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Tierra

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Después de la semilla o esqueje que se vaya a cultivar, lo segundo más importante será el sustrato. Éste será el soporte para las plantas durante todo su ciclo. No cabe ninguna duda en que las plantas crecerán mejor en un buen sustrato que en uno malo. ¿Pero cual es el mejor sustrato? ¿Y qué característica debe tener?

En primer lugar, el cannabis odia los sustratos compactos. Éstos ofrecen una oxigenación a las raíces muy pobre, que además les cuesta colonizar. También en determinados momentos tienen dificultades para retener el agua, y en otras tienen dificultades para suministrar el agua almacenada a las raíces.

Un buen sustrato debe ser esponjoso y es por ello que los mejores fabricantes emplean materiales como perlita, musgo, fibra de coco, vermiculita… Una estructura suelta, siempre garantizará a las raíces el mejor ambiente para desarrollarse.

Por otro lado, debe contener cantidades equilibradas de nutrientes. Y en este sentido es mejor que los nutrientes escaseen a que sean excesivos. Materiales como humus de lombriz, guano de murciélago, cenizas, harinas de hueso o de sangre, estiércoles… son nutrientes de gran calidad, pero siempre en su justa medida.

Si un sustrato contiene pocos nutrientes, se soluciona fácilmente aportando en los riegos cualquier abono líquido. Si la cantidad de nutrientes es excesiva, las plantas se pueden sobrefertilizar, quemar o incluso morir. Al cannabis siempre le sientan peor los excesos que las carencias.

No menos importante es la esterilización, que siempre asegura que el sustrato no contenga plagas, hongos, semillas de malas hierbas… Desde mosca del sustrato, hasta phytium o fusarium, pasando por hierbas de todo tipo. Nos podemos sorprender cuando usamos cualquier tipo de sustrato de mala calidad.

Y también el estado de la materia orgánica que contiene es muy importante. Cuando a un sustrato se le añade cualquier tipo de residuo, se debe compostar. El compostaje es el proceso aerobio de transformación de la materia orgánica para obtener compost por acción de microorganismos y descomponedores del suelo.

El resultado es un abono orgánico de calidad que proporciona a las tierras en las que se aplica prácticamente los mismos efectos beneficiosos que el humus para una tierra natural. Un sustrato con materia orgánica sin compostar, es un foco de infecciones y plagas, que pueden dañar seriamente la planta.

¿CÓMO CONSEGUIR EL MEJOR SUSTRATO?

Sabiendo todo ésto, lo mejor es optar por una buena marca de sustratos como Canna, Atami, House&Garden, Plagron, Biobizz, Grotek… casi todos los fabricantes de abonos para cannabis tienen sustratos de primera. Además de una gran variedad, dependiendo de la fase de la planta o el tipo de cultivo que se pretenda realizar.

Y también podemos hacer nuestro propio sustrato, teniendo en cuenta siempre todos los puntos anteriores. Para ello podemos usar cualquier tipo de tierra y enriquecerla a nuestro gusto. Añadiendo perlita o fibra de coco, humus de lombriz o guano de murciélago, harinas y demás, conseguiremos un sustrato igualmente de primera calidad.

El compostaje es un proceso lento que dura varios meses, por lo que para hacer un buen compost y poderlo usar en nuestras plantas debemos tener paciencia. Todos los deshechos que generamos en nuestra casa o huerto, como hierba, hojas, verduras, restos de hortalizas (siempre sin cocinar), las podemos amontonar y tapar con un plástico de color negro, que evitará que nazcan hierbas.

Sin duda la mejor opción es tener una compostadora y a lo largo de todo el año ir añadiendo todo lo que podamos. Pasados varios meses, tendremos un compost que servirá de abono ecológico y nuestras plantas agradecerán. Resulta muy fácil de hacer, y sobretodo barato.

Las cantidades a usar de cada “ingrediente” pueden ser muy variables. Por ejemplo un 30% de material que aporte aireación y retención de humedad, como fibra de coco o perlita. Y el resto lo completaremos con compost, humus de lombriz, turbas…

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Preparar correctamente el suelo de un jardín de cannabis en exterior puede suponer un gran cambio en la calidad y el tamaño de la cosecha final. El cannabis tiene requisitos específicos en lo que respecta a la calidad y la textura del suelo. Aquí te presentamos una guía breve para asegurarte de que todas las variables se optimizan.

La textura y la composición del suelo

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Ésta es una manera sencilla y barata de determinar la composición del suelo (© colostate.edu)

El cannabis crece mejor en suelos ligeros y limosos, que drenan bien pero también conservan un grado de humedad. Los suelos limosos son una mezcla de arena, limo y arcilla en una relación aproximada de 40:40:20. La arena es un constituyente principal de muchos suelos, y se caracteriza por las partículas granulares de rocas y minerales que miden 0,05mm a 2mm de diámetro. El limo es más fino que la arena, y se compone de partículas que miden 0,002mm-0,05mm. La arcilla es aún más fina, y sus partículas miden menos de 0,002mm de diámetro. Uno de los métodos utilizados para determinar la composición del suelo consiste en remover un poco de tierra del suelo en una jarra llena de agua y permitir que las partículas se asienten. Aquí se puede encontrar una explicación más detallada.

