Unidad de temporizador de riego (bomba incluida)

– Riega hasta 10 plantas automáticamente

– Permite programar la frecuencia y duración de riego

– Incluye 10 mtrs. de vinilo

-10 pinzas de acero inoxidable

– Fácil de instalar y programar

Información y comprar

La aplicación de fertilizantes y otras sustancias en el agua de riego y distribuidos localizadamente se conoce como FERTIRRIGACIÓN. El riego es una de las labores mas importante en el futuro desarrollo de la planta. Contar con una buena agua a la que añadir las distintas soluciones que emplearemos en el cultivo es esencial. Cabe destacar que para que el riego se pueda considerar efectivo tendremos que cumplir una serie de requisitos:

PH Y EC: El agua que aportemos tendrá que estar dentro de unos valores para cada fase de la planta, germinación-crecimiento-floración. Cuando plantamos en tierra, los valores que he observado benefician a nuestras plantas son:

Germinación: PH entre 5,9 y 6,1. Esto impedirá que las bacterias se puedan propagar y nos infecten las débiles e indefensas semillas o esquejes.

Crecimiento: Empezar con PH-6,1 e ir subiendo progresivamente hasta 6,5. Con esto facilitaremos la absorción de nitrógeno y otros elementos necesarios para esta fase.

Floración: Comenzaremos los primeros riegos con PH-6,5 e iremos subiendo gradualmente. Regaremos con unos PH comprendidos entre 6,5 y 6,9 hasta el corte final.

TEMPERATURA: Muchas veces nos preguntamos porque después de un riego las hojas se quedan flácidas. La respuesta es sencilla. Si regamos con un agua que esta a 10º/15º grados –por decir un valor– las raíces responden de esa manera al estimulo recibido. Controlamos la temperatura del cultivo, humedad, ventilación, etc. y no le damos importancia a una cosa que es MUY IMPORTANTE, regar con una temperatura adecuada. Ésta temperatura debe estar comprendida entre los 21º/22º grados.

TÉCNICA DE REGADO: Aunque a algunos les pueda parecer una tontería, es una practica que tiene pautas bien acotadas. Creemos que con llegar y echar un litro de agua, ya hemos regado. La tierra cuando se seca se contrae, endurece y compacta. Por lo que lo ideal para regar es esperar a que la parte superior de la maceta esté seca, y esta haya perdido peso. Para averiguarlo se rasca la parte superior (yo lo hago con la mano) y hacemos incidencia en las paredes que hacen contacto con la tierra (si no se riega bien, generalmente se sale por esta zona). Si, por ejemplo, vamos a regar con un litro, echamos 250 ml. (despacio), y en unos diez minutos el resto. Lo ideal es que drene un 10% de liquido, si utilizamos 1 litro: drena 100 ml. Un buen truco para facilitar una mayor absorcion y capacidad humectante es poner unas gotas de lavavajillas en la solucion de riego, ya que esto hará que el riego sea absorvido correctamente por el sustrato.

HORARIO: El mejor horario es cuando se encienden las lamparas del autocultivo. Así la planta tendrá energía para afrontar la jornada. Si no se puede, está claro que uno riega cuando puede, pero si regamos en el periodo nocturno, cuando estamos en floración, y a esto le sumamos la humedad del riego, estaremos facilitando que los hongos nos visiten. Y estando en flora avanzada, puede suponernos la perdida de la cosecha, o una mala calidad de la misma.

En definitiva, para que los riegos sean efectivos, a parte de aportar un buen plan nutricional, y aplicarlo correctamente, debemos contar con un agua potable de cierta calidad y ajustar un “ph” correcto según sea la etapa en que se encuentra la planta. Generalmente, todas las carencias son debidas a “bloqueos” por tener un “ph” incorrecto. El alimento esta en el sustrato y la planta no lo puede asimilar por tener el “ph” muy alto, o muy bajo.

En España hay regiones que cuenta con un agua de calidad (Madrid) y también hay otras con una calidad pésima (Valencia), o muy pésima (Ibiza), por eso cuando leo comentarios del tipo “yo no mido el ph y saco plantas sanas con buenos cogollos”, pienso en la situación en la que este cultivador dispusiera de un agua de peor calidad, ¿qué sacaría?

Por desgracia, yo me incluyo entre los que tienen un agua potable de mala calidad que, gracias a mi planta de agua osmótica, puede partir de una electro-conductividad ideal, o también llamada agua base, que es de 400 microsiemens. Esta es una gran baza para obtener un buen cultivo. Controlar este parámetro”ec” también nos ayudará a saber que cantidad de alimento aportamos a nuestras plantas.

 

Toni13 Doctorcannabico.com