Plagas en interior: menos numerosas pero más agresivas

Cuando hablamos de plagas en cultivos de cannabis en interior, prácticamente se pueden contar con los dedos de una mano. A diferencia de cualquier cultivo exterior, en interior encontrarse con caracoles, saltamontes, pulgón, cochinilla, minadores u orugas, es algo realmente excepcional. Y si alguna vez encontramos alguno de ellos, claramente será por su cercanía con un espacio exterior verde, o incluso nosotros mismo que podamos transportarlos hasta nuestra casa.

Así que en un cultivo interior nos podemos encontrar araña roja, microácaros, trips, mosca blanca y mosca del sustrato. Pero en cambio sus ataques son siempre mucho más agresivos que en exterior. Los motivos son simples. No cuentan con un depredador natural como al aire libre (arañas, mariquitas, ácaros depredadores, avispas…). Y además en cualquier interior se dan unas condiciones óptimas para su rápido desarrollo. No se suelen dar casos de frío o lluvias que puedan frenar su actividad.

En cierto modo, cualquier plaga que entre en un interior, será en culpa por nuestra culpa. Un huerto, jardín, balcón o terraza con plantas, siempre será un foco de infección permanente. Basta que una sola hembra fecundada de cualquier insecto se introduzca en el cultivo, para en pocos días ser cientos de insectos. Realmente ésto es algo muy complicado de evitar si se dan las condiciones, aunque siempre se podrán tratar o eliminar aquellas especies vegetales especialmente propensas a determinadas plagas.

Los siempre peligrosos intercambios de esquejes son también uno de los principales causantes de plagas. Además suelen ser plagas bien instaladas y que durante generaciones han ido pasando de armario en armario. Y por si fuera poco, suelen tener una gran tolerancia a todo tipo de insecticidas, lo que las hace más agresivas y difíciles de eliminar. Siempre que se recibe un esqueje, se debe inspeccionar detenidamente, tratarlo con un insecticida de amplio espectro, y si es posible mantenerlo unos días alejado de nuestro armario de cultivo.

ARAÑA ROJA

Es sin duda la peor plaga de cualquier cultivador de interior, y una de las peores también en exterior. Se caracteriza por su rapidez en extenderse y por sus telarañas que en floración cubren con un blanco manto los cogollos. En sus inicios, suelen apreciarse algunas picadas en algunas hojas. A medida que la plaga avanza, se empieza a ver pequeñas telarañas en la base de los foliolos de las hojas en su unión con el peciolo.

Es también la plaga más difícil de tratar y tolerante a insecticidas. Se recomienda siempre usar dos acaricidas, siempre intercalando aplicaciones de ambos para evitar ésa tolerancia. Especialmente se debe aplicar los fitosanitarios en el envés de las hojas, que es donde realizan las puestas de huevos. El agua muy fría pulverizada, es un buen método para frenar su avance cuando se detecta.

MOSCA BLANCA

Es una de las plagas más difíciles de detectar a simple vista. Su pequeño tamaño, el color y sus alas, hacen que al mínimo movimiento salgan volando. Sus marcas son muy características, circulares y de un tamaño que ronda el milímetro. Los de la araña roja por ejemplo son como la marca que dejaría un alfiler. Es una plaga que se expande con una gran rapidez, además de ser portadora de enfermedades y virus.

Por su capacidad para volar y desplazarse, no es una plaga fácil de eliminar. Pero tampoco llega a causar grandes problemas en los cultivos como otras plagas. Son muy eficaces las trampas fotocromáticas para detectar su presencia y controlar su expansión. Insecticidas como el neem o el jabón de potasio son suficientes para terminar con ella.

TRIPS

Es posiblemente la plaga que menos preocupa a los cultivadores, aunque no por ello deja de ser una plaga peligrosa. Los trips son pequeños, alargados y muy rápidos. Su color varía del crema al marrón oscuro. Algunas especies poseen alas, lo que les permite acceder fácilmente a un cultivo interior. Dejan una marcas muy características, como una sucesión de pequeñas picaduras formando pequeños surcos.

Son difíciles de ver por su pequeño tamaño, y por su habilidad para esconderse en los nervios de las hojas de las plantas en cuanto notan presencia. Las trampas fotocromáticas son eficaces para su detección y control. Son bastante intolerantes a todo tipo de insecticida, así que con neem o jabón de potasio no tendremos problemas en deshacernos de esta molesta plaga.

MOSCA DEL SUSTRATO

La mosca del sustrato o Sciaridae, también llamada mosca de la humedad, es una pequeña mosquita que habita los sustratos húmedos en exceso. Su detección a veces es complicada, ya que se esconden en el interior del sustrato, además de que su color negro les ayuda a pasar desapaercibidas. Los daños principales los causan sus larvas, que se se alimentan de la materia orgánica del sustrato y de las pequeñas radículas de la planta.

Las trampas fotocromáticas es un buen sistema para detectar su presencia. Al desarrollarse hasta la edad adulta en el sustrato, será con un insecticida aplicado en el riego la mejor manera de combatirla. Es muy eficaz la tierra de diatomeas, un insecticida natural y 100% seguro. Además de que su contenido en sílice resulta muy beneficioso para la planta.

 

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