Hormigas en plantas de cannabis ¿buenas o malas?

La presencia de hormigas en plantas de cannabis sólo puede significar una cosa: peligro. Las hormigas forman grandes colonias y ...

La presencia de hormigas en plantas de cannabis sólo puede significar una cosa: peligro. Las hormigas forman grandes colonias y se sirven de cualquier cosa para alimentarse o almacenar en su hormiguero. Se las puede ver generalmente transportar semillas y todo tipo de resto vegetal, tanto seco como verde. Pero también son grandes carroñeros y ocasiones cazadoras de otros insectos. No es común que a las plantas de marihuana les causen daños directamente, salvo alguna especie que esperemos no ver por mucho tiempo en España que sí se come tanto las hojas como el tallo. Pero las hormigas comunes sí que pueden causar daños indirectos.

Hormigas en plantas de cannabis y su simbiosis con algunas plagas

Las hormigas además pueden ser excelentes granjeras de determinados insectos. Los dos más comunes son los pulgones y la cochinilla. Son capaces de transportar literalmente a grandes colonias de pulgones y cochinilla a plantas sanas. Y siempre buscan plantas con gran movimiento de savia en su interior, como es el caso del cannabis. Los pulgones se alimentan principalmente de la savia de las plantas, muy abundante en el cannabis. Una vez que las hormigas han llevado su rebaño a zonas de gran concentración de savia, éstas comienzan a succionarla para alimentarse.

Los pulgones al digerir la savia, la transforman en una melaza que les encanta a las hormigas y éstas recolectan para llevar a su hormiguero. No sólo cuidan a las hormigas para que les proporcionan tan delicioso manjar, sino que incluso llegan a protegerlas de depredadores naturales del pulgón como la mariquita. Además siempre van dividiendo la colonia de pulgón para transportarlas a nuevas zonas de la planta donde puedan seguir reproduciéndose y suministrándoles más y más melaza. Una planta atacada por una plaga de pulgón, pronto comenzará a perder vigor, sus hojas se enrollan y posteriormente se secan… Por no decir que como cualquier plaga, el pulgón es un importante vector de virus si procede de una planta enferma.

Hormigas en plantas de cannabis ¿buenas o malas?

Lo mismo sucede con la cochinilla, un insecto muy reconocible que se adhiere a los tallos y hojas de las plantas como una lapa a una roca. La cochinilla produce una melaza similar a la de los pulgones. Cuentan con una mayor dificultad de movimientos que el pulgón, y a las hormigas no les cuesta trabajo transportarlas hasta plantas sanas, situándolas en el tallo y ramas. Son más difíciles de detectar, puesto que suelen ser de color pardo grisáceo y en plantas frondosas, la búsqueda se vuelve más complicada y hay que prestar mucha atención para localizarlas entre la densa masa de hojas y tallos.

Si tras revisar la planta y no ver ningún indicio de plaga instalada, tampoco te confíes. Puede tratarse de sólo una visita de inspección, hay variedades especialmente sensibles a plagas de pulgón, mientras otras son muy tolerantes. En un cultivo es habitual que una planta concentre más ataques de plagas que otra. A fin de cuentas las plagas tienen sus preferencias. Siempre es interesante en estos casos realizar un tratamiento preventivo, siempre es mejor prevenir que lamentar.

CÓMO DESHACERSE DE LAS HORMIGAS

Como venimos diciendo, es raro que la presencia de hormigas en plantas de cannabis no se relacione principalmente con plagas de pulgón y cochinilla. Si las vemos rondando el sustrato o ascendiendo por el tallo, lo primero que debemos hacer es revisar bien a fondo toda la planta. Especialmente buscaremos en las puntas de crecimiento y bajo las hojas. Alguna hoja algo enrollada, o decaída como por falta de riego, puede ser un claro síntoma de la presencia de pulgón en nuestras plantas. También revisaremos todas las ramas y el tallo próximo al suelo, que es donde tendremos mayor probabilidades de encontrar cochinilla.

Hormigas en plantas de cannabis ¿buenas o malas?

Para combatir las hormigas principalmente tenemos dos opciones. Una es indirectamente, que consiste en tratar la plaga que seguramente encontraremos en la planta. El pulgón no es la plaga más complicada de tratar y puede bastar con una o dos aplicaciones de aceite de neem o jabón potásico. Aunque uno de los insecticidas más eficaces y también ecológico hoy en día es la tierra de diatomeas. Se trata de microalgas fosilizadas y trituradas con un gran contenido en cristales de silice. En contacto con los insectos, perforan su exoesqueleto y los mata. Además es un nutriente que las plantas agradecen pues refuerza sus paredes celulares y las hace más resistentes al calor y la sequía.

También podemos tratar las hormigas directamente, desde con la anteriormente citada tierra de diatomeas espolvoreada sobre el sustrato, o bien con algún remedio natural. Puedes hacer una maceración de ajo y agua y pulverizarla cerca de las plantas. O una mezcla de agua y limón, ya que los productos ácidos las disuaden de acercarse. O incluso envolviendo una sección del tallo de la planta con cinta de embalar de tal modo que la zona que pega quede hacia el exterior. Así se quedarán pegadas al intentar ascender por el tallo, debiendo cambiar la cinta de vez en cuando.

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