Variedades de Leyenda: Durban, una sativa sudafricana

Sensi Seeds es actualmente el banco de semillas más antiguo y con más tradición no sólo de Holanda, sino de todo el mundo. Durban es una variedad muy especial

Sensi Seeds es actualmente el banco de semillas más antiguo y con más tradición no sólo de Holanda, sino de todo el mundo. Durban es una variedad muy conocida  y especial.

Sensi Seeds es actualmente el banco de semillas más antiguo y con más tradición no sólo de Holanda, sino de todo el mundo. Famosas son sus variedades Indica como Black Domina, Northern Lights, Hindu Kush o Mapple Leaf, pero también sus grandes híbridos Haze como Jack Herer, Silver Haze o NL#5xHaze. Se podría decir que muchas de las variedades de la actualidad, no existirían de no ser por que la gran calidad de sus genéticas que han servido de fuente de inspiración para muchos criadores.

Una de las sativas más especiales no es uno de los considerados grandes híbridos Haze, sino una sativa sudafricana de nombre Durban. Durban es una variedad de las primeras que desarrolla Sensi Seeds después de que Sensi Seeds Club adquiriera toda la colección genética de The Seeds Bank y se fusionaran. Inicialmente fue desarrollada por Nevil Schoenmakers a principios de los 90, propietario de The Seeds Bank y que durante un tiempo formó parte del equipo de Sensi Seeds.

Ciudad sudafricana

Su nombre lo hereda de la ciudad portuaria de Sudáfrica del mismo nombre, donde en sus cercanías esta genética domina los cultivos desde hace muchas generaciones. Gracias a su puerto, también ha sido una de las variedades más exportadas principalmente con destino a los coffe shop holandeses. Esta sativa es un genotipo que los propios cultivadores locales han ido mejorando con el tiempo a base de selecciones, consiguiendo una variedad muy homogénea y productiva.

Nevil comenzó su trabajo con una buena cantidad de semillas de la sativa local de Durban. Sus esfuerzos se centraron especialmente en hacerla manejable en interior, pero también aclimatando para poder ser cultivada en lugares con climas tan diferentes del de su origen. También se le suele llamar Durban Poison o “veneno de Poison”, lo que a cualquiera le puede dar una idea de cual llega a ser su verdadero potencial.

Se trata de una sativa como decimos muy apropiada para cultivos en interior, donde otro tipo de sativas tienden a complicar el cultivo con su crecimiento desproporcionado. Es ideal tanto en cultivos en SOG por su facilidad en concentrar la producción en gruesas apicales, como en SCROG por su facilidad para ramificar y cubrir grandes superficies en muy pocas semanas.

Adaptación al clima

En exterior se adapta a prácticamente cualquier clima, desde los muy cálidos, hasta los más templados e incluso fríos. Cuenta con un crecimiento vigoroso desde el primer día, con una estructura muy ramificada. Cuando se inicia el cultivo a principios de primavera y siempre que no existan límites para el desarrollo de sus raíces, es una planta que puede llegar a alcanzar los 3 metros de altura con rendimientos muy superiores al kilo por planta.

Algo muy destacable en Durban es su corto período de floración, en torno a los 60-70 días. Teniendo en cuenta que la gran mayoría de sativas no baja de los 3 meses de floración y que Durban se encuentra dentro de las grandes sativas; es la preferida de muchos amantes de este tipo de genéticas que a causa de su clima no puede permitirse variedades de floraciones tan largas. Algunos fenotipos más tempranos se llegan a cosechar a finales de septiembre, aunque lo habitual es hacerlo durante las dos primeras semanas de octubre.

Llaman también la atención sus cogollos, uniéndose en cada rama unos a otros formando largas puntas de lanza. Además son increíblemente compactos, también algo poco común en las sativas que tienden a ser más voluminosos y aireados. Poseen un aroma y sabor muy característico, con notas muy claras a limón y anís que llamás se llegarán a olvidar.

Los efectos pueden definirse como de sativa narcótica. Es muy potente, demasiado para los poco habituados. En dosis bajas y moderadas causa una alegría y ganas de hacer cualquier tipo de actividad, algo muy típico de las sativas. En dosis altas puede llegar a inducir al sueño, pero sin la sobrecarga o pesadez característica de las índicas más narcóticas.

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