Si cultivas en interior, evita todos estos factores de estrés

Toda planta de cannabis hembra cuando se ve sometida a un fuerte estrés o a un estrés continuado puede producir flores macho

estrés
Macfoto

Toda planta de cannabis hembra por muy estable que sea, cuando se ve sometida a un fuerte estrés o a un estrés continuado puede producir flores macho. Ésto nada tiene que ver con el hermafroditismo, donde una planta femenina cuenta con cromosomas masculinos. Sin ir más lejos, para el desarrollo de variedades feminizadas se somete a una planta hembra a un estrés que la hace producir flores macho mediante el uso de productos químicos como el STS.

Pero existen otros muchos factores de estrés que pueden llegar a arruinar un cultivo en interior de los que os vamos a hablar en nuestro post de hoy. Conviene evitarlos a toda costa, ya que en el peor de los casos, si las planta llegan a producir flores masculinas que no vemos, el resultado será una gran cosecha de semillas, algo que ningún cultivador desea ya que resta calidad a la cosecha.

PRINCIPALES FACTORES DE ESTRÉS EN UN CULTIVO DE INTERIOR

Hídrico

Puede ser causado tanto por falta de riego como por exceso de riego. La marihuana es una planta que consume gran cantidad de agua, pero a la que no le gusta un sustrato siempre encharcado. Tampoco se debe llegar al extremo de la casi deshidratación del suelo, ya que las raíces más pequeñas morirán y la planta gastará energía en la producción de nuevas raíces en lugar de en su desarrollo.

Hipoxia

Este término se refiere a la falta de oxígeno en las raíces. Cuando se riega, el agua desplaza y expulsa el oxígeno del sustrato. No es preocupante ya que tras un riego es lo habitual. Lo que no es bueno para la planta, es un encharcamiento del sustrato continuado, ya que se frena el crecimiento, las hojas pierden coloración y en el peor de los casos, la planta puede llegar a morir.

Térmico

Las plantas de marihuana soportan temperaturas tanto altas como bajas. Lo que no soportan tan bien, son temperaturas demasiado bajas en las raíces (se ve mermada la capacidad de absorción de determinados nutrientes) o los cambios bruscos de temperatura entre el fotoperíodo diuno y el nocturno. También las temperaturas excesivas hace que las plantas precisen más CO2 del habitualmente disponibles.

Plagas y hongos

Ni que decir tiene que muchas de las plagas habituales son importantes portadores de virus si llegan procedentes de una planta enferma. Y los hongos en condiciones favorables avanzan rápidamente. Además una planta afectada por una plaga u hongo, vuelca sus energías en su propia defensa y posterior recuperación, en lugar de emplearla en su crecimiento o floración.

Excesos o carencias de nutrientes

No llega a ser fácil mantener una planta sin carencias o excesos de ningún tipo, pero sin duda los excesos son mucho peores y difíciles de corregir. En caso de una carencia, la planta trasladará los nutrientes almacenados a las zonas que lo necesitan. Pero en caso de una sobrefertilización, la planta empleará sus energías en su recuperación en lugar de en su crecimiento o floración.

Fluctuaciones de pH

El pH es muy importante para que una planta de cannabis para que pueda asimilar los nutrientes del suelo. En un rango de pH 6 a 6.5 no tendrá problemas en hacerlo, pero por encima o por debajo tendrá serias dificultades para hacerlo, lo que afectará negativamente a su desarrollo y causará carencias.

Heridas

Las posibles heridas causadas tras una poda o la rotura de alguna rama, son motivo de estrés para una planta. Ésta empleará energía en reparar el daño y sus defensas en combatir los posibles patógenos que pueden hacer acto de presencia. Siempre se deben usar herramientas de corte muy afiladas y previamente desinfectada cuando se realiza una poda, para que los cortes sean limpios y minimizar los riesgos.

Contaminación lumínica

es sin duda alguna uno de los peores factores de estrés y principal causante de que una planta hembra produzca flores masculinas. Durante el fotoperíodo nocturno, no debe haber filtraciones de luz de ningún tipo en el armario o espacio de cultivo. Ni siquiera los flashes de una cámara de fotos, ya que muchas genéticas son realmente sensibles a este tipo de estrés.

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