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Social cannabis club

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La Iniciativa Legislativa Popular promovida y apoyada por entidades como el Partido RCN/NOK, Clubes Sociales de Cannabis de Navarra y otras asociaciones de diferentes ámbitos, busca la seguridad jurídica para los clubes de marihuana en Navarra. Para ello cuenta ya con las firmas necesarias para poder sacarla adelante cuando tan solo han transcurrido dos de los seis meses de plazo con los que contaban.

La iniciativa esta abierta a todas las personas y entidades que quieran apoyarla. La (ILP) busca seguridad juridica para todas aquellos usuarios de cannabis ludicos o con fines terapeuticos que a través de un club de cannabis puedan consumir sin temor a ser perseguidos y con las garantías de calidad que estos clubes pueden proporcionar.

La ILP entiende que el consumo de cannabis está normalizado en la sociedad hoy en día y que las politicas realizadas solo castigan al usuario incluyendo a enfermos, beneficiando el mercado negro y a la mala información. Al no ser una sustancia inocua (aunque no ha matado a nadie) es necesario regularla para poder informar mejor a sus consumidores, además estos clubes de consumo dificultan el acceso a los menores. Otra de las ventajas de este tipo de asociaciones privadas de cannabis posibilitará políticas educativas para reducir riesgos entre los usuarios, facilitanto el acceso a enfermos y facultativos.

Os dejamos la propuesta reguladora de los colectivos de usuarios de cannabis en Navarra

1.- EXPOSICIÓN DE MOTIVOS.

La presente Propuesta de Ley Foral pretende insertar en la legislación actual a los Colectivos de Usuarios de Cannabis en Navarra o Clubs de Consumidores y Consumidoras de Cannabis,  aportando seguridad jurídica tanto a las personas que componen dichos colectivos como a la sociedad en general, beneficiándose, de esta manera, la protección de la salud pública.

Una de las sustancias más consumidas actualmente en Navarra es el Cannabis Sativa, tanto en su carácter lúdico como por sus efectos paliativos para determinadas dolencias.

El Cannabis Sativa se encuentra incluida en la lista I de la Convención Unica sobre Estupefacientes de las Naciones Unidas, sometida a fiscalización internacional, y es considerada como una sustancia que no causa grave daño a la salud.

La posesión de esta sustancia adquiere relevancia penal y administrativa en la legislación actual, siendo el bien jurídico protegido el de la salud colectiva.

Así, en el artículo 368 del Código Penal se considera que comenten un delito de tráfico de drogas, como peligro de delito abstracto, “Los que ejecuten actos de cultivo, elaboración o tráfico, o  de otro modo promuevan, favorezcan o faciliten el consumo ilegal de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, o las posean con aquellos fines”.

En su ámbito administrativo, la Ley Orgánica 1/92, de protección de la seguridad ciudadana, artículo 25, considera como sanción grave “el consumo en lugares, vías, establecimientos o transportes públicos, así como la tenencia ilícita, aunque no estuviera destinada al tráfico, de drogas tóxicas, estupefacientes, o sustancias psicotrópicas, siempre que no constituya infracción penal, así como el abandono en los sitios mencionados de útiles o instrumentos utilizados para su consumo”.

La Jurisprudencia considera, atendiendo a las citadas normas, así como a la realidad social, que el consumo de dichas sustancias escapa del tipo penal del artículo 368 cuando se lleva a cabo de forma personal y sin riesgo para la salud colectiva. Igualmente, no constituirá infracción administrativa si dicho consumo o tenencia no se lleva a cabo en lugares públicos.

El consumo de Cannabis, por tanto, no constituye ilícito penal o administrativo cuando se somete a los límites impuestos por la norma e interpretados por la Jurisprudencia, admitiéndose dentro de dichos límites tanto el consumo compartido como el abastecimiento para el consumo propio.

En este régimen legal, las personas consumidoras de Cannabis vienen buscando un espacio que les otorgue seguridad jurídica tanto en lo que respecta al consumo como a lo referido a su autoabastecimiento. Fruto de las reflexiones que llevan a cabo las distintas asociaciones de dicho ámbito, y con la perspectiva abierta a nivel internacional respecto a la regulación del consumo y cultivo de esta planta, han surgido los llamados Clubes de Consumidores  y Consumidoras de Cannabis.

Estos Clubes, constituidos como asociaciones sin ánimo de lucro, y por tanto, al amparo del derecho de asociación, proliferan también en nuestra Comunidad, y necesitan de una regulación que les otorgue seguridad jurídica como entidades, y que a su vez permita su actividad con plena seguridad tanto para sus integrantes como para la sociedad en general.

Esta Ley Foral regulará, por tanto, la constitución de los Clubes, como colectivos privados de usuarios de Cannabis sativa, respetando siempre los límites impuestos por la ley y la jurisprudencia.

En cuanto asociaciones sin ánimo de lucro, les será de aplicación lo dispuesto en la Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo, reguladora del Derecho de Asociación, así como la normativa foral al respecto.

