aBONOS oRGANICOS

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dELURIAN

Cogollito
5 Octubre 2003
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Estiércoles

El estiércol es una mezcla de las camas de los animales con sus deyecciones, que ha sufrido fermentaciones más o menos avanzadas primero en el establo y luego en el estercolero (Labrador y Guiberteau, 1991).



Se trata de un abono compuesto de naturaleza organo-mineral, con un bajo contenido en elementos minerales. Su nitrógeno se encuentra casi exclusivamente en forma orgánica y el fósforo y el potasio al 50 por 100 en forma orgánica y mineral (Labrador, 1994), pero su composición varía entre límites muy amplios, dependiendo de la especie animal, la naturaleza de la cama, la alimentación recibida, la elaboración y manejo del montón, etc. Como termino medio, un estiércol con un 20 - 25 % de materia seca contiene 4 kg.t-1 de nitrógeno, 2,5 kg.t-1 de anhídrido fosfórico y 5,5 kg.t-1 de óxido de potasio. En lo que se refiere a otros elementos, contiene por tonelada métrica 0,5 kg de azufre, 2 kg de magnesio, 5 kg de calcio, 30 - 50 g de manganeso, 4 g de boro y 2 g de cobre. El estiércol de caballo es más rico que el de oveja, el de cerdo y el de vaca. El de aves de corral o gallinaza es, con mucho, el más concentrado y rico en elementos nutritivos, principalmente nitrógeno y fósforo (Guiberteau, 1994).



Tabla 4: Riqueza media de algunos estiércoles .foto Fuente: Alberto García Sans (1987).



Los estiércoles que producen un mayor enriquecimiento en humus son aquellos que provienen de granjas en las que se esparce paja u otros materiales ricos en carbono como cama para el ganado, y se espolvorean sobre ellos rocas naturales trituradas (fosfatos, rocas silícicas, etc.) y tierra arcillosa para una mejora de la calidad (Cánovas Fernández, 1993). Un animal en estabulación permanente produce anualmente alrededor de 20 veces su peso en estiércol. El procedente de granjas intensivas se reconoce fácilmente por su desagradable olor a putrefacción, que da lugar a la formación de sustancias tóxicas para el suelo debido a su alto contenido en nitrógeno proteico y a sus elevadas tasas de antibióticos y otros fármacos. Por tanto estos materiales se utilizarán con mucha precaución, compostándolos previamente en mezcla con otros estiércoles o materias orgánicas equilibradas y siendo prudentes en su uso.



El estiércol hay que esparcirlo pronto sobre el suelo, a ser posible en otoño o invierno, antes de las heladas, de manera que su descomposición esté muy avanzada en primavera, cuando se efectúan las siembras o trasplantes. Además es preferible enterrarlo tan pronto como se extienda, para evitar las pérdidas de nitrógeno, que pueden ser importantes, pero nunca hacerlo profundamente. Si no fuera posible enterrarlo rápidamente, es mejor dejarlo en montones de no mucha altura, sin compactarlos y directamente sobre el suelo de labor; de esta forma se favorece el comienzo de la fermentación aerobia (Labrador y Guiberteau, 1991). Esta práctica se denomina compostaje y también se utiliza para madurar el estiércol. Mediante esta técnica, se favorece la formación de un material prehumificado, fácilmente mineralizable y con una importante carga bacteriana beneficiosa. Este proceso de maduración dura de tres a seis meses.



Otros autores piensan que las técnicas de maduración deben procurar favorecer la mineralización del estiércol, disminuyendo las pérdidas y, en base a esto, sugieren que el montón debe hacerse y compactarse fuertemente a los dos o tres días de realizado, para evitar que continúe la fermentación aeróbica oxidativa iniciada y haya pérdidas de nutrientes. Con esta compactación, la bioquímica del proceso es anaeróbica, durando la evolución del mismo hasta la maduración del material de dos a tres meses (Labrador, 1994).



El estiércol fresco puede ser utilizado en compostaje de superficie directamente. Se usa sobre todo en cultivos exigentes en abonado que toleran bien la materia orgánica fresca, como es el caso de patata, remolacha, tomate, etc., así como en los cultivos plurianuales como frutales y viñas, sobre los abonos verdes y las praderas permanentes para los aportes de otoño y comienzos de invierno.



Se utiliza en dosis importantes; un estercolado medio supone 30 t.ha-1, pero a menudo se utilizan dosis mayores, 40 - 45 t.ha-1 cuando se busca mejorar el suelo. De acuerdo con las cifras medias de su composición antes indicadas, un estercolado de 30 toneladas supone un aporte por hectárea de 120 kg de nitrógeno, 75 kg de anhídrido fosfórico y 165 kg de óxido de potasio. Por tanto, puede decirse que el estiércol es a la vez una enmienda y un abono.



En clima seco el aporte debe realizarse dos meses antes de la siembra y en caso de que sea húmedo, tres meses antes.



En suelos arcillosos aplicaremos el estiércol muy hecho y con bastante anticipación a la siembra, mientras que si son arenosos estará poco hecho y las estercoladuras serán mas frecuentes y en menor cantidad (Bellapart, 1988).



Los aportes en suelos calizos deben ser frecuentes y débiles y en suelos ácidos se realizará una enmienda caliza que active y favorezca la descomposición de la materia orgánica.



1.3.1.2.- Gallinaza y palomina

La gallinaza es una mezcla de los excrementos de las gallinas con los materiales que se usan para cama en los gallineros, mientras que la palomina procede del excremento de las palomas, siendo ambos abonos muy estimados por su elevado contenido en elementos fertilizantes (Labrador, 1994).



La gallinaza fresca es muy agresiva a causa de su elevada concentración en nitrógeno y para mejorar el producto conviene que se composte en montones (al igual que la palomina). Con más razón se compostará si procede de granjas intensivas, mezclándose con otros materiales orgánicos que equilibren la mezcla, enriqueciéndolo si fuera necesario con fósforo y potasio naturales.



Autores como Aubert (1987) aconsejan rechazar el estiércol procedente de la cría industrial de pollos y gallinas debido a que frecuentemente contiene residuos antibióticos.

1.3.1.3.- Guanos

Los guanos de aves, del Perú y Mozambique, provienen de acumulaciones de deyecciones de aves marinas, y constituyen excelentes abonos orgánicos naturales, libres de todo tipo de contaminación.



Están extremadamente concentrados y por tanto deben emplearse en dosis muy moderadas (menos de 10 kg.a-1), (Cánovas Fernández, 1993).

