Estudiantes argentinos crean un extractor de aceite de cannabis

Foto: El Patagónico

Lo más sagrado que tiene Argentina es, sin duda alguna, su estructura pública. En especial, la educación, que sigue figurando entre las mejores del mundo y se ofrece a sus estudiantes en forma completamente gratuita. De allí salen las mejores cabezas del país, pero la mayoría de ellas, se ven envueltos en la trampa de no poder aplicar sus conocimientos en un país completamente atrasado estructural, científica y humanamente.

Así y todo, la Universidad de Buenos Aires, ubicada entre las diez mejores del continente según el “QS World University Rankings: Latin America”, vuelve a sorprender al mundo. Es que en la Facultad de Diseño y Urbanismo crearon un prototipo para un extractor personal de aceite con fines medicinales que, además, también sirve para otras plantas.

El periódico La Nación consigna que un grupo de diseñadores industriales creó Néctar, una idea que surgió hace dos años, en el marco de un trabajo final de la carrera de Diseño Industrial de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires (FADU-UBA).

Prototipo funcional

“Teníamos que presentar un prototipo funcional y queríamos hacer algo que pudiera trascender el ámbito de estudio, algo que estuviese al servicio de la sociedad. Justo se había aprobado la ley y nos entusiasmamos con la idea de desarrollar este dispositivo porque todos conocíamos a alguien que estaba probando aceite de cannabis para paliar una enfermedad”, dijo el diseñador industrial Franco Di Paolo, integrante del equipo, que se completa con los diseñadores Manuel Frontini, Ignacio Ruiz Johnson y Patricio Martínez, y el ingeniero electrónico Ivan Isaack.

El dispositivo todavía es un prototipo, tiene un tamaño que lo hace transportable y está revestido en acero inoxidable. A nivel mundial, este tipo de extractores son de uso industrial, más costosos, voluminosos y complejos, pensados para procesar grandes cantidades de aceite.

Como Néctar está pensado para consumo personal, los diseñadores pusieron el foco en desarrollar un artefacto de uso sencillo y que proporcione un líquido listo para ser utilizado. También es una herramienta pensada para la investigación de especies vegetales con propiedades medicinales.

Aquí no existen dispositivos similares

“En la Argentina no existen dispositivos similares y suelen utilizarse artefactos muy caseros, que son un rejunte de caños y piezas. Además, para extraer el aceite se aplican solventes como butano y alcohol que, además de presentar riesgos en su manipulación, hacen difícil el control de los parámetros de extracción (como tiempos de macerado y temperatura) y pueden quedar restos de solvente nocivos para la salud”, explicó Di Paolo..

El método utilizado para separar los componentes activos de la planta (como el CBD, THC y CBN, en el caso de cannabis) es la extracción mediante fluidos supercríticos. Se trata de fluidos que, sujetos a altas presiones y temperaturas, poseen la capacidad de disolver solutos. En este caso, el fluido elegido es el dióxido de carbono (CO2), que reemplazaría a los solventes tóxicos, inflamables y poco selectivos, como el alcohol.

Un proceso sencillo

El proceso es sencillo: se coloca la materia prima, ya sea cannabis o cualquier matriz vegetal que contenga un aceite para extraer, y el CO2 en forma de hielo seco, que es económico y fácil de conseguir. Posteriormente, se ingresan en el dispositivo los parámetros de extracción. Esto depende del tratamiento a realizar y de los datos proporcionados por una base que los diseñadores apuntan a generar. Finalmente, tras un lapso que puede ir desde 15 minutos a unas cinco horas según el proceso, se obtiene el aceite listo para usar.

Los realizadores ya consiguieron algunos subsidios para seguir adelante con su proyecto. “Eso nos abrió muchas puertas para vincularnos con organismos del Estado y con organizaciones sociales, como Mamá Cultiva”, señalaron.

Por Rama

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