Tanto los fines y objetivos, como la organización interna de los Clubes deberán respetar siempre los límites establecidos por la Jurisprudencia, garantizando que las personas que integren el Club sean ciertas y determinadas, que todas ellas sean consumidores con anterioridad a la entrada en el Club, que el consumo de la sustancia se lleve a cabo en lugar cerrado y de manera conjunta, que las cantidades de sustancia sean pequeñas y no excedan del consumo personal, y evitando en cualquier caso que las sustancias puedan llegar a terceros ajenos al Club.

Las sedes en las que se desarrolle la actividad de los Clubes deberán respetar las ordenanzas municipales y habrán de obtener licencia de actividad, atendiendo a la normativa en vigor y, en su caso, a lo dispuesto en Ley 28/2005, de medidas sanitarias frente al tabaquismo y reguladora de la venta, el suministro y la publicidad de los productos del tabaco –modificada por la Ley 42/2010, de 30 de diciembre-, especialmente a lo dispuesto para los clubes privados de fumadores.

Por último, resulta de general interés que las Administraciones Públicas, tanto autonómica como locales, promuevan espacios de intercambio de información y coordinación con los Clubes o asociaciones que los representen, al objeto de mantener un efectivo control sobre la calidad de las sustancias que se consuman, la actividad de los Clubes y, en general, todos aquellos temas que redunden en beneficio de la salud pública y reduzcan el acceso a mercados ilícitos por parte de los consumidores y consumidoras de Cannabis.

CAPÍTULO I: DISPOSICIONES GENERALES.

Artículo 1.- La presente Ley Foral tiene como objeto establecer las normas generales para la constitución, organización y  funcionamiento de los Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis.

Artículo 2.- Esta Ley Foral tendrá como ámbito la Comunidad Foral, y respetará la competencia de las entidades locales en lo que sea de aplicación al establecimiento y actividad de los Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis.

Artículo 3.- La presente Ley Foral se ampara en lo dispuesto en el la Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo, reguladora del derecho de Asociación, en cuanto a la consideración de los Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis como Asociaciones sin ánimo de lucro.

Artículo 4.- Los Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis regirán su actividad según lo dispuesto en la Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo, reguladora del derecho de Asociación y en esta Ley Foral.

Artículo 5. Relaciones con la administración.

Los Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis mantendrán una relación fluida con las Administraciones Públicas, colaborando en el establecimiento de medidas de control sanitario y potenciando el consumo responsable de sus integrantes. Para ello se crearán aquellos órganos o entidades que se requiera con participación de técnicos, representantes de las Administraciones y miembros de los Clubes o quienes les representen.

CAPÍTULO II: CONSTITUCIÓN DE LOS CLUBES DE PERSONAS CONSUMIDORAS DE CANNABIS.

Artículo 6.- Los Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis tendrán la forma jurídica de una asociación sin ánimo de lucro y su constitución se regirá por lo dispuesto en la Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo, reguladora del derecho de Asociación. Deberán inscribirse en el Registro de Asociaciones del Gobierno de Navarra, facilitando la documentación exigida.

Artículo 7.- Los socios fundadores deberán ser consumidores habituales de Cannabis con anterioridad al inicio de la actividad del Club.

Artículo 8.- Entre los fines de los Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis deberán constar, al menos, los siguientes:

ofrecer a las personas integrantes formación en prevención de riesgos en el consumo del cannabis, así como la reducción de daños por su consumo;

el control tanto del consumo por sus integrantes como de la sustancia;

informar y facilitar a los usuarios acerca del consumo propio;

trabajar por la disminución del mercado ilícito de venta de cannabis.

Artículo 9.- Los locales en los que se establezcan los Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis deberán cumplir con lo dispuesto en las ordenanzas municipales respecto a su localización, estructura y normas de salubridad e higiene, incluyendo las previsiones de la Ley 28/2005, de medidas sanitarias frente al tabaquismo y reguladora de la venta, el suministro y la publicidad de los productos del tabaco, en su caso.

Los espacios destinados a la atención al público o al que pueda acceder otras personas que no sean socias, deberá estar totalmente separado físicamente de los espacios destinados al consumo.

Las Entidades Locales podrán regular, en ejercicio de sus competencias, los requisitos que consideren oportunos para la apertura de locales destinados a la actividad de Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis.

CAPÍTULO III: ORGANIZACIÓN Y FUNCIONAMIENTO.

Artículo 10.- Los Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis se organizarán internamente por lo dispuesto en LO 1/2002, por sus Estatutos y por su Régimen Interno.

Artículo 11.- En su actividad, los Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis deberán cumplir con los requisitos sanitarios y de seguridad que se establezcan para el consumo del Cannabis por sus integrantes

Artículo 12.- Los Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis deberán llevar a cabo actividades dirigidas a sus miembros tendentes a evitar el consumo abusivo y a facilitar un uso responsable del Cannabis.