A medida que el tamaño medio de las partículas de un suelo disminuye, la capacidad del agua para drenar se reduce. En suelos muy arenosos, el agua drena muy rápidamente, mientras que los suelos con un alto contenido de arcilla pueden saturarse de agua, fácilmente, porque el agua no puede penetrar a través de sus partículas, pequeñas y apretadas. Si utilizas la tierra existente en el terreno, puedes añadir y mezclar arena, limo o arcilla para mejorar la capacidad de drenaje, o retención, del suelo a medida que sea necesario. El drenaje y la estabilidad del suelo también se pueden mejorar añadiendo grava, lo que en términos técnicos consiste en partículas de roca y minerales que miden 2m-75mm de diámetro. Las piedras más grandes se pueden quitar donde sea posible para evitar que obstruyan las raíces de las plantas.

Si el suelo es de mala calidad, puedes plantearte comprar sustrato comercial, de buena calidad, y mezclarlo en el suelo existente, o añadir estiércol, mantillo, harina de sangre, harina de huesos, o una serie de otros aditivos de suelo, diseñados para mejorar los nutrientes disponibles. Puedes incluso cultivar tus plantas en su totalidad en sustrato comercial comprado en bolsas o recipientes para que no estén expuestas al suelo local.

Regulación del pH del suelo

El cannabis prefiere los suelos que se encuentran dentro de un rango de pH, ligeramente ácido, de 5,5-6,5. Si los suelos son más ácidos o alcalinos, se pueden producir una serie de deficiencias o toxicidades, a medida que los nutrientes comienzan a ser absorbidos en proporciones que no son óptimas y pueden resultar perjudiciales para la planta. Si los nutrientes no son absorbidos en proporciones y cantidades óptimas, tus plantas no alcanzarán la máxima calidad y rendimiento, y pueden no llegar a desarrollarse.

Si el pH del suelo es demasiado alto (demasiado alcalino), entonces se puede añadir un compuesto ácido al suelo para reducir el pH hasta la medida deseada. El ingrediente que se utiliza con más frecuencia es el azufre, que se convierte en ácido sulfúrico por medio de las bacterias especializadas del suelo para reducir el pH. Aquí puedes encontrar una guía completa. Si el pH del suelo es demasiado bajo (demasiado ácido), el aditivo más común es la cal agrícola (carbonato de calcio).

Esterilización del suelo

La esterilización del suelo, mediante su exposición al vapor, puede eliminar muchas bacterias, hongos e insectos perjudiciales, al mismo tiempo que permite que varias bacterias beneficiosas sigan con vida. Si compras sustrato comercial, de buena calidad, destinado para el cultivo de cannabis, por lo general no es necesario esterilizarlo, pero si se utiliza la tierra existente en el terreno, resulta muy beneficioso esterilizar si es posible. También aporta la ventaja añadida de acabar con las semillas de las malas hierbas no deseadas presentes en el suelo. Sin embargo, es un proceso difícil, y lento, que suele pasarse por alto, y si no es factible llevarlo a cabo, hay otras maneras de controlar las plagas, como el uso de microbios e insectos beneficiosos, y compuestos orgánicos de origen vegetal que repelen o acaban con las plagas, sin dañar la planta.

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La solarización del suelo destruye los patógenos mediante la amplificación de los rayos del sol para aumentar la temperatura del suelo (© University of California)

Existen varias técnicas para esterilizar la tierra en exterior. La solarización es uno de estos métodos, y consiste en labrar la tierra a fondo, abriendo surcos y descomponiéndola en trozos finos y húmedos, para cubrirla después con un plástico transparente y fino, lo que amplifica el calor y la luz del sol y permite que la tierra alcance temperaturas suficientemente altas como para destruir los microorganismos más indeseables. El suelo debe alcanzar temperaturas de 46° C (114° F) durante cuatro a seis semanas para que este método sea completamente eficaz. Se debe revisar y volver a arar, con regularidad, para asegurarse de que las temperaturas son suficientes y consistentes.

Si la solarización del suelo no se puede llevar a cabo debido a las limitaciones de tiempo, se puede esterilizar la tierra mediante el uso de vapor. Las operaciones agrícolas a gran escala utilizan equipos caros y especializados, pero se pueden utilizar fuentes de vapor, domésticas y baratas, como una olla a presión para esterilizar el sustrato. También se han diseñado métodos para las operaciones de cultivo a pequeña escala. Por ejemplo, el método de la Parrilla Hoddesdon es una técnica que consiste en poner capas de marga labrada sobre una parrilla de acero, situada encima de una bandeja poco profunda con agua hirviendo constantemente para que el vapor pueda subir y pasar a través del sustrato. Cuando las temperaturas alcanzan 82-88° C (180-190° F), la esterilización se ha completado.

¿Macetas, bolsas, o agujeros en el suelo?

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Si las raíces crecen sin restricciones, pueden acceder a las aguas subterráneas (© csiro.au)

Cuando se cultiva en exterior, hay varias opciones disponibles: cultivar tus plantas en macetas o jardineras, meterlas en bolsas de cultivo (que puede ser el saco de plástico en el que venía el sustrato que compraste en la tienda, o pueden ser bolsas especialmente diseñadas, que suelen estar hechas de arpillera o plástico transpirable), o cavar hoyos en el suelo y plantar directamente en el suelo, lo que puede optimizar el uso de los métodos descritos anteriormente, o utilizarlos sin modificaciones si las pruebas demuestran que la tierra es óptima, de forma natural, para el cultivo de cannabis.

Si cultivas en macetas o bolsas, la ventaja es que puedes usar sustrato comprado en la tienda, que no sólo está optimizado para el cultivo de cannabis, sino que además ha sido previamente esterilizado para garantizar que no hay microbios dañinos presentes. La desventaja es que tus plantas dispondrán de un espacio limitado debido al tamaño del contenedor o recipiente. Además, con las macetas, hace falta realizar trasplantes regulares y regar con regularidad (porque no pueden recibir el agua de las aguas subterráneas, a diferencia de las plantas en bolsas permeables o agujeros en el suelo).