1.3.1.4.- Lombricompost

También se denomina vermicompost o humus de lombriz (Labrador,1994). Resulta de la transformación de materiales orgánicos al pasar por el intestino de las lombrices, en donde se mezcla con elementos minerales, microorganismos y fermentos, que provocan cambios en la biquímica de la materia orgánica. Estas lombrices son la Eisenia foetida y la Lombricus rubellus o híbridos próximos, comercialmente denominada lombriz roja de California (Bellapart, 1988).



El método más difundido para la obtención de este humus de lombriz es la cría en el interior de granjas y naves abandonadas o al aire libre, utilizando camas o literas de una anchura entre uno y dos metros y de longitud variable, separadas por pequeños caminos. La sección de las camas será triangular o trapezoidal y con una altura en el vértice no superior a 50 - 70 cm. Las camas se cubrirán con una malla o paja que proteja del calor intenso y al mismo tiempo deje pasar el agua y el aire, manteniendo una humedad comprendida entre el 70 y 80 % y una temperatura no superior a los 20°C.



Con una cantidad de 1.000.000 de individuos podemos obtener alrededor de 12.000.000 en 12 meses y con estos,144.000.000 en 24 meses. En este tiempo estas lombrices habrán transformado 240 toneladas de estiércol en 120 toneladas de humus biológicamente activo y muy rico en bacterias (Lombri Cultura Moderna, 1984). Las cantidades de elementos minerales del producto resultante son muy variables, aunque hay que destacar su mayor velocidad de transformación en el suelo, en el que origina una rápida disponibilidad de elementos minerales y orgánicos para el cultivo, ejerciendo importantes efectos activadores sobre el metabolismo microbiano y vegetal (Fuentes Yagüe, 1987).



Las investigaciones desarrolladas sobre el tema han sido llevadas a cabo por países como Estados Unidos, Japón e Israel, y ya en 1984 se introdujeron en España, y concretamente en Ibiza, unos ochcientos kilos de esta especie (Madrid, 1984).

1.3.1.5.- Compost

El compost o mantillo se fabrica mediante la fermentación aerobia controlada en montones de una mezcla de materias orgánicas, a las que se pueden añadir pequeñas cantidades de tierra o rocas naturales trituradas, al igual que ocurre con el estiércol (Pujola y Jiménez, 1985).



La elaboración de este mantillo permite la obtención de humus y el reciclaje de materiales orgánicos ajenos a la propia parcela, y está indicada en los casos en que la transformación de los restos de cosechas en el mismo lugar es complicada por razones como (Seifert, 1988):

- Existencia de una excesiva cantidad de restos de la cosecha anterior, que dificultan la implantación del cultivo siguiente.



- Encontrarnos con residuos muy celulósicos, que harían previsible un bloqueo provisional del nitrógeno del suelo ("hambre de nitrógeno").



- Disponer de suelos con escasa actividad biológica o con facilidad para la mineralización directa.



La técnica mas conocida es la fabricación en "montón", que según Labrador y Guiberteau (1991) se basa en tres principios fundamentales: realización de una mezcla correcta, formación del montón con las proporciones convenientes y un manejo adecuado.

Mezcla correcta



Los materiales deben estar bien mezclados, homogeneizados y a ser posible bien triturados, ya que la rapidez de formación del mantillo es inversamente proporcional al tamaño de los materiales.



Debe mantenerse una relación C/N adecuada (Labrador y Guiberteau, 1991); relaciones demasiado altas retrasan la velocidad de humificación y excesivas cantidades de nitrógeno ocasionan fermentaciones indeseables.



Las materias primas empleadas en su elaboración pueden ser muy variadas, pero todas deben ser ricas en celulosa, lignina y azúcares. De este modo, utilizaremos restos de poda, paja, hojas muertas, etc., que contienen las dos primeras sustancias citadas, siegas de césped, abonos verdes, restos de hortalizas, orujos de frutas etc., que aportan la última. También aprovecharemos las ortigas, malas hierbas, restos de cocina, estiércol, etc. (Antón, 1992).



Formación del montón



Estos materiales deben ser triturados y depositados en montones una vez elegido el lugar de emplazamiento, aunque también el compostaje se puede realizar en silos. Así, la ubicación del montón dependerá de las condiciones climáticas de cada lugar y del momento en que se elabore: en climas húmedos y fríos conviene situarlo al sol, al abrigo del viento y protegido de las lluvias, y en zonas más calurosas se situará a la sombra y también al abrigo del viento (Aubert, 1987).



El volumen del montón será aquél que proporcione un equilibrio adecuado entre humedad y aireación, y los agentes humificadores presentes en los materiales de partida deben estar en contacto con los procedentes del suelo. Por esta razón será mejor confeccionar el montón directamente sobre el suelo, o bien intercalar entre los materiales vegetales algunas capas de suelo fértil, impidiendo así el posible desarrollo de putrefacciones.



En lo que respecta al tamaño, diversas experiencias nos muestran que la altura mas frecuente es de 1,5 m, la anchura de la base no superior a su altura y con la longitud que se desee. La forma debe ser de cordón y la sección triangular o trapezoidal.



Algún autor recomienda colocar cada 2 o 3 metros de longitud una chimenea de aireación, de forma cilíndrica y 20 o 30 cm de diámetro, que se rellenará de material poco apelmazable, como ramas de poda, paja, etc. También se aconseja, en algunos casos, cavar una zanja a todo lo largo de lo que será la base del cordón, de 20 o 30 cm de ancho y profundo, que igualmente se rellena de ramas; de esta forma se asegura el drenaje.



A la hora de confeccionar el montón conviene aplicar una capa delgada de mantillo del año anterior por cada capa de 20 - 30 cm de espesor. Si no se dispone de este mantillo viejo podremos utilizar estiércol bien maduro, y a falta de ambos tierra de huerta con buen contenido en humus. Por tanto estas capas delgadas podemos decir que actuan como levadura.



Al final del proceso lo recubrimos con una capa vegetal para protegerlo del sol y podemos añadirle fosfatos naturales que reducen las perdidas de nitrógeno y enriquecen al suelo en este elemento, o realizar una enmienda caliza si se trata de suelos muy ácidos.



Manejo adecuado



El montón debe ser aireado frecuentemente y la humedad se situara entre el 40 y 60 por 100.