Artículo 13. – Los Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis están obligados a limitar la entrada a los locales en que se desarrolle cualquier actividad de consumo únicamente a sus integrantes.  

Artículo 14.- En el Club se deberá elaborar un registro de sus integrantes, con los datos personales correspondientes, que permita en cualquier momento determinar quienes son  las personas que conforman la Asociación, siempre con todo respeto a la normativa de protección de datos. 

Artículo 15.- Podrán ser socios y socias de los Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis las personas mayores de edad que acrediten su condición de consumidores de cannabis con anterioridad a la presentación de su solicitud de ingreso. 

Artículo 16 .- Los Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis podrán nombrar socios o socias honoríficas a aquellas personas que reciban de la Asociación tal calificación por su aportación al estudio, investigación o desarrollo del Cannabis. Dicha consideración deberá ser aprobada por la Asamblea General, a propuesta de la Junta Directiva.

Artículo 17. – Además de los socios de pleno derecho y de los socios honoríficos, podrán integrar los Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis los denominados socios y socias activistas, que serán aquellas que por su condición, colaboren en labores de normalización del Cannabis en los ámbitos de su competencia.

Artículo 18 .- Todas las personas integrantes del Club deberán cumplir con lo dispuesto en las leyes y en las normas internas de funcionamiento.

Artículo 19. – Todas las personas integrantes del Club, tanto socios o socias de pleno derecho, como honoríficos o activistas, deberán recibir formación en prevención de posibles riesgos y daños asociados al consumo de Cannabis.

Artículo 20. – Los Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis procurarán que sus integrantes de pleno derecho accedan a consumir una sustancia lo más orgánica posible y libre de adulteraciones, debiendo someterse la sustancia a los controles sanitarios que se establezcan.

Artículo 21. – Las personas integrantes de los Clubes tienen derecho a estar correctamente informados sobre el Cannabis, sus propiedades, sus efectos y los posibles riesgos o daños que pudieran derivar de su consumo, así como de los modos de administración alternativos a los cigarrillos.

Artículo 22. – Son deberes de las personas asociadas hacer un consumo responsable del Cannabis, así como evitar la propaganda, publicidad o promoción del consumo del Cannabis a personas ajenas al Club.

Se establecerá, mediante declaración jurada firmada por cada asociado y asociada, el compromiso de no realizar un uso ilícito o irresponsable de las sustancias adquiridas en el Club.

Los estatutos u otras regulaciones de régimen interno contemplarán como causa de expulsión la inobservancia de cualquiera de estas obligaciones, procediendo por la Junta Directiva a la correspondiente denuncia a las entidades pertinentes, sin que para ello genere perjuicio alguno a dicha asociación.

Artículo 23. – Las personas asociadas no podrán retirar más de la cantidad de Cannabis Sativa, o alguno de sus derivados o extractos por persona y día que la establecida por la Asociación, calculada según las medidas de prevención de riesgos y en función de los estándares internacionales.

DISPOSICIÓN ADICIONAL PRIMERA . Las Administraciones Públicas promoverán la creación de órganos de colaboración entre éstas y los Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis, o entidades que los representen, para intercambiar información a efectos estadísticos, establecer medidas de control sanitario, participar en la elaboración de planes de prevención, ofrecer formación acerca del consumo responsable y los riesgos que conlleva o cualquier otra cuestión relativa al consumo del Cannabis en la Comunidad Foral de Navarra. 

DISPOSICION ADICIONAL SEGUNDA . Los Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis podrán crear entidades que los agrupe para la consecución de los intereses que les son comunes, así como para su representación ante las Administraciones Públicas y la sociedad en general. 

Tu papel importa y mucho. IPL

Vídeo Iniciativa

Las Asociaciones Cannabicas de Cataluña valoran positivamente las actuaciones de la Guardia Urbana en Barcelona, pero dicen que las cosas no se están haciendo del todo bien.
Jose Afuera, Presidente de la Federación de Asociaciones Cannabicas de Cataluña, asegura que se está actuando demasiado rápido y eso ha creado inseguridad. Todo y creyendo que la regulación siempre será positiva, temen que pueda afectar a los negocios mas pequeños. Ahora bien, denuncia que haya gente que se ha confundido y ha querido convertir los clubs en un negocio.
-”El Ayuntamuiento está haciendo un favor a algunas asociaciones, porque se controlan y organizan un poco. Las nuestras asociaciones federales no hemos tenido ninguna incidencia con la guardia urbana i en la operación Sativa y estamos tranquilos”.

