Fumando marihuana… legal

Fumando marihuana… legal

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Una asociación en Alaró fomenta el consumo responsable de cannabis, con unos 90 miembros: “Esto no es un fumadero de porros”, aclaran

Laura Villar. Alaró , Mallorca.- “La gente no viene aquí a fumar porros, ni tampoco cualquiera puede venir a comprar maría porque sí. Esta es una asociación que lucha por defender los intereses de las personas que llevan a cabo un consumo responsable de marihuana y no tienen por qué ir a comprarla al mercado negro”.

Así de contundente se muestra David Rabé, presidente del recién creado Colectivo de Autocultivo Responsable de Balears (CARB), con sede en Alaró. Con ellos, son tres las organizaciones en Mallorca que se posicionan con las personas consumidoras de esta sustancia. No importa si el fin es un uso lúdico o terapéutico, lo que Rabé deja claro desde un principio es que la ley no prohíbe la adquisición de marihuana particular ni su siembra, únicamente el tráfico que se haga de esta hierba.

Tras muchas instancias y papeles presentados antela Guardia Civil, el ayuntamiento de Alaró y demás instituciones, esta asociación sin ánimo de lucro que empezó su andadura en 2009 ya ha comenzado a funcionar, y cuenta entre sus filas con 90 socios a los que se les reparten bolsitas de marihuana en función del tipo de cuota a la que estén suscritos. El club cuenta además de una sala de reuniones con asesoría jurídica, consulta médica y wi-fi en todas sus dependencias.

 

El primer club en España

“Creemos que la sociedad ya es lo suficientemente madura como para empezar a asimilar que su consumo con cabeza no es nada inmoral”, explica Rabé sobre el cannabis. Este colectivo, que fue fundado por un grupo de amigos, no ha inventado nada nuevo. Las organizaciones que han defendido estos intereses existen desde 1990, y tanto Barcelona como el País Vasco son pioneros desde entonces en luchar por la regulación de su adquisición. En esta última Comunidad existen asociaciones de las más importantes en la materia, que cuentan con casi 800 socios: “En noviembre vamos a asistir en Madrid a una reunión colectiva con diferentes organizaciones que forman parte dela Federación Nacionalde Asociaciones Cannábicas para encontrar una propuesta de regulación”, explica David. El problema que existe en España y especialmente aquí en Mallorca es que la gente no sabe a ciencia cierta qué cantidad es la que se considera ´legal´ para consumo propio, o cuántas plantas son las idóneas para que no se pueda considerar tráfico de droga.

“La ley no especifica nada de eso, todo lo que se tiene hasta ahora son las resoluciones de cada caso en concreto que se ha resuelto antela Justicia”, afirma Rabé. Lo normal, sin embargo, suele ser una media de 2 03 gramospor día. “La persona que tiene 40 plantas en su casa no puede estar hablando de uso particular”, añade el presidente del colectivo.

 

“No queremos ser Holanda”

David hace hincapié en la idea de no “fomentar” el consumo libre de cannabis. En el caso de su asociación, los requisitos para hacerse miembro son muy claros: “Son personas maduras, con un mínimo de 24 años que conocen los riesgos y los asumen, y no pretenden con su actividad perjudicar a nadie de su alrededor.

El cupo de personas que pertenecen a la asociación es algo hermético, hubo un plazo para inscribirse y ahora está cerrado hasta el año que viene”, comenta. “El nuevo socio tendrá que venir recomendado por otro miembro, es un requisito para poder formar parte”, explica. Además, ante la creencia popular, David insiste en que no se trata de una asociación donde se vende maría, sino que los socios (hay tres categorías) pagan una cuota anual por pertenecer al club y en asamblea, de forma consensuada, se fija un precio de venta que se sitúa “muy por debajo del mercado negro. No queremos ser Holanda”, remacha.

Así, encontramos al socio mayor, que paga 90 euros anuales y tiene derecho a15 gramospor semana; socio de carnet amarillo, que podrá retirar un gramo diario por 50 euros al año, y al socio simpatizante, que no retirará marihuana pero pagará 20 euros por ser miembro. David asegura que muchos de estos integrantes son personas adultas, en plenas facultades físicas, que buscan un cannabis ecológico, sin alterar y de calidad: “En el CARB hay abogados, arquitectos, personal sanitario, albañiles, electricistas, publicistas o personal docente. Es un reflejo de que hay un amplio espectro de la sociedad que hace un uso responsable de esta planta y que además no interfiere para nada en sus actividades cotidianas”, explica David.

Su presidente también denuncia la indefensión de los cultivadores a los que se los acosa por dos frentes distintos: “No sólo existen obstáculos como la persecución policial, también luchamos contra los ladrones que incluso se juegan la vida trepando por los tejados para robar las plantas”, comenta.

 

Fuente DiarioDeMallorca

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