Ladrones de plantas comprometen la salud de una joven argentina

Los llamados ‘cogolleros’ son, tal vez, el perjuicio más miserable del prohibicionismo argentino. Amparados en la imposibilidad de denunciar que genera la prohibición que recae sobre la planta

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Macfoto

Los llamados ‘cogolleros’ son, tal vez, el perjuicio más miserable del prohibicionismo argentino. Amparados en la imposibilidad de denunciar que genera la prohibición que recae sobre la planta, los ladrones de cogollos muchas veces actúan en connivencia con las policías locales.

Ahora, y según publica el Diario Jornada, le robaron el cultivo de cannabis medicinal para una joven enferma.

“Lo que hizo esto fue un daño”, dijo su madre.

El hecho sucedió en la casa de Berta Thachek, una mujer de Puerto Madryn (sur) que consiguió un histórico amparo federal para cultivar la medicina de manera legal.

La mujer lamentó el hecho y lo atribuyó a un problema de educación.

También alertó sobre el desconocimiento generalizado y la falta de educación en la materia.

Berta Thachek es integrante de Mamá Cultiva, y hace un tiempo se animé al aceite de cannabis para el uso medicinal.

Se trata de variedades herbáceas cuya composición posee mayoritariamente componentes útiles para mejorar el funcionamiento del organismo.

El empleo del extracto del aceite de esas plantas constituyen un insumo vital para el tratamiento de problemas de salud complejos, aún no dominados por otras drogas.

Las plantas fueron sustraídas del domicilio de Berta en la ciudad del Golfo. Estaba a punto de cosechar en esta semana.

Su caso es conocido ya que revolucionó la visión jurídica respecto de la tenencia para la elaboración de de aceite.

Por medio de dos amparos judiciales fue autorizada a cultivar para aprovisionamiento.

Hace cinco años que desarrolla el auto cultivo domiciliario para ayudar a su hija, de 23 años. “Ella mejoró muchísimo, no convulsionó más, su vida cambió”, destacó.

SITUACIÓN

En diálogo con Cadena Tiempo, la mujer confirmó el hecho de robo en su domicilio.

Cree que quien las robó, lo hizo sin saber lo que estaba robando.

El uso le resultó efectivo a Berta a la hora de tratar la encefalopatia crónica, el autismo y las convulsiones en su hija Salomé.

“Hace cinco años que estamos en el uso del cannabis. Ella no podía dormir, dormía muy pocas horas”, reveló.

IGNORANCIA

Consideró que en el plano general social, incluidas partes del Estado argentino, está inmersos en una gran ignorancia respecto del manejo de dicho cultivo, el estudio botánico, la parte experimental y conclusiva sobre las experiencias, tanto en cultivos de exterior como de interior.

Sobre ese punto, Berta apuntó que “falta educación. Porque yo cultivo una cepa de CBD no es THC, la gente que lo usa recreativamente usa variedades de THC, pero yo uso el CBD que es un neuroprotector que estimula y ayuda a un chico con autismo, con problemas de Alzheimer; falta conocimiento. Lo que hizo el robo fue un daño”.

Contó que tuvo que aprender y que sigue aprendiendo sobre los secretos en el manejo de ese cultivo de importantes riesgos para su producción.

“Por suerte en Puerto Madryn existe un laboratorio donde me lo analizan (al aceite) y yo ya sé qué efecto va a tener en mi hija”, describió.

AMENAZAS

Thachek mencionó sobre la amenaza que sufre el cultivador, tanto por desencuentros con autoridades estatales como por acción individual maliciosa.

En diálogo con el programa “A Tiempo”, la mujer sostuvo que “estoy en producción cuento con un stock de aceite”.

Respecto del tratamiento discreto que le da a su cultivo, aclaró que “no es sólo cortar la flor y ya está. Tiene que tener un seguimiento y mucho cuidado, tengo que ver que las plantas estén en el punto donde yo las quiera tener respecto del punto justo de su proceso, para controlar el contenido de CBD o CBC. La flor tiene que estar a punto. Yo uso una lupa con la que voy observando. Esto me lo enseñó a hacer el CONICET y vengo haciendo todo a pulmón”.

Luego explicó que una vez cultivada la planta, debe elaborar el aceite con productos que han dejado de entrar a la zona. Dichos insumos a base a alcohol en cereal no se consiguen localmente.

“Tengo una persona que me lo consigue porque sabe que es para hacerle el aceite a los chicos”.

“Esa planta que nos robaron, mi hijo le sacó un esqueje, una ramita. Yo de esa planta tengo una ramita y voy a tener una planta más. Pero ya conservé una genética que sé que a mi hija le va a hacer bien. Por eso el que entró a robar acá no va a conseguir el efecto que quiere, yo soy una mamá que cultiva, yo no cultivo THC, yo cultivo la cepa que puntualmente a mi hija le hace bien”, indicó sin desmerecer el uso del THC.

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