Pulgón en el cultivo: detección, control y tratamiento

Hoy os hablaremos del pulgón, especialmente frecuente en cultivos de exterior aunque en ocasiones también se pueden encontrar en cultivos de interior

Pulgon
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Continuando con nuestros post dedicados a las plagas, hoy os hablaremos del pulgón, especialmente frecuente en cultivos de exterior aunque en ocasiones también se pueden encontrar en cultivos de interior. Se trata de pequeños insectos de la familia de los hemipteros, es decir que muchos de ellos cuentan con alas divididas en una sección basal dura y una sección distal membranosa.

Su tamaño puede variar según la especie, unos 2-3 mm los más grandes en estado adulto. Su color también puede ser variados, aunque los más frecuentes son verde, amarillo o negro. Su cuerpo es ovalado, sin apenas distinción entre la cabeza, el tórax y el abdomen. Algunos ejemplares dentro de la misma especie poseen dos pares de alas membranosas, mientras que otros, la gran mayoría dentro de una colonia, no las poseen.

Su ciclo biológico llega a ser muy complejo. Cuenta con dos formas diferentes de reproducción. Por un lado pueden ser vivíparos, es decir que el embrión se desarrolla en el interior de la hembra hasta su nacimiento. Y por otro la heterogonia, o sea que alternan en las generaciones una dioica donde el macho fecunda a la hembra para producir una nueva generación de pulgón, con otra hermafrodita donde la hembra puede autofecundarse en ausencia de machos.

DAÑOS

Los daños que causan en las plantas son varios. Por un lado los pulgones como muchas otras plagas son importantes vectores de virus si proceden de plantas infectadas. Tienen la capacidad de conservar en su cuerpo virus de otras plantas huésped y transmitirlo a una planta sana cuando se alimenta. Además está el daño causado al absorber la savia de la planta, que termina debilitándose e incluso muriendo.

También cabe destacar que secretan una sustancia llamada mielecilla, muy codiciada por las hormigas. Éstas cuidan a los pulgones como si fuesen su rebaño, protegiéndolos de enemigos naturales como las mariquitas a cambio del codiciado líquido en una perfecta simbiosis. También las abejas pueden usar esta secreción para incorporarla a la miel. Estas secreciones además son causantes del hongo negrilla, que afea las hojas e impiden una correcta fotosíntesis.

DETECCIÓN, CONTROL Y TRATAMIENTO

El pulgón siempre prefiere las zonas tiernas de crecimiento de la planta, es decir las apicales. Además frecuentan siempre el envés de las hojas. A diferencia de trips, mosca blanca o araña roja, no deja marcas de sus picotazos a la hoja, sino que éstas tienden a enroscarse. También la presencia de hormigas en las plantas, suele ser indicio de la presencia de pulgón.

El pulgón es sobretodo activo a lo largo de los meses de primavera y verano. Muchas especies de plantas de terraza y jardín son muy propensas al pulgón. Desde rosales, hasta enredaderas, tomateras, habas u ortigas… por lo que siempre se deben tomar precauciones cuando se cultiva en alguno de estos lugares, pues ya puede estar una plaga instalada en ellas y dar el salto a nuestras plantas.

Afortunadamente no es una plaga complicada de eliminar, tanto con insecticidas de contacto como la tierra de diatomeas o el jabón de potasio, como con insecticidas sistémicos que sean absorbidos por las plantas y actúen cuando la plaga se alimente. También impidiendo que las hormigas accedan a la planta, muchos depredadores tienen vía libre para actuar sin que éstas actúen como defensa.

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