La Marihuana libre mata a los narcos

La Marihuana libre mata a los narcos

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Legalización. Según el experto en mafias y autor de “Cero Cero Cero” Roberto Saviano , hay una baja del delito y del dinero sucio en dos estados de EE.UU.. “Es la derrota de los prohibicionistas”, concluye.

Por primera vez en la historia de los cárteles mexicanos, merma la demanda de marihuana gracias a la legalización. Entra así en crisis un negocio de miles de millones que hasta ahora no había pasado nunca por una caída. Los datos que difundió la policía de frontera estadounidense no dejan lugar a dudas: la reducción del tráfico de marihuana en 2014 ha sido del 24% respecto de 2011. ¿Qué pasó? ¿Ahora ya nadie fuma porro? ¿Se trata de un período de detenciones particularmente eficaz?

La respuesta es más sencilla; es la legalización de las drogas livianas en Colorado y en el estado de Washington. La venta legal de marihuana no sólo creó una revolución económica que ha conllevado más de 800 millones de dólares de nuevos ingresos fiscales, sino que comenzó también a transformar la trama de la Opinión, Opinioncriminalidad. La crisis de las organizaciones al sur de Río Grande, las que siempre inundaron EE.UU. de marihuana, es comparable a la crisis que produjo la caída de Nasdaq. Los cárteles mexicanos nunca abandonaron el negocio de la marihuana. Todas las organizaciones que hoy predominan en el tráfico de cocaína y metanfetamina siempre han cultivado cannabis, que es al mismo tiempo fuente de un caudal económico gigantesco y tiene un exponencial crecimiento de mercado, gracias a la tolerancia cultural difundida en EE.UU..

Un ejemplo entre muchos que muestra cómo ha sido el vínculo de la marihuana mexicana y EE.UU. a lo largo de la historia: Kiki Camarena era un policía de la DEA que logró infiltrarse en los círculos narcos durante los 80: de esta manera descubrió El Búfalo, un rancho en el que se encontraba la mayor plantación de marihuana del mundo. Más de quinientas hectáreas de tierra y diez mil agricultores para trabajarlas. Por hacer que la confiscasen, Kiki fue brutalmente torturado y asesinado. La marihuana mexicana llenó EE.UU. y la mitad del planeta durante más de cincuenta años. Ahora la tendencia se está invirtiendo. Después de tantos debates ideológicos se tiene la prueba de que la legalización es un instrumento real de respuesta contra el narco-capitalismo. En Colorado y en Washington existen distintas restricciones: la marihuana puede comprarse si se es mayor de 21 años, se puede tener posesión de hasta poco más de 28 gramos, está prohibido consumirla públicamente (como el alcohol) y está prohibido conducir bajo sus efectos (suspensión de registro por un año y detención si se reincide).

Las grandes obsesiones impulsadas por los prohibicionistas contra el experimento de la legalización en EE.UU. son las mismas que siempre sostuvo el prohibicionismo europeo: aumento del mercado de consumidores, de los accidentes de tránsito, de la criminalidad. Alarmas que la experiencia real está mitigando. No ha ocurrido ninguna catástrofe. La policía de Denver registró una disminución del 4% en delitos, y ningún aumento de accidentes de tránsito (la mayor parte continúan siendo provocados por el alcohol). Eso no es todo: sustraer una enorme masa de capital a las organizaciones delictivas ha llevado a Colorado a predecir la posibilidad de incrementar las propias recaudaciones con más o menos 175 millones de dólares en los próximos dos años, mientras que el estado de Washington anticipa un ingreso de más de 600 millones de dólares en los próximos cinco años. Como si eso no fuese suficiente, parece que el Estado podrá incluso restituir una parte de los impuestos. Se debe a la existencia de una ley de Colorado que impone al Estado un límite de dinero que puede recibir por impuestos: una vez superado el límite, se debe redistribuir el dinero a los contribuyentes. Gracias a los ingresos por la compra de marihuana, Colorado reembolsará los 30 millones de dólares de excedente. Nadie recuerda que el límite fuese superado nunca, y la legalización lo ha permitido. El dinero que terminaba en el bolsillo de los narcos mexicanos y de los bancos cómplices, ahora está a disposición del Estado. Esos ingresos fiscales convencieron a otros estados a iniciar el proceso de la legalización: Alaska, Oregón, la Florida y Washington D. C. están por decidir.

Pero existe otro argumento que ha fomentado esta alternativa: los delitos asociados a la marihuana pesaban mucho en la recaudación de los estados americanos (Colorado, por ejemplo, calculaba 40 millones de dólares al año para combatir el tráfico de la marihuana y por detenciones de personas asociadas a ella). En todo caso, la mitad de la población carcelaria estadounidense está condenada por delitos de droga: el Anti-Drugs Abuse Act, con su severidad extrema no ha hecho más que reforzar el vínculo criminal entre traficantes y organizaciones. Vínculo que es necesario romper si se quiere combatir el narcotráfico antes que cargar la responsabilidad apenas en un dealer individual. El 75 % de los detenidos condenados por narcotráfico es afroamericano. La miseria y el malestar siguen siendo las minas donde los cárteles encuentran sus soldados.  Seguir leyendo articulo    Por Roberto Saviano.- 

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