Universidad argentina triplica testeos de aceite de cannabis

El consumo de aceite de cannabis para el tratamiento de enfermedades es cada día más popular en Argentina.

aceite de oliva cannabis

El consumo de aceite de cannabis para el tratamiento de enfermedades es cada día más popular en Argentina.

Así las estadísticas del laboratorio de la Universidad de Rosario (UNR), en la Provincia de Santa Fe (litoral este), según cuenta El Ciudadano.

El laboratorio de la UNR donde examina los aceites pasaron de recibir unas 200 muestras en 2017 a más de 600 entre 2019 y 2020.

Los resultados usan a quienes usan mientras luchan en el Poder Judicial por el autocultivo y un producto nacional para no depender del importado.

Hace cuatro años en la Facultad de Bioquímicas de la UNR empezar a probar aceites de cannabis para ayudar a las personas que quieren saber qué tienen y tener un tratamiento médico seguro y efectivo.

Analizaron unas 200 muestras gracias a la ayuda de las agrupaciones de usuarios de drogas.

Descubrimos que muchos preparados, algunos comprados en el mercado paralelo, específicos más aceite de oliva que otra cosa.

Dos años más tarde, ya con una ley de uso medicinal reglamentada que dejó muchos cabos sin atar, la demanda por análisis se triplicó y encontraron que la calidad, en promedio, mejoró.

Primero ensayos

En los primeros años de los ensayos en Rosario, el 70 por ciento de los aceites tenía un contenido menor a 0.1 miligramos por mililitro de THC y CBD (dos de los componentes terapéuticos más conocidos de la planta).

“Hoy menos del 10 por ciento tiene análisis de ambos por debajo del 0.1 miligramo por mililitro”, dijo el decano de Bioquímica, Andrés Sciara, en diálogo con El Ciudadano sobre los 638 análisis hechos entre marzo de 2019 y febrero de 2020.

Según Sciara, las plantas de donde se sacan las flores para hacer los aceites en Rosario tienen un perfil recreativo (mayor concentración de THC que de CBD).

“Son las plantas que hay, no son especialmente específicas” que son más ricas en CBD. La idea es trabajar en esas genéticas especiales si nos habilitan ”, aclaró el decano.

Poder plantar y estudiar distintos perfiles genéticos es parte de las ideas de la mesa de trabajo donde están UNR y Conicet, pero que depende de la revisión de la ley prometida por el ministro de Salud, Ginés González, a principios de 2020.

AMPAROS

La información de los testículos de aceites sirve para profesionales de la salud ayuden a tratar enfermedades y patologías que no están incluidas por ahora en la ley.

Hasta el momento, Nación solo permite el uso de un aceite importado (muy rico en CBD) si la persona tiene epilepsia.

Eso lleva muchas familias a cultivar cannabis, hacer sus preparados y quedan expuestas a la persecución del Poder Judicial.

Quienes cultivamos y producimos dicen que no encontramos soluciones en el aceite importado y necesitamos testear distintos preparados hechos a base de diferentes plantas de cannabis.

Así podemos seguir con los tratamientos junto al puñado de profesionales de la salud que se anima a acompañarles.

En Rosario y Santa Fe dos grupos de familias indicadas ante el Poder Judicial distintos amparos entre 2018 y 2019 para que les habiliten el autocultivo.

Ambos fueron rechazados. El de Rosario sigue su camino a la Corte Suprema de Justicia, y el de la capital parece tener el mismo destino.

Permitir autocultivo

La compleja situación llevó a dos proyectos de ley en la Cámara de Diputados para permitir el autocultivo con multas medicinales en Santa Fe, pero solo uno avanzó.

Desde Aupac, la asociación de profesionales y usuarios de cannabis de Rosario, celebraron el aumento de la prueba en la UNR porque según lo que refleja una necesidad de la comunidad de legítimo uso, aun cuando hoy sea un servicio pago.

También insisten en que si bien todavía hay aceites muy diluidos o con poca concentración, los preparados caseros son seguros y específicos.

Para más datos compartió una experiencia de Estados Unidos.

En un estudio de 2017 hecho en casi 300 pacientes de Washington y California que usaban aceite no comercial (o casero) y sufrieron epilepsia dio que en el 87 por ciento de los casos bajaron la cantidad de convulsiones.

Esos aceites habían sido testados y tenían entre 0.05 y 3.6 miligramos por mililitro de CBD.

En comparación con el producto importado y más conocido en Argentina, Charlotte’s Web, tenía muy poca concentración.

El Charlotte tiene 50 miligramos por mililitro. Del estudio estadounidense puede rescatarse que los cannabinoides tienen una amplia ventana de seguridad para la dosis clínica.

Desde Aupac pidieron que el servicio de testeos siga y que los gobiernos garanticen el acceso a uno o más aceites de producción estatal, algo que la gestión anterior provincial solicite hacer tres veces durante el gobierno de Mauricio Macri. En ninguno tuvo respuesta.

“Es constante la llegada de pacientes con situaciones de salud devastantes que requieren respuestas rápidas. El autocultivo no es una vía inmediata ”, dijeron desde Aupac. “Son las organizaciones cannábicas quienes atienden esta demanda de manera solidaria. Es triste cuando observamos que el mercado ilegal lucra vendiendo a costos irrisorios aceites con nada o casi nada de contenido cannabinoide a personas desesperadas ”, completar desde la agrupación.

Para que sea seguro y efectivo, desde Aupac recomendamos que quienes tomen los aceites estén en contacto con profesionales de la salud, incluso si son importantes para los consultorios médicos.

“Nos obliga a crear nuevas formas de entender la práctica médica y recuperar viejos saberes y para mucho es construir salud con las propias manos”, señalaron desde Aupac.

Por último, dejaron claro que falta una formación y capacitación de profesionales para dar respuestas a las personas.

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