Guía para reconocer problemas en cultivos de interior

En el cultivo de interior a veces cometemos errores por los cuales nuestra cosecha no produce el resultado que esperábamos

En el cultivo de interior a veces cometemos errores por los cuales nuestra cosecha no produce el resultado que esperábamos

DURANTE LA GERMINACIÓN Y PRIMEROS DÍAS

Las semillas no germinan: puede ser por dos motivos principalmente. O bien damping off, o bien semillas viejas o en mal estado. El damping off o también conocido como mal del vivero, es una palabra que se usa para referirse a una serie de hongos causantes de la muerte de semillas o plántulas. Entre ellos se encuentran fusarium y botrytis. Se relaciona con sustratos de baja calidad, exceso de riego y/o mala ventilación. Por otro lado la calidad de las semillas es determinante. Una semillas bien conservada puede germinar pasados más de 10 años. Una semilla que ha sido conservada indebidamente, puede no germinar a los pocos meses.

La plántula presenta el tallo oscuro y se cae sin motivo aparente: como decíamos en el punto anterior, el damping off ataca principalmente a semillas y pequeñas plántulas. En este caso tocará comenzar de nuevo y desechando el sustrato que hayamos usado ya que se encontrará contaminado. También puede deberse a un exceso o falta de riego, por lo que conviene seguir siempre una pautas correctas a la hora de regar las pequeñas plantas. Tengamos en cuenta que no tienen un sistema radicular todavía muy desarrollado, y las demandas de agua son realmente bajas.

DURANTE LA FASE DE CRECIMIENTO

Las plantas se espigan: este fenómeno es muy común y se relaciona siempre con la escasez de luz, lo que hace que la apical de la planta se estire intentando obtener una mejor fuente lumínica. La única opción posible, es satisfacerla. Podemos acercar más la lámpara a las puntas de las plantas, pero siempre controlando que la temperatura no sea excesiva. Si lo continúan haciendo, es que definitivamente la iluminación es muy escasa y se necesario una de mayor potencia o con un espectro más adecuado para el crecimiento vegetativo.

Las plantas se muestran débiles: llega a ser muy común. Podría ser por una ventilación insuficiente y escasez de CO2, que lo podríamos corregir mejorando el sistema de extracción/intracción de aire. También por un exceso o carencia de riego, que como comentamos anteriormente está relacionado con unos malos hábitos de riego. Y también puede ser por un exceso de nutrientes,

Quemaduras o decoloración en las hojas: tanto si son quemaduras en bordes y puntas, como pérdida de color verde en los nervios o la hoja en general, cambio de color a verde oscuro… siempre se relacionará con una sobre fertilización o carencia de uno o varios nutrientes. Además de una escasez o falta de nutrientes en el medio, puede deberse a un pH inadecuado, lo que hace que la planta no asimile los nutrientes aún estando disponibles.

Hojas dañadas: los insectos están detrás de los daños causados en hojas en forma de picotazos de diferentes tamaños. Lo primero siempre es tratar de identificar qué tipo de plaga ha invadido nuestro cultivo para optar por un remedio u otro. Las plagas en interior que atacan las hojas son muy escasas. Araña roja, mosca blanca, trips y excepcionalmente pulgón. Y llega a ser bastante sencillo identificarlos y usar un insecticida apropiado.

Polvo blanco sobre las hojas: se trataría de oídio, uno de los hongos que en interior más estragos causa. Su aparición suele deberse a una mala ventilación, humedad excesiva y temperatura media. Pero especialmente la mala ventilación es el causante. Con un ventilador interior funcionando las 24 horas de día, es muy complicado que el hongo llegue a desarrollarse. Para tratarlo, siempre mejor optar por uno o dos fungicidas específico, intercalando aplicaciones.

DURANTE LA FLORACIÓN

Desarrollo lento de los cogollos: puede deberse a una sobre fertilización o carencia de nutrientes. Además de asegurarnos de que el pH del riego es el adecuado, debemos analizar si hemos abonado mucho o no. Un exceso de nutrientes hace que algunos nutrientes no sean asimilados, por lo que se produce a su vez una carencia. Lo ideal sería contar con un medidor de EC y comprobar cual es la EC del drenaje cuando reguemos. Nos dará una idea de cómo de saturado está el sustrato.

Desarrollo aireado de los cogollos: aunque puede deberse a un aspecto genético en el que poco podremos intervenir, también puede deberse a una carencia de nutrientes, o un déficit de luz. En un caso lo solucionaremos usando una dosis mayor de abono siempre con el pH regulado. En el otro, la única solución es aportar más luz. No lo tomes como un gasto, sino como una inversión. La diferencia entre una iluminación apropiada para determinado espacio de cultivo y otra que no, puede ser de varios cientos de gramos de cosecha por m2.

Amarilleamiento y muerte de las hojas viejas: suele ser una carencia de nutrientes móviles como nitrógeno, potasio o fósforo. Las carencias de nitrógeno hasta cierto punto son habituales en floración, ya que es un nutriente de baja demanda en esta fase. Las carencias de fósforo y potasio en floración son graves, ya que son los dos nutrientes más demandados en esta fase. Se debe comprobar que el pH del riego es el adecuado y que las dosis de abonos son las correctas.

Decoloración y muerte de las hojas jóvenes: por otro lado ésto es típico de las carencias de nutrientes inmóviles como calcio, boro, cloro, cobalto, cobre hierro, manganeso, molibdeno, azufre o zinc. La solución es comprobar el pH del riego y aportar algún complejo con micronutrientes.

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