¿Qué sabemos viendo las hojas de una planta de cannabis?

El cannabis es una planta muy reconocible por sus vistosas hojas. Más grandes, más pequeñas, con más o menos puntas, pero famosas

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El cannabis es una planta muy reconocible por sus vistosas hojas. Más grandes, más pequeñas, con más o menos puntas, pero famosas en todo el mundo hasta tal punto de ser el símbolo de toda una cultura. ¿Pero qué más sabes de las hojas? Porque a fin de cuentas, se pueden saber muchas cosas observando las hojas de una planta de cannabis.

Lo primero, metiéndonos en tecnicismos, hablaremos de sus partes. Las hojas del cannabis son del tipo digitadas, es decir que cada una de las puntas nacen de un peciolo común, separándose como los dedos de la mano abierta. Cada una de las puntas se llaman foliolos. Y el peciolo es el palito que une la hoja al tallo de la planta. La parte de arriba de la hoja es el haz y la de debajo en envés.

El número de foliolos es impar y puede variar de 3 a 13 o incluso más. Cuando una semilla de cannabis germina, las primeras hojas son los cotiledones, que tienen forma ovalada y sus bordes son lisos. Las siguientes cuentan con una sola punta, aunque ya marcan perfectamente el aserrado en sus bordes. Y cada par de hojas nuevas que nacen, aumentan el número de foliolos en dos hasta que la planta comienza a producirlas todas con el mismo número de foliolos.

Cuando la planta entra en fase de floración, las hojas nuevas se puede observan como cada vez cuentan con menos foliolos. Pero si la planta vuelve a estado vegetativo o lo que conocemos como revegetación, el número de foliolos en las hojas nuevas comenzará de nuevo a aumentar hasta estabilizarse.

Las hojas de una planta de cannabis, como las de una enciclopedia, son fuente de información. Por ejemplo podemos saber si una planta es sativa o tiene un gran porcentaje de sativa, o es índica o con un gran porcentaje de índica. Las sativas son plantas cuyas hojas cuentan con peciolos muy estrechos, en ocasiones de apenas unos milímetros. Las índicas en cambio son de peciolos más cortos y anchos, en ocasiones de más de 5 cm. También en las sativas el número de foliolos es superior al de las índicas.

Pero sobretodo el dato más importante para el cultivador, es que cualquier problema de alimentación rápidamente se manifiesta en las hojas. Bordes o puntas quemadas, decoloración, moteados o manchas en general, apuntarán a algún déficit o exceso de uno o varios nutrientes. Si las afectadas son las hojas más viejas, el problema es más que probable que se encuentre en algún nutriente móvil (nitrógeno, fósforo, potasio y magnesio). Si las hojas dañadas son las más jóvenes, el problema se encontrará seguramente en algún nutriente inmóvil (calcio, azufre, hierro, molibdeno, manganeso…).

Hoja de color verde

En general, las hojas de cannabis son de un color verde intenso. Aunque tampoco nos tiene que extrañar colores como el verde lima, verde plateado, púrpura o negro. Pero ésto puede deberse a cuestiones genéticas o a la climatología. Con temperaturas suaves y especialmente en la fase final de floración, muchas plantas que con temperaturas cálidas son completamente verdes, se oscurecen adquiriendo unos preciosos tonos otoñales. Ésto se debe a que con temperaturas suaves afectan a la asimilación de potasio, por lo que éstos colores no dejan de ser en sí una leve carencia.

Para terminar, la mayoría de plagas encuentran en las hojas de las plantas un lugar donde alimentarse. Nos podremos encontrar desde mordeduras, hasta picaduras o túneles en su tejido interno. Hacer revisiones semanales buscando cualquier anomalía en su color, además de ayudar a identificar excesos o carencias, ayudará a encontrar e identificar cualquier plaga. Sólo busca en el envés de las hojas detenidamente y encontrarás al causante.

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