La mejor guía para cultivar cannabis en interior del 2019, PARTE I

Cultivar cannabis en interior tiene grandes ventajas. Es más discreto que hacerlo en exterior y no todos disponen de un lugar donde hacerlo al aire libre. Y también se puede cultivar durante todo el año ya que tenemos el control total del clima. Para todos aquellos que cultivan cannabis por primera vez en interior o para todos aquellos que lo hacen sin obtener los resultados esperados, en este post y siguientes os iremos hablando de las necesidades de las plantas cultivadas con luces artificiales, además de los mejores consejos para siempre triunfar.

Nuestro primer capítulo lo dedicaremos exclusivamente a las condiciones apropiadas para un cultivo de cannabis en interior.

CONDICIONES ADECUADAS

En interior como decimos, nosotros podemos manejar el clima a nuestro antojo. El no contar con lluvias o días nublados, las altas o bajas temperaturas poder llevarlas a niveles más apropiados al igual que la humedad ambiente, o el poder ofrecer a las plantas largas horas de iluminación, son todo ventajas.

LOS FOTOPERÍODOS

El cannabis es una especie que depende de los fotoperíodos para ir completando sus ciclos. A lo largo de la primavera se desarrolla, cuando los días se alargan y las noches decrecen. A partir del solsticio de verano, los días comienzan a decrecer y las noches a aumentar. Es el momento en el que las plantas reciben la señal de que deben comenzar la floración.

Usando luces artificiales y empleando fotoperíodos determinados, podemos hacer que una planta crezca y florezca cuando nosotros queramos. Con más de 12 horas de luz las plantas crecen, y con 12 o menos horas de luz las plantas florecen. Dado que a mayor cantidad de horas de luz, la planta más crecerá, se suelen usar fotoperíodos de pocas horas de oscuridad, siendo los más habituales 18/6 y 20/4 (luz/oscuridad).

En floración se suele emplear 12/12, ya que es el máximo de horas de luz que podemos ofrecer para que la planta permanezca en floración. Con más horas de luz, la planta generalmente comenzará un proceso de revegetación, es decir que detendrá la floración y volverá de nuevo a fase de crecimiento.

TEMPERATURA

El cannabis es una especia que llega a soportar altas temperaturas. Pensemos que las variedades actuales proceden de países de climas cálidos como Jamaica, Colombia, México, Afganistán, Sudáfrica o Pakistán. Parte de esta adaptabilidad se pierde cuando una variedad se aleja de su hábitat natural. Pero el trabajo de cría y selección trae consigo más adaptabilidad a ambientes artificiales.

El rango de temperatura que podríamos considerar apropiado para el cultivo en interior, se establece entre los 18 y 28ºC. Por debajo de los 15ºC, la planta cuenta con serias dificultades para asimilar nutrientes. Llegando hasta el punto de dejar de asimilarlos si son muy inferiores. Con temperaturas superiores a los 35º, se evaporan gran cantidad de terpenos que repercute en el sabor y aromas. Y la planta podría morir de deshidratación.

Una temperatura que se podría considerar óptima, sería de 22-24º y con una variación de 5-6º inferior con respecto a la nocturna. Ésto en ocasiones no es posible a no ser que se opte por sistemas de refrigeración o calefacción, pero estamos hablando de condiciones óptimas, ya vemos que el rango es bastante amplio sin necesidad de emplear costosos equipos.

HUMEDAD

Cuando en cultivos de interior se habla de humedad, nos referimos a la humedad relativa. Ésta es el porcentaje de vapor de agua que se encuentra en el aire a una misma temperatura. Por lo tanto está también está estrechamente relacionada con la temperatura. Ya que el aire caliente retiene más vapor de agua que el aire frío.

Dependiendo de la fase de cultivo, la planta agradece una humedad relativa más alta o más baja. Por ejemplo en las primeras fases del cultivo, que son la germinación y/o el enraizado de esquejes, la humedad relativa debe ser muy elevada, entre un 65% y un 80%. En la fase de crecimiento un buen rango sería entre 50% y 70%  Y en floración de entre 40 y 60%.

Con humedades superiores al 80% y especialmente en la fase de floración, aumenta la probabilidad de ataques de hongos, desde oídio a la temible botrytis o moho gris. Al igual que con la temperatura, en ocasiones lograr esos niveles sólo se consigue mediante sistemas de humidificación o deshimidificación, aunque unos márgenes aproximados también puedes ser totalmente válidos.

 

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