¿Para qué se usan las enzimas en el cultivo de cannabis?

Macfoto

En el cultivo de cannabis uno de los aspectos más importantes es la nutrición. Además de abonos base, que son aquellos que contiene los nutrientes necesarios para que la planta crezca y florezca sin problema, nos podemos encontrar con una serie de suplementos y aditivos que en determinados momentos ofrecen una serie de beneficios que se verán traducidos en plantas más sanas, más grandes y más productivas. Uno de estos suplementos es del que os vamos a hablar hoy, las enzimas.

Las enzimas​ son moléculas de naturaleza proteica que juegan el papel de catalizar reacciones químicas. Al acelerar estas reacciones, se reduce la energía de activación requerida por el sustrato para reaccionar. Por poner un ejemplo, las enzimas tienen un papel fundamental en la digestión y descomposición de los alimentos que consumimos. Sin ellas, cualquier persona moriría ya que la absorción sería tan lenta de la comida sería sumamente lenta.

Las enzimas están formadas por proteínas. Además si es preciso están acompañadas por un grupo de moléculas. Y al mismo tiempo, las proteínas son biomoléculas formadas por cadenas lineales de aminoácidos. Nos las podemos imaginar como pequeños pero muy sofisticados ayudantes bioquímicos capaces de ayudar a otras moléculas a realizar sus tareas.

Existen miles de enzimas, y cada una tiene una función en un modelo “llave-cerradura”. Y es que cada enzima (en este caso la cerradura) sólo interaccionará con un determinado sustrato complementario (en este caso la llave). Por ejemplo nada tienen que ver las enzimas que intervienen en nuestra digestión, con las enzimas que se usan el la fabricación de cerveza, o las que nosotros usamos en el cultivo de cannabis.

BENEFICIOS DE LAS ENZIMAS

Los principales beneficios son dos, además de muchos más derivados de ellos. En primer lugar, es favorecer la disponibilidad de nutrientes más rápidamente. En segundo lugar, cierto grupo de enzimas llamadas celulasas, descomponen las raíces muertas de las plantas, compuestas principalmente de celulosa.

La materia orgánica presente en el sustrato, necesita ser descompuesta para que las raíces de las plantas puedan asimilarlo. De ello se encargan los microorganismos del suelo, y en este caso las enzimas ayudan a que esta descomposición se produzca de manera más veloz.

Toda materia orgánica en descomposición es caldo de cultivo de patógenos, por ello conviene acelerar el proceso de descomposición al mínimo. Las raíces en continuo desarrollo, generan deshechos que gracias a las enzimas se convierten en nutrientes que la planta puede de nuevo asimilar.

Además, en este proceso de descomposición libera azúcares al medio, lo que favorece a su vez el desarrollo de hongos y bacterias beneficiosas. En gran parte proceden de la descomposición de pectina, que se encuentra en las paredes celulares de estas raíces muertas.

Y con un sustrato con mínimo de materia orgánica y raíces muertas, las raíces tendrán más espacio para su desarrollo, lo que se traduce en plantas más saludables, con mayores tasas de crecimiento y protegidas contra posibles daños causados por hongos típicos de raíz como la botrytis o fusarium.

Más Artículos
Genotipo y fenotipo, ¿en qué se diferencian?
>