Costa Rica busca legalizar la producción para fines medicinales

En noviembre pasado, la justicia de Costa Rica determinó que si una persona cultiva cannabis en su casa sin que esta sea para fines de tráfico, está dentro de la ley. Si en un cultivo de cannabis no se encuentra dinero en efectivo, equipo de siembra destinada a tráfico y no se realiza venta de ningún tipo, no se considera delito, pues no hay ningún perjuicio para la salud pública, fue el argumento que utilizó un tribunal de ese país en el caso de Mario Cerdas, un abogado que pasó cinco meses en prisión preventiva por tener 150 plantas. Y sentó jurisprudencia.

Ahora, un proyecto de Ley busca legalizar la producción de marihuana para fines medicinales. Fue la diputada Zoila Volio, Partido de la Integración Nacional (PIN), la que presentó la iniciativa ante el parlamento. La legisladora cree que la norma “nos permitirá crear nuevos empleos, mediante la plantación, investigación y desarrollo de estos productos”.

El periódico costarricense El Mundo consigna que Volio aseguró que esto “nos permitirá crear nuevos empleos, mediante la plantación, investigación y desarrollo de estos productos. Facilitándole además a personas con ciertas afecciones de salud, un acceso a este medicamento natural, mejorando su calidad de vida. Esta apertura nos ayudará a disminuir la delincuencia relacionada a la comercialización ilícita actual”.

En la exposición del proyecto se incluye un impuesto a la exportación el cual correspondería a un 3% de su valor total a la hora de salir del país. Sus resultados se repartirían en un 65% a las instituciones estatales involucradas con el tema.

Se prohíbe comercializar o distribuir

En el texto del proyecto de la legisladora se especifica que se prohíbe comercializar o distribuir, de forma gratuita u onerosa, semillas de cannabis sativa y sus variedades autorizadas por el Ministerio de Salud, sin perjuicio de las disposiciones contenidas en esta ley y su reglamento; reproducir semillas de cannabis sativa y sus variedades sin la debida autorización del Ministerio de Salud; cultivar y utilizar plantas de cannabis sativa y sus variedades para fines distintos a la reproducción de semillas y la investigación; cultivar, utilizar, reproducir o comercializar semillas de cannabis sativa y sus variedades, modificadas genéticamente, sin la debida autorización del Ministerio de Salud.

Además, el Ministerio de Salud sería la institución que regule la producción e industrialización de extractos y los medicamentos. Y el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) se encargaría en temas de cultivos. El texto se encuentra en el Congreso donde dependerá de las otras fracciones su aprobación o no.

“Hay que ver esto diferente al tema de drogas. Deberíamos verlo como se ve la morfina o el fentanilo. Tiene que haber un diagnóstico claro para ver para qué sirve. Hay un documento de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, donde se nos dice para qué sirve. Y donde se ve como medicamento y no como una droga de abuso”.  Dijo en mayo del año pasado la ministra de Salud y experta en farmacodependencia, Giselle Amador, al diario local La Nación. Sin embargo, la ministra renunció hace pocas horas.

Por Rama

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