-”La regulación sera siempre positiva. Queremos ser transparentes, no tener ningún problema y trabajar con tranquilidad y seguridad jurídica”

-Alguno lo ha confundido y ha pensado que esto era Holanda, o que podía montar una tienda. Y a estos le tocará cerrar, pero ya era hora porque esto no da una mala imagen”

– “Creo que la actuación de la Guardia Urbana ha ido en la buena dirección, que cierren locales de los que venden a menores, pero todo esto ha pasado muy rápido y ha creado un poco de inseguridad”

-”Demandamos mas regulación de la producción, el transporte y la distribución de forma escalada. Que las asociaciones de menos de 50 socios tengan una regulación mas laxa”

-”Es importante que hagamos bien el modelo nuevo con el cannabis desde un principio. Hemos de pensar un modelo propio y bueno para la sociedad, ponerlo en marcha y que no nos de problemas como los que arrastra el alcohol y el tabaco”

Jose-Afuera-Tenemos muy cerca Septiembre y Octubre que teóricamente el Ayuntamiento y la Generalitat Catalana sacaran una regulación. Puede ser que este mes el ayuntamiento de Barcelona ha actuado un poco de corre prisa”

-”Me sabe muy grave que esto se vea como un negocio, las asociaciones cannabicas que no están hechas como un negocio… La asociación no quiere ganar dinero, sirve para defender los derechos de los usuarios”.

-”Un socio tiene quince dias para poder consumir. Para ser socio has de ser residente en Cataluña, para evitar narco turismo cannabico”

-”El tema de los turistas debemos de gestionarlo muy bien, ahora mismo están fuera de la ecuación. Puede ser de aquí a 5 o diez años si demostramos que es un modelo valido y no tenemos ningún problema, podríamos llegar más allá” Fuente

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-Las asociaciones cannábicas proliferan en España colándose por las grietas de una legislación difusa

-“La sociedad está preparada para la regulación pero no por la puerta grande”, apunta la Federación Nacional de estas entidades

-El Gobierno ha aumentado las penas previstas por tenencia y consumo en el espacio público

Hasta hace dos semanas, comprar hachís o marihuana era una actividad cotidiana más para Roberto. Sólo tenía que acercarse a su club de fumadores en un barrio del sur de Madrid, bajar al dispensario, pedir la cantidad y variedad que quisiera y pagar el precio estipulado por ello. “Sabía cuándo podía ir, qué tenían, a qué precios… me ofrecía seguridad”, cuenta.

Hace dos sábados apareció en su Facebook un anuncio de su club. “Nos vemos obligados a cerrar cautelarmente por orden del juzgado”. Vuelta a las andadas. Vuelta a buscar un camello que ofrezca alguna confianza, vuelta a las citas precavidas, a las visitas a casas extrañas –“quédate un rato que no se mosqueen los vecinos con tanto ir y venir”–, a las esperas en un parque, vuelta a ese sentimiento olvidado ya de las compras clandestinas de cannabis.

Roberto pertenece a ese 17% de jóvenes de entre 15 y 34 años que ha fumado esta sustancia en el último año en España, según el Observatorio Europeo de Drogas . La cifra sube hasta el 26% –uno de cada cuatro– si la edad se rebaja a 18 años. Es, de lejos, la droga ilegal más consumida en Europa y España. No son tantos los que como Roberto pertenecen a alguna asociaciones de fumadores, clubes privados en los que se puede adquirir cannabis y fumarlo si uno lo desea.

No son todos, pero sí son cada vez más. Amparadas por la difusa legislación española y con una gran demanda que satisfacer, en los últimos años proliferan este tipo de asociaciones. Dado el carácter semiclandestino de algunas de ellas, las cuentas bailan, pero los recuentos de la Federación de Asociaciones Cannábicas (FAC) hablan de hasta 800 repartidas por toda la geografía. Sólo en Cataluña hay unas 400 con 100.000 usuarios, según calcula la Federación de Asociaciones Cannabicas de Cataluña (CatFac).

“Somos muchos, no somos bichos raros, somos perfectamente aptos para llevar a cabo cualquier actividad de la sociedad”, explica Jaume Xaus, portavoz de CatFac. “Y estamos en una situación jurídica muy peligrosa”. Tras años de prácticas prohibicionistas “fracasadas”, con las experiencias legalizadoras de Uruguay y Colorado (EEUU) y los números como argumentos de fuerza, creen que ha llegado su momento: “Despenalización del consumo con fines lúdicos y desestigmatización del usuario”, reivindican.

La ley española sobre la materia castiga la tenencia, el cultivo y el transporte… si está destinado a terceras personas. El cultivo de marihuana para uso propio no está contemplado en el Código Penal. “Hasta el momento la jurisprudencia establece que el autocultivo para uso personal no está castigado”, explica Xaus. Aunque sea para el autoconsumo de grupos.

La ley es inconcreta y no marca la línea que separa el autoconsumo del tráfico (por ejemplo estableciendo una cantidad de referencia). Esa interpretación está quedando en manos de los jueces, que valoran situación y contexto de cada caso. A título particular, “más de cinco o diez gramos al día sería muy difícil que un juez creyera que es para uno mismo”, valora Xaus a modo aproximativo. Un gramo de marihuana o hachís cuesta a partir de unos cinco o seis euros. En casa resultaría difícil justificar el cultivo de mucho más que un par de plantas.