Por otro lado, cavar hoyos en la tierra y plantar las plantas jóvenes, directamente en ella, les permite crecer sin restricciones y que las raíces tengan acceso a la cantidad máxima posible de agua subterránea. Por lo tanto, van a alcanzar tamaños mucho mayores, y necesitan menos mantenimiento y vigilancia, pero puede haber un mayor riesgo de exposición a patógenos del suelo, e incluso a contaminación, como la procedente de la escorrentía agrícola.  Por Seshata

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All Mix es un sustrato preparado a base de turba rubia, turba negra, humus de lombriz, perlita y Pre-Mix. Contiene todos los elementos nutritivos que la planta necesita para un desarrollo vigoroso sin necesidad de aplicar otros fertilizantes. Se recomienda el uso de fertilizantes especialmente en floración para aumentar el rendimiento y peso de la cosecha.

All Mix de Bio Bizz ha sido desarollado especialmente para ser el sustrato más completo.

All-Mix es una mezcla de:

-20% de esfagno de turba

-35% turbera de jardín

-10% de humus de lombriz de alta calidad

-30% de perlita

-5% de Pre-Mix

Suministrando agua es suficiente, pero se puede utilizar el Bio-Bloom en combinación con el TopMax, para aumentar el rendimiento de las plantas.

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Tras finalizar la cosecha toca el comento de comenzar a reponer en el suelo todo aquello que extrajimos de él para poder una buena cosecha. Ahora bien, primero debemos tener en cuenta todo el proceso que ha ido sufriendo nuestro cultivo hasta el momento de la cosecha. Todas las actuaciones que hicimos en el cultivo desde las laboras de presiembra han de ser tenidas en cuenta y analizadas con suma minuciosidad para extraer el mayor número de conclusiones que nos permitan realizar un satisfactorio reacondicionamiento del suelo.

Debemos tener en cuenta si realizamos abonados en verde y que especies usamos, que materia prima usamos como abonado orgánico y en que estado se hallaba, si realizamos abonados por sistema de fertirrigación y/o por vía foliar, aportes de abonos de floración de qué tipo y en que cantidad…..

Evidentemente, si padecimos a última hora falta de nitrógeno en los cultivos, deberemos tener en cuenta aportar mayor nitrógeno durante la floración o usar abonos en floración combinados con abonos de crecimiento, y así paliar este déficit. Lo mismo pasa con el tamaño de las cogollos, si nos engordaron ni se desarrollaron como era de esperar hemos de realizar una enmienda de abonos ricos en fósforo y potasio, cuya asimilación es muy lenta y dependiendo de la fuente de origen, hay que hacerla incluso antes de comenzar la temporada.

En cannabicultura ecológica se tratan los cultivos de forma distinta. Un cannabicultor ecológico no abona a las plantas, su misión es la de nutrir el suelo, pues es éste el encargado de digerir la comida de las plantas, reduciéndola a sustancias que pueden ser asimiladas directamente por ellas, es decir, a fracciones coloidales.

Las labores de enmendado son imprescindibles y transcendentales para un mejor desarrollo y una mayor producción. Hay que reponer aquello que tomamos del suelo al tiempo que se pretende corregir determinadas deficiencias o problemas que hayan podido surgir durante el cultivo predecesor. Se pueden realizar diversas labores de enmendado del suelo, dependiendo de la zona en las que nos encontremos.

Dejar el suelo desnudo y desprotegido es una manera de acentuar un problema que haya podido suceder en el cultivo anterior. Si hemos tenido problemas o déficits, hay que comenzar a actuar una vez se ha finalizado el cultivo predecesor. Lo primero, si hay posibilidad, es realizar un compost completo en el que tendremos en cuenta el aumento o disminución de determinados nutrientes con los que podamos haber tenido problemas, por ejemplo, si padecimos falta de potasio en nuestros cultivos debemos regar de forma periódica la pila de compost con purín de consuelda o incluso añadir materiales orgánicos para compostar que sean ricos en Potasio en su composición, como es el caso de la piel de plátano; si padecemos falta de nitrógeno deberemos aumentar su presencia, bien haciendo aportes de estiércol de oveja/cabra, o gallizana (para suelos ácidos) o estiércol de conejo (para suelos básicos).

En algunas zonas cálidas algunos cannabicultores realizan abonados en verde. Los abonos verdes o siderales son cultivos de vegetación rápida que posteriormente se incorporan al suelo para mejorar la composición y rendimiento del mismo. Los abonos verdes son segados, triturados, dejados en superficie durante unos diez o quince días, y posteriormente incorporados al perfil fértil del suelo (+/- 15 cm de profundidad).

Existen diferentes tipos de materiales acondicionadores en el mercado para paliar cualquier déficit que hayamos tenido si no podemos hacer nuestro propio composta. Los tipos de materiales que podemos utilizar y según su origen los podemos clasificar en: 1.- Origen Mineral. 2.- Origen Vegetal. 3.- Origen Animal. Desde minerales procedentes de la molienda de rocas y piedras, extractos de algas, infusiones de plantas, purines de plantas, y hasta estiércoles, subproductos de origen animal como harina de sangre, caldos de estiércoles.

