Tamaño y tipos de macetas para el cultivo de cannabis en exterior

Son muchos los factores que intervienen en el éxito de un cultivo de cannabis en exterior. Algunos son determinantes como la elección de la variedad...

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Macfoto

Son muchos los factores que pueden llegar a intervenir en el éxito de un cultivo de cannabis en exterior. Algunos son determinantes como la elección de la variedad, del sustrato, de los abonos o el clima. Otros en cambio no lo son tanto, pero sin duda favorecerán a que las plantas puedan mostrar su máximo potencial, como por ejemplo la ubicación del cultivo o la elección las macetas. Y sobre las macetas y contenedores en cultivos de exterior vamos a hablar en nuestro post de hoy.

En primer lugar, hablemos de su tamaño. En macetas grandes conseguiremos plantas grandes. Y macetas pequeñas conseguiremos plantas pequeñas. Esto hay que tenerlo en cuenta, ya que de ello dependerá el tamaño de las plantas que queramos obtener. No es de recibo pretender conseguir una gran planta de 2 metros en una maceta de 10 litros. O usar un gran contenedor de 60 litros en una autofloreciente o cuando se decide germinar a final de primavera, ya que las plantas en estos casos apenas conseguirán alcanzar un metro de altura.

Una planta siempre crecerá lo que le permitan sus raíces. Cuando todo el volumen de sustrato se encuentre colonizado por éstas, se frenará drásticamente el crecimiento. Lo ideal, siempre es ir realizando trasplantes durante la fase de crecimiento y hasta la floración. Una vez empiece esta última fase, las plantas ya deben estar en su maceta o contenedor definitivo. El número de trasplantes y tamaños de macetas a usar, es algo que debe valorar cada cultivador. Como orientación, por ejemplo se puede empezar con macetas de 1 litro, trasplantar a 5 litros, después a 11 y finalmente a la maceta o contenedor definitivo.

Ni que decir tiene, que en cada trasplante debemos usar un sustrato de calidad. Y un sustrato de calidad no es aquel que esté cargado de nutrientes, sino aquel que posea una estructura esponjosa que permita un buen drenaje y oxigenación. Si contiene gran cantidad de nutrientes, nos evitaremos abonar durante algunas semanas. Sino, tendremos que usar abonos. Aunque un trasplante siempre supone un estrés para las plantas, que frenan su crecimiento uno o dos días, el sustrato nuevo no tardará en hacer efecto. Las plantas experimentarán un fuerte empujón en los días siguientes. Y esto sucederá en cada trasplante que realicemos.

En el lado opuesto están las autoflorecientes a las que no conviene trasplantar, sino usar directamente una gran maceta de 11-20 litros. Con esto conseguimos que no sufran este estrés y frenen su desarrollo unos días muy valiosos. Con un período de crecimiento de tan sólo 3-4 semanas, no conviene perder ni un sólo día de desarrollo. Así se conseguirán las plantas más grandes y que serán también más productivas.

PRINCIPALES TIPOS DE MACETAS

Plástico: son las macetas más usadas, sean de forma cuadrara o redonda. En interior son más apropiadas las cuadradas, ya que se pueden pegar unas a otras cuando sea necesario sin dejar huecos entre ellas. En exterior esto es indiferente. Lo que si se debe tener en cuenta, es el evitar los colores oscuros. Las macetas de colores negros, verdes o marrones al sol se calientan en exceso. Y ese calor se traspasará al sustrato, pudiendo literalmente cocer las raíces. Lo mejor es usar macetas de color blanco o algún otro claro.

Barro o piedra: son una gran opción, aunque generalmente también las más caras. Sus gruesas paredes mantienen frescas las raíces aún en los días de máximo sol. Además al ser porosas, en el caso de no estar pintadas, ofrecen a las raíces una oxigenación extra. Pero en su contra está su gran peso, lo que complica moverlas cuando sea necesario. Además se une la dificultad para hacer trasplantes sin causar daños en las raíces, ya que estas se adhieren con gran facilidad a las paredes rugosas de estos materiales.

Geotextil: este material textil cuenta con varias ventajas. Se suelen fabricar a partir de materiales reciclados, y además de la gran aireación que proporciona al sustrato, se produce una poda aérea. Las raíces no tienen dificultad en perforar el material textil. Y cuanto entran en contacto con el aire y la luz, se queman. Esto obliga a la planta a un mayor desarrollo de raíces secundarias, que a fin de cuentas son las que tienen un mayor poder de asimilación de nutrientes. Además los trasplantes son muy fáciles de hacer, sólo basta introducir la maceta en otra de mayor volumen y rellenar con sustrato, no es necesario extraer la planta.

Tipo AirPot: son macetas que vienen desmontadas en láminas. Constan de una plancha con celdas o alveolos perforados, una base y unos pequeños tornillos para darles su forma circular. También se produce una poda aérea cuando las raíces sobrepasan los orificios de los alveolos, obligando a que la planta desarrolle nuevas raíces secundarias. Además son perfectamente reutilizables, sólo basta limpiarlas con un cepillo y una manguera para eliminar las raíces y tierra que se hayan podido quedar adheridas.

Bolsas de cultivo plásticas: son muy económicas, cómodas, ligeras y apenas ocupan espacio de almacenaje. Son de un solo uso y bastante delicadas, ya que no deja de ser una fina lámina de plástico. Los trasplantes son muy fáciles de hacer, simplemente haciendo unos cortes en el fondo y el contorno de la bolsa para dejar paso a las raíces, introduciéndola en otra bolsa o maceta de mayor tamaño. Si se pretende al finalizar el cultivo reciclar el sustrato, conviene retirar el plástico ya que no deja de ser un material contaminante.

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