Por la rendija del autoconsumo se colaron hace más de 20 años las primeras asociaciones de fumadores de cannabis. Son grupos que se juntan para abastecerse de cannabis y a la vez tener un espacio en el que evitar la presión legal, centralizar la producción y distribución entre sus miembros y fumarse un porro tranquilamente sin tener que mirar de reojo por si aparece la policía.

Justo todo lo que buscaba Roberto en su club. Pero, como la actividad que realizan tampoco acaba de ser legal, lo han cerrado. Es una situación que se repite de cuando en cuando, en ocasiones con gran revuelo mediático. Un juzgado recibe una denuncia –las federaciones no tienen constancia de que actúen de oficio– y se clausura cautelarmente el local. Incautaciones, detenidos e imputados son el saldo habitual de estas operaciones.

No una legalización sin más

Para ellos ya no es una cuestión de si se va a regular el consumo lúdico de cannabis o no, sino de cuándo. El asunto se está moviendo ya en parlamentos como el catalán o el vasco, pero las asociaciones lamentan que las regiones, que tienen la voluntad, no tienen las competencias, y con el Gobierno central ocurre todo lo contrario. “Este periplo entre 2014 y 2015 será decisivo porque se van a tomar una serie de decisiones en el Parlamento catalán, vasco y quizá Baleares. Los partidos de centroizquierda están barajando y estudiando una regulación”, explica Barbé. UPyD presentó recientemente una moción en el Congreso al respecto.

Más allá, opinan que hay una necesidad social. Por parte de los clubes, por descontado: “Aunque no es ilegal, toda la actividad que se viene haciendo tras 20 años de movimiento asociativo, el modelo no está escrito en ningún sitio en el nivel legal. Cuando quieres averiguar si lo estás haciendo bien dentro de la ley o no, el único que lo puede decidir es un juez, y entonces nos vemos envueltos en detenciones, incautaciones, cierres… un sinvivir”, explica Xaus.

También para los no fumadores. “Están demandando ese espacio, en el que se pueda conjugar el uso del cannabis con garantías con no molestar a otras personas por ello. Qué mejor que un club privado donde además se ofrece información o ayuda si es necesaria”, añade Rabé. “La sociedad está preparada para una regulación, pero no por la puerta grande. Hay que estudiar el tema, que el Congreso empiece a tener una apertura clara y se acerque a la realidad, que es la que es. Hay mucha gente joven que tiene acceso a esta sustancia, con una regulación el mercado negro no tendría sentido”, argumenta. Y se aleja del estilo holandés de regulación sin más: “Ese modelo no sería viable aquí. Nuestro modelo 100% social creemos es el que va a tener mucho más recorrido”, valora Rabé.

Por no hablar del impacto económico que podría tener para el Gobierno la regulación del sector a través del cobro de impuestos, etcétera. Sólo los cerca de 400 clubes en Cataluña facturan unos cinco millones de euros al mes. Para las personas que viven de esto –los clubes tienen empleados–, también supondría un alivio. “Están malviviendo más bien, en una situación muy precaria”, explican desde la FAC.

Pese al optimismo de las federaciones, de momento la situación es la que es. Si bien es cierto que internacionalmente las políticas tienden hacia la regulación, el Gobierno español ha aumentado las penas previstas por tenencia y consumo en el espacio público, y se plantea prohibir expresamente el cultivo de cannabis, aunque sea para autoconsumo. Mientras llega el año 2016, en el que las asociaciones tienen fija la vista como año clave para sus aspiraciones, muchos fumadores de cannabis seguirán buscándose la vida por la calle para fumarse un porro de dudosa calidad.

Dos modelos para crear un club

Actualmente se puede hablar de dos modelos de clubes. Por un lado los limitados, basados en el autocultivo, transparentes y con los socios como eje sobre el que giran. Es el modelo más antiguo, “100% social”, que defiende e impulsa la FAC. Tienen todo un marco teórico detrás que establece cómo es el modelo, “reconocido por la ONU”, destacan. Son asociaciones cerradas, con estatutos y todas las formalidades legales. “Tienen unos 700 socios como mucho, las decisiones se toman de forma asamblearia, todo es muy transparente. Tenemos un programa de auditoría activo, libros de control, pagos y transferencias a través de cuenta bancaria y pagamos impuestos. Cada socio tiene la posibilidad de presentarse a las juntas directivas cada cuatro años, etc.”, explica David Rabé, secretario de la federación.

En estos clubes se realiza una previsión de consumo según el número de socios (y un máximo de dos gramos al día por miembro para evitar ventas posteriores), se cultiva esa cantidad de marihuana y luego se distribuye. Se controla el proceso para evitar que alguien convierta el autoconsumo en tráfico.

La labor de estos clubes no se limita a dispensar cannabis. “Ofrecemos también una serie de servicios enfocados al usuario de cannabis: actividades de todo tipo relacionadas con la planta, campañas serias de gestión de riesgos, informativas, trabajamos lo que creemos que pueden ser consumos problemáticos…”, enumera Xaus, portavoz de la CatFac.

