Confesiones de una madre fumeta

Confesiones de una madre fumeta

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No es fácil escribir sobre esto.

En primer lugar, estoy preocupada de que los lectores cuestionen mi capacidad como madre, y de que los servicios de protección infantil me hagan una visita.

En segundo lugar, está mi familia. Algunos me conocen bien, pero a otros les va a sorprender mucho esto. Por no hablar de mi familia más inmediata… Puede que a mis hijos les lleguen noticias sobre el tema.

Por último, está mi carrera. Aunque solo estoy escribiendo sobre una pequeña parte de mi vida, de una pequeña parte de mi tiempo, podría afectar a TODA mi vida profesional y tener serias y duraderas consecuencias.

Reconozcámoslo: al usar la palabra fumeta, probablemente hayas pensado que mi cociente intelectual no debe andar bien. A pesar de que hay investigaciones fiables que aseguran que la marihuana no tiene efectos negativos permanentes sobre las funciones del cerebro (a diferencia del alcohol y el tabaco), todavía existe el estereotipo de que alguien así se alimenta de patatas fritas de bolsa, viste de chándal y se levanta a las dos de la tarde. Me preocupa un poco que, a partir de ahora, tanto en mi entorno profesional como personal, la gente piense que voy fumada siempre.

No obstante, alguien tiene que empezar a hablar sobre ello, y nunca me han gustado los caminos fáciles.

(Además, supongo que tiene que ser alguien que viva en Colorado o en Oregon para que no corra el riesgo de ir a prisión ni de perder la custodia de sus hijos.)

Allá vamos, voy a confesar (lo siento, mamá):

Soy ama de casa y fumo porros.

(Mis amigos dicen que un fumeta se define como alguien que fuma hierba más de tres veces a la semana… lo que significa que algunas semanas, soy doblemente fumeta.)

Estas palabras me resultan liberadoras y terroríficas al mismo tiempo. ¿Por qué? Si ahora es legal comprarla, poseerla y fumármela en casa (ya que vivo en Colorado). La verdad es que pillar marihuana de calidad se ha convertido en hacer otro recado más, entre echar gasolina e ir al supermercado.

A raíz de la reciente emancipación de la ilegalidad de la hierba, puedo decir que es hora de levantar el velo que cubre la cuestión de la marihuana y la maternidad.

(Vale, los papás también fuman, pero el blog no va dedicado a ellos.)

No es raro que las mamás del colegio se pongan a hablar de sus planes de por la tarde: “Vamos a ir a tomar algo con unos amigos, anímate” o “Estoy deseando llegar a casa para tomarme un par de copas de vino después del día que llevo” o “Creo que necesito tomar una copa, ¿te vienes?”

A menudo, me gustaría responder: “En realidad, el alcohol no me sienta tan bien, ¿qué te parece si vienes tú y fumamos marihuana orgánica cultivada a la sombra?” Por desgracia, nunca me atrevo.

(Ahora pienso que las mamás del colegio de mi hija que lean esto descubrirán lo que pienso y me juzgarán por ello… Uf, no sé qué hago escribiendo este post.)

Vivo en Boulder, por lo que no soy la única madre que fuma hierba. De hecho, me imagino que hay bastantes madres como yo. A veces, nos reconocemos entre nosotras y, al hacerlo, entramos en un tipo de hermandad de guiños y susurros, de complicidad en nuestro entendimiento mutuo y nuestra vergüenza pública.

El alcohol, por su parte, es algo totalmente aceptado por las madres, que lo utilizan para relajarse y eliminar su estrés después de un día con los niños y/o en el trabajo. La mayoría de nosotras crecimos en familias en las que las madres bebían sin pudor; incluso los programas de televisión muestran a muchas mamás que beben (a veces, después de la cena, cuando todavía tienen que ocuparse de los niños; otras veces, cuando ya los han acostado, cuando pueden relajarse de verdad). Es normal, es una costumbre, pues la maternidad es dura y todos necesitamos desconectar de vez en cuando.

Ahora, imagina si una de esas madres de la ficción se encendiera un porro, en la mesa, con toda la familia alrededor. Los espectadores se rebelarían y tendrían que retirar el programa por ser una mala influencia para los niños.

¿Seguro?

Soy muy fan de la serie Parenthood. En un episodio salían dos de los hijos mayores, de más de 21 años, muy fumados en una cena familiar. Hace veinte años, cuando yo era adolescente, una escena así habría acabado con un mensaje moral sobre los perjuicios de la hierba y su poder para destruir familias.