Durante los primeros 15 días se alcanzarán temperaturas de 65 - 70 grados Celsius, pero si se superan éstas habrá que regar para limitar el calentamiento. Esta subida de temperatura es debida al desarrollo de actinomicetos que segregan sustancias de naturaleza antibiótica bloqueadoras del desarrollo de bacterias mineralizadoras. También se forman compuestos húmicos del tipo "melaninas", que son precursores del humus. Al final, por un proceso de pasteurización se eliminan los gérmenes patógenos y parte de las semillas de plantas no deseables.



El volteo del montón se realizara al pasar entre 4 y 8 semanas de su confección, según la estación del año, el clima y las condiciones del lugar, repitiendo la operación dos o tres veces, separadas a su vez cada 15 días, y siempre invirtiendo las capas. Transcurridos aproximadamente 2 o 3 meses dispondremos de mantillo joven aplicable a la superficie del suelo ligeramente enterrado.



Otra modalidad en la fabricación del mantillo es la llamada "compostaje en superficie", consistente en espaciar sobre el terreno una delgada capa de material orgánico finamente dividido, dejándolo descomponerse y penetrar poco a poco en el suelo. Este material sufre así una descomposición aerobia, y asegura al mismo tiempo la cobertura y protección del suelo, aunque tiene el inconveniente de que las pérdidas de nitrógeno son superiores, pero se compensan al favorecer la fijación del nitrógeno atmosférico.

1.3.1.6.-Residuos de cosechas

Su utilización está muy extendida, sobre todo porque constituyen una capa protectora del suelo (Glover, Triplett y Van Doren, 1977) y porque debido a su alto contenido en carbono constituyen una de las fuentes de humus más interesantes (Labrador y Guiberteau, 1991).



Los restos de cosechas pueden incorporarse directamente al suelo con labores superficiales y a ser posible triturados, aunque otras veces puede ser aconsejable trasformarlos en lugar distinto mediante la elaboración de mantillo o compost o ser estercolarizados al mezclarlos con estiércol, o sufrir una estercolarización artificial con purines (Bellapart, 1988). El primer caso, aunque más lento, resulta más eficaz y su efecto en el suelo dependerá de la cantidad de lignina y celulosa que contenga, así como de la actividad de ese suelo (Kononova, 1982).



Un tema muy delicado es el de la quema de rastrojos, que sólo debería admitirse en circunstancias excepcionales, ya que ni nuestros suelos ni nuestra atmósfera pueden permitírselo; los primeros por sus bajísmos contenidos en materia orgánica y la segunda por el amenazante efecto invernadero.

1.3.1.7.- Abonos verdes

Se trata de plantas de vegetación rápida que se entierran en el propio lugar de cultivo, y están destinadas especialmente a mejorar las propiedades físicas del suelo, enriqueciéndolo en humus (Cánovas Fernández, 1993) siempre que se dejen crecer sobre el mismo terreno durante un año entero o más (Aubert, 1987).



Ya son conocidos por todos los interesados en el tema los muchos efectos beneficiosos a que dan lugar, entre los que Aubert (1987) destaca los siguientes:



- Estimulan la vida microbiana.



- Mejoran la estructura del suelo por medio de sus raíces.



- Protegen el suelo contra la erosión.



- Proporcionan elementos nutritivos al cultivo siguiente.



- Cuando pertenecen a la familia de las leguminosas, enriquecen la tierra en nitrógeno.



- Suprimen el lavado de los elementos nutritivos.



- Mejoran la circulación del agua a través de la tierra.



- Limitan la invasión de las malas hierbas.



- Proporcionan materia verde para el acolchado.



Así, Cánovas (1993) explica que los abonos verdes devuelven a la zona superficial del suelo, bajo forma muy asimilable, ácido fosfórico y potasa, que han sacado en parte del subsuelo.



Tras la siega o triturado, el abono verde se debe dejar primero en superficie para que se prehumifique (condiciones aerobias) y posteriormente se enterrará muy superficialmente para incorporarlo dos o tres semanas después a la capa arable del suelo.



Generalmente se realizan en cultivo intercalado, teniendo abonos verdes de primavera, de verano y de otoño.



A la hora de elegir un abono verde será importante tener en cuenta los siguientes factores (Guiberteau, 1994):

- Condiciones de suelo y clima, sembrando especies y variedades más o menos exigentes.



- Duración de la vegetación, eligiendo aquellas especies de ciclo más corto cuando se dispone de poco tiempo.



- Riesgos de invasión de malas hierbas, por lo que consideramos ciertas especies utilizadas como abono verde que tienen poder desherbante: facelia (Phacelia tanaecetifolia), alforfon (Fagopyrum esculetum), etc.



- Lugar que ocupa en la rotación, evitando sembrar como abono verde especies de la misma familia que el cultivo que le precede o sucede.



- Además habría que considerar los residuos que aporta, su rusticidad, etc.


1.3.1.8.- Acolchado

El acolchado o mulching es una practica agrícola que consiste en cubrir el suelo con un material, generalmente orgánico, destinado a proteger el suelo y eventualmente a fertilizarlo. Se realiza fundamentalmente en horticultura y fruticultura (Urbano Terrón, 1988).



Esta práctica produce grandes efectos beneficiosos en el suelo que se pueden estudiar desde el punto de vista físico, químico y biológico (Cánovas Fernández, 1993).



a) Efectos químicos



Se deben a la transformación del material orgánico aportado y son:



- Aumento de la capacidad de intercambio catiónico (CIC) y del contenido en humus.



- Aporte de elementos fertilizantes, que depende del material utilizado.



- Incremento de los rendimientos de los cultivos verificado por experimentos llevados a cabo en maíz, mijo, algodón, etc., que se citan en el tratado de agricultura ecológica (Antonio Cánovas y otros, 1993).

b) Efectos físicos



Se producen por la actuación del acolchado como cubierta protectora.

- Controla la humedad del suelo, limitando por un lado la tasa de evaporación, cuestión trascendental en zonas áridas y en aquéllas con problemas de abastecimiento de agua, y por otro lado problemas de encharcamientos originados por una humedad excesiva. Por tanto en este punto habría que considerar factores tales como la naturaleza del suelo (textura, etc.), el clima de la zona en cuestión, y otros.



- Protege el suelo de los rigores del clima, tanto en lo referente a los cambios bruscos de temperatura y fuertes insolaciones (por ejemplo en cultivos de maíz y soja) como reduciendo las pérdidas por erosión ocasionadas por el viento y las lluvias torrenciales.