También puede, que además de haber tenido problemas de carácter nutricional hayamos tenido determinados problemas con alguna que otra plaga. Algunos agricultores ecológicos añaden tortas de neem al montón de compost una vez está éste maduro, con el fin de producir determinada esterilización que evite la presencia de huevos e insectos no deseados. Otros en caso de haber padecido ataques de nematodos añaden plantas de tajetes al montón de composta e incluso hacen tés con dicha planta y luego riegan la pila de compost y el suelo de cultivo, el mismo efecto tiene el que enterremos coles en el suelo de cultivo donde padecimos ataques de nematodos, al parecer las coles al fermentar presentan determinadas substancias nematicidas.

Otra técnica de esterilización consiste en realizar profundas cavas en la zona de cultivo, en ellas enterramos estiércol en estado fresco, este al fermentar aumenta la temperatura del suelo favoreciendo así una desparasitación del suelo, esta técnica puede resultar contraproducente, ya que roba Nitrógeno al suelo por consumo de éste por organismos anaerobios, y además las altas temperaturas no solo afectan a microorganismos fitopatógenos también a microorganismos beneficiosos como los actinomicetes.

 

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tumblr_mogn77caPo1svcnw7o1_500Por Miguel Gimeno.- Como bien reza el refrán: “Más vale prevenir que curar”. Esa es la premisa en la que debemos basar la filosofía de nuestra manera de cultivar cannabis. Cualquier actuación que realicemos debe ir precedida de esta filosofía, no debemos dejar al azar algo tan importante como es el estado sanitario de nuestro cultivo. La mejor manera de prevenir es mantener fuerte y vigoroso el sistema inmunológico de nuestras plantas, lo que conseguiremos por medio de la nutrición y la aplicación de tratamientos preventivos a base de remedios que refuercen a las plantas.

En cultivos en suelo es más fácil procurar alimento a las plantas, pero cuando hablamos de maceta la cosa cambia, puesto que el volumen de tierra que contiene nutrientes es limitado. En este caso, hemos de anticiparnos a los futuras carencias alimentarias y bloqueos antagónicos que se pueden dar en el sustrato utilizado, por ello debemos de realizar fertirrigaciones alternadas a base de purines de estiércol, de ortiga, de consuelda, o humus líquido, acompañado todo de continuos trasplantes que impidan que se frene el crecimiento de las raíces.

Una vez controlada la alimentación, solo cabe que reforzar el sistema inmunológico de nuestras plantas por medio de pulverizaciones de diversos preparados naturales que tenemos a nuestra disposición. El extracto de propolis es uno de los mejores reforzantes que hay en el mercado, entre sus beneficios podemos destacar su cualidad antibiótica, es una sustancia antifúngica y antiséptica que previenen contra todo tipo de hongos, bacterias y virus, su composición es muy compleja y contiene una gran cantidad de elementos como bioflavonoides (sobre 500 veces más que la naranja). A pesar de no haberse podido todavía descifrar toda la composición exacta, se han detectado ya más de 250 elementos constitutivos y sobre 50 principios activos. Tiene presentes más de 50 grupos distintos de flavonoides, contiene resinas, aceites esenciales, bálsamos, oligoelementos, aminoácidos y vitaminas.

miguelEl suero de leche resultante de la elaboración de requesón también presenta determinadas propiedades que nos pueden ser útiles a la hora de potenciar la salud de nuestro vergel cannábico. El suero de leche es utilizado como mojante o sinergizante de otros productos empleados en la lucha contra pulgones y otros insectos chupadores, pero su efecto más significativo es, aparte del de alimentar pues contiene diversos minerales, es el de antifúngico y el de antivírico, sobre todo para virus de transmisión mecánica.

Por Miguel Gimeno

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Por Miguel Gimeno.- Si adquirimos en tiendas no especializadas de jardinería, horticultura o cannabicultura, el substrato que vayamos a usar por que su precio es tremendamente asequible cabe preguntarse el porqué de este buen precio, y la respuesta casi siempre es la misma: una pésima calidad. Lo malo es que muchos cometen el error de adquirirlo y a medida que se va desarrollando el cultivo observan atónitos como sus plantas se han estancado y en muchos casos presentan clorosis diversas.

Por eso es de vital importancia conocer la calidad del producto que adquiramos, que siempre suele venir abalada por la experiencia propia del propietario del establecimiento. La mayoría de substratos comerciales su principal componente es la turba, que es como se conoce al producto resultante tras una lenta descomposición de diversos materiales orgánicos en un medio húmedo y con deficiencia aeróbia. Debido a estas especiales condiciones las turbas se presentan como un material descompuesto parcialmente y no íntegramente, ya que entonces se convertiría en mantillo orgánico.

Dependiendo del tipo de material orgánico así como de las condiciones de descomposición podemos obtener tres tipos de turbas:

-Turbas de procedentes de Turberas Bajas: Se dan en zonas llanas con agua estancada. Si es una zona rica en cal y otros minerales, las plantas que forman ese ecosistema alcanzan un porte elevado, por lo que al morir y descomponerse forman una turba con mayor contenido en materia orgánica y nutrientes. Las especies vegetales que sirven de materia prima a la naturaleza para elaborar estas turbas suelen ser la caña real, la caña común, sauces, alisos, carrizos,…. Su estructura es granular, de color oscuro tirando a negro, con un nivel de humificación cerca del 70 %, una porosidad entre 40-50 %, pH 6,5-7,5, capacidad de retención catiónica 150-300 (meq/100 gr).

