Situación Legal del Cannabis en Hungría

Situación Legal del Cannabis en Hungría

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Hungría es un país centroeuropeo sin litoral, con una población de poco menos de 10 millones de habitantes. A lo largo de la historia, el cannabis ha ocupado un lugar muy importante en la vida y cultura húngara, pero debido a las maquinaciones del derecho internacional durante el siglo XX, hoy el país cuenta con algunas de las leyes más represivas de Europa

Legalidad del Consumo, Posesión y Cultivo de Cannabis

CONSUMO Y LEGALIDAD DEL CANNABIS

En Hungría, el consumo y la posesión de cannabis son ilegales y se castigan con una pena de prisión de hasta dos años, para pequeñas cantidades, y entre uno y cinco años en caso de que se trate de cantidades grandes. En la práctica, rara vez se aplican penas severas para las pequeñas cantidades, y es posible que los que cometan una infracción por primera vez reciban una amonestación, una sentencia condicional o de libertad vigilada. Sin embargo, si se comete un segundo, o subsiguiente, delito, el tribunal ya no tendría en cuenta estas opciones, y el procesado deberá someterse a un proceso judicial.

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En virtud de la legislación húngara, el cannabis no se diferencia de las demás drogas, por lo que los infractores sorprendidos en posesión (incluso de pequeñas cantidades) están sujetos a las mismas penas que aquellos a los que se sorprenda en posesión de heroína u otras sustancias “duras”. En 2013, Hungría adoptó un nuevo Código Penal que, en realidad, aumentaba muchas de las penas por posesión y venta, y ahora es teóricamente posible ser condenado a un máximo de quince años de cárcel por posesión o consumo si se dan determinadas circunstancias agravantes.

El límite establecido para que una cantidad sea considerada para uso personal por parte de los tribunales es un gramo de la sustancia activa. Cuando se trata del cannabis, la sustancia activa es el THC. Por lo tanto, la cantidad considerada para consumo personal puede variar de 12 gramos a 100 gramos, suponiendo que el cannabis incautado contenga THC en una concentración del 1 al 8%.

A pesar de la severidad de las leyes de posesión en Hungría, el cannabis es, con mucha diferencia, la droga más consumida. Según las cifras del Informe Nacional de Hungría de 2011, el 19,4% de los jóvenes húngaros de 16 años habían probado el cannabis, en comparación con sólo el 10,3% de la segunda opción más popular de sustancias ilegales, “alcohol mezclado con medicamentos”.

VENTA DE CANNABIS

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En Hungría, las tasas de consumo de cannabis son muy altas, a pesar de la severidad de las leyes del cannabis (© Fora do Eixo)

La venta de cannabis (o de cualquier otra droga) se castiga con una pena de prisión de un máximo de dos años en caso de que se trate de pequeñas cantidades, y entre dos y ocho años para delitos básicos que impliquen cantidades mayores. Si existen circunstancias agravantes, sobre todo en el caso de cantidades grandes, las penas pueden aumentar hasta un máximo de veinte años de cárcel o cadena perpetua.

Una vez más, se consideran “cantidades pequeñas” las que contienen un gramo de la sustancia activa, es decir de 12-100 gramos de cannabis suponiendo que la concentración de THC sea del 1 al 8%. Se ha informado de que los tribunales siempre analizan las muestras de cannabis para determinar el contenido de THC utilizando los laboratorios forenses (en este mismo informe se señala que el límite para “pequeñas” cantidades es de 5 gramos de THC puro, pero los cifras oficiales de la OEDT establecen el límite en 1 gramo de THC puro).

Al igual que ocurre con la posesión y el consumo, si se encuentra a un individuo vendiendo cannabis en cantidades pequeñas, las sentencias pueden suspenderse a criterio de los tribunales. Si el individuo reincide en un plazo de dos años, la condicional deja de ser una opción. Si la persona es adicta a las drogas y ha recibido tratamiento por esta adicción antes de su detención, no puede ser juzgada en los tribunales (de nuevo, esto se aplica al consumo y posesión, además de a la venta).

Por otro lado, si se sorprende a alguien vendiendo cantidades que excedan la definición de “pequeña”, no existe la posibilidad de suspender o no aplicar la sentencia, incluso en el caso de la adicción a las drogas.