- Limita el desarrollo de las hierbas adventicias durante los primeros estadios de crecimiento del cultivo, que generalmente mueren asfixiados bajo éste. En caso de que algunas lleguen a desarrollarse, podrán arrancarse sin dificultad manualmente.



- Mejora la estructura del suelo al favorecer la actividad microbiana, la actividad de las lombrices, etc.

c) Efectos biológicos



Se desarrollan como consecuencia de la mejora de las condiciones físicas del suelo, el aumento de la cantidad de nutrientes disponibles y el estímulo de los fenómenos de antibiosis.



Así pues se produce un incremento de la actividad biológica al elevarse la población microbiana y la fauna edáfica, estando esta actividad regulada por la relación carbono/nitrógeno de los materiales orgánicos. De este modo al realizar el empajado, a causa del bajo contenido de nitrógeno de la paja, se debe tener precaución, ya que existe un periodo de inmovilización de nutrientes por parte de los microorganismos del suelo, que no lo liberan hasta su muerte.



Existen numerosos materiales empleados en la práctica del acolchado, los cuales se pueden dividir en dos tipos según su origen sea orgánico o inorgánico.



Al primer grupo pertenecen la paja, los helechos, el heno, las matas y hojas de hortalizas, la hierba joven, los restos de coníferas, el compost, los abonos verdes, etc.



Dentro de los de origen inorgánico se utilizan fundamentalmente: piedras, gravas y arenas, virutas de madera, papeles y plásticos.



La paja es uno de los materiales de descomposición lenta idóneo para tierras pesadas con tendencia a la asfixia y a la compactación, ya que permite la aireación y absorbe parte importante del agua de lluvia. Como ya he citado en el apartado anterior, la paja se caracteriza por contener poco nitrógeno, por lo que el empajado se debe realizar junto con cierto aporte orgánico. Su uso puede ser interesante en cultivos de hortalizas cuyos frutos se desarrollan sobre el suelo.



Los helechos tienen propiedades semejantes a la paja,aunque son de descomposición algo mas rápida.



El heno se comporta de forma análoga a los dos anteriores, pero el primero contiene mas elementos nutritivos que la paja y tiene el inconveniente de transportar frecuentemente semillas de malas hierbas.



Las hierbas son materiales acuosos y de descomposición rápida, y por lo tanto con propiedades opuestas a la paja. Su empleo está indicado en climas húmedos, ya que en climas secos no protegen suficientemente el suelo, y deben renovarse a menudo.



Las matas y hojas de hortalizas poseen cualidades intermedias entre la paja y la hierba joven.



Los abonos verdes también constituyen un excelente material si se siegan cuando han alcanzado una cierta longitud.



Los restos de coníferas solo deben emplearse en caso de disponer de gran cantidad de ellos, debido a que las maderas de éstas son ricas en fenoles que retrasan la humificación, y sufrirán un compostaje previo, realizando pruebas al mezclarlos con distintas proporciones de otros materiales tales como paja y vegetales verdes.



El compost reune parte de las ventajas de la paja y la hierba y se suele utilizar para casi todo tipo de hortalizas al igual que el resto de los materiales de descomposición rápida.



Las piedras, gravas y arena suelen mantener constantes magnitudes edáficas tales como la temperatura y la humedad y ayudan a favorecer y a conservar una buena estructura.



Las virutas de madera y restos de serrería se pueden emplear siempre que no contengan restos de productos químicos protectores de la madera.



También podemos emplear para el acolchado en hortalizas papeles procedentes de periódicos, etc.



El tema del acolchado con materiales plásticos es muy complejo, tanto por su amplitud como por la polémica que surge entre los diversos practicantes de la agricultura ecológica. A pesar de esta controversia habría que reconocer que estos materiales ofrecen la ventaja de poseer mayor durabilidad que los orgánicos, que tarde o temprano se transforman en humus, aunque ya se conoce la existencia de plásticos biodegradables y de diversos orígenes con variadas características (Birchall y Kelly, 1983).



Utilizaremos el polietileno de bajo espesor, que se puede presentar en forma de láminas transparentes, negras y blancas principalmente. Las primeras tienen el inconveniente de no evitar la nascencia de las hierbas bajo ellas, aunque acabarán muriendo por exceso de temperatura. Las negras, por el contrario, impiden el desarrollo de las hierbas adventicias, pero calientan excesivamente el suelo en periodos de alta temperatura, problema que se subsana colocando láminas de color blanco (Ibarra Jiménez, 1991).



Para llevar a cabo la práctica del acolchado o mulching, previamente hay que elegir los materiales que se van a emplear. Según las circunstancias, preparar dichos materiales, definir el espesor de la capa, considerar la época de ejecución y tomar una serie de precauciones.



La elección de los materiales se hace según éstos sean de descomposición rápida, lenta, o se trate de materiales intermedios. Ya hemos visto las condiciones adecuadas para su aplicación (Cánovas Fernández, 1993).



A la hora de preparar los materiales se puede llevar a cabo la trituración de los mismos si lo que se desea es acelerar su descomposición, lo que a su vez facilitaría la colocación sobre el suelo. Pero si la función del acolchado es meramente protectora, este proceso podría resultar incluso perjudicial.



El espesor de la capa depende fundamentalmente, al igual que en la elección de los materiales, de si estos son secos o acuosos. En el primer caso podremos utilizar capas más o menos gruesas (de hasta 5 cm de espesor), humedeciéndolas inmediatamente, siempre que permitan una buena aireación; mientras que si tratamos con materiales verdes, deben emplearse capas muy delgadas, ya que de lo contrario se favorecería entre otras cosas la proliferación de organismos patógenos.



La época de ejecución es preferentemente la primavera, siempre y cuando la tierra este ya caliente. En nuestro clima mediterráneo, con veranos muy cálidos, impide la formación de costra, la cual dificulta la nascencia del cultivo y evita la calcinación del humus del suelo por el sol.



Entre las principales precauciones a tomar podríamos considerar las siguientes:

- Cerciorarnos de que el material está libre de semillas de malas hierbas, caracoles, etc.



- Procurar realizar el acolchado sobre el suelo limpio, es decir, donde no aparezcan hierbas adventicias, plantas asentadas, etc.



- Realizar un binado inmediatamente antes del aporte, que puede servir tanto para mullir la tierra como para ejercer la función de una escarda, eliminando así cualquier rastro de vegetación no deseada.

