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Efectos neuroprotectores del fitocannabinoide THCA demostrados en estudio internacional

19 November, 2017, 9:00 AM
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La lista de enfermedades para las que los fitocannabinoides contenidos en la planta Cannabis Sativa L. poseen propiedades y beneficios medicinales no deja de crecer. Ahora, un estudio internacional demuestra que el Ácido Tetrahidrocannabinólico o THCA, que se encuentra en el cannabis crudo, presenta importantes efectos neuroprotectores. Sigue leyendo.

Los fitocannabinoides, los principios activos contenidos en la planta Cannabis SativaL., determinan el alcance de sus propiedades y beneficios terapéuticos para nuestra salud. La lista de enfermedades y trastornos para los que estos cannabinoides demuestran ser beneficiosos aumenta día a día, a medida que la investigación avanza. Y ahora le ha llegado el turno al Ácido Tetrahidrocannabinólico o THCAun fitocannabinoide en forma ácida que se encuentra en el cannabis crudo. Un equipo internacional de investigadores ha publicado un estudio que demuestra que el THCA presenta importantes efectos neuroprotectores, lo que lo convierte en un tratamiento potencial y prometedor de enfermedades metabólicas, neurodegenerativas y neuroinflamatorias.

Con el fin de comprender mejor el alcance del estudio que nos ocupa, me gustaría hacer una pequeña introducción a algunos conceptos básicos relativos a la ciencia de los cannabinoides, con los que algunos pueden estar más familiarizados, y otros no tanto.

¿Qué son los fitocannabinoides?

Por lo general, se suele emplear la palabra “cannabinoide” para referirse a todas las sustancias químicas que, independientemente de su origen y estructura, se enlazan con nuestro propio sistema endocannabinoide, en concreto con los receptores cannabinoides que se encuentran localizados en nuestro cuerpo y en nuestro cerebro.

Todas esas sustancias químicas forman un grupo, amplio y variado, que se puede dividir en tres subgrupos:

  • los cannabinoides herbarios o fitocannabinoides, que la planta de cannabis sintetiza de forma natural;
  • los cannabinoides endógenos o endocannabinoides, producidos por los organismos animales y por el propio cuerpo humano, como la anandamina o 2-AG;
  • y los cannabinoides sintéticos, elaborados sintéticamente en un laboratorio, como su propio nombre indica.

Los endocannabinoides forman parte de un sistema de modulación de nuestro organismo que comprende las dianas sobre las que actúan los cannabinoides vegetales o fitocannabinoides. Cuando fumamos, ingerimos o vaporizamos cannabis, dichos fitocannabinoides interactúan con las células de nuestro cuerpo para producir beneficios medicinales.

Primer plano de la punta de una planta en crecimiento que tiene un cogollo de cannabis madurando, y la representación gráfica de la estructura molecular del cannabinoide CBG (cannabigerol) superpuesta sobre él
El CBG tiene potencial terapéutico para enfermedades cutáneas y efectos antitumorales leves en las células del cáncer de próstata (CC. MarihuanayMedicina)

A día de hoy, ya se han identificado más de 100 fitocannabinoides, en los que se engloban sus formas ácidas y neutras, los análogos y otros productos de transformación. Entre los cannabinoides más conocidos y estudiados, presentes en la marihuana, el hachís u otras preparaciones a base de, o derivadas de, la planta Cannabis Sativa L., se encuentran el tetrahidrocannabinol (THC), el cannabidiol (CBD), y el cannabinol (CBN). Algunos de los menos conocidos son el cannabicromeno (CBC), el cannabigerol (CBG), el cannabiciclol (CBL), la cannabidivarina (CBDV), y un largo etc.

El auge de la investigación sobre los cannabinoides deriva de las expectativas creadas por las potenciales aplicaciones terapéuticas en la medicina de estas sustancias, que sin duda son un tema de interés a nivel mundial, que va más allá de lo estrictamente científico o clínico.

THCA, un ácido cannabinoide sin efectos psicoactivos

El Ácido Tetrahidrocannabinólico o THCA es un compuesto o ácido cannabinoide que se encuentra en el cannabis crudo antes de que se produzca una conocida reacción química llamada “descarboxilación“. Esta reacción se produce al aplicar calor o cuando se seca el cannabis, y debido a ella, los ácidos transmutan en sus formas neutras y psicoactivas. Es decir, este proceso químico es el que genera la psicoactividad del cannabis, por eso, los ácidos cannabinoides carecen de efectos psicoactivos, un importante aspecto en el que también reside su interés para la ciencia.

En concreto, el THCA se convierte en Δ9-THC – el famoso y principal compuesto psicoactivo de la planta – mediante la combustión, vaporización y calentamiento a una temperatura adecuada. Así pues, no es posible fumar ni inhalar ácidos cannabinoides, sólo se pueden ingerir o aplicar tópicamente.

Foto de una mesa que tiene encima un vaso de plástico transparente con zumo de cannabis verde y brillante, y un porro de cannabis en un pequeño cenicero, y al fondo, un grupo de personas que comparten zumo de cannabis.
El zumo de cannabis, hecho de hojas y cogollos frescos y crudos, contiene ácidos cannabinoides (CC. Rusty Blazenhoff)

Propiedades neuroprotectoras de los cannabinoides

Volvemos a centrarnos en el estudio que nos ocupa hoy, y que prueba una vez más el interés de la investigación científica por el cannabis medicinal y por las propiedades terapéuticas de estos compuestos – especialmente de los no psicoactivos, como ocurre con el CBD.