-Turbas de Turberas Altas: Se dan en regiones de elevada altitud, en condiciones frío, precipitaciones y humedad. Los suelos son pobres en nutrientes y como consecuencia de ello son los musgos las especies predominantes, como los musgos de los géneros Sphagnum, Polytrichum, Eriophorum, …. Su estructura es fibrosa, de color pardo-rubio, con un nivel de humificación del 30 %, una porosidad entre 90 %, pH 3-5, capacidad de retención catiónica 100-150 (meq/100 gr). Estas son las más usadas en agricultura, jardinería y cannabicultura.

-Turbas de Turberas Medias: Se dan en zonas de turberas bajas, con suelos que son algo menos ricos en nutrientes y con menor aporte de agua. Se da vegetación de ambos tipos de turberas altas y bajas, por lo que la composición y características de la turba resultante son intermedias.

miguelLas turbas en comparación con otras fuentes de material orgánicas, presentan concentraciones demasiado bajas de nutrientes, por lo que resulta necesario enriquecerlas con otro tipo de material orgánico y mineral para enriquecerla. Se suelen utilizar compost maduro (mantillo orgánico), estiércol madurado o humus de lombriz, y los minerales más usados, además de arcillas expandidas tales como vermiculita y perlita, suelen ser piedra caliza molida (como corrector de acidez en turbas muy ácidas), escorias Thomas, fosfatos naturales o fosfal, harina de sangre, harina de hueso, torta de neem, y un largo etcétera interminable.

 Por Miguel Gimeno

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CANNA es una gran empresa dentro del sector del cultivo de cannabis, sus productos son sinónimo de garantía y como no podría ser de otra forma CANNA cuenta con una gama de productos específicos para el cultivo ecológico, BIOCANNA.

Biocanna Terra Plus, es la garantía que necesitan las raíces de tus plantas para desarrollarse en una tierra 100% biológica. El cultivo ecológico es una modalidad dentro del cultivo de cannabis que cada día goza de mas adeptos, encontrar productos que cumplan con los requisitos de la agricultura ecológica es una máxima del cultivador especializado en estos cultivos. Los productos de BIOCANNA cuentan con este tipo de requisitos y uno de esos productos que cuentan con la confianza de estos amantes de lo ecológico es Biocanna Terra Plus.

Si quieres que tus plantas tengan ese sabor, ese aroma tan especial, y unos hermosos y cargados cogollos de cultivo ecológico, Biocanna Terra Plus es tu tierra.

Ficha Biocanna Terra Plus

BioCanna Terra Plus está compuesto de sustancias 100 % naturales y, por lo tanto, se puede utilizar también en el cultivo biológico.

BioCanna Terra Plus está compuesto de sustancias 100 % naturales y, por lo tanto, se puede utilizar también en el cultivo biológico. Bio Terra Plus se compone de turbas de la máxima calidad, entre ellas, la turba rubia superior. La estructura porosa de esta se ve potenciada con trozos de corteza de árbol, que proporciona un efecto antimoho natural. Bio Terra Plus lleva una premezcla de ingredientes biológicos certificados, como harina de hueso, guano de murciélago y diversos oligoelementos procedentes de fuentes naturales, CANNA ha creado una tierra certificada como biológica que cumple con la normativa internacional para productos biológicos.

 

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Si lo que buscamos es enriquecer nuestra tierra de cultivo, el humus, es un de los productos específicos y mejores para ello. Producto totalmente natural y que tus plantas agradecerán regalándote producciones mas generosas. El humus de lombriz es un regalado de la naturaleza para la naturaleza.

Worm-Humus de BioBizz es un humus de lombriz 100% orgánico y de muy alta calidad. Se utiliza en el rejuvenecimiento de All-Mix o mezclas de maceta para huertos y jardines

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Plantar cannabis en macetas tiene su truco. Una maceta contiene poca tierra si la comparamos con la que tiene una planta que crece en el suelo. Con tan poco substrato, los nutrientes se agotan pronto, la tierra se seca con rapidez y el nivel de sales de la tierra crece con cada riego.

En general las marías, para crecer bien, necesitan cuatro o cinco litros de tierra por cada 30 cm de altura. Para una planta de balcón de un metro y medio o dos metros irá bien una maceta de veinte o treinta litros. Cuanto mayor sea la maceta más fácil será abonar sin sobrefertilizar ni quemar la planta. Un tiesto pequeño pide problemas.

Los tiestos de barro transpiran más que los de plástico. Esto hace que se conserven más frescas algo muy importante en un clima tan caluroso como el nuestro, pero se secan antes y hay que regarlas más a menudo. Las macetas de plástico son más cómodas por su menor peso pero se calientan mucho, especialmente las de color negro. Las blancas funcionan mejor.

Cuando la tierra se reseca y se contrae queda un espacio de aire entre la tierra y la pared de la maceta. Las raíces que viven entre la tierra y la maceta quedan expuestas al aire y las altas temperaturas lo que suele matarlas. Al morirse las raíces, el crecimiento y desarrollo de la planta se ven perjudicados. Para evitar que suceda hay que mantener la tierra húmeda y fresca (sombreando los tiestos si es necesario). Siempre que veamos un hueco entre la maceta y la tierra, debemos taparlo.

Es importante poner en el fondo de la maceta, antes de echar la tierra, una capa de grava, arlita, roca volcánico, etc. de unos dos centímetros que facilite el drenaje de la tierra. Los riesgos de regar en exceso, como pudrir las raíces., se evitan en parte con esta capa de drenaje.

Las jardineras funcionan bien porque cabe una gran cantidad de tierra y varias marías pero, si una de las plantas resulta ser un macho o tiene alguna plaga es difícil sustituirla sin dañar las raíces del resto.