Por otro lado, más recientemente han aparecido otros clubes con una concepción ligeramente distinta. Muchos de ellos tienen dueños, el acceso a la dirección no es libre. Se basan en la compra mancomunada. También suelen ser cerrados en cuanto a su acceso pero tienden más a no limitar el número de socios ni la cantidad de cannabis que se puede retirar, aunque también llevan un recuento.

El problema que desde asociaciones como la FAC observan con este modelo es que acudir al mercado negro a abastecerse es sinónimo de problemas. “Se está metiendo dinero en asociaciones clandestinas, nadie sabe dónde va, si se está declarando…”, observa Xaus. No es que todas las asociaciones de este estilo sean así, pero suelen ser éstas las que están teniendo más problemas con la administración. Fuente ElDiario

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La asociación cannábica 420 presentó la semana pasada una querella contra tres altos cargos del Ayuntamiento de Barcelona porque consideran que cometieron delitos de prevaricación, coacciones y atentado contra el derecho de asociación en la orden de cierre del local, previsto para mañana. El consistorio barcelonés alega que el club emite aire contaminado al exterior. La clausura del club, ubicado en la calle Notariat de Barcelona, se dictaminó en varias resoluciones con fecha de julio y agosto. La entidad tacha la orden de “injusta, arbitraria e ilegal” porque no se han acreditado ninguno de los hechos denunciados.

Los denunciantes se muestran especialmente críticos por las acusaciones que se les han hecho de expulsar contaminantes. “No se ha llevado a cabo ningún tipo de medición del aire expulsado”, asegura el club, que a la vez se queja de que el Ayuntamiento base su acusación en un estudio sobre la salida de humos de otro local. La entidad defiende además que cuenta con un sistema homologado “de extracción y filtros que impiden la salida de aire contaminado”

La querella se focaliza concretamente en el gerente del distrito de Ciutat Vella, el director de los servicios jurídicos del consistorio y la jefa del Departamento de Licencias e Inspección del ayuntamiento, que son los responsables de sendas resoluciones. En una resolución del 17 de julio firmada por esta última se da un plazo de diez días a la entidad para presentar alegaciones como paso previo al precinto del local. “En esta resolución se pone de manifiesto la total arbitrariedad con la que ha actuado la querellada, pues ya se anuncia que se va a acordar el cese y el precinto del local social de la asociación, previamente a haber estudiado las alegaciones presentadas”, justifican en el escrito de la denuncia. Los responsables de la Asociación 420, con 10.000 socios, consideran que la decisión de cerrar el local “estaba tomada de antemano” porque no se tuvieron en cuenta la documentación presentada. También se muestran sorprendidos por la celeridad del proceso. “Se ha ventilado un procedimiento sancionador en 21 días”.

Los clubes de cannabis acostumbran a constituirse como asociación para realizar su actividad bajo amparo legal. Pero la regulación sobre esta sustancia no está clara y el sector reclama —igual que los jueces— desde hace un tiempo una normativa clara que despeje dudas e incertidumbres sobre estas entidades y se les deje de acusar de tráfico de drogas.

Cataluña ha dado un paso ya en este sentido y ultima la regulación de las asociaciones de venta de marihuana. El borrador de esta normativa abarca todo el proceso, desde el cultivo, el transporte de la marihuana hasta el local y los requisitos de acceso para los socios. Uno de los aspectos destacados de la propuesta, que no es definitiva, es que el acceso a estos clubes se reserve para mayores de 21 años. El sector, con 165.000 socios en Cataluña, mueve cerca de cinco millones. Fuente Elpais

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Desde la Federación de Asociaciones Cannabicas dan la bienvenida a un nuevo Club Social Cannabis en Pontevedra: CASA MARÍA CLUB. Nacida en Junio del año 2012, es una muestra de lo avanzado que está el modelo asociativo en Galicia, son unos 200 socios activos y desarrollan labores de divulgación de información relacionada con el uso del cánnabis, asesoramiento terapéutico, tallleres de tinturas, conferencias, etc…
Uno más en la familia de la FAC, que cada vez asiste a un mayor número de personas que  desean iniciar los trámites para fundar un club. BIENVENIDOS CASA MARÍA CLUB !!! FAC

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El camino para regular los clubes de cannabis será largo y complicado, pero las instituciones están dando los primeros pasos. La Agencia de Salud Pública de Cataluña ya dispone de un borrador que propone una lista de condiciones que deberán cumplir las asociaciones para su regularización. El documento, al que ha tenido acceso El PAÍS, no es definitivo, pero es la base de la propuesta que presentará el Gobierno en septiembre al resto de formaciones. El objetivo es ordenar un sector cada vez más importante, no solo porque represente la puerta de acceso a la droga, sino también porque solo en Cataluña cuenta con 165.000 socios y mueve cerca de cinco millones de euros al mes.

