Las dos claves para el cultivo de cannabis orgánico

A la hora de cultivar cannabis destinado al consumo terapéutico, nada iguala en calidad a un cultivo orgánico

Macfoto

A la hora de cultivar cannabis destinado al consumo terapéutico, nada iguala en calidad a un cultivo orgánico. Sea para su consumo fumada o vaporizada, como para elaborar todo tipo de recetas o cosmética cannábica, cuanto más natural haya sido un cultivo, mejor. En nuestro post de hoy te daremos los 4 consejos clave para que un cultivo orgánico termine en un éxito garantizado de la manera más sencilla posible.

Antes de nada debemos hablar un poco del cultivo orgánico, cultivo ecológico o cultivo biológico. Por definición, se trata de un sistema de cultivo que se basa en la utilización óptima de los recursos naturales. Además no se emplean productos químicos sintéticos como abonos ni contra plagas. En definitiva, se consigue conservar la fertilidad de la tierra a la vez que se muestra un total respeto el medio ambiente.

Por consecuencia, un cultivo interior en el que se emplean luces artificiales y otros aparatos eléctricos, no se podría considerar un cultivo 100% orgánico ya que empleamos una energía no renovable. Pero no tendremos ésto en cuenta, ya que para muchos cultivadores es imposible cultivar en exterior. Así que sólo hablaremos del aspecto más importante de un cultivo ecológico, que es la alimentación de las plantas.

EL SUSTRATO

Es una de las claves de todo cultivo. En un sustrato de calidad las plantas crecerán rápidamente y con buena salud. En un sustrato de mala o dudosa calidad, nos podremos encontrar desde restos orgánicos todavía en descomposición, a plagas, enfermedades y todo tipo de patógenos. Ésto puede causar la muerte prematura de la planta, lo que finalmente será una pérdida de dinero y de tiempo.

Lo ideal sería contar con un compostador que con el tiempo nos ofrezca un compost de primera calidad. Pero también es imposible para bastantes cultivadores. Muchos fabricantes de sustratos específicos para cultivar cannabis, ofrecen productos 100% orgánicos. Realmente merece la pena la inversión, aunque también podemos hacer por fabricarnos nosotros nuestra propia mezcla.

Turba, humus de lombriz, guano de murciélago o fibra de coco los podremos encontrar en prácticamente cualquier centro de jardinería. Las proporciones para la mezcla llegan a ser muy variables. Por ejemplo un 20% de fibra de coco que aporta esponjosidad además de retención de líquidos, un 30% humus de lombriz, y un 50% turba. Es muy complicado que una mezcla usando estos elementos no dé la talla.

ABONOS

Las opciones son principalmente dos. O usar un abono líquido apostando por algún fabricante reconocido, siguiendo las tablas de abonado que suelen ofrecer, o usar un abono sólido. Nosotros os animamos a ésta última opción por la facilidad que supone añadirlo en en el sustrato en el momento de hacer la mezcla, y olvidarse durante semanas de usar otro tipo de abono.

Por un lado el humus de lombriz es excelente opción para la fase de crecimiento, mientras que el guano de murciélago como abono de floración ofrece unos resultados espectaculares. Tan sólo se debe tener en cuenta que ambos son de liberación lenta, es decir que pasarán días desde su aplicación hasta que los nutrientes estén disponibles para las plantas.

La mejor opción, es hacer algunos trasplantes durante el crecimiento cada 3-4 semanas. De este modo nos aseguramos que la planta tenga siempre una buena dosis de nutrientes. Y antes de que comience la floración, realizaremos un último trasplante cargan bien el sustrato de guano de murciélago. Es más que probable que las plantas demanden durante el período de flora más nutrientes, para lo que lo ideal es hacer un té de guano (agua templada + guano + reposo).

  • Más Artículos
    Alemania, un funeral con tarta de marihuana causa colocón
    >