1.3.1.9.- Enarenado almeriense

La función del enarenado se puede deducir a partir de las propiedades de los elementos que lo constituyen, que son tres dispuestos en capas horizontales y se colocan en un orden establecido:

- Sobre el suelo original se extiende un horizonte impermeable formado por tierra arcillosa que se extrae preferiblemente de canteras profundas para que no contenga semillas de hierbas adventicias ni transmita enfermedades. El espesor de esta capa oscila entre los 30 y 40 cm y su función es fundamentalmente física, dificultando los movimientos de aguas verticales que resultan tan problemáticos en terrenos salobres de las zonas costeras. Por tanto parece no tener demasiada importancia lo que se encuentre abajo y sería inútil eliminar piedras u otros elementos gruesos o subsolar. Lo que es imprescindible es dar a este horizonte la pendiente suficiente para que las aguas sobrantes se puedan drenar horizontalmente. Por otra parte, al ser muy pequeña la zona de acumulación de agua y nutrientes, es importante el uso de la fertirrigación.



- El horizonte nutritivo de unos 2 cm de espesor , constituido por el estiércol y colocado sobre la arcilla, juega un papel fundamental, ya que la planta recoge de él todos los elementos que necesita.



- Por último nos encontramos con un horizonte protector formado por una capa de arena de unos 10 o 12 cm de espesor que permite reducir la evaporación superficial del agua, limita el numero de hierbas adventicias, facilitando su eliminación, favorece la aireación donde están las raíces y la distribución del agua, evita el desarrollo de enfermedades y parásitos, etc.

Con todo esto y tras la observación de los cultivos, podemos apreciar que el desarrollo radicular se centra fundamentalmente en la zona del estiércol, zona baja de la arena y alta de la tierra, y que cada una de los horizontes ejerce una acción tanto individual como global.


1.3.1.10.- Purín y lisier

El purín está constituido por los orines que fluyen de los alojamientos del ganado o los líquidos que escurren del montón de estiércol, recogidos en una fosa. El lisier es una mezcla de deyecciones sólidas y líquidas del ganado, recogidas y diluidas en agua.



Labrador (1994) nos dice que a lo que no es estiércol sólido como tal se le designa de manera coloquial como purín, y a éste, según la cantidad de agua incorporada se le denomina estiércol fluido (14 a 18 % de materia seca), estiércol líquido (20 a 30 % de agua y de 9 a 12 % de materia seca) o estiércol diluido (50 % de agua).



Ambos son productos muy fermentables y de composición muy heterogénea, al depender de las mismas variables que el estiércol ya estudiado (Urbano Terrón, 1988). En líneas generales encontramos (Labrador y Guiberteau, 1991):



- Materias sólidas minerales (tierra mezclada).



- Materias sólidas órganicas y materias disueltas (sales solubles, urea y amoniaco).



- Metales pesados (especialmente Cu y Zn si proviene de granjas intensivas.



- Antibióticos.



- Hormonas.



- Desinfectantes.



La riqueza media del purín por metro cúbico es la siguiente:



Nitrógeno .......................1,50 a 2,50 kg

Anhídrido fosfórico..........0,25 a 0,50 kg

Óxido de potasio .............4,00 a 6,00 kg



Refiriéndome de nuevo a ambos, encontramos un contenido en cenizas del 24 al 50 % de la muestra seca; el nitrógeno excretado se considera que es un 20 % del ingerido en la dieta; con respecto al potasio, los animales eliminan con los orines el 90 por ciento del ingerido en forma de sales solubles, y con respecto al fósforo, del 70 al 80 % del fósforo del purín está constituido por compuestos minerales poco solubles, especialmente bajo la forma de fosfato monocálcico (Costa, 1991). El produco final puede ser mejorado añadiendo en las fosas material rico en carbono (paja muy triturada, serrín o compost) para aumentar la relación C/N a un valor aproximado de 10 y fosfatos naturales triturados (García Sans, 1987).



A la hora de llevar a cabo la aplicación de estos productos en el campo hay que seguir una serie de recomendaciones:

- Aplicar el purín rápidamente después de su fabricación. En caso de almacenarlo, airearlo frecuentemente mediante agitación o inyección de aire a presión.

- Realizar aportes moderados para que los purines frescos no penetren profundamente en la tierra.



- Evitar su distribución sobre terreno helado, nevado o saturado de agua, así como sobre terreno con fuerte pendiente, muy permeable, muy ligero o con una capa freática muy superficial.



- No aportar en tiempo lluvioso o con posibilidad de lluvia.



- Excluir su aporte en productos hortícolas para consumo en crudo.



- Se procurará distanciar su aplicación lo más posible de la siega de las praderas y se evitará dejar el suelo mucho tiempo desnudo tras su aplicación.

Su acción fertilizante es más rápida que la de los estiércoles, variando las dosis utilizadas según el tipo de cultivo entre 10 y 50 m3.ha-1 para el purín y entre 10 y 30 m3.ha-1 para el lisier (Cánovas Fernández, 1993).



Considerando todo lo anteriormente dicho, lo distribuiremos antes de las siembras en las primeras fases de desarrollo del cultivo cuando se trate de cultivos anuales, y durante todo el año y mediante cisternas en el caso de praderas y pastizales. Una vez distribuido, conviene enterrarlo someramente con un pase de grada o cultivador.

1.3.1.11.- Algas

Deben usarse en el estado más fresco posible, y para acelerar su descomposición, se les puede añadir estiércol u otro abono orgánico rico en nitrógeno.



Comparádolas por ejemplo con el estiércol, vemos que son más pobres en fósforo y nitrógeno, aunque son más ricas en potasio, sodio y magnesio, y disponen de una gran cantidad de oligoelementos, entre los que cabe destacar el zinc, el hierro y el cobre. Así su composición media es (Labrador y Guiberteau, 1991):



N............ 0,20 - 0,80 %

P2O5......... 0,05 - 0,20 %

K2O........... 1,00 - 3,00 %



Las dosis empleadas normalmente son de 30 - 40 t.ha-1.



En el comercio también pueden encontrarse harinas y extractos líquidos de diversos tipos de algas, entre los que destaca el alga calcárea (Lithothamnium calcareum) como Lithothamne, o Algomin (en Alemania) que se recolecta a lo largo de las costas marinas del oeste de Francia. Este alga es muy rica en calcio (42 - 47 % de CaO), magnesio (3 - 8 % de MgO) y oligoelementos, y se utiliza pulverizada, sola o mezclada con fosfatos naturales, en la enmienda de suelos ácidos a dosis de 100 - 600 kilos por hectárea (García Sans, 1987).