La investigación médica la ha llevado a cabo el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba, España, en colaboración con tres de las principales empresas que trabajan en el campo de la investigación del cannabis medicinal – Phytoplant Research SL, VivaCell Biotechnology Spain SL, y Emerald Health Pharmaceuticals – y el estudio resultante se ha publicado en el British Journal of Pharmacology.

Los investigadores han constatado que el Ácido Tetrahidrocannabinólico o THCA presenta un gran potencial neuroprotector y, por lo tanto, puede ser un tratamiento prometedor para enfermedades neuroinflamatorias, enfermedades degenerativas – como la enfermedad de Huntington (HD), además de para enfermedades neurodegenerativas debilitantes – como la esclerosis múltiple (EM), el Alzheimer y el Parkinson, entre otras.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año mueren alrededor de 6,8 millones debido a dichas enfermedades neurodegenerativas, de las que la mayoría afectan al funcionamiento cognitivo y a otras funciones del organismo, como el equilibrio, el movimiento, el habla, o incluso la respiración y el movimiento del corazón.

El estudio ha demostrado que el THCA, el fitocannabinoide no psicoactivo biosintetizado por la planta Cannabis sativa L. en mayor abundancia, ejerce dicho efecto en su forma cruda mediante la activación de los receptores PPARγ – en vez de actuar sobre el sistema endocannabinoide – eliminando los efectos psicotrópicos o a nivel cerebral no deseados de la ecuación medicinal.

Como ha afirmado el Dr. Xavier Nadal, director del Departamento de Extracción de I+D de la empresa Phytoplant Research SL., “este hallazgo abrirá una nueva gama de aplicaciones neuroprotectoras de los cannabinoides, evitando los efectos secundarios psicoactivos”. 

Resultados del estudio in vivo                                                                                                

El estudio se ha realizado en animales de experimentación como modelos, en concreto, en roedores, con el objetivo de estudiar la bioactividad del THCA – que de momento ha sido poco estudiado por la ciencia, mientras que ya se incluye en diferentes preparados a base de cannabis – además de determinar si Δ9- THCA modula la vía PPARγ y comprobar su actividad neuroprotectora in vivo.

Foto de una porción de una parte del cerebro conservada en una sustancia transparente, etiquetada como 'Despigmentación de la sustancia negra en la enfermedad de Parkinson postencefalítica 68/1960'.
Despigmentación de la sustancia negra en la enfermedad de Parkinson postencefalítica (CC. Digital Collections, UIC Library)

Los resultados obtenidos demostraron que los ácidos cannabinoides se unen y activan PPARγ con mayor potencia que sus productos descarboxilados. PPARγ es el receptor nuclear de algunos cannabinoides y la señalización vía PPARγ desempeña un papel en la neuroinflamación y en la epilepsia. Como Δ9- THCA es un potente agonista de PPARγ, manifestó actividad neuroprotectora y neuroinflamatoria en un modelo animal afectado por la enfermedad de Huntington. A los roedores a los que se había inoculado la toxina mitocondrial ácido 3-nitropropiónico, el THCA les ayudo a mejorar el déficit motor y a prevenir la degeneración estriatal a través de una vía de PPARγ-dependiente.

Por otro lado, el ácido tetrahidrocannabinólico hizo que aumentará la masa mitocondrial en las células N2a de neuroblastoma, y evitó la citotoxicidad inducida por la privación de suero en las células STHdhQ111/Q111. También, demostró que atenuaba la microgliosis y la astrogliosis, además de reducir la expresión de mediadores proinflamatorios y marcadores habitualmente asociados con la HD.

Conclusión                                                                                                                                    

Como el equipo de investigadores concluye en su estudio, Δ9- THCA presenta una potente actividad neuroprotectora que merece la pena ser tenida en cuenta a la hora de aplicar tratamientos en el caso de la enfermedad de Huntington, y posiblemente en el de otras enfermedades neuroinflamatorias y neurodegenerativas. Asimismo, concluyeron que los preparados botánicos de cannabis medicinal sin descarboxilar pueden contener altos niveles de otros ácidos cannabinoides no psicoactivos, como Ácido Cannabidiólico o CBDA y Ácido Cannabigerólico o CBGA, que también actúan sobre PPARγ.

El interés y relevancia de este tipo de estudios radica en que nos proporcionan evidencias de que estos compuestos cannabinoides contenidos en la planta Cannabis Sativa L. tienen un potencial muy importante a nivel farmacológico. Aunque de momento, gran parte de estos estudios sólo son preclínicos, es decir, no se han realizado en humanos, no hay duda de que los resultados demuestran el potencial del cannabis medicinal como tratamiento alternativo y/o complementario que podría ayudar a muchos pacientes que sufren diferentes dolencias y trastornos en todo el mundo.

Foto de un jardín al aire libre con dos grandes plantas de cannabis en primer plano y árboles frutales en segundo plano
Los ácidos cannabinoides no psicoactivos contenidos en la planta Cannabis Sativa L. cruda tienen efectos neuroprotectores (CC. David Mosas)

No obstante, no podemos olvidarnos de que, a diferencia del CBD que se obtiene del cáñamo, el THCA procede de su planta hermana que, por desgracia, sigue siendo ilegal en gran parte del mundo. Por eso, muchos de los estudios y trabajos de investigación sobre cannabinoides todavía no se han podido realizar en pacientes humanos, debido a las actuales legislaciones que la prohíben y la siguen clasificando como una planta sin valor medicinal. Mientras las leyes no cambien y avancen, la ciencia se seguirá dando con un muro.

by Miranda

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