Sobrefertilizaciones en cultivos de cannabis: como actuar

Es un problema frecuente en cultivadores que quieren llevar sus cultivos al límite, pero sobretodo en cultivadores principiantes que piensan que cuanto más se abone, mejores serán los rendimientos

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Las sobrefertilizaciones en cultivos de cannabis se dan por excesos de ciertos nutrientes. Es un problema frecuente en cultivadores que quieren llevar sus cultivos al límite, pero sobretodo en cultivadores principiantes que piensan que cuanto más se abone, mejores serán los rendimientos. Y los mejores rendimientos siempre se conseguirán con una alimentación equilibrada, no a base de empachar a nuestras plantas.

Una planta que ha sufrido una sobrefertilización, es una planta estresada. Ya sea una sobrefertilización leve, o una sobrefertilización severa. Las consecuencias pueden ir desde un crecimiento más lento, hasta más tendencia a sufrir plagas y hongos, o la muerte de la planta en las situaciones más graves. A continuación profundizaremos más en este tema.

PRINCIPALES SÍNTOMAS DE UNA SOBREFERTILIZACIÓN

  • Hojas de color verde oscuro
  • Puntas y/o bordes de las hojas quemadas
  • Puntas de las hojas dobladas o rizadas
  • Hojas rizadas que se desprenden con facilidad
  • Cogollos de color amarillento o marrón

COMO PREVENIR UNA SOBREFERTILIZACIÓN

Pues sería bastante obvio decir que no abonando en exceso. Pero cabe destacar varios puntos que pueden ayudar a prevenir una sobrefertilización. En muchas ocasiones abonando con cantidades inferiores a las recomendadas por el fabricante, traen consigo carencias. Y en determinadas fases del cultivo pueden llegar a ser bastante graves.

  • Combinación de fertilizantes: lo más fácil cuando alguien se inicia en el cultivo de cannabis, es apostar por una única marca. La razón es sencilla. Los fabricantes hacen test de cultivo para encontrar la mejor combinación de nutrientes posible, normalmente con uno o varios nutrientes base y una serie de aditivos que reforzarán la alimentación en momentos clave. En los aditivos se incluyen desde estimuladores radiculares, de crecimiento y de floración, potenciadores de floración, etc. Cuando sustituimos cualquiera de ellos por otro de diferente fabricante, o añadimos alguno más a mayores, puede que estemos privando a la planta de las concentraciones óptimas de algún nutriente, o que de otro la concentración sea excesiva.
  • Riegos escasos: a medida que las plantas consumen el agua disponible en el sustrato, la concentración de nutrientes aumenta. Y en sustrato que haya perdido casi todo su contenido de agua, determinados nutrientes pueden llegar a cristalizar o formar precipitados. Ésto normalmente causa un repunte en la electroconductividad (EC) que no permite absorber los nutrientes, por lo que se finalmente el exceso se comporta como una carencia.
  • Abuso de estimuladores o potenciadores: especialmente los de crecimiento, generalmente con un alto contenido en nitrógeno, y los de floración con al altas concentraciones de fósforo y potasio, son los principales causantes de sofrefertilizaciones. Cierto es que llegan a ser imprescindibles, pero el abuso traerá consigo efectos negativos en los momento más clave. Su uso siempre tiene que ser moderado y con un aumento gradual, comenzando con cantidades bajas y subiendo en los sucesivos riegos y semanas.

CÓMO TRATAR UNA SOBREFERTILIZACIÓN

Antes de tomar ningún tipo de medida, párate a valorar la situación. Puede que lo primero que se encuentre en Internet es hacer un lavado de raíces. Es una solución drástica y puede que innecesaria. Por no decir que debería ser el último recurso.

Si la planta tan sólo muestra indicios de sobrefertilización, bastará con bajar las dosis de abono. Además conviene que en cada riego, se drene aproximadamente un 10% del agua. Ésto irá eliminando el posible exceso de sales acumuladas. La planta poco a poco irá mejorando su aspecto.

Si la sobrefertilización es severa, es cuando ya debemos lavar las raíces. Para ello la regla básica es la de “el triple de agua que la capacidad de la maceta”. Es decir que en una maceta de 10 litros, usaremos 30 litros para hacer el lavado de raíces. Si es de 30 litros, pues 90 de agua.

Para ello comenzamos regando poco a poco, dejando tiempo para que las sales de vayan disolviendo. Pasados unos minutos volvemos a regar otro poco. Veremos como el agua del drenaje al principio de color oscuro, cada vez sale más clara. Los últimos litros, ya los añadiremos con el pH regulado.

Al lavar las raíces, habremos eliminado todos los nutrientes y el pH se volverá bastante inestable. Es muy buena opción usar algún suplemento de calcio y magnesio para devolverle la capacidad tampón. Y además debemos comenzar a abonar, ya que la planta seguirá demandando nutrientes.

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