Sin embargo, los tiempos han cambiado. En Parenthood, a los chicos les regañaron por presentarse así a cenar, pero, en general, el tema pasó prácticamente desapercibido. La escena tenía lugar en California, y la mayoría de los padres de la serie han fumado hierba en una escena o dos (de hecho, la marihuana terapéutica fue de gran ayuda para uno de los personajes que luchaba contra un cáncer de pecho).

Lo que más les preocupa a los padres de la serie es que sus hijos no elijan bien cuándo es el momento de fumar porros, y no el hecho de que fumen. Esta es la sutil diferencia que se tiene que notar en mi generación de padres.

Mi hija está creciendo en un mundo en el que la marihuana es legal y accesible. Al igual que hay establecimientos que venden bebidas alcohólicas, también habrá tiendas que se dediquen simplemente a vender marihuana en cada esquina de la ciudad. Parece que es solo cuestión de tiempo: la marihuana se descriminalizará en todo el país y la mayoría de nuestros hijos vivirá dentro de ese mundo.

Entonces, nosotros, que somos padres que se preocupan por sus hijos, ¿cómo nos adaptaremos a la realidad?

Actualmente, cuando mi hija pregunta si puede darle un sorbo a la cerveza de papá, le decimos: “No, es una bebida de mayores; podrías ponerte mala”, y ella lo entiende. Esas son las reglas. Asimismo, le enseñamos que los calefactores pueden quemar, y que tiene prohibido coger los productos de limpieza.

También podríamos esconder nuestra marihuana, como hacían mis padres, avergonzados y ocultos por la oscura sombra de la hierba, con miedo a lo que la gente pudiera decir. No obstante, eso solo les sirvió hasta que mi hermano y yo cumplimos los 10, la edad con la que descubrimos por primera vez su marihuana. Enseguida se convirtió en algo así como la búsqueda del tesoro, algo que nos producía mucha curiosidad. En mi infancia, la marihuana era ilegal (además de un tabú), pero casi todas las madres o padres tenían un poco de hierba escondida en el cajón de la ropa interior (lo puedo confirmar tras mis años de niñera cuando era adolescente).

Sé por experiencia que si lo escondo y me niego a hablar de ello, se convierte en un objeto de deseo. Si lo muestro abiertamente, entonces me siento una madre irresponsable, aunque sea legal (por muy alternativa que fuera mi infancia, se me sigue apareciendo la cara de Nancy Reagan con su campaña contra las drogas Simplemente di que no). Si miento a mi hija sobre el tema, soy una hipócrita, alguien en quien no se puede confiar… Y eso que todavía es pequeña… no me imagino cómo será la situación cuando sea adolescente.

Tiene que haber un punto intermedio. Al igual que no nos podemos quejar de la presencia de los cuchillos en la cocina por el hecho de que corten, no podemos enfrentarnos a la ola de marihuana que envuelve nuestras vidas. Tenemos que aceptar que la marihuana se está abriendo camino y se está metiendo en nuestras casas, justo al lado de las botellas de whisky y de los analgésicos, por lo que tenemos que educar a nuestros hijos de acuerdo con esta realidad.

La única forma de actuar que veo posible es ser totalmente sincera, tanto con mis niños como conmigo misma. La vergüenza y el secretismo solo producen más de lo mismo y, por lo que he visto, cuando nuestros hijos dejan de confiar en nosotros, dejan de contarnos las cosas, los perdemos y echamos todo a perder. Cualquier cosa se puede estropear si se hace un uso extralimitado de ella; ESA es la lección importante que hay que transmitir. No podemos negar que fumemos, pero podemos establecer nuestra propia disciplina y enseñar a nuestros hijos a tomar decisiones saludables… Por ello, hay que empezar a hablar sobre el tema.

Así, que, Maya, cuando seas lo suficientemente mayor para leer esto, quiero que sepas que fumo hierba. Soy consciente de cuánto, dónde y cuándo (al igual que pasa con el alcohol), y siempre decido que tu seguridad y tu salud son mi prioridad. Te prometo que te explicaré todas estas cosas cuando tengas la edad para consumir cualquier sustancia legal, que te enseñaré a valorar tu salud y tu longevidad y, al mismo tiempo, a afrontar el mundo desde la sinceridad y la fuerza, y no desde la vergüenza y el secretismo.

