En Argentina “no tenemos libertad para investigar”

Al mismo tiempo, los autocultivadores siguen siendo perseguidos, encarcelados y estafados, causándoles graves estragos en su salud personal y la economía familiar

 

El panorama del cannabis en Argentina es por demás descabellado. El gobierno sacó una ley que no respeta y, de momento, sólo ha utilizado para intentar atraer dólares del extranjero.

Al mismo tiempo, los autocultivadores siguen siendo perseguidos, encarcelados y estafados, causándoles graves estragos en su salud personal y la economía familiar.

Pero existe otro perjuicio de este perverso prohibicionismo: el de la investigación.

Hace algunos días se realizó en la ciudad argentina de La Plata una jornada sobre cannabis y salud dónde, además de científicos vinculados al tema, hubo presentaciones de cultivadores solidarios, ONG’s de usuarios terapéuticos y abogados que impulsan un nuevo marco normativo que deje atrás ese nefasto prohibicionismo.

“No tenemos libertad para investigar”, denunció el investigador superior del Conicet (la agencia de investigaciones de Argentina), Marcelo Rubinstein, durante la jornada titulada “Cannabis y Salud. Empleo de Cepas Argentinas Terapéuticas en salud humana y animal; avances en investigación básica y aplicada. Aspectos legales y vinculación tecnológica”.

Ante un auditorio colmado, Rubinstein aseguró: “En este momento estamos en un gris. El Ministerio de Seguridad puso reglas claras para avanzar con cultivos científicos pero los que no hablan son el CONICET y el Ministerio de Ciencia y Tecnología”.

“La gente pide saber si el aceite que compró tiene cannabinoides o es puro oliva. Hay un mercado negro estimulado por el Estado. La falta de investigación es culpa únicamente de Ciencia y Tecnología”, agregó el científico.

Y destacó: “Hay funcionarios con miedo. Esta reunión ocurre porque no podemos investigar el cannabis en forma libre”.

Cannabis tiene propiedades médicas para toda la sociedad

Por su parte la presidenta de la ONG ‘Mamá Cultiva’, Valeria Salech, expresó: “El cannabis tiene propiedades médicas aplicables para toda la sociedad. En 2016 nos constituimos como actor político para exigir un marco legal sobre algo que ya estábamos haciendo. Nos devolvieron con una ley de investigación. Estábamos esperando una señal del Gobierno para su aplicación y lo que llegó fue la disolución del Ministerio de Salud”.

“Tuvimos que seguir haciéndonos cargo de una demanda social creciente. Recibimos más de 2.000 consultas por mes. No hay nada que sostenga la demanda desde el Estado. Dejamos de esperar una respuesta y decidimos acompañar, asistir y promover el autocultivo”, señaló Salech.

Y continuó: “El camino es muy complejo, a la gente le da mucho miedo hacer algo ilegal y no hacerle caso al médico ante un sistema que lo deja permanentemente en la sala de espera”.

Falta mucho por investigar

“Hay muchas variedades y mucho para investigar. Es una sustancia con la que se puede probar sin efectos adversos”, destacó la cultivadora y subrayó: “La Universidad Nacional de La Plata es nuestra aliada”.

Por su parte, María Victoria Baca Paunero, defensora pública de Lomas de Zamora, especialista en el abordaje jurídico del uso medicinal del cannabis, hizo un breve repaso histórico sobre las políticas de prohibicionismo.

“En Argentina la primera ley de prohibición de estupefacientes fue impulsada por José López Rega (N. de R.: inicios de la década de 1970, en la antesala de la dictadura militar) que en discurso asoció el consumo de marihuana con la guerrilla”, señaló.

Criminalización del cultivo

Sobre el abordaje judicial de casos que criminalizan el autocultivo, la letrada aseguró: “Hay que trabajar para que ante un caso de cultivo de marihuana para uso medicinal se atiendan los derechos humanos. Debemos exigir esa mirada”.

Por último, el abogado y presidente de LatinoameriCANNA, Gabriel Jinkus, se refirió a las leyes sancionadas en distintos países y señaló: “La única legislación que está en buen camino es la de Uruguay porque rescata la planta, las demás dejan secuestrada la planta para la industria y el narcotráfico”.

“Detrás hay una puja de negocios de la industria farmacéutica, medicinal y textil”, consideró Jinkus y agregó: “El cultivo de cannabis puede ser un proyecto de país que incluso puede generar divisas. Argentina tiene todo para explotarlo, no nos lo podemos perder”.

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