La marihuana evita otro obstáculo para su investigación

Actualmente es más fácil comprar marihuana en los EE.UU. para consumo personal de lo que es para los científicos adquirirla para investigación: 23 estados y DC la han legalizado (al menos para uso médico), y otros estados pueden tenerla en la boleta electoral del 2016. Los investigadores esperan que las barreras para el estudio e investigación de la planta se derrumben para que se pueda investigar completamente su potencial terapéutico.

Los científicos saben desde hace mucho tiempo que la marihuana puede tratar las náuseas y el dolor. Pero sólo recientemente saben el por qué: Los productos químicos en la marihuana llamados cannabinoides pueden activar los receptores en las células del cerebro, cambiando los mensajes que envían entre sí. Mientras que el THC es el cannabinoide más conocido, los investigadores sospechan que otros podrían ser útiles en el tratamiento de los síntomas de enfermedades como el cáncer, la fibromialgia, la epilepsia, y el autismo.

Hasta el momento, incluso en estados donde la marihuana medicinal es legal, los científicos han tenido que esperar meses o años para la aprobación por parte de la Administración de Control de Drogas, Administración de Alimentos y Drogas, y el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas. En junio, la Casa Blanca dio un paso fuera del complejo proceso complejo: ya no necesitan el permiso del Servicio de Salud Pública tampoco.

En noviembre, el senador Bernie Sanders presentó un proyecto de ley que eliminaría la marihuana de la lista de sustancias reguladas por la DEA, una medida que la sacaría del grupo de la heroína y haría mucho más fácil por los laboratorios su adquisición e investigación

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