Esa es mi gran confesión.

Ahora que he sentido la valentía suficiente para escribirlo, ¿os atrevéis vosotros a hacer vuestra aportación al debate? ¿Eres padre y también fumas hierba? ¿Piensas que me deberían detener por escribir esto? ¿Todavía me quieres? (Esta última va especialmente dirigida a mi suegra).

Mis más sinceros saludos,

Kiri Westby

Traducción de Marina Velasco Serra

Fuente HuffingtonPost

11 COMENTARIOS

  1. Fue muy interesante leer esto, soy un hijo de una madre que lo ve muy mal.. pero creo que la sinceridad es lo mas importate y saber cuando y donde usarla. Como el alcohol, es muy importante porque es nuestra salud y es lo mas importante, me gustaria tenes una madre que comprenda eso!

  2. Yo tambien soy madre de un niño de 5 años y pienso igual deberia ser legal preferiria mil veces ke mi ijo fuera un fumeta como yo ke un alcoholico eres una crak te doy todo mi apollo

  3. Soy mami d una adolescente de 13…y..ella ya me lo pregunto en su día..ya le explike que esa droga no es como la pintan..y ella me ve hacerlo como si me fumo un cigarro…no fumo tabako…fumo porros……ni alcohol ni nada….Alcohol me sienta mal…

  4. Maravillosa declaración de esta madre, muy valiente y muy sana su interpretación de los hechos. Soy profesional sanitario, estudiante y fumador de marihuna. El tan manido dicho de elijo elegir debe tener también cabido en éste ámbito. Elegí la maria porque como bien dice esta madre el alcohol me sienta mal, en mi trabajo debo estar con todos los sentidos alertas para trabajar con eficacia y seguridad, el alcohol no me permitía hacer esto y me estaba destrozando el cuerpo, en cambio, la maria me deja una sensasión mucho más placentera y los efectos secundarios son muchos menores por no decir inocuos en cuanto a mi trabajo se refiere por no hablar de la expansión creativa que me genera con respecto a otros ámbitos.
    Por todo esto digo, porque no normalizar una sustancia la cual se ha demonizado tanto, no habiendo evidencias claras de su prejuicio a la salud, siendo muy al contrario, habiendo estudios a favor de beneficios evidentes frente a diferentes tipos de cancer, fibromialgias, dolor en general, anorexia, depresión y un ámplio etc. Para acabar me hago una pregunta, porque nos cuesta tanto creer que los niños no puedan entender este si se les explica con seriedad y rigor, explicando los pros y los contras de cunsumir cannabis o es que pensamos que nuestros hijos son más estúpidos que nosotros, el hecho de que sea legal va a poner un porro en la boca de cada niño?

  5. Hola ante todo no soy padre pero si hijo y me gustaría resaltar esa sinceridad que tubo mi madre,pues siempre me explico las cosas tanto para lo bien como para el mal. El tema de drogras fue el que más recalcó pues ne explico como pudo todo aquello que podría sucederme en el futuro tanto en la salud como en la vida social por ello quiero agradecer esa sinceridad como madre pies ella me dejo elejir el camino eh consumido distintas drogas y todas me sientan msl de algún modo pero el cannabis no me afecta en mi vida socisal pues como muchos fumo para desconectar de esta sociedad que tiene muchis prejuicios. Gracias por leer mi opinion

  6. Me agrado mucho y aunq no soy padre aun, si soy tio. vivo en colombia donde encontramos drogas en cada esquina aunq aun no es legal. Y tambien soy fumeta mi esposa lo sabe y aunq no le agrada tampoco me critica porque como ella misma dice NO INTERFIERE EN MI VIDA DIARIA.