Plantación en el suelo: la madre tierra

Aquel que tenga un suelo donde plantar, parte con grandes ventajas: la cantidad de tierra de que dispone cada planta es muy grande y no es tan fácil que las sales se acumulen. Durante los meses más calurosos la tierra no se calienta tanto como cuando está en macetas. Sin embargo, aún plantando en el suelo, se deben tomar algunas precauciones.

¿Cómo es la tierra? Casi todas las tierras suelen ser una mezcla de arcillas, arenas y materia orgánica en descomposición. Cuando una tierra tiene una gran parte de arena, se denomina tierra arenosa. Estas tierras retienen mal la humedad pero drenan excelentemente y las raíces reciben abundante oxígeno. Las tierras arcillosas, por el contrario, almacenan mucha agua pero a costa de un peor drenaje y una oxigenación más pobre de las raíces. Al cannabis no le gustan las tierras arcillosas.

La tierra ideal debe ser poco arcillosa, drenar bien pero almacenar la humedad necesaria, ser esponjosa y permitir una buena oxigenación de las raíces. Al mismo tiempo, debe tener una gran cantidad de materia orgánica. Si tiene la textura adecuada, la tierra húmeda debe compactarse y formar una pelota al apretar un puñado entre las manos pero se debe poder deshacer con facilidad.

Si la tierra de que disponemos es demasiado arenosa o arcillosa, mejoraremos su textura añadiéndole materia orgánica: el compost, el mantillo o el estiércol bien descompuesto son elecciones seguras.

Si la tierra es muy pobre también hay que añadir elementos nutritivos sea en forma de abonos orgánicos (compost, estiércol, guano, harina de sangre o de huesos, humus de gusanos…) o abonos granulares de acción lenta. Es mejor añadir los acondicionadores, especialmente si son orgánicos, unos meses antes de plantar para que se vayan descomponiendo y liberando nutrientes.

A menudo resulta más adecuado hacer un buen agujero en el terreno, de al menos 50 cm. de diámetro y otro tanto de profundidad, y rellenarlo con tierra comercial de saco que intentar arreglar la tierra que tenemos. Esta técnica nos permite controlar con exactitud qué contiene la tierra. Para reducir el consumo de agua, es práctico cubrir el fondo del agujero con plástico lo que evitar la excesiva filtración del agua manteniendo la humedad cerca de las raíces.

Para mejorar la tierra

Múltiples y variados son los elementos acondicionadores que mejorar la textura de la tierra. Listamos algunos de los más comunes junto con sus características sobresalientes:

Arena: Mejora el drenaje de la tierra y la aireación de las raíces. No es conveniente usarla como único acondicionador para una tierra arcillosa pesada, no sería suficiente.

Grava: Mejora el drenaje. Pesa bastante. Es muy adecuada como capa de drenaje al fondo de la maceta.

Arlita: son bolitas de arcilla expandidas con calor. Pesan poco, mejoran el drenaje y la oxigenan las raíces. Es un acondicionador excelente, aunque resulta algo caro.

Perlita: almacena aire y nutrientes en sus múltiples orificios. Airea muy bien la mezcla y drena con rapidez. Es un material muy ligero que se puede transportar fácilmente, por lo que es ideal para el cultivo de guerrilla. No es nada sano respirar el polvo seco de la perlita, hay que mojarla antes de manipularla o usar una mascarilla.

Vermiculita: es mica expandida con calor. Se utiliza para dar textura a las tierras que drenan demasiado porque absorbe gran cantidad de agua y nutrientes.

Rocas volcánicas : Se utilizan para dar mejor drenaje a la mezcla, también airean las raíces. Su superficie rugosa, llena de huecos y agujeros, almacena agua, aire y nutrientes para las raíces.

Compost: es materia orgánica en descomposición. Para fabricar compost se amontona la materia orgánica (hojas y plantas muertas, estiércol, restos de comida…), se humedece y se le añade algún elemento alto en nitrógeno (guano, orina, estiércol de pollos..) antes de dejarlo descomponer durante un año. Se puede tapar con una lona para acelerar el proceso. Si se añade compost a la tierra antes de que se descomponga bien, robará el nitrógeno a las raíces en lugar de proporcionárselo. Esto ocurre porque la descomposición de la materia orgánica requiere nitrógeno. Un buen signo de que el compost está listo para usarse y que liberará nitrógeno en lugar de consumirlo es un fértil y rico color oscuro. El compost contiene en ocasiones muchas semillas de malas hierbas o huevos de insectos.

Estiércol: Hay muchos tipos de estiércol, dependiendo del animal que los produce: caballo, vaca, oveja, cerdo, pollo, paloma… Aunque su contenido en nutrientes varía, tienen buenas cualidades como acondicionadores del terreno. En general, es mejor usar estiércol bien descompuesto.

Humus de gusanos: Son cagarrutas de lombrices. Constituyen un excelente abono para el cannabis a la vez que aportan textura a la tierra. Es muy difícil pasarse porque no quema las raíces pero no conviene poner más de un 30% de la mezcla.

Turba: La turba es materia orgánica parcialmente descompuesta. Viene de zonas donde el frío y la humedad han logrado que la descomposición se produzca muy lentamente. Absorbe mucha agua y da textura a la tierra aunque si se seca completamente resulta difícil volverla a humedecer. Es ese caso funciona muy bien añadir dos o tres gotas de jabón líquido concentrado por cada cinco litros de agua de riego. El jabón contiene unos compuestos humectantes que facilitan que el agua moje la tierra homogéneamente.

