Ungüento de cannabis con los restos de la manicura

Éstas son fechas en las que el cultivador de exterior contará con una gran cantidad de restos de la cosecha acumulada, desde manicura hasta algún cogollo pequeño de las partes bajas muy aireado o con no mucha resina. Todo ésto se suele secar y conservar para en un futuro hacer un poco de hachís de buena calidad. En este post te damos una gran opción, que es la de hacer un ungüento de cannabis.

El ungüento de cannabis es un preparado de curación con siglos de historia, pues antiguas civilizaciones ya usaban preparados con las flores del cannabis para aliviar dolores musculares y causados por la artritis y el reuma. Además estudios han demostrado que es eficaz para el tratamiento de quemaduras de hasta segundo grado, ciertos tipos de eczemas, acné, psoriasis y hongos.

INGREDIENTES

  • 100 ml de aceite de oliva
  • 15 gramos de restos de manicura
  • 20 gramos de cera de abeja
  • 5 gramos de aceite de germen de trigo

ELABORACIÓN

Empezamos calentando en una olla el aceite a fuego medio y añadiendo la manicura, mejor si la trituramos un poco. Tendremos que dejar que se cocine durante unas 2-3 horas, así que no te despistes con la temperatura no se vaya a quemar el aceite. Si ves que humea mucho, baja el fuego, remueve más a menudo o retira unos momentos.

Colamos para retirar la materia vegetal con un colador muy fino o un filtro de café, apretando bien para escurrir lo máximo posible. Es inevitable que siempre se quede algo de aceite en las hojas. Podríamos cocinar agua junto con el aceite y la manicura, pero llevaría más tiempo dejar que enfríe y separar agua de aceite de cannabis.

Con el aceite aún caliente, añadimos la cera de abeja. El calor residual debería ser suficiente para que la cera se diluya perfectamente. Si fuese necesario, pon al fuego y calienta un poco más. Deja que enfríe un poco y añade finalmente el aceite de germen de trigo, muy rico en vitamina E, uno de los antioxidantes naturales más efectivos.

Ante de envasar, te sugerimos hacer una pequeña prueba, echando una cucharada sobre un papel de aluminio y meterlo en la nevera. Enfriará rápidamente y podremos comprobar si su textura es de ungüento o demasiado cremosa/líquida, en caso de lo cual podremos calentar de nuevo la pomada en la olla y añadir un poco más cera de abeja.

Terminamos envasando en botes pequeños, preferiblemente en recipientes opacos. Los podremos conservar en la nevera o en un lugar oscuro y fresco durante varias semanas, ya que no deja de ser un producto perecedero y 100% natural. Puedes usarla después para todo tipo de dolores musculares, articulares y afecciones cutáneas. No se recomienda usar en heridas abiertas o sangrantes.

 

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