  7. jamas nadie .. a cometido un delito.. x fumar marihuana..
    YO APOLLO Q NADIE Y MENOS ESTA MUJER DEBA IR PRESA X SER COMO ES… SOLO UN CONSUMIDOR –

  8. Gran valor de esta madre! Como se ve! toda esta comunidad le da apollo! 🙂
    En mi pais (Argentina) Los padres la ven como una droga màs! osea que destruye la vida de los que la consumen basando su creencia en la ignorancia pura que nos entrega el amarillismo (por que en pocas ocasiones ya se puede llamar periodismo) No hay rastros de la cosa en situacion legal cambie por aca y eso espero cambiarlo y por lo menos colaborar para ese fin…
    Les cuento mi historia de los ultimos años, un poco larga 😛
    Mi 1ra experiencia fue a los 12 años, en ese tiempo mi vida esta muy “sucia” tenia unos valores morales muy bajos hacia el projimo pero alto a la familia y amigos, iba a ver a mi club del que soy hincha (GyE de Jujuy) y siempre estaba rodeado de gente mayor que se tomaban todo el alcohol posible para entrar “puestos” y de vez en cuando tmb “colocados” …
    En fin al pasar de los años, me di cuenta que la marihuna me hacia pensar en cosas que no eran coherentes con mis bajos valores morales, me hacia ver la naturaleza, al projimo y a la vida distinta! Sufria de la deprecion “normal” de un adolecente por traumas de niñes (varios) y aunque no era un consumidor habitual (1 vez cada 4o 5 meses promedio) sentia que me iba cambiando la manera de pensar, a tal punto de cambiar hacia los valores morales que hoy en dia son tan importantes, es obio que no atribuyo todo el cambio a fumar marihuana, sino lo màs crucial a la enseñanza de mi madre y al aprender a aprender de las cosas que realmente importan en la vida. ((Me esty extendiendo mucho perdon :S))
    El año pasado termine la secundaria en un colegio industrial (consumo promedio = 3 porros por semana con amigos), y me decidi que a fin de año iba a comentarle a mi madre que consumia cannabis, y demostrarle que no afecta negativamente en mi vida. Paso el año y al principio de este 2014 hize un experimento : Cocine un browni con Marihuana, la mitad con ella la otra mitad sin ella. Le comente a mi madre que no comiera el que yo habia separado y lo coloque en un lugar que no cualquiera podria llegar (aunque solo vivimos los 2 en mi casa) pero su ciriosidad le gano y la 1ra noche comio 1no y yo no me di cuenta, pero como se fue a dormir no sintio los efectos, a la mañana siguiente consumio 3 pedacitos de brownies y cuando fui a ver el recipiente donde estaban me di cuenta, entonces le dije de manera sutil que eso tenia marihuana, que no se tenia que poner nerviosa, que solo trate de estar tranquila y le comente un poco hacerca de los efectos, como fue a dormir los efectos no fueron para nada fuertes y solo estaba un poco mareada por momentos, pero nada màs (Gracias a Dios jajajajjajaja) Al pasar eso, me pregunto xq habia hecho eso, y le conte que yo hace tiempo esty estudiando a la marihuana, le conte sobre sus efectos medicinales , sobre su efectos secundarios en la salud (que son minimos a comparacion de otras drogas. Ejemplo: Cafè) y pooc a poco fue convenciendola de que la marihuana puede salvar vidas, conservar la estabilidad emocional de mucha gente, puede ser un producto muy bueno para industrial como la textil, farmaca , etc y hasta esty plantando 4 plantitas que esta mañana le dije de que eran! (las semillas son de prensado o mercado negro pero gracias a la (mama pacha = madre tierra) germinaron ) y sigo con el estudio de esta maravillosa planta! El promedio de fumar o consumir marihuana este año es de (1 porro cada 2 semanas) como veran no soy de los que fuman constantemente aunque en epocas lo hago, osea, todo bajo control!. Y mi proxima meta en relacion al cannabis es reducir los efectos secundarios de la quimioterapia de algun projimo para poder ser tratado sin graves daños psicologicos por el dolor que la quimio genera! Brevemente contare la historia de mi abuela y la mama de mi mejor amigo, con el cancer, que llegaron a intentar suicidarse por los dolores inimaginables de la quimioterapia o otros tratamientos y quiero estudiar si (como exponen muchos documentales, la marihuana calma mas de un 100% de los efectos secundarios de los tratamientos esos) Tengo mucho para hablar, espero que lean pero es mucho perdon! jajajjajaa Gracias

  9. Me ha encantado! Yo soy padre desde hace 9 meses, tambien cultivo en mi armarito y cada 2×3 pienso en este tema. Es muy delicado…sobre todo tengo miedo de que lo suelte delante de quien no debe con intención de fastidiar si por ejemplo esta castigada…yo que se, se me ocurren situaciones en las que pueda soltarlo inocentemente… no se, es muy complicado de explicar. Ojalá cuando llegue el día la hayan legalizado y sea todo más fácil…

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