 

Seis recetas de tierra

Se puede cultivar cannabis en substratos muy diferentes. En realidad basta con que drenen bien, sean esponjosos y aguanten algo de humedad. La perlita, la arena y la lava volcánica dan drenaje y oxigenación a la mezcla. La tierra, el estiércol, el humus de lombrices, la turba o el compost añaden humedad y nutrientes. La vermiculita aporta principalmente humedad. Cualquier mezcla que aporte oxígeno, agua y nutrientes a las raíces servirá. Las siguientes recetas de tierra son todas válidas para el cannabis; unas son más húmedas, otras drenan mejor…pero todas funcionan bien.

Es importante vigilar la calidad de la tierra que usamos. La tierra fértil de prado puede ser muy buena pero también es posible que contenga semillas de malas hierbas o huevos de insectos. La tierra comercial de saco suele estar bien equilibrada y tener un Ph adecuado, algunas también se esterilizan para matar las semillas y los huevos. No se debe usar tierra vieja ya utilizada. La tierra usada tiene sales acumuladas y deficiencias de nutrientes. Siempre merece la pena plantar en tierra nueva, especialmente cuando se cultiva un vegetal tan preciado.

Es importante mezclar los componentes de las recetas a conciencia para que no queden terrones y el substrato sea homogéneo.

1)

5 partes de tierra

2-3 partes de perlita

2 partes de humus de gusanos

1 parte de arena

2)

1 parte de humus de gusanos

1 parte de estiércol

1 parte de arena

3)

1 parte de turba

1 parte de humus de gusanos

1 parte de perlita

4)

4 partes de tierra

1 parte de vermiculita

1 parte de perlita

5)

2 partes de tierra

2 partes de compost

1 parte de arena

1 parte de perlita

6)

2 partes de compost

1 parte de perlita

1 parte de arena

1 parte de lava

Fuente lamarihuana

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Los medios de cultivo son lo que comúnmente venimos a llamar tierra. Desde la tierra que se puede aprovechar de una maceta vieja hasta la más sofisticada mezcla inorgánica usada en cultivos hidropónicos en los que el alimento es suministrado de forma medida en el agua a través de ingeniosos sistemas de riego automatizado hay un largo camino. En un primer sistema no se querrá utilizar algo tan complicado, pero tampoco algo de tan pocas garantías. Todo lo que se use debe estar               esterilizado y no se deben utilizar tierras viejas ó  provenientes del exterior, pues pueden tener plagas, (se puede hervir la tierra aunque es muy trabajoso). Las mezclas para plantas de interior que venden empaquetadas suelen estar esterilizadas. (Debe indicarlo).

Lo ideal es hacerse uno la propia mezcla comprando los materiales por separado. Podríamos definir tres características básicas de los materiales a utilizar en una mezcla:

1.NUTRIENTE, que aporte los elementos que la planta necesita para su desarrollo.

2.RETENTOR DE AGUA, que permita que el agua sea absorbida o se a adhiera a su superficie

3.AIREADOR DRENADOR, que permita que el agua drene con facilidad y evite que la mezcla sea muy compacta.

El medio ideal estaría compuesto de una mezcla que combinase bien los tres elementos.

En cultivos hidropónicos las mezclas usadas son totalmente inorgánicas y carecen de nutrientes (se suministran por el agua). En cultivos tradicionales se utilizan materiales orgánicos sin esterilizar. Aquí se proponen únicamente mezclas               semiorgánicas pero todas con materiales esterilizados, pues pensamos que es lo más cómodo si no quiere uno introducirse en el mundo de los cultivos hidropónicos, lo cual es muy interesante.

Materiales orgánicos:

Substrato vegetal: “tierra” preparada para plantas de interior a base de materia vegetal en descomposición. Tiene mucho alimento y también retiene mucha agua, pues le añaden retentores de humedad. Por si sola no tiene buena aireación ni  drenaje, pero es un buen nutriente para añadir a la mezcla.

Turba de spagnum: excelente nutriente y retentor. La mayoría de turbas que se comercializan, son de spagnum, y es uno de los componentes de los preparados para plantas antes mencionadas.

Humus de lombriz: también conocido como “vigorhumus”, es literalmente producto de lombrices de tierra. Es un gran nutriente y un elemento idóneo para una mezcla. No retiene la humedad con facilidad. Aplicando una labor de humus por encima de  la mezcla mantiene seca la superficie, pues al regar flota y vuelve a posarse al ser  absorbida el agua. Está esterilizado.

Abonos orgánicos: están compuestos de materia orgánica de origen animal (estiércol) ó vegetal en descomposición. Hay varios tipos, el “steer manure”, el “compost”, etc. Son excelentes nutrientes pero no suelen estar esterilizados (pueden llevar huevos de insectos, esporas o semillas de malas hierbas). Su olor no es muy agradable y no posee un gran drenaje.  Existen preparados esterilizados de igual origen que nos darán más garantías. Pueden hacer muy compacta la mezcla si se usan en exceso.

Materiales inorgánicos:

Muchos de estos materiales fueron ideados como aislantes para la industria y luego vistas sus características fueron utilizados en jardinería. Algunos de ellos deben ser manejados en mojado, pues el polvo que desprenden es nocivo. Ninguno de los  materiales que describiremos a continuación contienen nutrientes.

Perlita: vidrio expandido, forma pequeños gránulos blancos, que se desmenuzan al  presionarlos. Es muy ligera y drena muy bien el agua aunque permite que una parte de esta se adhiera a su irregular superficie. Aporta una buena aireación. Es un gran componente. Manejar mojada.