1.3.1.12.- Turbas

Con el término turba se define un conjunto de materiales orgánicos producidos por la descomposición lenta de vegetales en regiones con exceso de humedad y deficiente oxigenación. Debido a estas condiciones, la materia orgánica sólo se ha descompuesto parcialmente (Urbano Terrón, 1988). Por esta última razón su papel en el suelo es meramente físico.



Existen fundamentalmente dos tipos de turbas: las rubias y las negras. Las primeras proceden en su mayoría de países del centro y norte de Europa y son de mayor calidad que las negras, recogidas en la cuenca mediterránea. En general se recomienda su utilización, aunque con ciertas limitaciones y precauciones al emplear las negras (Labrador y Guiberteau, 1991).

1.3.1.13.- Residuos sólidos urbanos (R.S.U.) y lodos de depuradoras

El uso del mantillo procedente de residuos sólidos orgánicos urbanos es controvertido en agricultura ecológica al igual que en el caso de los lodos de depuradoras y aguas negras, los cuales aparecen como prohibidos en el Consejo Regulador de la Agricultura Ecológica (C.R.A.E., 1990). Esto es debido al riesgo de que presenten metales pesados en su composición, acentuándose este riesgo en el caso de los mantillos obtenidos a partir de la fermentación de los lodos de depuradoras (Gruttner, Munk, Pedersen y Torslov, 1994).



A pesar de esta problemática, nos encontramos con que el aprovechamiento de los R.S.U. ofrece una serie de ventajas, entre las que destacan (Bellapart, 1988):



- Evitar la pérdida de materia orgánica que estos contienen.



- Pueden ser utilizados como combustible residual.



- Evitan la contaminación atmosférica por los gases desprendidos en la combustión de las basuras, y la contaminación de las aguas subterráneas en el caso de su incorporación a los vertederos.



- Así mismo, disminuir las pérdidas de energía fósil que se producen en el proceso de incineración de basuras.



- Podrían utilizarse como aditivo para la alimentación animal una vez reciclados.



- También servirían de fuente de recuperación de subproductos industriales tales como papel, vidrios, hierros, plástico, etc., tras sufrir un proceso riguroso de separación.



- Y lo que también es muy importante, este aprovechamiento puede reducir la carga económica que la incineración y vertido de los R.S.U. supone para los ayuntamientos.

Existen distintos procesos para el reciclaje y compostaje de estos productos (sistema Beccari, sistema Bonamici, sistema Boggiano-Pico, sistema continuo-biodigestor, etc.), pero aún no ha sido encontrado un procedimiento totalmente satisfactorio y rentable para la obtención de un producto homogéneo.



Algunos autores estiman que el aporte de humus de estos mantillos es mínimo, debido a los bajos contenidos en celulosa y lignina de los materiales de que proceden, y para obtener un producto de calidad habría que añadirles materiales ricos en estas sustancias, como restos de mataderos, paja de cereales, etc.



En España, desde hace algún tiempo y en algunas ciudades (por ejemplo: Pamplona en 1980), se practica la recogida selectiva de basuras, al menos en lo que se refiere a vidrios, cartones y papel, lo que supone un avance en nuestro sistema con respecto a la anterior importación de grandes cantidades de papel, goma, trapos, etc.



En el I Congreso de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica, celebrado en 1994 en la ciudad de Toledo, se presentó el caso de utilización de compost de R.S.U. procedente de la recogida selectiva en Córdoba como enmienda orgánica en el cultivo de patata (Revilla, De León, Aguilar, Porcil y Díez, 1994).

1.3.1.14.- Otros abonos orgánicos

En agricultura ecológica también se emplean otros materiales orgánicos de origen animal y vegetal.



Dentro de los primeros destacan los procedentes de mataderos, como sangre, huesos y carne en plovo, cueros y cuernos tostados, lanas, cerdas, etc., que suelen ser ricos en nitrógeno y fósforo, aunque su uso es puntual y reducido por su escasa importancia (Labrador y Guiberteau, 1991). El pescado y sus derivados son otra opción que debe ser considerada (Consejo Regulador de la Agricultura Ecológica, 1990).



Con respecto a los materiales vegetales no hay que descartar el empleo de purín de ortigas.



El serrín, las virutas y cortezas, pueden ser aprovechados si proceden de madera no tratada, y también son admitidos por el Consejo Regulador de la Agricultura Ecológica los subproductos orgánicos de la industria alimentaria y textil, siempre que no estén contaminados ni contengan aditivos químicos (Consejo Regulador de la Agricultura Ecológica, 1990).



Existen además numerosos abonos orgánicos contenidos en yacimientos, o derivados de la fermentación controlada de materiales orgánicos de distinta naturaleza, que son elaborados y comercializados generalmente por empresas especializadas. Así tenemos abonos ricos en sustancias húmicas, preparados microbianos, mantillos enriquecidos,etc. Entre todos ellos cabe destacar las turbas y los mantillos de basuras urbanas de los que anteriormente he hablado.
 

minso

Semilla
18 Julio 2004
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www.forosmarihuana.com
...informacion facilitada por el amic ramses;

guano de murcielago

"Caracteristicas

Muchos productores, técnicos y comerciantes, tratan de sustituir total o parcialmente los fertilizantes químicos por los orgánicos y evalúan a estos por su contenido de NPK.El guano de murciélago, es algo mas que un fertilizante químico u orgánico, él contiene NPK, y todos los elementos menores y un alto porcentaje de materia orgánica, pero sobre todo esto la gran flora microbiana que lo acompaña
lo hace ser el mejor, e incomparable

Propiedades naturales de GUANO

El guano de murciélago contiene NPK de origen orgánico.
El guano de murciélago es portador de una gran micro flora compuesta de hongos, actinomiceto y bacterias, que no afectan al hombre y juegan un papel muy importante en el suelo y la nutrición de las plantas.
El guano de murciélago tiene acción nematicida, pues ataca las fases primarias del desarrollo de los nematodos y reduce el grado de infestación. Como protege el sistema radicular de las plantas aumenta la nutrición de estas.
El guano de murciélago tiene acción fungicida pues su flora microbiana ataca a los hongos y bacterias que producen enfermedades a las plantas.
El guano de murciélago contiene un alto porcentaje de materia orgánica, 40 % y más.
El guano de murciélago incrementa el intercambio cationico del suelo aumentandola disponibilidad de los nutrientes que las plantas necesitan.
La mayoría de los nutrientes que contiene el guano de murciélago están en forma de quelato, compuestos organomineral de forma natural que producen un largo efecto residual en el suelo.
La composición quimica del guano de murciélago varia de acuerdo con la alimentación de estos, las rocas que conforman las cuevas y otros factores.

