Increíble experiencia con Shisha

Psyconauta

Semilla
25 Mayo 2018
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Hola a todos,
Llevo cerca de 20 años fumando mayoritariamente hachís, aunque durante los últimos meses me he pasado a la santa planta en su formato "natural".
El hecho de trabajar desde hace unos pocos meses en una tienda de shishas me animó a probar a hacerla con maría.
Decir que las primeras veces, la cantidad de maría era similar a la de un canuto mezclado con tabaco al 50%, que mezclaba con el tabaco y melaza. Me gustó la experiencia, aunque a la mitad de tiempo de fumar raspaba bastante la garganta y me provocaba tos.
Hace unos días hice otra prueba, en este caso sin añadir tabaco. Usé una crema llamada "Squeeze" sin tabaco ni nicotina. Es una crema muy concentrada que con el calor produce humo con aromas varios, frutas en su mayoría. Y añadí en su parte superior, una gelatina del mismo tipo llamada "Ice Frutz".
Pues bien, les voy a documentar esta última experiencia:
Era la 1 de la madrugada y yo me disponía a hacer mi shisha "verde". Una vez montada, me dispuse a colocar una generosa capa de crema, en este caso elegí mango.
Cuando terminé de añadir la crema, cogí del depósito de polen del grinder un poquito de polen que disolví en la crema. Añadí un grinder entero de maría (poco más de un gramo) y terminé cubriéndolo de gelatina, en este caso una que se llama Jamaica (le vino al pelo!)…
Sería la 1:15 cuando la shisha comenzó a funcionar, quemando los primeros trozos de gelatina. Así que comencé a fumar tranquilamente mientras me ponía YouTube (como la mayoría de los fumetas en casa).
Decir que se hizo esperar el efecto, concretamente unos 30 minutos. Hasta entonces, nada de nada. Sabor agradable y fresco pero nada más.
Faltaba un cuarto de hora para las 2 y fue cuando noté los efectos, de manera casi sorpresiva. Si bien un canuto tiene un coloque progresivo, la shisha no te lo da de igual manera. Es como si de repente todo se ralentizó. La música que oía con los cascos puestos comenzó a tomar mayor protagonismo, mientras yo notaba que con cada calada el colocón era más y más intenso.
Sobre las 2:15 estaba ya super super colocado, a punto de una buena amarilla. Me pesaba todo el cuerpo.
Otra cosa que noté era que cuando la música quedaba en silencio, entre tema y tema, era capaz de oir mis latidos "chocando" con los auriculares, de esos de dentro de la oreja.
A las 2:30 finalmente me arrastré hasta la cama como pude, e intentando poner nuevamente música en el portátil, me quedé completamente KO.
Eso sí, al día siguiente la jaqueca era considerable. Como si hubiese estado bebiendo toda la noche.
Para mí, que ya ni recordaba mi última amarilla, fue todo un descubrimiento. Llegado el momento de las valoraciones y conclusiones, diré que no es para hacerlo a diario ni mucho menos, y si es en compañía seguramente el disfrute sea mayor. Así que ya sé que haré cuando la ocasión lo requiera jajaja.

Saludos y buenos humitos para todos.
 
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