CULTIVO DE CANNABIS

En virtud de la legislación húngara, la producción de cannabis se castiga con una pena de cárcel de entre uno y cinco años, o de dos a ocho años si el delito se comete en una instalación con fines comerciales. Esta pena podrá aumentarse hasta un máximo de cinco a quince años si la cantidad en cuestión es “sustancial”.

Una vez más, la sentencia puede anularse o no aplicarse si se trata de un primer delito que implica una pequeña cantidad, o si el individuo puede demostrar que ha estado recibiendo tratamiento por su adicción a las drogas antes del arresto.

A pesar de la relativa dureza de las leyes relativas al cultivo de cannabis en Hungría, existe una subcultura activa y próspera del cultivo de cannabis en el país. Por otra parte, en los últimos años, el cultivo se ha vuelto cada vez más profesional y a gran escala, con operaciones de cultivo que suelen dirigir bandas vietnamitas que compran almacenes para adaptarlos y dedicarlos completamente a la producción de cannabis, con equipos de alta calidad y alto rendimiento. Asimismo, se informa de que estas organizaciones también controlan gran parte de la red de distribución en algunas partes de Hungría.

Antes de este fenómeno, del que se informó por primera vez en el Informe sobre la Estrategia Internacional de Control de Narcóticos de 2010, el cultivo doméstico en Hungría se producía a una escala relativamente pequeña. A todas luces, este tipo de cultivo no ha disminuido, y por lo general se lleva a cabo utilizando semillas adquiridas en los bancos de semillas holandeses.

Cannabis Medicinal en Hungría

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El cannabis crece silvestre en Hungría, aunque en general es cáñamo y de tipo rudelaris (© Clearwaters Photo)

No hay ninguna estipulación relativa al cannabis medicinal en la legislación húngara, y no hay muchos indicios de que esto vaya a cambiar en un futuro próximo. Sin embargo, existe la posibilidad de que Sativex de GW Pharmaceuticals se apruebe pronto. En 2013, el Ministerio del Interior del Reino Unido presentó unas propuestas para la aprobación de Sativex al Ministerio del Interior húngaro, pero no está claro cómo acabará el asunto, ya que parece que el medicamento aún no está disponible. Varias instituciones de investigación húngaras han participado en los ensayos clínicos para probar la eficacia de Sativex como tratamiento para el dolor producido por el cáncer, pero los resultados de los ensayos fueron poco prometedores.

Aparte de esto, la única otra sustancia relacionada con el cannabis disponible en Hungría es el Marinol, que realmente no es cannabis medicinal en absoluto, sino una forma sintética de THC utilizada para tratar la pérdida de apetito en pacientes con SIDA, y las náuseas y vómitos en pacientes con cáncer. Los informes varían en cuanto a la eficacia de Marinol, y los pacientes a menudo comunican que tiene efectos secundarios perjudiciales.

El estado general de la investigación sobre el cannabis en Hungría no es reconfortante, y parece concentrarse principalmente en los posibles efectos negativos del cannabis, lo que sirve para reforzar la posición oficial de la línea dura contra el cannabis y otras drogas. En 2015, se publicó una investigación que sugiere que los niveles persistentemente altos de actividad del receptor CB1 impidieron la función normal de los neurotransmisores en el cerebro. Este reportaje sobre la investigación, publicado en una popular revista en línea, demuestra los muchos prejuicios que aún se tienen hacia el cannabis.

HISTORIA DEL CANNABIS EN HUNGRÍA

Se cree que el cannabis llegó por primera vez a la región ahora conocida como Hungría en la segunda mitad del primer milenio antes de la era común, en base alanálisis del polen de núcleos de sedimentos extraídos de los pantanos de turba de Sphagnum, en el sureste del país. Esto está claramente relacionado con las teorías de que los nómadas escitas fueron los que trajeron consigo sus costumbres de uso del cannabis, a medida que se expandieron por Europa desde las llanuras de Asia central a partir del siglo VII AEC.

Durante los siguientes dos milenios, la cantidad de polen de cannabis aumentó de manera constante, lo que indica que la planta se estaba estableciendo. Hungría tiene una historia de cultivo de cáñamo muy larga, que se remontan por lo menos al siglo I AEC, antes de la invasión romana. En 2002, en unas excavaciones arqueobotánicas, se descubrieron abundantes semillas, tanto de apariencia silvestre como cultivada, que proceden de unos asentamientos celtas de la edad de hierro cerca de la actual Budapest. Sin embargo, es muy probable que el cultivo ya hubiera existido mucho antes.

