Proyecto en Bogotá ofrece marihuana para ayudar a los adictos al bazuco

Proyecto en Bogotá ofrece marihuana para ayudar a los adictos al bazuco

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weedman_web (1)Bogotá, Colombia.- La marihuana ha sido acusada por mucho tiempo de servir de puerta de entrada a vicios más letales. Pero, ¿podría la cannabis ser una puerta giratoria que alejaría a las personas de las drogas duras? Eso es lo que la capital colombiana está tratando de averiguar.

En las próximas semanas, Bogotá se estará embarcando en un polémico proyecto de salud pública que comenzará a proveer marihuana a 300 adictos al bazuco, un barato derivado de la cocaína que produce una sensación parecida a la del crack y es tan adictivo como la heroína.

Bogotá tiene 7,500 usuarios de bazuco entre su población de 9,500 desamparados, dijo Rubén Darío Ramírez, director del Centro de Estudio y Análisis en Convivencia y Seguridad Ciudadana (CEACSC), el cual está a la cabeza del proyecto.

A menudo los adictos se ven llevados a la mendicidad y al crimen para mantener su hábito, convirtiendo rincones de esta próspera ciudad en eriales del bazuco en los cuales se reúnen los drogadictos para fumarlo. En los últimos años, 277 desamparados han sido asesinados, dijo.

Para los usuarios más desesperados, la cura de la marihuana podría ser la única salida.

“La gente nos acusa de convertir a los adictos al bazuco en adictos a la marihuana, pero eso no es más que un mito urbano”, dijo. “Este programa se trata de reducir los daños a la persona y los riesgos a la sociedad”.

Las autoridades creen que proveer a los adictos de marihuana médica con calidad controlada y un alto contenido de THC (el componente alucinógeno de la marihuana), seleccionada especialmente para aliviar la ansiedad que provoca dejar el bazuco, podrían rescatar a algunos de ellos.

La idea es controversial. Críticos de la misma han acusado a Ramírez y sus colegas de fumar su propia medicina, y afirman que el proyecto se arriesga a convertir el gobierno de la ciudad en un habilitador.

“Este plan es completamente absurdo”, dijo Augusto Pérez, director de Nuevos Rumbos, grupo colombiano de estudio que investiga las drogas y la adicción. “Es como si ellos no supieran que todo el que fuma bazuco ya fuma marihuana. Al darles marihuana, lo único que harán es ahorrarles dinero (a los adictos) para que compren más bazuco”.

El bazuco se hace a partir del residuo que queda después de procesar la cocaína, y a menudo está mezclado con queroseno y ácido sulfúrico. Al fumarlo, da una nota fuerte y breve como un latigazo. Pérez dijo que la única otra nuevadrogaadicción que es más difícil de curar podría ser la heroína. Y abandonar el vicio generalmente requiere internar al adicto en un centro de tratamiento y brindar cuidados intensivos.

“Yo considero que este programa tiene cero probabilidades de funcionar”, dijo.

Pero partidarios del mismo afirman que la comunidad médica tradicional está estancada en su manera de pensar.

Julián Andrés Quintero, el director de Acción Técnica Social, una agencia sin ánimo de lucro que está colaborando con el distrito en la iniciativa, dijo que la mayoría de los profesionales de la medicina consideran que el abandono total de las drogas es la única respuesta.

“Este proyecto no se propone conseguir que la gente deje las drogas por completo”, dijo. “Se trata de reducir los riesgos y mitigar los daños. Queremos que la gente deje de consumir una sustancia que es muy, muy dañina, y que hagan la transición a algo menos peligroso y que les permitirá funcionar en la sociedad”.

La marihuana ya se ha estado usando como una alternativa a las drogas duras en Canadá, Brasil y Jamaica, dijo. Un estudio etnográfico de los adictos jamaicanos al crack hecho en el 2002 por el decano del College de Enfermería de Iowa, por ejemplo, concluyó que, de 14 mujeres que renunciaron a la droga, 13 atribuyeron su éxito al uso de marihuana.

Y, aunque la marihuana ha acaparado la mayor parte de la atención con respecto a la iniciativa contra las drogas en Bogotá, no es más que una parte de la ecuación. Los adictos recibirán además consejería, entrenamiento laboral, albergue de emergencia y otros servicios que ya son parte de las redes de seguridad social de la ciudad.

Colombia no es conocida por sus opiniones liberales sobre las drogas. La nación, la primera productora de cocaína del mundo, se ha visto envuelta con el apoyo de Estados Unidos en una de las guerras contra las drogas más agresivas, sangrientas y costosas del hemisferio.

Pero, a nivel interno, sus leyes pueden parecer un poco más como las de Amsterdam. Aunque fumar y vender marihuana es ilegal, se permite a los colombianos llevar consigo pequeñas cantidades de cocaína y marihuana — o sea, lo que se llama una “dosis personal” — y también se les permite cultivar hasta 20 plantas de marihuana para consumo personal.

También hay leyes que permiten que los médicos prescriban marihuana y otras drogas.

Aunque la mecánica del cultivo y la distribución de la marihuana médica para el proyecto de la ciudad no se ha establecido todavía por completo, Ramírez dijo que una de las ideas existentes es crear un tipo de servicio de emparejamiento, en el cual los cultivadores caseros de “dosis personales” brindarán su cosecha para ayudar a los adictos al bazuco. Pero la ciudad no puede repartir marihuana legalmente.

Camilo Borrero es una de las fuerzas motrices detrás del programa, y tal vez su mejor propaganda. Borrero, quien tiene ahora 40 años, dijo que él creció en una familia llena de adictos. A los 5 años, ya se había dado su primer trago, a los 7 ya había fumado marihuana, y a los 12 ya consumía cocaína regularmente. El se las arregló para reformarse por unos años hasta que un día fumó bazuco accidentalmente creyendo que era marihuana. En un plazo de dos años, pasó de ser un estudiante universitario con un negocio propio a vivir en la calle y vagar por la ciudad en busca de la próxima dosis.

En 1999, él tocó fondo y decidió quitarse el hábito. Dijo que pasó por casi 20 programas de tratamiento antidroga, pero nunca pudo dejar el bazuco por más de tres veces. Desesperado por encontrar una solución, recordó que, años atrás, había dejado la cocaína por medio de fumar marihuana. El probó la terapia de nuevo, y funcionó, dijo. Lleva tres años y medio sin fumar bazuco, y lo atribuye a su consumo de marihuana cuidadosamente regulado.

“Cuando me curé a mí mismo, me dije: ‘Tengo que compartir esto con todo el mundo’ ”, dijo. “Mi vida empezó hace tres años y medio”.

544146_512026565507987_1040982270_n (1)La compañía de Borrero, Cannamedic, cultiva marihuana de calidad médica para hacer pomadas y aceites para la artritis, entre otros productos. Cannamedic será además uno de los cultivadores de marihuana para el programa de la ciudad.

Quintero, de la agencia sin afán de lucro Acción Técnica, dijo que la primera fase del proyecto tiene que tener éxito para silenciar a los críticos.“Para nosotros”, dijo, “no hay nada más ético que brindar una solución a alguien que nunca ha podido encontrar una antes”.

Fuente MiamiHerald

1 COMENTARIO

  1. Padesco desde hace muchos años dolores multiples en hombros, espalda, me gustaría tener información sobre la crema para aliviar dolores, donde la puedo adquirir, en bogota tienen algun distribuidor? O la envian? Les agradezco mucho la información, vi la nota por tv caracol.
    Muchas gracias.

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