Los conceptos básicos para el cultivo de cannabis en interior

Cuando alguien decide cultivar cannabis en interior, siempre debe tener claros los tres conceptos básicos para que la aventura no termine en desastre o antes de tiempo.

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Cuando alguien decide cultivar cannabis en interior, siempre debe tener claros los tres conceptos básicos para que la aventura no termine en desastre o antes de tiempo. Porque cultivar una planta dentro de casa tras un cristal y con un aporte de luz natural, no se considera cultivo interior. Pero sí que se puede arrancar

LA ILUMINACIÓN, LO MÁS IMPORTANTE

El pilar básico de todo cultivo en interior es la iluminación, siempre artificial. Hoy en día las opciones son más de las que disponíamos hace una década. Durante muchos años, la única opción viable eran las lámparas de alta intensidad, tanto de vapor de sodio como de haluros metálicos (e incluso de vapor de mercurio en los inicios de la cultura indoor).

Por costes y rendimientos del cultivo, continúan siendo las lámparas más usadas. Las de vapor de sodio por su espectro son la mejor opción para floración. Aunque hay lámparas de sodio mixtas (crecimiento y floración), para la fase de crecimiento los halogenuros metálicos son mejores. Merece la pena usar una lámpara para cada ciclo (tanto balastros como reflectores con compatibles).

Podríamos decir que el rival más directo ahora mismo de las lámparas de sodio y halogenuros metálicos, son las lámparas LEC. La gran diferencia, ya que las LEC también son lámparas de alta intensidad, es la calidad de la luz. Emiten rayos UV como el sol, lo que contribuye a una mayor producción de resina. Además ofrecen una mayor producción gramo/w. A potencia similar conseguiremos mayor producción, y para la misma producción tendremos un menor gasto de luz.

Por último y sin duda la mejor opción, son los LED. La gran variedad de espectros y la potencia de los LED COB actuales hacen que sean inigualables. Pero ojo, el uso de este tipo de luces va sobretodo enfocada a aspectos como producción o baja temperatura de cultivo, y no tanto al bajo consumo. Para conseguir unos buenos rendimientos se debe usar una gran potencia. Por ejemplo en un espacio de 100x100cm, todo lo que sea inferior a 300W de LED se podría considerar escaso.

Poca mención tienen los fluorescentes, una opción interesante en su día como iluminación para crecimiento, mantenimiento de madres, enraizado de esquejes, apoyo de otra iluminación en la fase de floración y su baja temperatura de funcionamiento. Como iluminación única en floración deja bastante que desear. Como iluminación en crecimiento se han visto superador por los LED. Y por precio es por lo único que pueden llegar a merecer la pena.

LA VENTILACIÓN, IMPRESCINDIBLE

Las plantas consumen grandes cantidades de CO2, vital para no sólo para su desarrollo, sino para su supervivencia. Y mientras en exterior el suministro de CO2 es ilimitado, es un espacio cerrado las plantas lo consumen muy rápidamente. Es por ello es garantizar un suministro constante de CO2 es imprescindible. La opción menos común es la de aportar CO2 de manera artificial, pero ya es una técnica de cultivo avanzada que requiere un gran control sobre todos los parámetros.

La opción más común, es la de un extractor de aire o dos (uno que extraiga y otro que lo introduzca) dependiendo del tamaño del espacio de cultivo. Además de renovar el aire, también servirá para eliminar el exceso de temperatura que generan especialmente todas las lámparas a excepción de los LED. Y puede llegar a ser mucho el calor que se genera. En los meses de verano, llega a ser bastante complicado cultivar si no es con iluminación LED.

Para hacer un cálculo rápido de la extracción necesaria, existe una fórmula muy simple. Se calcula el volumen del armario en metros cuadrados, es decir largo x ancho x alto. Después se multiplica por 60 y el resultado en m3/h nos indicaría el volumen de extracción que necesitaríamos. Como normalmente se suele usar filtro de carbón para eliminar los olores, además de una sección más o menos larga de conducto, se le sumaría la mitad.

Por ejemplo para un armario de 100x100x200 cm que tiene un volumen de 2m3, necesitaríamos un extractor de 120 m3/h (volumen x 60). Pero le sumaríamos la mitad de 120 para contrarrestar la pérdida de potencia debido al filtro y curvas del conducto, es decir que con un extractor de 180m3/h es suficiente para nuestro armario. Y como extractor que funcione introduciendo el aire, se suele optar por el mismo modelo que el extractor, pero una medida inferior. Es decir que si el extractor es de 125mm, con el mismo modelo de 100mm o cualquier otro que se aproxime a su volumen de extracción, sería suficiente.

EL CONTROL DEL TIEMPO

El cannabis es una especie que sus ciclos se rigen por la duración de las noches. Cuando las plantas reciben menos de 12 horas de oscuridad, crecen. Y cuando reciben más de 12 horas de oscuridad, florecen. Para controlar estos fotoperíodos y que sean siempre constantes (no quieras pasarte meses con la alarma puesta para pagar y encender las luces), será necesario un programador. Y preferiblemente dos, para además controlar los intervalos a los que debe funcionar la extracción de aire.

En crecimiento se suele usar un fotoperíodo de 18 horas de luz y 6 de oscuridad. En floración, de 12 horas de luz y 12 de oscuridad. Se pueden usar otras combinaciones en cada fase como 20/4 o 16/8 en crecimiento, u 11/13 o 10/14 en floración. Pero se debe tener en cuenta que en floración las plantas producirán más si las horas de luz son las máximas posibles, por lo que 12/12 es siempre la mejor opción salvo contadas excepciones.

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