Los 5 consejos más importantes para empezar un cultivo en interior

Una vez comienzan a quedar a atrás los días más calurosos del año, a muchos cultivadores les suena la alarma que indica que es hora de comenzar el cultivo en interior

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Una vez comienzan a quedar a atrás los días más calurosos del año, a muchos cultivadores les suena la alarma que indica que es hora de comenzar el cultivo en interior. La gran mayoría opta por sistemas de iluminación con lámparas de alta presión. Y una de sus desventajas es el calor que generan y que llega a ser muy complicado reducir cuando la temperatura en exterior supera en ocasiones los 30º.

Para todos aquellos que por primera vez deciden iniciar la aventura del autocultivo en interior, puede ser desesperante ver que pese a todos los esfuerzos las semillas no le germinan, o las pequeñas plántulas no crecen, o que incluso llegan a morir tras pocos días. En nuestro post de hoy te daremos los 5 mejores consejos para empezar el cultivo de la mejor manera posible.

GERMINANDO LAS SEMILLAS

Existen diferentes métodos para germinar semillas. No nos pararemos a analizarlos todos y os sugerimos el más usado. En un tupper o recipiente de plástico con tapa, pon una servilleta y mójala en su totalidad, pero sin llegar a encharcarla. Pon las semillas separadas entre sí al menos 3cm. Puedes cubrir después con otra servilleta húmeda, aunque si sitúas el recipiente en un lugar oscuro no será necesario. La tapa evitará que pierda humedad.

Unas semillas frescas deberían germinar en no más de 48 horas, aunque depende de la genética pueden hacerlo un poco más tarde. Una vez abierta la semilla, la raíz comienza a crecer muy rápidamente, por lo que debemos cada día o incluso cada 12 horas, comprobar su estado. Antes de que la raíz alcance el centímetro de longitud, ya debería estar la semilla en su maceta.

LUZ DESDE EL PRIMER MOMENTO

Un vez la semilla la tengamos en la maceta, debemos situarla bajo el sistema de iluminación. Aunque puede todavía tardar uno o dos días en asomar la pequeña plántula a la superficie del sustrato, en cuanto lo haga comenzará a estirarse si no cuenta con ninguna iluminación o si ésta es escasa.

Estos espigamientos cuando se producen pueden llegar a ser complicados de corregir si son excesivos. E incluso pueden poner en peligro la integridad de la planta, al no ser capaz el tallo de soportar el peso de las hojas y doblarse hasta romper sus fibras. Las plantas para crecer y hacerlo con la máxima compactación posible, necesitan una buena iluminación.

OLVÍDATE DE LOS ABONOS EN INTERIOR LAS PRIMERAS SEMANAS

Nunca nos cansaremos de recomendaros siempre un buen sustrato. Será el soporte para las raíces durante todas las semanas que dure el cultivo de interior, además de garantizarles a éstas una buena disponibilidad de agua, oxígeno  y nutrientes. Cualquier buen sustrato contiene nutrientes para mínimo 2-4 semanas. No será necesario el uso de ningún otro tipo de abono de crecimiento.

Sí es interesante el uso de potenciadores de raíces, enzimas, estimuladores de crecimiento y otros aditivos que no contienen nutrientes o que están en proporciones muy bajas. Si una plántula vemos que pasan los días y no crece, debemos pensar que el problema no está en falta de abono sino en otro motivo que debemos encontrar y corregir.

REGAR POCO ES REGAR MAL

Es un error común el regar  en interior las plantas varias veces al día con pequeñas cantidades de agua. Las raíces de una plántula comenzarán a colonizar el sustrato disponible siempre y cuando tenga unos niveles de humedad altos. Y regando con pequeñas cantidades no conseguiremos que a todo el sustrato le llegue agua, sino que siempre tenderá con concentrarse en la superficie.

Los riegos deben ser abundantes, hasta empapar completamente todo el sustrato y que el agua llegue a todas las raíces. Si el miedo es que el sustrato permanezca días encharcado, la solución pasa por comenzar con macetas pequeñas y haciendo uno o dos trasplantes hasta que la planta se encuentre en su maceta definitiva.

REGULAR EL PH ES BÁSICO E IMPRESCINDIBLE

La gran mayoría de problemas de carencias y excesos de nutrientes son consecuencia de no regular el pH del agua de riego. Con un pH demasiado bajo o demasiado alto, determinados nutrientes no son asimilados por la planta, mientras que otros se asimilan en exceso. Y abonar o hacer un lavado de raíces no es la solución, ya que el problema continuará o irá a peor.

Con un pH entre 6 y 6.5, la planta asimilará fácilmente todos los nutrientes disponibles y los que tendremos que ir añadiendo. El pH siempre se mide después de añadir los abonos y aditivos, si es que se usan. Después es cuando se debe regular, o subiéndolo o bajandolo hasta alcanzar el valor deseado.

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