¿Por qué no avanza la legalización en Ecuador?

Con Uruguay como punta de lanza, casi todos los países se encuentran legislando en ese sentido. El ‘casi’, en verdad, refiere a un sólo caso: Ecuador

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Sudamérica es el continente donde todo lo nuevo ocurre tarde, sin embargo, también es uno de los que más rápido avanzan en cuanto al uso medicinal del cannabis.

Con Uruguay como punta de lanza, casi todos los países se encuentran legislando en ese sentido. El ‘casi’, en verdad, refiere a un sólo caso: Ecuador.

El décimo país más poblado de América ve impedido el debate sobre la legalización del cannabis por culpa de un actor demasiado importante: la iglesia católica.

Un informe de la agencia Sputnik da cuenta de ello.

La necesidad está planteada. “El cannabis medicinal tiene que ser legalizado porque paliar el dolor, tratar de mejorar la calidad de vida y el buen morir es un derecho humano; Ecuador tiene que salir de la época oscurantista como lo hicieron otros países de América Latina, dejando de confundir la marihuana con la lucha antidrogas”, dijo el coordinador de la Asociación Nacional de Familias Pro Cannabis Medicinal, Alexis Ponce.

Y al primer paso, el obstáculo de siempre. El integrante de la Sociedad Ecuatoriana Tradición y Acción Pro-Cultura Occidental, José Gómez, dijo a Sputnik que la iniciativa es parte de una “crisis moral”.

“Hay una agenda internacional izquierdista-marxista que trata de implantar el aborto y legalizar las drogas porque pretenden disolver las familias para llegar a una anarquía utópica e igualitaria que está avanzando en los países de América Latina; quieren implantar ideas de una minoría, esto no es lo que piensa todo el pueblo ecuatoriano (…) Es una crisis moral y de fe que ha azotado a Occidente”, agregó. Cabe destacar que Gómez dijo esto en mayo de 2019, y no de 1960.

Por otro lado, la asambleísta Gabriela Rivadeneira, quien presentó la propuesta para legalizar el cannabis medicinal en 2016, dijo que su proyecto de ley quedó “varado por mucho tiempo” por la misma presión de la Iglesia Católica y de grupos conservadores.

“Este tema no ha sido fácil; ha habido mucha incursión de la Iglesia y de grupos más retardatarios (…) Este es un paso para reconocer un derecho humano que está garantizado en nuestra Constitución; además, el cannabis, al ser una planta matriz, tiene muchas posibilidades de ser una alternativa económica real en Ecuador”, agregó.

A pesar del contexto desfavorable, la Asamblea Nacional (parlamento unicameral) de Ecuador analiza desde el 28 de mayo la legalización del uso de marihuana con fines medicinales, en el marco del Código Orgánico de Salud.

Ponce aseveró que en general los sectores políticos no tienen resistencia a la iniciativa y que existe mayoría parlamentaria en la Asamblea para aprobarla.

“Se dieron cuenta de que este tema no es de izquierda o de derecha, de ideologías, sino de un elemental derecho humano a paliar el dolor”, agregó.

“El problema de esta propuesta es que está encapsulada dentro del Código Orgánico de la Salud como un capítulo en el que están todos los temas polémicos: el aborto legal y la eutanasia por razones humanitarias, lo que ha generado el rechazo de los sectores conservadores”, explicó Ponce.

“Mientras más demoren las autoridades, estamos recogiendo las actas de defunción de nuestros integrantes que van muriendo; todas ellas van a ser presentadas en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos”, agregó.

El hombre aseguró que los sectores que se oponen a la legalización tienen un “gran poder”, ya que también incluyen a la industria farmacéutica, a profesionales médicos y a la policía.

“Ellos ven al cannabis como parte del narcotráfico; ni siquiera han mirado la experiencia de Colombia o México (…) Yo creo que todavía estamos en una etapa medieval; son sectores que no ven inclusive que esta iniciativa podría ser en su beneficio para aumentar su negocio”, agregó.

“Pretenden impulsar el uso indiscriminado de drogas; es muy grande el peligro, porque son muchos los jóvenes que portan la droga como si fuera nada y lo fuman en sitios públicos con la mayor normalidad; es un simple pretexto para legalizar la droga”, insistió Gómez, en respuesta.

Y fue todavía más allá al advertir que el cannabis genera problemas psicológicos, emocionales y económicos a los padres y a los niños, lo que termina ocasionando una “disolución de las familias”.

“¿Cuál va a ser el futuro de una sociedad que tiene jóvenes viciados por las drogas y familias destruidas por el aborto? Por eso nosotros estamos defendiendo la vida y a la familia ecuatoriana”, agregó el hombre.

Uruguay se convirtió en 2013 en el primer país del mundo en regularizar y legalizar plenamente la venta, el consumo y el cultivo de marihuana y en América Latina, Argentina, Chile, Colombia, México, Paraguay, Perú y Puerto Rico aprobaron el uso medicinal del cannabis.

Gómez, y muchos otros ecuatorianos, creen vivir en una burbuja.

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