Uruguay, “Queremos abastecer a toda la industria del cannabis”

Carnes, granos, papel y, por sobre todo, madera. Las exportaciones uruguayas hace años se mueven en ese póquer de productos.

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“Queremos abastecer la industria del Cannabis”. Por Ramiro Barreiro

Carnes, granos, papel y, por sobre todo, madera. Las exportaciones uruguayas hace años se mueven en ese póquer de productos.

Sin embargo, crece al sol y a lo largo de cada vez más extensas hectáreas una hierba que pretende dar pelea.

Son varias las personas que en Uruguay imaginan al cannabis como un nuevo commoditie, que ayude a engrosar las arcas del país.

Incluso existen ya 14 licencias otorgadas para actividades de la industria del cannabis o en torno a la planta.

Iniciativas que buscan aportarle un valor agregado al fruto que nos regala la naturaleza.

En ese sentido, hace algunos meses Uruguay consolidó la primera exportación de flores de cannabis al exterior.

Esto fue luego de que el Ejecutivo comandado por Luis Lacalle Pou facilitara la salida del producto.

En la otra punta del ovillo está CPlant, una firma nacida hace poco más de un año y fundada por dos socios, Lucas Crivilone (26) y Guido Husni (29).

También de un grupo de inversores privados de capitales extranjeros y del Uruguay.

CPlant colocó en Suiza 14 toneladas de influorescencia de cannabis no psicoactivo, también llamado flores de cáñamo por un valor de 250.000 dólares por tonelada.

Eso no es todo, ya que para fines de 2020 y mediados de 2021 planean exportar otras 50 toneladas más a Suiza, pero también a Rusia, entre otros países.

“CPlant abarca muchos mercados en el mundo con países de Europa, Australia, Israel y EEUU”.

“Es tanta la demanda que hay en el mundo que nos estamos enfocando en Europa en este momento”, cuenta a La Marihuana el argentino Crivilone.

Cplant nace en el año 2019, con licencia otorgada en septiembre.

“El objetivo de la firma es abastecer a toda la industria de cannabis”, reconoce uno de sus padres.

“Empezamos con cannabis no psicoactivo (cáñamo) pero CPlant realiza comestibles, influorescencia de cáñamo para sustituto de tabaco, semillas feminizadas y biomasa para elaborar extracción con fines medicinales”.

Hasta el momento, es la única compañía de Latinoamérica que está exportando flores de cannabis no psicoactivo.

“Trabajamos en conjunto con productores locales para brindar trabajo y conocimiento y para lograr una sinergia para nuestro producto final”, cuenta el empresario.

Las operaciones de la joven empresa fueron en coordinación con las autoridades de Uruguay, firmemente enfocadas en esta industria.

“Logramos demostrar que hay un mercado muy grande de este producto”.

“También que Uruguay, con el marco regulatorio que tiene y las mejoras que se hicieron con estos decretos, tiene un potencial muy grande”.

“Incluso por estar a contraestación de lo que es el norte y por la regulación que tiene”.

El mercado es grande pero a su vez es chico, según la mirada de Crivilone.

“Uruguay a lo que se tiene que dedicar es a producir productos de calidad que se logran con invernaderos, know how e inversiones”, opina.

Y consultado sobre el avance de Ecuador en el joven mercado, determina:

“Yo creo que no va a haber mercado para cultivo exterior sino para extrema calidad de producto, pero sí, como en cualquier otra industria aparecen otros productores y uno tiene que generar valor”.

TRES LUGARES

Crivilone y Husni próximamente cortarán cintas en oficinas en Suiza y Estados Unidos. Mientras tanto, operan desde Uruguay.

CPlant dispone de un área cultivable de 35 hectáreas y un espacio productivo (invernadero) de 15.000 metros cuadrados.

Las plantaciones se desarrollan en las localidades Tala y San Jacinto (Canelones, sur) y Sarandí Grande (Florida, centro sur), detalló Crivilone.

La firma estima exportar desde julio de 2020 a junio de 2021 unas 50 toneladas de inflorescencias de cannabis THC <1% de alta calidad y biomasa THC <1% para extracción.

También semillas feminizadas y semillas (grano) comestible de cáñamo.

La empresa posee la certificación GACP (Buenas prácticas agrícolas y de recolección) validada en Europa y por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y cumple en todos sus procesos las normativas GMP.

También buscan crear productos de valor agregado con su secadero, que cumple con las normas GMP.

Asimismo, fue habilitado para producir productos retail para la venta en Uruguay con fines medicinales.

Pero el objetivo es expandirse al mercado de cannabis medicinal en el cuarto trimestre de este año y principios del próximo.

Así, buscan proyectar la extracción para la venta de estos productos en Uruguay y el resto del mundo.

DEMANDA

Crivilone destaca que, con el boom de cannabis, muchas empresas hicieron laboratorios y plantas de extracción gigantes.

“Y hoy ves un stock parado y un precio decreciente, por más que todavía hay margen”, se queja.

“A nosotros no nos interesa producir 10.000 litros y después tenerlos stockeados hasta que baje el precio. Nuestra visión es abarcar toda la cadena productiva”, se planta.

Hace un año y medio que los jóvenes viven en el Uruguay, lugar que eligieron en lugar de Buenos Aires, donde realizaban otro tipo de negocios.

“Hasta el mes de septiembre de 2020 tenemos comprometidas 14 toneladas de producción nuestra y de terceros de influorescencia de cannabis no psicoactivo”.

“Para fines de 2020 y mediados de 2021 planeamos exportar 50 toneladas a Rusia y Suiza, entre otros”, celebra Crivilone. Industria del cannabis

Por Ramiro Barreiro

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