¿Cuáles son las principales características del guano de murciélago como mejorador de los suelos?

El guano de murciélago es un excelente mejorador de los suelos y sustratos porque activa los procesos microbiológicos del suelo, mejorando su estructura, aireación y capacidad de retención de humedad. También actúa como regulador de la temperatura del suelo, y suministra productos de descomposición orgánica que incrementan el crecimiento de las plantas. Así mismo, representa una fuente de lento y uniforme suministro de Nitrógeno orgánico y otros compuestos, ejerciendo con ello una favorable influencia sobre el contenido proteico de las plantas.
El guano de murciélago, tiene una amplia gama de quelatos (compuestos naturales organo-minerales de alto peso molecular), que le infieren al guano una gran estabilidad estructural y elevado efecto residual en el suelo o sustrato donde se aplica, es decir, se mantiene mejorando el suelo durante un largo período de tiempo como ningún otro fertilizante químico o natural. También suelen contar con una beneficiosa fauna acompañante cuya principal función es la de acelerar el proceso de descomposición del guano poniendo a la disposición de las plantas los nutrientes esenciales que ellas necesitan.
El guano de murciélago tiene una rica flora microbiana, compuesta por millones de microorganismos presentes en cada centímetro cúbico, (hongos, actinomicetos y bacterias) y sustancias estimuladoras del crecimiento, beneficiosas a los suelos y cultivos, que contribuyen al enriquecimiento de la actividad biológica de los suelos degradados, restableciéndole en breve tiempo sus condiciones originales e incrementando el potencial productivo de los mismos. Dicha flora microbiana no sólo posee materia para la síntesis de sus tejidos, sino también energía. Para muchos microorganismos las dos cosas son obtenidas de la materia orgánica del guano de murciélago.
La materia orgánica (humus)+, que aporta el guano de murciélago a los suelos, contiene una considerable energía potencial, de la cual una gran proporción es fácilmente transferible a otras formas latentes o es liberada en forma de calor. La aplicación de 10 t. de guano de murciélago, que contenga 2500 kg. de materia seca, pueden añadir, al suelo aproximadamente, de 10 a 12 millones de kilocalorías de energía latente. + ("El humus es un complejo o mezcla resistente, de sustancias oscuras o negruzcas, amorfas y coloidales que se han modificado a partir de los tejidos originarios o han sido sintetizados por los varios organismos del suelo. Es un cuerpo natural y, a pesar de variar mucho de composición y ser heterogéneo, posee propiedades que le distinguen profundamente de los tejidos formadores y de los productos sencillos que se desarrollan durante su síntesis, se considera el producto final de la descomposición de la materia orgánica por la actividad de los microorganismos presentes en el guano").
El humus del bat guano; puede absorber grandes cantidades de agua e incrementar así la capacidad de retención de agua del suelo; también puede tomar parte en reacciones de cambio de bases y ser dispersado y floculado, de modo que tiene un papel importante en la formación de terrones o agregados del suelo. Existe una estrecha relación entre el contenido de humus aportado por el guano y la estructuración del suelo. El humus también puede influir sobre el crecimiento de las plantas de forma indirecta, mejorando la estructura del suelo y, por ende, de las condiciones de vida y desarrollo del sistema radicular; aumenta la concentración de CO2 (al ser descompuesto), en el aire del suelo; favorece la fotosíntesis, etc. Recientes investigaciones han demostrado la estrecha relación entre el nitrógeno µ amínico del extracto húmico del suelo (aportado por el guano), y la estabilidad de los agregados. Esto parece indicar que las labores agrícolas pueden favorecer la síntesis o destrucción de las moléculas laterales alifáticas del humus, y que esas cadenas, gracias a su forma alargada, y presencia de grupos funcionales, son los agentes directos de la estructuración del suelo.
El humus que aporta el guano de murciélago, facilita la respiración de las raíces debido a la presencia de oxiquinonas en la macromolécula humosa. Las oxiquinonas son buenas receptoras de protones y de esta manera ayudan a la planta a soportar condiciones anaeróbicas (ausencia de oxigeno), temporales en el suelo, como en el caso se suelos inundados.
Se ha comprobado que algunos compuestos humosos del guano de murciélago, o derivados de ellos, pueden penetrar en las células radicales de las plantas. Se considera que ellos son una fuente importante de polifenoles para la planta, en los primeros momentos de su desarrollo; los polifenoles actúan como catalizadores, facilitando la respiración celular.
El humus contenido en el guano de murciélago, se considera como una fuente de CO2 importante para aumentar la eficiencia de la fotosíntesis, debido a que el contenido de dióxido de carbono (CO2), en la atmósfera es de 0,03%, pero éste no es el óptimo para el desarrollo vegetal; se ha probado que una concentración 2 ó 3 veces superior acelera la fotosíntesis.
En las horas de mayor iluminación, si hay poco viento, la concentración de CO2 del aire sobre el suelo disminuyen grandemente, consumido por las plantas; esto reduce la velocidad de la fotosíntesis y la eficiencia de las plantas.
La disminución de la concentración de CO2 en el aire, sobre el suelo, es en parte mitigada por la llamada respiración del suelo; o sea, por el CO2 formado por los microorganismos, al descomponer los compuestos orgánicos que se encuentran en el suelo, principalmente el humus.
En experiencias vegetativas se ha comprobado que la adición de pequeñas cantidades de guano de murciélago a las macetas tiene efecto estimulante en la formación de raíces y en el aumento de la actividad enzimática de las plantas debido a los ácidos húmicos que este contiene; gracias a ello, en las plantas se observa mayor crecimiento, formación de clorofila, y aumento de la concentración de azúcares.
La influencia del humus del bat guano sobre la fertilidad se debe a diversas causas, algunas de ellas directas, por ser el humus fuente de elementos minerales necesarios para las plantas; aquí el humus actúa como un "almacén" que fija los elementos minerales cuando estos abundan, y evita o dificulta su lixiviación o lavado, para luego cederlos paulatinamente a la planta. Su papel de "almacén" es tan claro que no es difícil encontrar correlaciones significativas entre el contenido de humus del suelo y el contenido de macro y micro nutrientes. Estos elementos se van liberando lentamente del humus, ya sea porque se encontraban absorbidos y, por tanto, fácilmente intercambiables de hidrógeno, o por la lenta descomposición del humus por los organismos especializados, actinomicetos en su mayor parte.
El guano de murciélago es rico en polisacáridos sustancias de considerable importancia entre los constituyentes del humus del suelo. Estos compuestos son sintetizados por microorganismos formando parte de su tejido. Son totalmente resistentes a la descomposición rápida cuando los organismos mueren. Como resultado pueden incrementar mucho la materia orgánica residual presente en los suelos. Así, es posible que al morir, los tejidos microbianos puedan incrementar, en parte apreciable, la materia orgánica resistente (humus), presente en los suelos. Los polisacáridos junto a la lignina y otros compuestos humosos son los causantes principales de la resistencia del humus a la descomposición, es por ello que el guano de murciélago, cuando se incorpora al suelo tiene un mayor efecto residual y capacidad de fijación con respecto a otros abonos orgánicos y los fertilizantes minerales.
Los nutrientes del humus son de liberación muy lenta. Durante el primer año el Nitrógeno orgánico se libera en un 35% y el Fósforo y el Potasio en un 70%. De aquí que se aprovechen mejor que los nutrientes procedentes de los fertilizantes químicos. Es además un excelente mejorador orgánico, para suelos cargados de sales y cuyo pH es superior a 7. Como detalle de gran interés agronómico y económico, también al guano de murciélago se le reconoce el control de la asimilación del Fósforo (P). Esto es de gran importancia para el aprovechamiento del Fósforo del suelo y para evitar la reversión en los suelos alcalinos, todo lo cual contribuye a la economía del Fósforo. Pero lo mas importante es que una unidad de Fósforo orgánico es equivalente a 8 unidades de Fósforo mineral, de acuerdo a su coeficiente de utilización.