La propuesta es muy ambiciosa y pretende regular todo el proceso: el cultivo, el transporte de la marihuana hasta el local y los requisitos de acceso para los socios. Una de las principales novedades es que solo podrán ser socios los residentes, para poner fin al denominado turismo cannábico que cada vez está más de moda en ciudades como Barcelona. También será necesario tener más de 21 años y no se servirá a ningún socio hasta que pasen 15 días desde su registro. Además, tendrá que venir acompañado de otro socio.

Para regular el cultivo, el documento fija que “la producción de cannabis tiene que ser siempre bajo demanda previa de los socios”, es decir, que solo se podrá plantar la marihuana que se haya encargado previamente. La espera puede llegar a ser de un mes y medio ya que las semillas más rápidas tardan unos 45 días en dar fruto. La producción tendrá que quedar registrada y, una vez al año, se deberá peritar el cultivo por profesionales colegiados. En ningún caso las asociaciones podrán adquirir el cannabis en el mercado negro. De esta manera, la Administración tendrá la información de toda la producción de cannabis que hay en el mercado, algo que ahora es imposible.

El transporte de la sustancia también queda regulado. Los conductores deberán estar en plantilla y llevar la documentación que acredite que el cannabis que reparten pertenece a la asociación. Los locales de los clubes tendrán prohibido vender alcohol de alta graduación o tabaco. Y solo instalarán máquinas dispensadoras de refrescos. El horario será de 10 a 14 y de 17 a 20, menos los sábados que podrán abrir hasta las 21. Deberán tener control de acceso y aforo para que nadie entre sin ir acompañado de otro socio.

Falta por cerrar la cantidad de gramos que puede adquirir cada socio al mes (entre 60 y 100) y si se fijará un número máximo de socios por cada club. Algunas asociaciones tienen más de 5.000 socios, aunque la cifra que baraja la Administración está al en torno de los 500. Todos los movimientos económicos tendrán que quedar plasmados por escrito en un registro.

Muchas de estas condiciones ya las cumplen algunos de los 400 clubes de cannabis que hay en Cataluña, especialmente las que forman parte de las dos federaciones que se han constituido. El portavoz de la Federación de Asociaciones Cannábicas de Cataluña (CATFAC), Jaume Xaus, advierte de que hay que modificar algunos flecos de esta primera propuesta, como ampliar los horarios o permitir que se puedan vender refrescos sin máquinas dispensadoras, pero añade que “en general es positiva”.

También queda por cerrar la forma de pago para adquirir la marihuana. La Agencia de Salud Pública quiere que se pague vía telemática y solo una vez al mes, para facilitar el control. Las asociaciones están conformes en el pago telemático —algunas ya lo aplican— pero no quieren limitar a los socios a una sola compra al mes. “No todos pueden prever lo que van a fumar en un mes”, dijo Xaus. El portavoz de CATFAC también reclama que se fijen las condiciones que se deben cumplir para obtener una licencia municipal para evitar que dependa de cada alcalde.

Fuente ElPais

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La asociación Hierbania está en la isla de Fuerteventura en Canarias, es un pequeño club de cannabis con cerca de ocho meses desde si inauguración y actualmente cuenta con unos 100 miembros.

Hierbania empezó siendo un grupo de amigos que decidieron hacer un cultivo compartido y de esa manera poder estar al margen del mercado negro y todo lo que ello conlleva.
La Asociación para ellos supone tener un lugar seguro donde encontrarse, un lugar donde poder consumir evitando el riesgo de sanciones o prejuicios de toda índole.

También es una forma de que sus socios o asociados sepan lo que consumen, su procedencia, los procedimientos y también los productos utilizados en su cultivo. La asociación o club privado está creada  sin animo de lucro.

El Club organiza diferentes actividades como tallereres de extracción, charlas juridicas, información sobre la marihuana, sus usos, formas de prevención de abuso y mucho más.
También se organizan actividades ludicas como campeonatos de ping pong, backgammon, etc…
El local del Club Asociación de Cannabis cuenta con wifi para que sus asociados puedan conectarse a la red y poder dar servicio sin coste para sus asiociados

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El Club de Cannabis Cultivando la Libertad Uruguay Crece (CLUC) inició este martes 1º de julio los trámites ante el Registro de Asociaciones Civiles del Ministerio de Educación y Cultura para su formalización jurídica, en el marco de la Ley de regulación de la producción y comercialización de la marihuana.

Se trata del primer Club cannábico impulsado por la organización Proderechos, mediante el cual se promueve un modelo “participativo, accesible e innovador”.

Los integrantes del CLUC aseguran que se trata de en un modelo de gestión participativo. “Ello implica que nuestros miembros tienen una participación activa en la toma de decisiones ya sea del proceso de producción (preparación del suelo, cultivo, cosecha, “manicura” y secado), así como de la comunicación, formación, actividades recreativas, administrativas o contables”.

Además, resaltan que el club se financia mediante el pago de una “cuota mensual de 650 pesos, y la realización de actividades culturales que permiten difundir el modelo de Club”.

