¿Es bueno quitar las hojas grandes de la planta? ¡Descúbrelo!

Muchos cultivadores quitan las hojas más grandes de las plantas que en ocasiones dan sombra a los cogollos, sea en interior o en exterior.

foto: macfoto

Muchos cultivadores hacen caso de consejos muchas veces erróneos que suelen leer en Internet, sin ni siquiera pararse a contrastar si realmente es un buen consejo o no. Uno de ellos y uno de los más extendidos, es el de sacar las hojas más grandes de las plantas y que en ocasiones dan sombra a los cogollos, sea en interior o en exterior. El fin, se supone, es el de potenciar el crecimiento. Pero normalmente quien lo recomienda, suele ser alguien que no ha plantado nunca, cuando lo ha hecho no ha obtenido buenos resultado, o lo haya visto o leído hacer en otros cultivos que no son de marihuana.

Tampoco cabe duda de que en una gran planta de dos o tres metros, sacarle un puñado de hojas no significará nada para ella. Pero sinceramente, salvo que sea un caso excepcional, ¿por qué hacerlo? Las hojas son una reserva de energía y una fábrica de azucares para las plantas de cannabis y todas en general. Cuando una planta comienza a tener una carencia de uno o varios nutrientes, lo primero que hace es tratar de corregirla por sí misma. Para ello los nutrientes son redistribuidos las zonas a donde se concentra la carencia. Estos nutrientes se almacenan principalmente en las hojas, por lo que en caso de carencia, ésta se manifestará y avanzará mucho más rápido.

Grandes paneles solares

Las hojas son también grandes paneles solares que absorben la luz solar o artificial. Aproximadamente el 15% de esta luz es absorbida. El otro 85% restante, pasa a través de ellas sin ser absorbida directamente, pero haciendo de trámite. Las células de las hojas llamadas cloroplastos, contienen un pigmento verde que es la clorofila y que a su vez interactúa con la luz solar para llevar los nutrientes a todas las partes. La fotosíntesis ocurre en todas las partes verdes de la planta, pero especialmente en las hojas. Tiene dos fases, la primera la reacción de la luz y la segunda el ciclo kelvin que se encarga de convertir el agua y el CO2 en azúcares y oxigeno.

Todo esto es más que suficiente para comprender que no se deben quitar hojas a una planta. La única excepción, sería la de retirarlas si están muy dañadas, aunque siempre será mejor a que ellas solas se caigan. Mientras tanto y aunque mínimamente, estarán realizando su función. Especialmente en la fase de crecimiento, está demostrado que quitar hojas afecta al desarrollo de la planta. En esta fase es común realizar podas o eliminar las ramas inferiores para favorecer el desarrollo de las zonas superiores. Pero ya estaremos podando una rama, no eliminando sólo las hojas grandes tan necesarias. Y podar no es quitar hojas sino ramas.

En la fase de floración, también es común que muchos cultivadores corten hojas grandes que puedan dar sombra a algún cogollo. Pero en exterior la luz solar penetra casi completamente en la planta de manera uniforme por el propio movimiento del sol, así que no tendría mucho sentido podar hojas. En interior en cambio la penetración de la luz artificial es muy limitada. Siempre será mejor en lugar de quitar hojas pensando en que los cogollos más bajos serán más grandes, apartarlas a mano. El aserrado que tienen las hojas es ideal para poder apartarlas y sujetarlas a otras hojas o al tallo.

NUNCA QUITES HOJAS EN ESTOS CASOS

Nunca elimines una hoja que muestra quemaduras en sus puntas y bordes, decoloraciones o leves necrosis. Sin duda se trata de una deficiencia o un exceso de nutrientes y lo único que conseguiremos es la carencia continúe afectando a las hojas más jóvenes. Comprueba el nivel del pH del riego, trata de identificar la carencia o el exceso, reajusta las dosis de abono y en unos días el color y aspecto de las hojas será el habitual aunque no lleguen a recuperar lógicamente las zonas afectadas.

Tampoco elimines hojas en caso de hongos como el oídio. Lo más importante en estos casos es mejorar las condiciones de temperatura, humedad y ventilación, ya que los hongos siempre aparecen cuando alguno de estos parámetros no es el adecuado. Además siempre se debe hacer un tratamiento con un fungicida específico. Las esporas del hongo ya se encuentran en el cultivo y por muchas hojas afectadas que saquemos, continuará apareciendo en otras.

UNAS POCAS EXCEPCIONES

Existen algunos casos excepcionales, donde sí podría resultar interesante quitar alguna hoja. En interior por ejemplo, puede ser útil cuando se cultivan variedades de fuerte estiramiento como las sativas. Poco antes del cambio de fotoperíodo de crecimiento a floración, se pueden eliminar hojas viejas. Al quitarle energía a la planta, ésta no estirará tanto.

Otro caso, puede ser el de reducir riesgos de hongos, especialmente en espacios de cultivos en interior. Esto es algo común cuando se realizan cultivos en SCROG. Con esta técnica de cultivo en la que puede existir una densa masa vegetal a una misma altura, la transpiración de las propias hojas unido a la escasa ventilación, el riesgo de ataque de hongos como el oídio aumenta.

Por último, otro caso excepcional, es cuando estamos a punto de cosechar y vemos que las plantas aún conservan un color verde exuberante, puede que por no haber realizado el lavado de raíces. Que un cogollo rasque al fumarlo, es principalmente por un exceso de nutrientes. Quitando algunas hojas grandes, la planta consumirá los nutrientes de las hojas pequeñas más rápidamente.

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