La justicia argentina exculpa a reconocida militante

Hace un año y medio, la finca donde vive Adriana Funaro, una reconocida activista argentina y una de las primeras mujeres cultivadoras fue allanada por la policía de Argentina, tras una denuncia de un vecino muy poco cordial, que incluso exhibió y disparó un arma de fuego la tarde de la requisa. A Adriana le encontraron 36 plantas y permaneció detenida durante tres días, antes de que le otorguen una prisión domiciliaria.

Este jueves, una Cámara de Apelaciones de la Provincia de Buenos Aires determinó que la mujer cultivó “en pos de su salud”, y decidió sobreseerla sin culpa ni cargo. Así, ha vuelto a las calles.

“La sociedad Argentina viene dando en relación al uso terapéutico y medicinal de la planta de cannabis”, dice el fallo, que considera “el uso paliativo y medicinal de la planta de cannabis con resultados comprobados científicamente a nivel nacional e internacional no pueden ser desconocidos”, citó el portal Infobae.

Los magistrados resultaron convencidos tras la minuciosa explicación que Adriana dio sobre la producción de esas 36 plantas que le hallaron en su casa. De ahí no sólo sale la medicina que alivia su propio padecimiento sino también el de varios niños con epilepsia que viven en su barrio. La mujer es una cultivadora solidaria, una figura que necesita un urgente reconocimiento jurídico.

Asimismo, los jueces revisores criticaron la labor de los fiscales y del juez en primera instancia, Horacio Hryb, los primeros, por solicitar el juicio oral sin siquiera investigar; el segundo, por pedir la prisión preventiva de la mujer, que sufre artrosis.

“Siempre supe que el fallo iba a salir a favor, siempre amé esta planta. Fue un alivio poder decir que somos inocentes, esta es nuestra vida, es nuestro derecho, es mi salud, mi cuerpo es mi jurisdicción, y una ley injusta no puede vulnerabilizarnos, mi salud podría haber empeorado, es muy importante”, celebró Funaro.

Odisea para sus plantas medicinales

Funaro junto con Delfina, la niña a la que asiste con aceite.

No fue la detención el primer trago amargo que sufrió la mujer. En 2012 sufrió el robo de sus plantas y a la hora de hacer la denuncia a la policía, se encontró con la extorsión de un agente que le pidió 900 pesos a cambio de su silencio. Al momento de la detención, Micaela, la hija de Funaro, contó a FM La Tribu que “esto es producto de la impunidad y la cizaña. Todo empezó porque mi mamá quiso levantar una medianera y el vecino se negó a esa obra. Hace más de un año que tenemos este problema y terminó con lo peor que nos podía pasar. El nos venía amenazando desde hace meses que la iba a denunciar. Cuando la policía entró, le apuntó a mi mamá con el arma y la tiraron al suelo, luego revolvieron toda la casa”.

“La jurisprudencia respecto de la inconstitucionalidad de penalizar el consumo personal de estupefacientes, se encuentra muy avanzada y avalada en precedentes de la Corte Suprema a partir de los fallos Bazterrica, de 1986 y Arriola, de 2009. De allí a que varios tribunales apliquen dicho criterio y hayan sobreseído a personas por plantaciones de hasta más de 100 unidades”, indica el abogado penalista Mariano Fusero, de la Asociación de Pensamiento Penal (APP). “Lamentablemente, otros juzgados no aplican dichos antecedentes -no tienen obligación de hacerlo- y han condenado a personas a penas de casi cinco años de prisión por apenas cinco plantas”, agregó.

Por Rama

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