El involucramiento en la toma de decisiones por parte del club de socios permite acercarse a un formato cooperativo, y de esa manera alejarse del modelo mercantil de empresa-consumidor”, indican en un comunicado de prensa.

El club de membresía reivindica la “innovación como forma alternativa a la venta en farmacias”. Al tiempo que apuesta a la “innovación en cuanto a la forma de gestión, así como a la determinación de variedades, procesos de producción y actividades hacia los socios”.

Dentro del club existen espacios para desarrollar investigación, formación y capacitación. “De igual modo, creemos que innovar en la relación de los usuarios con la marihuana en particular y con todas las drogas en general, es un objetivo a seguir, apostando a brindar herramientas los usuarios como sujetos autónomos, informados y críticos con respecto a la visión prohibicionista que todavía predomina”.

La promoción de esta forma de llevar adelante los clubes de cannabis necesita de la “menor cantidad de trabas y exigencias posibles, resguardando la calidad y seguridad tanto de las plantas como del acopio del cannabis”, indican los integrantes del club.

Registro

Según lo establece Ley, quienes pretendan crear un club de membresía, en primera instancia deben presentarse ante el Ministerio de Educación y Cultura para poder crear una asociación civil, luego de ello deben concurrir ante el Instituto de Regulación y Control del Cannabis (IRCCA).

La Ley creo el IRCA como instituto supervisor. Además, determinó tres mecanismos para el consumo del cannabis psicoactivo: “el autocultivo (cada persona podrá tener hasta seis plantas o una producción de hasta 480 gramos), los  clubes de membresía (que podrán tener de 15 a 45 socios y un máximo de 99 plantas), o adquirir la marihuana en las farmacias a un costo de 1 dólar el gramo.

Por otro lado, la Asociación de Estudios del Cannabis del Uruguay (AECU) inició el pasado 24 de junio los trámites correspondientes ante el Ministerio de Educación y Cultura para registrarse como club cannábico, en el marco de la Ley que regula la producción y comercialización de marihuana.

Fuente Lared21

 

 

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La Conselleria de Salud de la Generalitat Catalana llevará en Septiembre al Parlamento un borrador de Propuesta de Buenas Practicas para una regulación de autoconsumo de cannabis en Cataluña, por la proliferación de los clubs de cannbais en los últimos años y con la finalidad de superar el “agujero legal” existente según han explicado fuentes de sector a Europa Press.

El documento que el subdirector general de Drogodependencias de La agencia de Salud Publica de Cataluña, Joam Colom, llevará a la Cámara Catalana es el fruto de dos años de dialogo y consenso con el sector cannabico, entidades y grupos políticos

En declaraciones a Europa Press, el Presidente del Club Catadors de Cannabis- primer club cannabico de España fundado en el 2001- Jaume Prats, ha celebrado que la Administración quiera aportar “seguridad jurídica” a estas actividades.

Ha destacado que las negociaciones llevadas a termino con los diversos grupos politicos y entidades han generado “muy buena sinfonía” que ha aportado un principio de acuerdo generalizado hasta ahora

El documento que Salud ha redactado después de escuchar a todo el sector recoje el espiritu de la evolución de todas las sentencias pronunciadas en España “desde hace mucho tiempo”

Contra en turismo cannábico

El borrador prohibe que los clubs de cannabis en Cataluña, unos 300 en toda Cataluña, puedan hacer publicidad y tengan animo de lucro, y tambien prevee que la produccion este sujeta al control del consumo y que los clubes eviten el “turismo cannabico” a traves de diferentes noemas, ha explicado Prats.

En esta linea, ha señalado que el texto recoja que los clientes del club no pueden ser publicos, sinó que puedan ser admitidos con el aval de un amigo ya socio, y en todo el año solo podrá llevar una decena de amigos

Mala praxi”

La “mala praxi” llevada a termino por algunos clubs de Barcelona, que habían caido en algunas practicas de publicidad, ha llevado hace poco al ayuntamiento de Barcelona a suspender la obertura y ampliación de clubs de cannabis durante un año.

El ayuntamiento ha decidido liderar una regulación de los clubs de cannabis-en Barcelona hay sobre 200- lo que Prats ha celebrado por suponer una visualización y reconocimiento de este echo

Máximo consenso”, según Boi Ruiz

En una respuesta recogida por Europa Press, el Conseller de Salud de la Generalidad Catalana, Boi Ruiz, explica que el documento que regulará el transporte y cultivo, así como la organización de los clubes, tiene el “máximo consenso” para garantizar el derecho a la salud.

Ruiz hace referencia a los “diversos modelos organizativos para la gestión de la provisión la posesión y el consumo de cannabis” que llevan a termino los diferentes clubes sociales de cannabis.

Ha recordado que Cataluña a sido pionera y referente en el establecimiento de formulas innovadoras que han requerido consenso entre los diferentes ambitos competenciales implicados, como es el caso de los programas de intercambio de jeringuillas, así como la aperturas de salas de vepopunción.

Fuente Catfac