El humus del bat guano está compuesto por macromoléculas de alto peso molecular (su peso atómico es superior a 107). Por estar dichas moléculas constituidas por un número muy elevado de átomos, la pérdida o adición de grupos enteros de átomos a la molécula no alteran fundamentalmente sus propiedades.
Una característica principal de los compuestos de alto peso molecular es su heterogeneidad, o sea, están constituidos por una mezcla de moléculas análogas por sus propiedades, pero no idénticas. Las propiedades del compuesto serán, por consiguiente, las propiedades medias de las moléculas constituyentes.
El humus del guano de murciélago puede actuar también como agente de oxidación reducción, así como de amortiguador ácido-base. Se sabe desde hace tiempo que el material húmico absorbe partículas de arcilla o puede ser absorbido por ellas. La absorción de humus por la arcilla induce la formación de micelas arcilla-humus mezcladas en las cuales la mayoría de las partículas de arcillas poseen una orientación bastante definida. Este humus es amorfo, por lo que participa en una diversidad de procesos químicos en el suelo.
El humus también influye positivamente sobre la actividad microbiana. Se ha demostrado que aumenta la actividad de la catalaza en Bacillus mycoides, Aspergillus Níger, Penicillum glaucum, etc., la actividad de la fenoloxidasa en Bacillus mycoides; y la fijación de nitrógeno del Clostridium pasterianum.
La capacidad de cambio de cationes del humus del guano de murciélago, es de 400-500 meq/100g, o sea, de dos a cuatro veces mayor que la arcilla montmorillonita, y diez veces mayor que la arcilla caolinita. Una parte importante de la capacidad de cambio total de los suelos se debe a la presencia de humus; en los suelos sesquióxidos, la mayor parte de su capacidad de cambio catiónica se debe a él.
Otra de las cualidades importantes del bat guano, es que su humus tiene una estrecha relación carbono (C/N): nitrógeno, que le da al suelo una gran estabilidad biológica, física y química. Generalmente esta relación fluctúa entre 10 - 15:1. La gran estabilidad de este parámetro permite que los pedólogos lo utilicen en el diagnóstico de los suelos.
El humus que aporta el guano de murciélago al suelo contiene ricos y variados compuestos humosos entre los cuales tenemos como principales los siguientes: ácidos húmicos, ácidos fúlvicos, huminas, melaninas, entre otros. Estas sustancias son las responsables del carácter orgánico del humus y las características físicas, químicas y biológicas que el humus le infiere a los suelos.
De todo lo anteriormente expresado se deduce que el guano de murciélago es un abono natural muy integral y versátil, resultando ser un insustituible mejorador de las condiciones físicas, químicas y biológicas de los suelos, entre muchas de sus bondades.
Está demostrado que cuando los suelos reciben una alta y constante carga de fertilizantes químicos y pesticidas, el proceso se revierte, y lejos de lograr una producción sostenible de alimentos; en la medida que pasan los años, los rendimientos decrecen, el ataque de plagas y enfermedades se aumentan, y por ende los rendimientos y la calidad de sus cosechas decrecen de manera alarmante. Los suelos se enferman y las propiedades físicas, químicas y biológicas, se van deteriorando, hasta que, cansados y degradados, dejan de representar el sustento de la familia, y finalmente se vuelven improductivos ocasionando grandes pérdidas económicas y daños al entorno ecológico"
 

NeRoX_BuBu

Semilla
24 Octubre 2006
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vale

un poco largo y tedioso pero me kedo mas q claro
se agradece

...una pregunta.
si le exo un poco de cada uno (no de todos pq no creo q los encuentre) la planta se muere no??
o mientras mas mejor??


BuSkAnDo WaNo!!!
jojoj xD
:p
 

dELURIAN

Cogollito
5 Octubre 2003
3.802
98
58
43
netgrowshop.com
bien visto mr wipi...............................tendria k haberlo puesto

nerox, se suele echar una proporcion pekeña, al principio de hummus i en floracion de guano, se puede agregar un poco en el sustrato entre transplantes o a modo de tes, si pones mucho tendras problemas, el hummus porke es muy duro i fuerte i puede kemar la semilla.......eskeje, o ahogarla, i el guano porke es muy arcilloso i tendriamos el efecto chapapote hongo etc............
 
B

burtelo

Invitado
Jelou
Las cosas que se aprenden de la mierda juer :D
Muy útil la verdad, lo que pasa que detras de la seguridad de fabricantes es complicado dar el paso del organico... el autentico organico
Saludos
Burtelon
 
Estado
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