Presentan la primera semilla de cannabis 100% argentina

Hace algunas semanas se presentaron los primeros resultados de las investigaciones realizadas desde hace un año sobre las tres Cepas Argentinas Terapéuticas (CAT)

La cepa fue presentada por la Universidad Nacional de La Plata, entidad que desarrolla y certifica la genética que fue cultivada durante años en forma clandestina.

Hace algunas semanas se presentaron los primeros resultados de las investigaciones realizadas desde hace un año sobre las tres Cepas Argentinas Terapéuticas (CAT) que conforman el primer cultivo científico de cannabis de un país que pena el autocultivo con condenas de hasta 15 años de prisión.

Los padres de la hazaña son, en principio, Daniel Loza, un histórico cultivador de La Plata, a 60 kilómetros de Buenos Aires, padre del canal de You Tube Quinto Elemento y fallecido en agosto de 2018.

El otro es Darío Andrinolo, científico que se topó con la vieja genética creada por Daniel y decidió investigar para crear la primera cepa 100% argentina.

“La idea es estandarizarla, caracterizarla y que uno esté seguro de que cada esqueje nos provee una planta de determinadas características. El fin último es generar todo el conocimiento necesario para que el autocultivo y el cultivo solidario puedan ser viables incluso cuando haya medicamentos en las farmacias”, explicó Andrinolo a EL PAÍS.

El proyecto, que integra a las Ongs el Jardín del Unicornio y la Asociación de Cultivo en Familia de La Plata, cuenta con el apoyo del Conicet y la Universidad, pero los responsables no han recibido respuestas de la secretaría de Salud ni el ministerio de Seguridad.

“Los investigadores no sentimos discriminados, como si estuviéramos haciendo algo malo”, resalta Andrinolo.

Argentina sancionó en 2017 una ley que habilita a un registro de pacientes a recibir aceite de cannabis en forma gratuita por parte del Estado. Sin embargo, hasta el momento no existe ningún cultivo oficial, la marihuana incautada en operativos policiales se quema y las familias que quieren cultivar se ven obligadas a presentar amparos judiciales o hacerlo en las casas de las abuelas, mayores de 70 años y, por lo tanto, exoneradas de la prisión.

“La industria argentina hoy se está perdiendo un negocio enorme, está ausente; pero por otro lado está el uso social de la planta que tampoco tendría porque ser reprimido o anulado por los productos”, opina el investigador.

Una de las genéticas, la CAT 3, fue desarrollada y cultivada durante años por Daniel Loza o, como todos lo llamaban, “el profesor botánico”. El hombre bautizó a la cepa como ‘Quinto Elemento’.

Es alta en THC y de momento ha demostrado un crecimiento mayor a las otras dos -20 centímetros por semana- y actividad genética en ambos alelos.

En el año 2000, Loza se enteró que sufría hepatitis múltiple agravada. Una combinación de la hepatitis B con la C. Su hígado se desgranaba como un bizcocho.

El hombre largó todo para vivir tranquilamente los años que le quedaban, entre seis y ocho según los médicos, y curarse sólo. Su sobre vida alcanzó los 18 años.

Loza era un amante de la naturaleza, y jugaba con ella. Entrenó semillas para el invierno, y logró que sean más resistentes. Revisó técnicas de siembra, cultivo, secado y curado; mezcló genéticas para crear otras nuevas e ideó un sistema de presión al vacío que modificaba las propiedades de cualquier producto. Todo con una obsesión absoluta. De esas experiencias nació el canal de YouTube Quinto Elemento, toda una guía del autocultivo en Argentina.

También empezó a producir aceite de cannabis. Fueron muchos los que comenzaron a posar sus ojos en este extraño profesor autodidacta, de barba tupida y mirada desafiante. También la policía y los laboratorios.

En junio del año pasado, allanaron su casa y lo detuvieron. Lo liberaron cuatro días después, pero el daño estaba hecho: además de perder el aceite que él también consumía, en la prisión se contagió una tuberculosis y su cuadro se agravó. El 31 de agosto pasado, Daniel Loza murió y cientos de personas lo despidieron en el barrio y en las redes sociales.

“A mi viejo le fallaron tres órganos: el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial, y nos pueden fallar a todos”, resumió su hijo Charly. “Hoy, lo único que me importa es llevar a mi viejo a ser un héroe”.

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