Ámsterdam no quiere cerrar sus coffee-shops a los turistas

Ámsterdam no quiere cerrar sus coffee-shops a los turistas

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El nuevo Gobierno de centro-derecha holandés quiere prohibir a los turistas entrar en los coffee-shops. Pero los propietarios de estos negocios avisan de que se motivará un peligroso e insalubre mercado ilegal en las calles.

La ciudad de Ámsterdam se prepara para luchar por el derecho a la fiesta de los turistas.

El ayuntamiento de la capital, respaldado por la oficina de turismo y los activistas locales, se opone a una nueva ley propuesta por el Gobierno holandés, que prohibiría a los extranjeros a partir del año 2012 acudir a los cofeee-shops de la ciudad que sirven marihuana.

“Si a los turistas se les niega el acceso a los coffee shops, aumentarán la venta ilegal y el tráfico de drogas en las calles de Ámsterdam”, advierte el alcalde Eberhard van der Laan. “Ámsterdam no quiere facilitar el uso de drogas blandas por parte de los turistas, sino ayudar a aquellos que desean utilizar las drogas a que lo hagan de manera tan responsable como sea posible”.

Van der Laan está en consultas con el Gobierno nacional de centro-derecha para convencerles de que “estas medidas serán contraproducentes para Ámsterdam”, explica el portavoz del Ayuntamiento, Iris Resheef.

En mayo, la Cámara de Diputados votó a favor de nuevo un proyecto de ley que obligará a los 400 coffee-shops de los Países Bajos a convertirse en clubes a los que sólo se podrá acceder siendo miembro. Sólo los ciudadanos holandeses podrán obtener la denominada ‘weed pass’ (pase de semilla), que les permitirá acceder a ellos.

La medida viene después de las apelaciones de de las ciudades más pequeñas ubicadas a lo largo de las fronteras sur y el este del país, que se han quejado de la llegada de jóvenes alborotadores, en búsqueda desde drogas de Bélgica, Alemania y Francia.

El proyecto de ley todavía tiene que pasar a la cámara alta del parlamento holandés y tiene que enfrentarse a una batalla legal de los activistas que dicen que atenta contra la Constitución del país, al discriminar a los extranjeros.

“Reconocemos que hay problemas de tráfico de drogas en las ciudades situadas en la frontera, pero no los tenemos aquí”, afirma Machteld Ligtvoet, director de comunicación de la oficina de turismo de Ámsterdam. “Ofrece una solución a un problema que nosotros no tenemos.”

Ámsterdam, una ciudad de unos 700.000 habitantes, da la bienvenida a cuatro millones de turistas cada año. Aproximadamente una cuarta parte de ellos visitan uno de los 223 coffee-shops de la ciudad. Para muchos, fumar un porro se ha convertido en una parte integral de cualquiera visita a Ámsterdam, junto con los canales, los mercados de flores y los monumentos.

“No hemos venido aquí específicamente por los coffee-shops, pero era sin duda fue un factor”, admite Aaron, de 27 años, de Texas (EEUU). “Hemos recorrido los museos de Rembrandt y de Van Gogh, hemos visitados todos los puntos de interés, pero fumar un porro es parte de la diversión”.

“Sinceramente, sólo puedes ver unos pocos museos y ésta es una buena alternativa”, añade su compañera Elizabeth, de 22 años, cuando la pareja sale de un coffee-shop del centro llamado ‘The Jungle’ (La Selva). “No es la única cosa que hay aquí, pero ciertamente es una atracción”.

La clientela de los cofee-shops es un grupo heterogéneo. Hay expertos en marihuana que conocen el Dorado Acapulco y La Viuda de Blanco, viajeros respetables de mediana edad viviendo una renovada juventud con las hierbas o dejándose llevar por una experimentación de ensoñación y asistentes a fiestas de despedidas de solteros  que se toman un descanso antes de reanudar su gira con los ojos bien abiertos por las calles del Barrio Rojo.

“Adoro mi negocio”, dice Marc Jacobs, propietario de un coffee-shop. “Tenemos gente de todas partes del mundo, se entremezclan entre todos, se echan unas risas y pasan un buen rato. Todo el mundo se lleva bien y nunca hemos tenido ningún problema”.

Jacobs abrió su coffee-shop, ‘The Rookies’, en 1992, entre los teatros y cafés de la zona Liedseplein del centro de Amsterdam.

Ahora que es miembro de la Asociación de Minoristas de Marihuana, advierte de que la nueva ley tendrá un impacto desastroso en un sector que, según él, contribuye directamente a generar 110 millones de euros para las autoridades fiscales, además de atraer turistas a la ciudad.

Sin embargo, Jacobs dice que las consecuencias económicas son una preocupación secundaria. El verdadero temor es que la nueva ley impulsará de nuevo el comercio de marihuana en las calles.

“En primer lugar, creo que los políticos holandeses han olvidado por qué tenemos coffee-shops. Lo primero de todo fue por una cuestión de sanidad, para mantener la marihuana fuera de las drogas duras y preservar la seguridad en las calles”, explica.

Los dirigentes de la ciudad están de acuerdo. El alcalde Van der Laan ha advertido de que Ámsterdam no tiene los recursos necesarios para hacer frente al aumento esperado de la delincuencia callejera y de los problemas de salud que pudieran derivarse del comercio de marihuana en la clandestinidad.

“En el momento en que se venda ilegalmente se correrá el peligro de que la gente sea engañada y robada. Van a empezar a ofrecerles drogas duras. Estamos realmente preocupados de que conduzca a un aumento de la delincuencia”, afirma Ligtvoet, desde la oficina de turismo.

El Gobierno, sin embargo, parece que se mantiene firme. Mientras que los coffee-shops, la legalización de la prostitución y el escenario gay se ven en el extranjero como un símbolo de la permisividad holandesa, las actitudes liberales de la capital no sintonizan a menudo con el pensamiento más conservador que hay a nivel general en el país.

Las recientes elecciones han hecho que se produzca un giro de la política holandesa hacia la derecha, y el Ejecutivo ha puesto sus miras en los coffee-shops como parte de una campaña de ley y orden que es particularmente dura con los delitos asociados con los extranjeros.

 

Fuente Lainformacion

 

3 COMENTARIOS

  1. No os preocupeis demasiado, los cofees existen desde hace mas de 30 años y kizá los vayan retirando de las ciudades Holandesas pero recordad que Amsterdam es una ciudad con excepción y todo funciona correctamente estando como está y con los problemas que hay tipo crisis y demás….esa no será una medida factible en un futuro proximo…Amsterdam seguirá siendo Amsterdam por muchos años

  2. yo voy a ir en marzo de 2012 me gustaris aver si voy a poder fumar en los coffe? xq sino no me merece la pena ir ayi

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