En torno al año 1000 de nuestra era, parece que el cultivo de cannabis se había establecido firmemente, por la alta concentración de polen encontrada en los pantanos de este período. Se cree que los pantanos se usaban para el enriado de los tallos del cáñamo con el fin de extraer la fibra. De hecho, los textiles de cáñamo estaban ciertamente presentes en esta época, en base a la recuperación de un trozo de tela de cáñamo que data aproximadamente del año 1050 EC, en el oeste de Hungría.

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Hungría tiene una larga tradición de producción de excelentes tejidos de cáñamo con una calidad similar a la del lino (© adstream)

Del siglo XII en adelante, los registros históricos de cultivo de cáñamo se vuelven mucho más frecuentes. Se dispone de registros de informes de aduanas de los años 1198, 1302 y 1324, que hacen múltiples menciones al hilado, a los tejidos y al procesamiento del cáñamo.

Aunque las variedades de cannabis que ahora crecen silvestres en Hungría son generalmente de cáñamo o de tipo rudelaris, parece que el cannabis se ha conocido también por sus propiedades psicoactivas durante siglos, tal vez porque se seleccionaron algunas plantas para producir grandes cantidades de resina, aunque ahora se han perdido. El historiador griego Herodoto ya describió el uso de cannabis por parte de los escitas que lo consumían por sus efectos embriagadores, en torno al año 450 AEC, y por lo general se cree que habitaron durante este período gran parte de lo que hoy es Hungría.

Cáñamo Industrial en Hungría

Tradicionalmente, las comunidades agrícolas campesinas húngaras han producido cáñamo que se procesaba, hilaba y tejía en productos textiles de gran calidad y de una finura y textura igual, o incluso superior, a la del lino. Se desarrollaron telares y otros equipos especializados para el propósito específico de la producción de textiles de cáñamo, y la industria también tenía importantes aspectos sociales.

Las mujeres solteras de la comunidad se reunían para hilar y conversar, mientras que la siembra y la cosecha de la planta en sí eran importantes actividades de grupo para los hombres de los pueblos. De hecho, el colorido traje tradicional que todavía se usa en algunas ocasiones en Hungría se elabora tradicionalmente con cáñamo y lino.

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El cáñamo ha sido durante mucho tiempo una parte fundamental de la historia de Hungría, y a pesar de sufrir graves reveses durante el siglo XX, la industria nunca desapareció por completo. Si bien gran parte de Europa cesó la producción de cáñamo tras la decisión de los EE.UU. de prohibirlo de forma efectiva en 1937 con la Ley de Tasación de la Marihuana, Hungría y gran parte de Europa Central y del este se encontraban bajo una esfera completamente diferente de influencia política (en gran parte en torno a la URSS, aunque Hungría no pasaría a estar bajo control soviético hasta el final de la Segunda Guerra Mundial).

Por lo tanto, la industria continuó sin cesar – por lo menos hasta la década de 1960, cuando los programas de colectivización soviética pusieron fin al cultivo campesino tradicional de cáñamo. No se siguió produciendo cáñamo a nivel estatal, aunque todo se derrumbó con la disolución de la Unión Soviética en 1991. Desde entonces, Hungría ha luchado para reconstruir su industria del cáñamo. A través de sus amplios esfuerzos en los campos de la cría y la investigación, se ha convertido una vez más en un líder mundial del cáñamo.

Hungría ha contribuido con numerosas variedades de fibra de gran calidad a la lista de variedades de cáñamo disponibles en el mercado, muchas de las cuales fueron desarrolladas por el Dr. Ivan Bucsa, un reconocido criador de cáñamo del GATE Agricultural Research Institute Kompolt. Además de mejorar cuatro variedades de cáñamo registradas en el país, Bucsa también ha creado la única variedad ornamental de cáñamo comercial del mundo, conocida como Panorama, aunque según afirma en una entrevista con Hempfood.com “no se vende mucho“. Sin embargo, Hungría ahora disfruta de exportaciones saludables de productos de cáñamo, incluidos papel, textiles, aceite y plásticos.  Por Seshata

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1 COMENTARIO

  1. Hola buenas. Donde podría encontrar más información, o, a ser posible comprar esta última variedad ornamental de cannabis de la que se habla en el último párrafo de este magnífico blog? Haaha.

    Saludos

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