Los 5 errores más comunes que se comenten al regar las plantas

En principio parece sencillo, pero regar no es sólo añadir agua o agua con abonos, sino que se deben tener en cuenta varios aspectos.

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El riego es una de las tareas más rutinarias que haremos a lo largo de un cultivo. En principio parece sencillo, pero regar no es sólo añadir agua o agua con abonos, sino que se deben tener en cuenta varios aspectos. La diferencia entre un cultivo bien regado y otro mal regado puede ser enorme, ya que directamente puede afectar a la asimilación de nutrientes y a la salud en general de la planta. En nuestro post de hoy repasamos los errores más comunes y que siempre debes evitar.

NO DEJAR REPOSAR EL AGUA

La mayoría de cultivadores usará agua de grifo para regar sus plantas. Pero entre los elementos que se usan para potabilizar este agua se encuentra el cloro como el más común de ellos. Aunque a nosotros no nos afecta beber un agua clorada, a las bacterias y microorganismos del sustrato sí, ya que puede destruir toda la vida del suelo. Simplemente dejando reposar el agua unas 24 horas, será suficiente para que el cloro se degrade. Se puede reducir este tiempo dejando los cubos o garrafas que usemos al sol por la acción de los rayos ultravioleta.

NO REGULAR EL PH

Es uno de los errores más comunes.El pH o potencial de hidrógeno indica el grado de acidez de una solución, en este caso el agua de riego. Todos los nutrientes que la planta necesita para su desarrollo se encuentran en un rango que va de 5.5 a 7.0. Aunque alguno de ellos en los valores extremos de este rango incluso puede ser de difícil asimilación por parte de las raíces. Y por encima o por debajo de este rango, algunos nutrientes directamente no se asimilan. Siempre será mejor mantenerlo entre 6.0 y 6.5. El pH siempre se debe regular después de añadir los abonos, si es que los usamos.

REGAR CON AGUA A UNA TEMPERATURA DEMASIADO BAJA

A nosotros un día de mucho calor nos apetece bebida fría. Pero a las plantas no, ya que les puede causar un shock térmico en las raíces y una transpiración intensa en hojas y tallos. Además los nutrientes se disuelven con más lentitud, lo que afecta a su asimilación. Por contra, un agua muy caliente incrementa la energía cinética de las moléculas, lo que provoca un aumento de la velocidad de las reacciones químicas que puede llevar al colapso. La temperatura ideal del agua de riego oscila entre los 20º y los 25º.

REGAR POCO

Regar poco es regar mal. Una planta necesita que todo el sustrato disponible siempre tenga cierto nivel de humedad, de lo contrario las raíces evitarán las zonas secas. Regar una pequeña planta en una maceta de 7 litros con un vaso de agua, es un grave error, ya que no se llegará a humedecer todo el sustrato. Se debe regar siempre empapando completamente el sustrato, preferiblemente hasta que comience a salir agua por el drenaje. Y no se debe volver a regar hasta que los 3-4 cm superficiales del sustrato estén secos, o al levantar la maceta vemos que apenas pesa.

REGAR EN EXCESO

En el extremo opuesto está el regar en exceso. Y con ésto nos referimos a mantener el sustrato siempre encharcado, regando sobre lo ya regado. Aunque el cannabis llega a consumir grandes cantidades de agua, odia un sustrato en esas condiciones, donde además la oxigenación de las raíces es mínima. No todas las variedades consumen la misma cantidad de agua, y también depende mucho del tamaño de la planta, temperatura y hasta humedad. Siempre debe ser la planta la que nos pida los riegos, no se debe regar nunca si no es necesario.

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