¿Perdido con tanta variedad de cannabis? Te ayudamos en la elección

En unas tres semanas comienza una nueva primavera. Para el cultivador de cannabis en exterior significa que pronto comienza una nueva temporada de cultivo.

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En unas tres semanas comienza una nueva primavera. Para el cultivador de cannabis en exterior significa que pronto comienza una nueva temporada de cultivo. Para muchos otros en cambio, puede que sea el estreno y sea este año el que decidan por primera vez cultivar sus propias plantas. Los motivos pueden ser muchos pero el objetivo siempre será el mismo: conseguir ante todo una buena cosecha.

Lo más importante en un cultivo, cómo no, serán las plantas. Y en primer momento, lo serán las semillas. No tendrán problemas los que cuenten con algún cultivo a sus espaldas saber qué tipo de variedad le conviene más. El problema lo tendrán los principiantes, que cuando deciden visitar alguna web se encuentran con cientos o miles de variedades. Y aunque en la variedad está el gusto, para alguien que empieza no deja de crear una enorme confusión.

A la hora de seleccionar qué variedad cultivar, se deben tener siempre en cuenta varios aspectos. Uno de los principales es el clima, ya que no todas las variedades en exterior son apropiadas para todos los climas. Otro es el tipo de efectos que deseas, si cerebrales o físicos, para relajarse o mantenerse activo. Otro podría ser el espacio de cultivo disponible. O incluso algún aroma o sabor concreto.

¿QUÉ CULTIVAR SEGÚN EL CLIMA?

Como decíamos, no todas las variedades son aptas para cualquier zona climática. Una variedad que termine de florecer a finales de octubre o principios de noviembre, en zonas de veranos cortos donde las primeras lluvias del otoño se adelantan a finales del verano, es inviable si no se cuenta con un invernadero. En este tipo de climas lo ideal son variedades índicas o híbridos que se cosechen en septiembre o principios de octubre como muy tarde.

Incluso en zonas como toda la cordillera atlántica española y para asegurarse una buena cosecha, interesan variedades más rápidas. En este sentido la mejor opción son las conocidas como fast version, early version, fast flowering y otros nombres que emplean los bancos de semillas. Algunas de ellas se cosechan entre finales de agosto y principios de septiembre.

En climas donde los otoños son secos y soleados como en el sur de España, cualquier variedad será apropiada. Tanto índicas que terminen en septiembre, como sativas de floraciones interminables que en algunos casos se cosechan en diciembre. Pero no por tener un clima privilegiado y poder permitirse el lujo de cultivar exóticas sativas, se deben cultivar este tipo de variedades. Todo depende del tipo de efecto que deseemos obtener.

¿QUÉ EFECTOS NOS INTERESAN?

A grandes rasgos, se podrían clasificar los efectos en cerebrales y físicos. Los cerebrales son los típicos de las variedades sativas, que son efectos psicoctivos, en ocasiones casi psicodélicos, activos, de risa fácil… Los físicos son los típicos de las índicas, narcóticas, relajantes, de acomodarse y dormir. Los híbridos combinan de un modo u otro ambas características, dependiendo del grado de genes que tenga de sativa/índica.

Cabe destacar que los efectos psicoactivos del cannabis los proporciona el THC. Pero éso no significa que a mayor contenido de THC más potente será la variedad. El CBD actúa como modulador o amortiguador de los efectos del THC. Puede ser más psicoactiva una variedad con un 17% de THC que otra con un 22%, si los niveles de CBD de la primera son mucho más bajos que en la segunda.

Con respecto a lo anterior, últimamente están muy de moda las variedades CBD. Pueden ir desde la misma cantidad de THC que de CBD, hasta niveles de CBD superiores al 20% y de THC inferiores al 0,5%. Son variedades cuyos efectos psicoactivos son prácticamente despreciables por los altos niveles de CBD, pero muy interesantes desde el punto de vista terapéutico dadas las propiedades de este cannabinoide no psicoactivo.

EL ESPACIO ES IMPORTANTE

En exterior, las plantas de cannabis crecen hasta aproximadamente mediados de julio, cuando comienzan a florecer. Con 4 meses por delante desde el principio de la primavera, se pueden conseguir auténticos árboles. Que el espacio no sea un problema y el clima permita comenzar un cultivo el próximo mes, es el sueño de todo cultivador. Pero en la mayoría de los casos ésto es inviable. Tan sólo se dispone de un pequeño espacio poco disimulado.

En general, las sativas e híbridos con dominancia sativa suelen alcanzar un mayor tamaño que las índicas e híbridos con dominancia sativa. Pero la mejor solución cuando el espacio es un problema, es comenzar a cultivar pasada la mitad de primavera, reduciendo el período de crecimiento a la mitad. Y aún así, en el caso de disponer de un balcón o terraza pequeños, el cultivo de variedades fotodependientes no es posible ni aún comenzando más tarde todavía.

En éstos casos, las autoflorecientes son muy interesantes. Son variedades que normalmente no superan el metro de altura y todas tienen un comportamiento igual. Crecen durante unas 3-4 semanas, y comienzan a florecer. Las autoflorecientes más rápidas se pueden cosechan en tan solo 7-8 desde la germinación. Ésto permite en un pequeño espacio donde sólo hay sitio para una planta, sacar hasta 4 cosechas por temporada.

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