Vermiculita: mica expandida al calor. Retiene el agua en sus fibras, en gran cantidad  permitiendo a la vez una buena aireación. Es muy ligera pero no permite un gran drenaje. Es un aislante térmico y se comercializa en tres tamaños, el más fino se usa para germinación y clonación como medio principal. Los más gruesos se usan en las mezclas. Manejar mojada.

Arlita: bolas de arcilla expandida que permiten una gran aireación y un buen drenaje, aunque retiene algo de humedad. Se utiliza en las mezclas y como fondo  de drenaje.

Lava o piedra volcánica: tiene las mismas características que la arlita, pero pesa  mucho más. Quizás retenga más humedad pues su superficie es más porosa.

Arena gruesa: de la que se usa en jardinería, para acuarios, o incluso de la que se usa en construcción, aunque debe ser lavada. Tiene las mismas características que  la vermiculita pero con mayor drenaje y mucho más peso.

Porespán: Es hidrofóbico por lo que drena y airea estupendamente. Se puede usar en bolitas ó en trocitos pequeños. Por su gran ligereza es un buen  componente,  incluso como fondo de drenaje.

Espuma: cortada en trocitos pequeños de aproximadamente 1 cm3. Se puede añadir a las mezclas pues retiene el agua increíblemente a la vez que airea. No drena y es muy ligera. No conviene que sobresalga por la superficie pues puede               enmohecerse. Es conveniente que sea sintética pues algunas espumas (esponjas) se pudren.

Lana de roca (rockwool): también es un aislante termo-acústico.  Es fibra de vidrio de color amarillo. Se utiliza como medio único en hidropónicos y no suele formar parte de las mezclas. Retiene el agua y permite buena aireación lo que hace que sea  un buen medio de germinación. El rockwool tiende a basificar el agua por lo que es conveniente regar con un PH bajo para equilibrar y añadir al agua el alimento. Es un medio muy práctico si se usa con conocimiento, y sería un primer paso en el  cultivo de plantas sin tierra. Debe manejarse mojado y es reciclable. Se usa en bloques o desmenuzado y en recipientes. Existe el libro “Rockwool Gardening” de V. Patten, y también se puede obtener una información más aplicada a nuestro  cultivo y que habla de más medios en el libro “Marijuana hidroponics” de D. Storm.

Las mezclas propuestas a continuación llevan entre un 40-50% de materia orgánica y un 50-60% de inorgánica, evitando tener que abonar en las primeras semanas. Los materiales inorgánicos son reciclables, e incluso las mezclas si se las limpia de  raíces y se les añade nueva materia orgánica.

3 PARTES DE (humus de lombriz, turba y/o substrato)a elegir o combinar.

2 PARTES DE (perlita, arlita, lava y/o porespan)

1 PARTE DE (vermiculita, arena y/o trozos de esponja)  Es muy conveniente  añadir una taza de polvo de dolomita (carbonato de calcio y magnesio) por cada 10 litros de mezcla, ayuda a estabilizar el PH y aporta magnesio de forma lenta,    cosa que conviene para el desarrollo de la planta. Si no se dispone de dolomita, se pueden añadir sales de magnesio.

Otras mezclas podrían ser: turba-perlita o turba-arlita al 50%, se podría usar humus en vez de turba o combinar los cuatro a  partes iguales. En definitiva toda mezcla tiene que cumplir las cualidades antes mencionadas, variándolas ligeramente en función de lo asiduo que se quiera regar o  del tamaño de los recipientes.

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Si bien la planta puede crecer en la mayoría de las tierras, es muy, pero muy recomendable hacer una buena mezcla de esta para evitar problemas a futuro y que las plantas crezcan sanamente… A continuación les mostraré como preparo la tierra yo, y en que hay que fijarse al comprar la tierra.

Tierra de hojas
La tierra de hojas tiene que ser lo mas homogénea posible, desinfectada y sin malezas. La mejor opción es comprar esta tierra. Verificar que no tenga pedazos de piedra, semillas, etc.

Perlita

La perlita posee una densidad de unos 90 kilogramos por metro cúbico; a modo de comparación un metro cúbico de suelo agrícola suele tener 1.200 kilos. Es de un color blanco intenso, extremadamente consistente y muy resistente a la erosión, en particular a la provocada por el crecimiento de las raíces.

Humus de lombriz

El humus de lombriz es inodoro, no se pudre ni se fermenta y su apariencia general es similar a la de la borra de café.
El lombricompuesto es un fertilizante orgánico de altísima calidad, acción prolongada, fácil y económica producción.
Contiene una elevada carga enzimatica y bacteriana que aumenta la solubilización de los nutrientes haciendo que puedan ser inmediatamente asimilables por las raíces.

Turba

La turba se extrae de antiguos yacimientos donde materiales vegetales que han quedado sumergidos bajo agua, se han descompuesto lentamente en condiciones anaeróbicas, formando este material inerte de excelentes características para los cultivos y la propagación de plantas. Según sea su antigüedad se distingue la turba rubia y la negra. La rubia es más joven y tiene mayor cantidad de materia orgánica.

Estos son los 3 compuestos con los que mezclar la tierra:

  • 25% de Perlita
  • 25% de Humus de Lombriz
  • 10% de turba
  • 40% de Tierra de hojas.

Hay varios otros componentes que se puede mezclar con la tierra y así hacer tus propia mezcla, como la vermiculita, el aceite de neem, etc.